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SOLIDARIDAD Y CEUTA DESDE MARRUECOS

Desde Almería Acoge hemos estado promoviendo una campaña de la Federación Sur Acoge para recoger fondos para personas vulnerables en Ceuta. La respuesta a esta campaña ha sido bastante positiva y nos hace ver que hay muchas personas que se solidarizan con las personas más vulnerables, que son capaces de ver personas y no nacionalidad, religión o identidad sexual. Son personas que entienden la necesidad de apoyar a otras personas vulnerables como son mujeres, especialmente con hijos, personas de colectivos LGTBI, etc; que son aquellas con las que la Federación está volcada en Ceuta.

Queremos agradecer la solidaridad, sabemos que lo recaudado irá directamente a estas personas para cubrir sus necesidades básicas -de las que no se está haciendo, de momento, cargo nadie.

Hemos tenido además, no diría la suerte, por que ha sido muy duro, pero sí la oportunidad de estar apoyando a la Federación el día en el que se abrió el campo para mujeres. No pudo ser mucho rato pero si el suficiente para hacernos una idea de la situación, del tipo de mujeres a acoger, el trabajo que se deberá ir haciendo y la necesidad de darle solución a estas personas.

Ante todo queremos felicitar a las compañeras de Ceuta por su esfuerzo (han estado sin parar estos días) y por el cariño que le ponen a su trabajo.

Tuvimos la oportunidad de conocer a personas concretas que te cuenta su situación y sus sueños, pudimos conocer a chicas que venían de Tetuán y sus alrededores, a chicas que venían del sur, a chicas muy jóvenes, a personas mayores; todas con una historia. Nos dio pena dejarlas y decirles que al días siguiente no estaríamos, esperamos volver en estos días.

Tuvimos la posibilidad de ver la playas donde están viviendo la mayoría de los migrantes que han cruzado, las chabolas, los grupos que se forman. También vimos que la situación es compleja y tensa, por el impacto que provoca un aumento de población considerable; pero no vimos el conflicto constante. Estuvimos andando por las calles un buen rato y sí, es duro ver la situación, pero creemos que se está exagerando el conflicto: en un rato vimos 3 equipos de reporteros de televisión buscando la noticia. Pero también vimos a personas ceutís intentando ayudar a los migrantes que quedan, y estas acciones no se difunden con tanta facilidad. Vimos mucho, ahora tenemos que procesar todo lo que vimos.

Esta visita ha sido posible porque estamos unos días en Tetuán en el proyecto de codesarrollo que Almería Acoge tiene allí. Esto nos ha permitido conocer la realidad estos días al otro lado la frontera: la gente no habla del tema, pero sí nos pregunta de forma insistente si hemos pasado por Ceuta y cómo está aquello; alguno nos cuenta que tienen familiares o amigos que cruzaron y siguen allí. Pero sí que hay cambios: en Tetuán y los alrededores no queda prácticamente ningún subsahariano, nos han dicho que los han llevado al sur -del sur vinieron-, nos cuentan que se veían por la carretera los días anteriores al salto a Ceuta. Aquí hay un sensación de no entender muy bien lo que ha pasado ni de quién es la culpa; no culpan a España, ni culpan a Marruecos: culpan a las redes, a internet, a las mafias…

Cuando conoces las situación de primera mano es más difícil entender los discursos de odio. Las personas que están allí no tienen ninguna intención de invadir Ceuta, su idea no es instalarse allí, su idea es dar el salto a Europa, que se vende como un paraíso. Cuando hablas con ellos y les cuentas que -aunque pasen- la situación en la que quedan es terrible, no terminan de creerlo, te dicen que han visto a youtubers y noticias en la red que les dicen otras cosas, es difícil romper los bulos, pero los bulos calan por las necesidades de las personas.

