Archivo de etiquetas migracion

OTRA MIRADA SOBRE LA APORTACIÓN DE LAS MIGRACIONES A NUESTRA SOCIEDAD

No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni

inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y

soberano artífice de ti mismo, te informases y

plasmases en la obra que prefirieses. Podrás

degenerar en los seres inferiores que son las

bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en

las realidades superiores que Son divinas.

Discurso sobre la dignidad del hombre. Pico della

Mirandola (1463 -1494)

En las últimas semanas se ha resaltado en la prensa cosas como que según un informe elaborado por el Consejo Económico y Social, encargado por el Ministerio de Inclusión, en el que se afirma que “la inmigración se ha convertido en un factor estructural para el crecimiento económico, el sostenimiento del sistema de bienestar y la cohesión social”.

En el mismo sentido, “los empresarios catalanes reclaman un pacto para favorecer la inmigración y dicen “la necesitamos como el aire para respirar”. Decían: “sin inmigración no podemos producir, no somos competitivos”, es decir, la inmigración es necesaria para la sostenibilidad de la sociedad del bienestar.

Al mismo tiempo, no voy a extenderme en recordar que desde hace bastante más tiempo, los mensajes contra la inmigración, en todo el mundo, triunfan; la Unión Europea copia y blanquea lo que afeaba en Meloni hace un par de años, y da pasos para la externalización de fronteras, y pacta con países «claramente» protectores de los DDHH como Mauritania (por otro lado, a quien le importa) el encarcelamiento de migrantes (oficialmente en centros de retención). Los migrantes son estigmatizados como responsables de todos los males desde Europa hasta Chile, por todas aquellas personas patriotas como les gusta llamarlas a Donald Tramp, imponiéndose el discurso del rechazo, del miedo, del racismo, del odio.

Sin embargo, no es contradictorio con esa necesidad que tenemos de mantener el sistema, simplemente muestra de manera muy clara la situación que estamos viviendo: hasta el discurso antirracista se centra en la aportación económica.

¿y qué pasa con quienes no pueden aportar al dios mercado?, ¿qué pasa con quienes no son productivos?

En Atapuerca, Miguelón (por Miguel Indurain) son los restos de un individuo varón, de hace unos 400.000 años (heidelbergensis, humanos arcaicos antecesores de neandertales y de sapiens) llegó a casi 40 años, una edad avanzada para su especie, que sobrevivió con graves heridas, incluyendo fracturas múltiples y un trauma craneal que le dejó sordo y ciego. Su supervivencia solo fue posible si su grupo social lo cuidaba, lo alimentaba y le proporcionaba refugio. Es una de las primeras muestras de cuidados que se tienen entre la especie “humana”. Se pone como ejemplo de que en Atapuerca había una civilización incipiente, una sociedad con valores, con normas… hasta poco antes o incluso al mismo tiempo se practicaba el canibalismo (hay muestras también de eso) seguramente poco antes de ser tan civilizados.

Mamadou ( que no se llama Mamadou) tiene algo más de 40, estaba trabajando en la comarca de Níjar, en un invernadero, claro; vivía en una pequeña chabola junto al cruce de Balsa Seca, cerca de San Isidro. Una noche, volviendo del trabajo en su bicicleta un coche lo atropelló y se dio a la fuga (fue localizado después). Lo encontró la Guardia Civil tirado en la cuneta, las piernas rotas (tibia y peroné) no podía moverse. Fue trasladado al hospital y operado. Tras un tiempo en recuperación, aún sin ninguna movilidad; el hospital Torrecárdenas estuvo moviendo cielo y tierra para encontrar dónde alojarlo porque debía darle el alta hospitalaria; no se encontró ningún recurso de acogida, sobre todo por la situación de dependencia de esta persona que no podía moverse. Al final una ambulancia lo dejó en su chabola; lo encontramos al día siguiente tumbado, sin agua, sin comida, sin analgésicos. No tuvo la suerte de Miguelón 400.000 años después, no le llegó la civilización.

