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NUDOS CONTRA LA MUERTE EN EL ESTRECHO

Nos volvemos a encontrar para denunciar de nuevo las causas de la muerte de tres personas en el Estrecho. La sangria de muerte este año nos lleva a querer simbolizar esta situación. Las personas que estuvieron anudaron en una cuerda 78 nudos que simbolizan los 78 muertos que sepamos durante lo que va de año.

No por no ser los 49 de la última vez tienen menos importancia, las causas siguen siendo las mismas, las personas siguen teniendo el mismo valor ¿por qué hoy no se movilizado la sociedad civil, religiosa y política?.

¿Acaso no es necesario acuerdos entre los países, no para seguir poniendo alambradas, muros o leyes injustas, sino para llegar acuerdos que garanticen una inmigración segura?

Ante este vacío las mafias siguen comercializando con seres humanos y nuestra sociedad de espectador impasible preguntándose qué puede hacer. Respondamos votando programas políticos donde se contemplen políticas de migración proteccionistas de la persona, que desarrollen políticas económicas que contribuyan al crecimiento de los países que expulsan a su gente porque sencillamente no pueden vivir allí, que promuevan un orden económico internacional justo y equitativo.

No debemos dejarnos intimidar por los números, más bien mirar a las personas, sus rostros, escuchar sus historias mientras luchamos por asegurarles nuestra mejor respuesta a su situación. Una respuesta que siempre será humana, justa y fraterna. Cuidémonos de una tentación contemporánea: descartar todo lo que moleste

Contribuyamos a que nuestra sociedad Almeriense comprenda tanto la riqueza y oportunidades que suponen para nosotros los que nos llegan de fuera, como las causas que motivan las migraciones forzadas, de cara a generar una cultura de la solidaridad y la inclusión, una “cultura del encuentro”.

“Es deber de solidaridad contrastar la cultura del descarte y nutrir mayor atención por los más débiles, pobres y vulnerables. Por eso «se necesita por parte de todos un cambio de actitud hacia los inmigrantes y los refugiados, el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación –que, al final, corresponde a la “cultura del rechazo”— a una actitud que ponga como fundamento la “cultura del encuentro”, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor» Así les hablaba el Papa Francisco a los participantes en el Foro Internacional sobre “ Migraciones y Paz”.

Queremos seguir caminando con la ilusión de construir un mundo mejor y que ninguna muerte injusta quede relegada al olvido “porque no son de los nuestros”.

 
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