«Imágenes del daño»: un proyecto participativo para analizar y transformar la violencia visual

Vivimos rodeados de imágenes. Las vemos cada día en redes sociales, medios de comunicación y plataformas digitales. Las compartimos, las comentamos y muchas veces pasan tan rápido que apenas les prestamos atención. Sin embargo, algunas dejan huella. Hay imágenes que refuerzan estereotipos, alimentan prejuicios o transmiten mensajes que, aunque parezcan cotidianos, terminan normalizando distintas formas de violencia.

Para muchos jóvenes, especialmente aquellos que han vivido procesos migratorios o situaciones de especial vulnerabilidad, esas imágenes no son algo lejano. Forman parte de su día a día y pueden influir en cómo se sienten, en cómo creen que los demás les miran y, en definitiva, en cómo construyen su propia identidad.

Con esta realidad como punto de partida nace «Imágenes del daño: análisis audiovisual de las violencias basadas en imágenes y su impacto en jóvenes migrantes», un proyecto de investigación y creación participativa ideado y desarrollado por la profesora Verónica C. Cala, de la Universidad de Almería, en colaboración con Almería Acoge y con la participación de jóvenes del Servicio de 300 plazas para la inserción laboral y social de jóvenes inmigrantes que han estado bajo medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.

Desde Almería Acoge hemos tenido la oportunidad de acompañar este proceso desde el principio. Como entidad que trabaja cada día con estos jóvenes, hemos visto cómo este proyecto les ha ofrecido un espacio diferente: un lugar donde detenerse a reflexionar sobre las imágenes que consumen a diario, compartir experiencias que habitualmente quedan en silencio y convertirlas en una oportunidad para crear.

El objetivo del proyecto ha sido conocer qué imágenes identifican ellos mismos como «imágenes-daño», comprender cómo afectan a su bienestar emocional y construir nuevas narrativas visuales capaces de cuestionar esos discursos.

Y ese ha sido, precisamente, uno de los aspectos más valiosos de la investigación: han sido los propios jóvenes quienes, a partir de sus vivencias, han señalado aquellas representaciones que de alguna manera les dañan, que les hacen sentir excluidos, estigmatizados o invisibles. Su experiencia ha sido el punto de partida y también el eje de todo el proceso.

Las llamadas imágenes-daño no son únicamente aquellas que muestran violencia de forma explícita. También lo son las que perpetúan prejuicios, alimentan estereotipos o hacen que determinadas personas sientan que no tienen un lugar desde el que ser reconocidas. En el caso de los jóvenes migrantes, estas representaciones están muy relacionadas con experiencias de discriminación, racialización y desigualdad que afectan directamente a su bienestar y a su sentimiento de pertenencia.

El proyecto se ha desarrollado a través de dos sesiones participativas en las que se combinaron investigación, reflexión y creación.

Durante la primera sesión, los participantes han trabajado con más de 500 imágenes procedentes de redes sociales y distintos espacios digitales.

A partir de ellas han ido identificando aquellas que les resultaban dañinas y, sobre todo, explicando por qué. Ese diálogo les ha permitido compartir experiencias muy diversas y comprender cómo determinadas representaciones siguen reproduciendo prejuicios y desigualdades de una forma muchas veces silenciosa.

La segunda sesión se ha dedicado a transformar esas imágenes. A través del collage, el montaje y otras técnicas creativas, los jóvenes han construido nuevas narrativas visuales con el objetivo de resignificar los mensajes originales.

Las imágenes han dejado de ser únicamente un reflejo del daño para convertirse en herramientas de expresión, de resistencia y de cuidado y cada obra realizada ha representado una manera distinta de imaginar otras formas de mirar y de contar la realidad.

El proyecto ha culminado el pasado 14 de Julio con una exposición en la Universidad de Almería que ha reunido todas las creaciones realizadas durante el proceso. La producción material, creativa y sonora de la muestra, así como el título de la exposición y el de cada una de las obras, ha sido concebida y realizada íntegramente por los propios jóvenes participantes, reforzando el carácter colaborativo y participativo de la iniciativa.