Seguramente Pico della Mirandola tendría muy claro que se trata de dos ejemplos de la opción posible que dejó escrita en aquel texto, la de Miguelón es la que prefiere acercarse a “ las realidades superiores que son divinas”, la segunda la que opta por “degenerar en los seres inferiores que son las bestias”, y eso que, personalmente, reconozco “bestias” bastante más amables que personajes tipo Albiol.

Cierto, tenemos una civilización, unas normas, derechos y deberes (que deben compensarse) unos valores, pero como decía Irene Vallejo el pasado día 14 en El País “sin la coherencia de los hechos no sobreviven los derechos”. Los podemos escribir con tinta de oro, pero no sirven de nada si no son protegidos, y si la motivación para protegerlos es la aportación al sistema capitalista, mal vamos. Yo al menos pienso que los valores, como los derechos fundamentales, no pueden basarse en un % de beneficio.

Una muestra, Ismael Diallo, llegó a las costas de Almería en una patera y ahora nos enriquece con un libro de poesías que titula “Me trajo el mar”, que presentó el día de las migraciones en la Biblioteca Pública Francisco Villaespesa. La poesía, como ejemplo, tiene un valor enorme que no puede pagarse en monedas.

El cuidado, la poesía, la protección, la ternura, la acogida, el amor, la gratuidad, el arte, la convivencia, el intercambio… nos aportan valores tan importantes que son clave para reconocernos humanos. La persona que nos necesita y solo puede aportar su pura necesidad de ser acogida, ser refugiada, por ejemplo, esa persona nos entrega la ocasión de humanizarnos, de huir del canibalismo, de escapar de comernos unos a otros a bocados de aranceles y amenazas; nos facilitan ser civilizados, plenamente humanos.

Juan Miralles

DÍA DEL MIGRANTE

Cada 18 de Diciembre se celebra el Día Internacional del Migrante, tal y como dice la ONU «Si se la gestiona adecuadamente, la movilidad puede ser una piedra angular para el desarrollo sostenible, la prosperidad y el progreso.»

Por esto hoy nos hemos reunido en la plaza vieja de Almería un gran número de asociaciones para celebrar este día. Una celebración que nos ha permitido mostrar a la ciudadanía de Almería el trabajo que llevamos a cabo en nuestra asociación desde hace más de 35 años.

Hemos preparado un stand donde a partir de dinámicas diferentes hemos favorecido la reflexión con las personas que venían a visitarnos, un gran público y diverso que se ha interesado y nos han preguntado por nuestro trabajo, por la labor que hace el voluntariado en la asociación, los programas que se están llevando a cabo, etc.

Entre el público que nos ha visitado hemos podido dialogar con transeúntes, profesionales, estudiantes y profesores de distintos institutos de la ciudad, posteriormente se ha realizado la lectura del manifiesto a cargo de las asociaciones participantes, para culminar con actuaciones y muestra del folclore diverso que hay en nuestra ciudad.

Desde Almería Acoge nos parece que es una buena oportunidad para acercar el mundo de las migraciones a la ciudadanía y para seguir reivindicando el derecho migrar y la necesidad de trabajar en los países de origen para que no sea necesario migrar por obligación como ocurre en la mayoría de los casos.

ENCUENTRO CON JÓVENES DE MANOS UNIDAS

Aunque ya hace unos días de esta noticia que, por cuestiones técnicas no hemos podido relatarla antes, nos parece suficientemente interesante como para no dejarla pasar.

Durante dos días hemos recibido a jóvenes de distintas partes de España, voluntarios y voluntarias de Manos Unidas que buscan acercarse a la realidad de las migraciones conociendo de primera mano la situación que existe. El objetivo de su proyecto es profundizar en la formación de los jóvenes en Educación para el Desarrollo y específicamente en la cuestión de la inmigración y sus implicaciones sociales tanto a nivel internacional como nacional.

En nuestro caso les hemos acercado a dos realidades concretas del mundo de las migraciones. Por un lado el mundo de los extutelados, de lo chavales que han pasado por casas de acogida porque llegaron siendo menores de edad a España y la situación en la que se encuentran una vez que cumplen la mayoría de edad. Del trabajo que hacemos para intentar que entre a formar parte activa y dinámica de la sociedad y las dificultades y facilidades que encuentran.

230724_manosunidas04
previous arrow
next arrow

Por otro lado han conocido la dura realidad de la migración en los entornos de los cultivos bajo plástico, de lo duro que es el trabajo y de los duras que son las condiciones para encontrar vivienda así como de la realidad de infravivienda que se produce.

Estos jóvenes luego irán a Nador para conocer el otro lado de la frontera. Nos parece un proyecto formativo muy interesante para hacerse una idea de la situación de la migración y para ser capaces de crear respuestas ante esta.

SOY MADRE, MUY POBRE, VIVO EN UNA ZONA RURAL …

Soy madre, soy muy pobre, vivo en una zona rural y de pequeña no pude ir a la escuela.

Parí a mis hijos con ternura y dolor, tengo cuatro: 3 niñas y un chico.

Con 17 años, mi hijo decidió que tenia que hacer algo para ayudar a la familia, con 17 años mi hijo como todos los hijos del mundo, tenía sueños, tenía ilusiones, tenía esperanzas… pero no en el pueblo. él vio que tenia que emigrar, y con un dolor inmenso en mi corazón tuve que dejarlo ir, me parecía tan pequeño, tan indefenso, hoy sé que mi hijo puede con todo.

Foto del encuentro en Marruecos

Mi hijo se subió en una patera y se fue a España, en muchos días, que me parecieron una eternidad, no supe nada de él, después he sabido que estuvo un tiempo en un centro de menores, de ahí salió a la calle con 18 años y se tuvo que buscar la vida; en todo ese tiempo no pudo ayudar a la familia, a mi eso no me importaba, solo me preocupaba que estuviera vivo, que estuviera bien.

Mi hijo fue buscando ayuda y dio con una asociación que podía ayudarle, lo recibió una mujer supo ver su necesidad y su potencial, y le solicito poder entrar en una casa para mayores de 18 años.

Hoy sé que mi hijo fue acogido en una casa que compartía con otros chicos, no tuvo que seguir en la calle, solo, con miedo y con frío, tuvo la oportunidad de arreglar sus papeles y de conseguir un trabajo.

Hoy ha venido de nuevo a mí, ha venido a su pueblo, a su casa y mi alegría ha sido inmensa, llevaba seis años sin verlo, sin poderlo abrazar, sin poderlo besar, y hoy es para mí día de fiesta, llamé a las vecinas para que lo vieran, llame a mi familia para que supieran que él había vuelto, es día de fiesta.

Después llamé también a las personas que lo habían cuidado al otro lado del mar, vi sus rostros, les di las gracias, le agradecí a esa mujer que fuera capaz de ver a mi hijo como si fuera el suyo, me siento unida a ella en esa solidaridad de mujeres que aunque no nos conozcamos, aunque nos separe el mar, el idioma, la cultura… nos nace de dentro. No nos entendíamos porque no hablamos el mismo idioma, pero sí que los de allí y los de aquí entendimos que mi hijo nos une, nos hermana.

Ojala ninguna madre tenga que vivir el dolor de ver a sus hijos partir, pero si no tienen más remedio, ojala se encuentren en su camino personas como estas que les ayuden, les acojan, que comprendan su dolor y el mío, el dolor de un hijo al partir y el de una madre al despedirse y que de este dolor pueda hacer nacer a través de la solidaridad puentes entre las personas y las culturas, que vayan más allá de las fronteras, que este dolor nos haga ser y sentirnos más humanos.

Este abrazo y esta historia son reales; la vivimos hace unos días desde el proyecto de inserción laboral y social para jóvenes inmigrantes que hayan estado bajo medidas del sistema de protección menores de la Junta de Andalucía, que desarrolla la Federación Andalucía Acoge a través de su entidad socia Almería Acoge en Almería. A lo largo de 2 años de proyecto han pasado por las casas de acogida 140 chicos que, como el hijo de esta madre, han encontrado un hogar, recibido protección, cariño, acompañamiento en su maduración y crecimiento personal; han tenido la posibilidad de documentarse y de encontrar un trabajo y, por tanto, de conseguir integrase en nuestra sociedad, y ayudarnos a todos a ser más humanos y más solidarios.