La inauguración de la exposición ha contado con la presencia de representantes de la Universidad de Almería, entre ellos la profesora Verónica C. Cala, impulsora del proyecto, así como miembros del Centro de Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI). También han participado, obviamente, los jóvenes de Almería Acoge, quienes han podido compartir con las personas asistentes el recorrido vivido y el significado de las obras expuestas.

Para quienes trabajamos cada día junto a estos jóvenes, este proyecto ha supuesto mucho más que una investigación; ha sido una oportunidad para escuchar, comprender y dar valor a experiencias que con demasiada frecuencia permanecen invisibles.

Hemos visto cómo los jóvenes han encontrado un espacio seguro para expresar aquello que sienten cuando determinadas imágenes hablan sobre ellos y/o por ellos, y cómo, a través de la creación, han sido capaces de responder con sus propias voces.

El proyecto «Imágenes del daño» ha demostrado el enorme potencial que tiene la investigación participativa y las prácticas creativas cuando se ponen al servicio de las personas. No solo generan conocimiento, sino que crean espacios de encuentro, fortalecen el pensamiento crítico y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva, donde todas las personas puedan verse representadas desde la dignidad, el respeto y el reconocimiento.

¿DA USTED SU PERMISO?

Allá en mi pueblo, a mediados de los 70 del siglo pasado, recuerdo haber visto a los empleados en la puerta del despacho del excelentísimo señor alcalde. Tocaban levemente con los nudillos en aquella puerta enorme, de suelo a techo, de madera labrada color caoba; tocaban, aunque estaba abierta y, tras esperar dos o tres segundos, quizá tras una casi imperceptible señal con la
cabeza, o de una leve mirada de soslayo por parte del Señor Alcalde, desde el mismo quicio de la puerta, se preguntaba “¿da usted su permiso?”

El tono, respetuoso, casi solemne. La postura corporal, respetuosa, casi sumisa. Quedaba clara la diferencia de nivel, de posición social, de posición laboral… la diferencia entre personas que, resultaba obvio, no eran iguales.

Solo después de un “adelante” pronunciado sin ningún entusiasmo, el empleado municipal podía atravesar esa barrera invisible que marcaba el erritorio común, el compartido por las personas comunes, del territorio privado del gran despacho, al que pertenecían las personas escogidas, nunca supe muy bien por quién ni cuándo. La frontera física era la puerta, claro está, pero aun
estando abierta seguía la separación, lo cual indica que la auténtica frontera era la pertenencia a uno u otro espacio, a uno u otro mundo, la condición de persona común, empleada, “la persona al servicio de”, o de persona superior, elegida, agraciada, propietaria del territorio alfombrado, con olor a madera noble y cuadros de señores antiguos que seguramente atestiguaban que esto siempre ha sido así.

Los tiempos han cambiado, ya sólo algunas personas mayores, de algunos barrios o de algunos pueblos, personas que aún tienen interiorizada la condición de superioridad de quienes están dentro sobre los que están fuera, dicen en la puerta de la consulta, por ejemplo, “con su permiso” como gesto de educación y de respeto.

Pero no parece que las cosas hayan cambiado tanto, quizá solo han cambiado en las formas, porque lo cierto es que sigue habiendo miles de personas que necesitan pedir permiso para entrar, permiso para pasar de un mundo a otro, y no ya para pasar simplemente del mundo de la persona común, empleada, “la persona al servicio de” a otro superior, sino simplemente para empezar a
existir en este mundo que llamamos primero, desarrollado, libre, igualitario, democrático, un mundo de tradiciones cristianas y “antiguas costumbres que hay que preservar”, a un mundo de bondad económica (para quien la tenga) que sentimos amenazada, a un mundo en el que se nos llena la boca de derechos y libertades, al que no tienen acceso esas personas que llamamos migrantes.

En 2022 más de 800 organizaciones en toda España recogimos firmas y nos manifestamos públicamente para poner en marcha una Iniciativa Legislativa Popular para regularizar a más de 500.000 inmigrantes que se encontraban en nuestro territorio desde hacía años preguntando en todas las puertas “¿da usted su permiso?”.
​
Comentábamos que la Ley de Extranjería no se ajustaba a la realidad y no daba, ni da, respuestas ágiles, adaptadas a las necesidades, para las personas que viven y trabajan entre nosotros.
Decíamos en el texto de la recogida de firmas que la dificultad de acceso a la regularización era debida a que, “por una parte, los criterios de acceso a la residencia son altamente restrictivos y de muy difícil cumplimiento, y por otra, el procedimiento administrativo implementado es lento, burocrático y cuenta con un elevado margen de discrecionalidad a la hora de conceder las
autorizaciones o su renovación.”

Este “dejar fuera”, preguntando desde la puerta día tras día sin encontrar respuestas adecuadas, decíamos, “genera una espiral de vulnerabilidad y desprotección que acrecienta la exclusión social e impacta en el conjunto de la sociedad”.

Después de presentar más de 600.000 firmas, el Congreso aprobó en abril de 2024 la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular, pero el gobierno tardó otros dos años para poner en marcha el proceso extraordinario de regularización que terminó el pasado día 30 de junio. Ni que decir tiene que son las personas inmigrantes que no cuentan con documentación quienes más
esperaban, ansiaban este proceso, y por ellas hicimos y hacemos los esfuerzos organizaciones sociales como Almería Acoge.

Sirva este escrito para felicitarnos por el camino recorrido, sin olvidar el que falta por recorrer, pero también para dejar claro, una vez más, que, al menos personalmente, entiendo como una apropiación indebida, una desfachatez (quizá sea más relevante que nunca utilizar esta palabra porque contiene facha), descaro, insolencia o falta absoluta de vergüenza, la actitud de quienes
se creen con derecho a seguir eternamente obligando a las personas a pedir permiso de forma sumisa para entrar, para existir, para trabajar, permiso para cotizar a la seguridad social, para rejuvenecer nuestros pueblos, para intentar convivir, crecer, amar, morir entre nosotros. Quizá no sea demasiado tarde para darnos cuenta de que esto no es nuestro, de que el mundo de es de todos,
mientras tanto solo los mas mezquinos disfrutarán pensando por un momento que son los dueños del despacho, que son el Excelentísimo Señor a quien preguntar sumisos si da usted su permiso.

UN PASO ANTE LA REGULARIZACIÓN

Desgraciadamente lo urgente muchas veces no deja tiempo para lo importante. En estos días hemos estado excesivamente sobrecargados de trabajo y apenas hemos dado abasto para ir resolviendo las situaciones conforme nos venían. Sin embargo es importante reflexionar y saber qué hacemos y porqué lo hacemos.

Desde Almería Acoge, a través de la Federación Andalucía Acoge – Sur Acoge, llevamos mucho tiempo pidiendo un proceso de regularización, un proceso que de respuesta a las más de 700.000 personas que hay en España en situación irregular. Con la campaña #ILoveRegular poníamos el foco en las personas sin papeles, en su dificultad para entrar de forma regular a España por más que nos digan que hay vías y los problemas que surgen cuando se intenta acceder a los servicios básico como es la educación o la sanidad. Dificultades que se agravan cuando se trata de familias o madres solas con menores.

Creemos que la regularización es una oportunidad necesaria para avanzar en derechos, inclusión y cohesión social. Además no podemos olvidar el impacto directo positivo en el desarrollo social y económico en general, y en particular en algunos sectores.

El proceso se podría haber mejorado por supuesto y, de hecho, a veces parece que algunos responsables del proyecto no terminan de creer en él. A pesar de todo: de la falta de medios, de no tener ninguna contraprestación por el trabajo que nos pide la administración que hagamos, el que se pidan papeles que creemos que son innecesarios como es el certificado de vulnerabilidad; pensamos que es momento de apoyar, de asumir que lo hacemos por las personas que lo necesitan y que esa responsabilidad nos pasa factura y hay quien se aprovecha de ella para dejar algunas de sus funciones.