Pilar Castillo

LA NECESIDAD DE CREAR ESPACIOS HABITABLES

Trabajo desde hace mas de treinta años con población migrante y a lo largo de este tiempo siempre me cuestiona la misma idea: la sociedad se convierte en un mundo hostil en el que es difícil habitar, por un lado en sentido físico: la población migrante se ve en muchas ocasiones avocada a vivir en condiciones inhumanas, en infraviviendas, en el caso de Almería en grandes asentamientos, lugares inhóspitos en los que se amontona la basura y se quiere también amontonar a las personas como si fueran desechos; y por otro, en sentido simbólico, faltan lugares en los que uno pueda sentirse acogido cultural y personalmente, aceptado, respetado, faltan lugares emocionales que sean habitables, como los llama José Laguna.

Este drama de falta de espacios habitables comienza en los propios países de origen del migrante y es la causa de que se vean forzados a salir de ellos, el Norte depreda a los países del Sur, el neoliberalismo salvaje que nos envuelve convierte en mercancía todo lo que toca y los hace inhabitables para sus pobladores, no solo por la explotación y saqueo de sus materias primas sino también por la corrupción de sus élites políticas y económicas y por la dependencia a nivel tanto político como económico. El Norte ha convertido a estos países en grandes basureros, es desalentador ver en África el problema que causa el plástico o los residuos tóxicos de material industrial y electrónico desechado; he conocido ayuntamientos de estos países que no tienen dinero ni medios para recoger la basura todos los días, mucho menos para tener plantas de reciclaje de residuos. Se convierten así en lugares inhabitables tanto física como simbólicamente, es normal que cualquier persona desee salir de ellos buscando otros que les han vendido como más habitables.

Pero el drama no termina aquí, este es solo el comienzo que continua con un viaje migratorio inhóspito e inhumano, que deja un reguero de muerte en el camino y que termina con la llegada al soñado Norte, a Europa, para encontrarse viviendo en un asentamiento, un lugar inhóspito e inhabitable donde se convierten en los nuevos esclavos del siglo XXI, son los nuevos descartados del sistema, los excluidos y empobrecidos, los “nadies” de los que hablaba Eduardo Galeano. Son los no queridos ni reconocidos como persona, sino sólo como mano de obra que se utiliza cuando se necesita y se deshecha cuando no hace falta. No se hace esfuerzo alguno por generar espacios de convivencia, y además, como los “pobres de solemnidad” que piden en las calles, se considera que afean los pueblos y ciudades y son un problema de cara al turismo.

Es lo que pasó, por ejemplo, con el Asentamiento del Walili en el Campo de Níjar en la provincia de Almería, estaba en una encrucijada de caminos que lleva a algunas de las playas más bonitas de la provincia; un lugar bastante visible que ha generado una dinámica perversa por parte del Ayuntamiento que declara a las personas que lo habitan como no sujetas a derechos, disfrazada de una “bondad y cuidado hacia ellos”. De manera unilateral, la administración pública decidió eliminarlo, en teoría esto es bueno y deseable, ningún asentamiento chabolista es un lugar habitable, pero el problema es cuando se hace de espaldas a las personas que, de hecho, lo habitan, como si no tuvieran nada que hacer o que decir.

Pilar Castillo autora del artículo

No basta con eliminar físicamente un asentamiento, es necesario hacer una labor de reconstrucción personal, de reconocimiento y participación en el proceso de las personas que lo habitan, es necesario trabajar también esa otra parte emocional y simbólica, pero cuando desde la sociedad en general y desde la política en particular no se apuesta por ello, significa que en realidad no estamos generando espacios habitables.

En nuestra sociedad es imprescindible construir espacios habitables y esto supone trabajar la convivencia, considerar al otro como persona igual a mi, sujeto de derechos y de dignidad, es necesario crear espacios de reconocimiento del otro, creer que cada persona es parte de la solución y es necesario tenerla en cuenta. Crear espacios habitables supone trabajar lo comunitario, lo participativo, devolver a la persona su derecho a soñar junto a otros, junto a otras.

Supone que la persona y no el mercado sea el centro de la sociedad.

Ojalá, que más allá de cualquier Walili, ante cualquier asentamiento, infravivienda o barrio marginado seamos constructores de espacios y lugares habitables tanto física como simbólicamente.

Pilar Castillo García