Insistimos, no hay ninguna contrapartida. Hay que mantener el ritmo de trabajo y seguir adelante con los proyectos que tenemos, ese es nuestro reto. Esto ha hecho que muchas organizaciones, algunas de ellas muy grandes, no entre en el proceso.

En nuestro caso es posible estar al pie del cañón y poder dar respuesta gracias a las voluntarias y voluntarios que junto con el esfuerzo voluntario también de trabajadores y trabajadoras de la asociación están haciendo posible que podamos atender de forma digna a miles de personas. Queremos resaltar la labor desinteresada y profesional de estas personas que están cada día atendiendo, no como máquinas, sino como personas a personas, con cariño, entendiendo el drama, la angustia, las prisas y la importancia de este proceso para las personas que vienen. Personas ayudando a personas, un gran mensaje.

Han sido días duros, hemos tenido que cerrar nuestro centro por vernos desbordados de personas que no encontraban a ninguna organización que les ayudara con el certificado de vulnerabilidad especialmente o en general con los papeles, pero hemos conseguido que se involucren distintas administraciones como la Subdelegación de Gobierno y, especialmente en este caso, con el apoyo del Ayuntamiento de Almería hemos conseguido un sitio digno donde atender a las personas.

NO SOY PRODUCTIVO, PERO SOY HUMANO

Vivimos en un mundo complicado, en un tiempo a veces despiadado, puede que ni mas ni menos que otros tiempos, pero este es el tiempo que nos toca vivir.

Podemos vivir nuestro tiempo sin apenas profundizar, deslizándonos solo por la superficie, consumiendo e intentando sobrevivir, buscando desesperadamente la “felicidad” desde mi yo, desde lo individual, desde lo que consumo.

O podemos vivir nuestro tiempo intentando bucear en las profundidades del momento que nos toca vivir, mirando mas allá de nosotros mismos, encontrando momentos de “felicidad” en el encuentro con el otro, en la convivencia cotidiana, en los momentos de solidaridad…

Para este segundo tipo de persona, inquieta, que no se conforma con “ir y volver entre playa y comida”, para los que lo importante no es comer sino volar, como diría Richard Bach en su libro Juan Salvador Gaviota, va dirigida la siguiente reflexión:

Os quiero contar la historia de Abuma, un joven africano, con sus propias palabras: “Soy de una zona rural de África, mi mama para desplazarse de un lugar a otro, de la casa al campo y del campo a la casa, o sea del trabajo al trabajo y vuelta al trabajo, lo hacía cuando podía en una moto, uno de esos días en los que tuvo suerte y pudo subir a la moto, siendo yo muy pequeño y cargando conmigo a la espalda, tuvo un accidente, cayó y me golpee el brazo, desde entonces mi brazo derecho no tiene mucha fuerza y es lento, yo apenas tenía unos meses y para mi no ha sido nunca mi brazo un problema.

Cuando he crecido y he visto en qué condiciones vive mi familia, sobre todo me duele las condiciones en las que vive mi madre, he decidido migrar.

Siempre se habla de lo bien que se vive y de todas las comodidades y ayudas que hay en Europa, yo creo que se lo debo a mi madre, intentar conseguir para ella una vejez tranquila, sin tener que seguir trabajando hasta la muerte y sin que le falte de nada.

El camino a Europa no ha sido fácil, pero estoy aquí, en mi país trabajaba en el campo como toda mi familia y al llegar pensé que también en Europa podía trabajar en el campo o en cualquier otro trabajo que me ofrecieran, mi brazo como ya he dicho nunca ha sido una dificultad para mí. Pero he descubierto que para los empleadores de aquí si es un problema, buscan la eficacia y la rentabilidad y yo soy mas lento, menos productivo y menos rentable que otros, así que me prueban un día o no llegan ni a probarme y ya me rechazan. Esto ha provocado que no tenga oportunidades, que este durmiendo en la calle y comiendo de la caridad, por primera vez en mucho tiempo me han hecho ver que mi brazo si es un problema, que soy un “inútil”, que no tengo nada que aportar a esta sociedad. Por eso me vuelvo a casa, he aceptado retornar, puede parecer que mi viaje ha sido un fracaso, yo creo que no, he tenido que mirarme con mi discapacidad y reconocérmela, pero también he descubierto que no es esta sociedad en la que quiero vivir, en África soy pobre pero me aceptan como soy, saben que soy mas lento, pero que trabajo bien y puedo aguantar mas tiempo.

También quiero que mi viaje le sirva a Europa, a ti concretamente que lees esto, me gustaría ayudaros a reflexionar sobre el tipo de mundo que estáis construyendo en el que quien tiene una discapacidad, o es mas lento o mas torpe no tiene ninguna oportunidad, solo vales si produces y eres rentable, no es una sociedad habitable, no al menos para todos.

Hoy, soy yo el que sobra por improductivo pero no olvides que puede que mañana lo seas tú».

Pilar Castillo

LAS PERSONAS CUENTAN

Hace unos días escribíamos sobre la cabalgata de Reyes de Almería, donde decíamos que un grupo de personas, a pesar del frio y de las inclemencias del tiempo, se quedaron en la cabalgata para hacer felices a los demás, especialmente a los y las más pequeñas.

En este sentido queremos poner algunos nombres, este año queremos resaltar especialmente la figura de Malika. Ella lleva saliendo en la Cabalgata desde que Almería Acoge empezó a colaborar con el Ayuntamiento de Almería hace mas de 20 años. Este año ha estado bastante enferma, le han tenido que hacer una operación de corazón y a pesar de todo eso, tenía claro que como todos los demás años, iba a participar, ha realizado todo el recorrido sin importarle la lluvia, ni el frio, es una referente, es conocida y querida por todas y todos los pajes que salen en la Cabalgata.

Es una persona que nunca se ha rendido, que siempre ha luchado y que es feliz viendo las sonrisas de las demás personas, por eso la cabalgata es importante para ella. También es muy importante para nosotros porque nos anima a encontrarnos con personas que a pesar de las dificultades son capaces de seguir adelante y de ayudar a otras personas.

Queremos agradecer especialmente a Malika, por participar año tras año, a pesar de las dificultades personales y las climáticas, su ejemplo nos sirve para descubrir cómo hay personas que se esfuerzan para que las circunstancias que les ocurren en su vida no sean las que marquen lo que hacen y cómo lo hacen.

Las personas y sus historias cuentan y nos cuentan, nos hablan de esfuerzo, de superación, de ilusión, nos deben ayudar a reflexionar cómo vemos a los demás y que hay detrás de cada persona.

Pilar Castillo

OTRA MIRADA SOBRE LA APORTACIÓN DE LAS MIGRACIONES A NUESTRA SOCIEDAD

No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni

inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y

soberano artífice de ti mismo, te informases y

plasmases en la obra que prefirieses. Podrás

degenerar en los seres inferiores que son las

bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en

las realidades superiores que Son divinas.

Discurso sobre la dignidad del hombre. Pico della

Mirandola (1463 -1494)

En las últimas semanas se ha resaltado en la prensa cosas como que según un informe elaborado por el Consejo Económico y Social, encargado por el Ministerio de Inclusión, en el que se afirma que “la inmigración se ha convertido en un factor estructural para el crecimiento económico, el sostenimiento del sistema de bienestar y la cohesión social”.

En el mismo sentido, “los empresarios catalanes reclaman un pacto para favorecer la inmigración y dicen “la necesitamos como el aire para respirar”. Decían: “sin inmigración no podemos producir, no somos competitivos”, es decir, la inmigración es necesaria para la sostenibilidad de la sociedad del bienestar.

Al mismo tiempo, no voy a extenderme en recordar que desde hace bastante más tiempo, los mensajes contra la inmigración, en todo el mundo, triunfan; la Unión Europea copia y blanquea lo que afeaba en Meloni hace un par de años, y da pasos para la externalización de fronteras, y pacta con países «claramente» protectores de los DDHH como Mauritania (por otro lado, a quien le importa) el encarcelamiento de migrantes (oficialmente en centros de retención). Los migrantes son estigmatizados como responsables de todos los males desde Europa hasta Chile, por todas aquellas personas patriotas como les gusta llamarlas a Donald Tramp, imponiéndose el discurso del rechazo, del miedo, del racismo, del odio.

Sin embargo, no es contradictorio con esa necesidad que tenemos de mantener el sistema, simplemente muestra de manera muy clara la situación que estamos viviendo: hasta el discurso antirracista se centra en la aportación económica.

¿y qué pasa con quienes no pueden aportar al dios mercado?, ¿qué pasa con quienes no son productivos?

En Atapuerca, Miguelón (por Miguel Indurain) son los restos de un individuo varón, de hace unos 400.000 años (heidelbergensis, humanos arcaicos antecesores de neandertales y de sapiens) llegó a casi 40 años, una edad avanzada para su especie, que sobrevivió con graves heridas, incluyendo fracturas múltiples y un trauma craneal que le dejó sordo y ciego. Su supervivencia solo fue posible si su grupo social lo cuidaba, lo alimentaba y le proporcionaba refugio. Es una de las primeras muestras de cuidados que se tienen entre la especie “humana”. Se pone como ejemplo de que en Atapuerca había una civilización incipiente, una sociedad con valores, con normas… hasta poco antes o incluso al mismo tiempo se practicaba el canibalismo (hay muestras también de eso) seguramente poco antes de ser tan civilizados.

Mamadou ( que no se llama Mamadou) tiene algo más de 40, estaba trabajando en la comarca de Níjar, en un invernadero, claro; vivía en una pequeña chabola junto al cruce de Balsa Seca, cerca de San Isidro. Una noche, volviendo del trabajo en su bicicleta un coche lo atropelló y se dio a la fuga (fue localizado después). Lo encontró la Guardia Civil tirado en la cuneta, las piernas rotas (tibia y peroné) no podía moverse. Fue trasladado al hospital y operado. Tras un tiempo en recuperación, aún sin ninguna movilidad; el hospital Torrecárdenas estuvo moviendo cielo y tierra para encontrar dónde alojarlo porque debía darle el alta hospitalaria; no se encontró ningún recurso de acogida, sobre todo por la situación de dependencia de esta persona que no podía moverse. Al final una ambulancia lo dejó en su chabola; lo encontramos al día siguiente tumbado, sin agua, sin comida, sin analgésicos. No tuvo la suerte de Miguelón 400.000 años después, no le llegó la civilización.

Seguramente Pico della Mirandola tendría muy claro que se trata de dos ejemplos de la opción posible que dejó escrita en aquel texto, la de Miguelón es la que prefiere acercarse a “ las realidades superiores que son divinas”, la segunda la que opta por “degenerar en los seres inferiores que son las bestias”, y eso que, personalmente, reconozco “bestias” bastante más amables que personajes tipo Albiol.

Cierto, tenemos una civilización, unas normas, derechos y deberes (que deben compensarse) unos valores, pero como decía Irene Vallejo el pasado día 14 en El País “sin la coherencia de los hechos no sobreviven los derechos”. Los podemos escribir con tinta de oro, pero no sirven de nada si no son protegidos, y si la motivación para protegerlos es la aportación al sistema capitalista, mal vamos. Yo al menos pienso que los valores, como los derechos fundamentales, no pueden basarse en un % de beneficio.

Una muestra, Ismael Diallo, llegó a las costas de Almería en una patera y ahora nos enriquece con un libro de poesías que titula “Me trajo el mar”, que presentó el día de las migraciones en la Biblioteca Pública Francisco Villaespesa. La poesía, como ejemplo, tiene un valor enorme que no puede pagarse en monedas.

El cuidado, la poesía, la protección, la ternura, la acogida, el amor, la gratuidad, el arte, la convivencia, el intercambio… nos aportan valores tan importantes que son clave para reconocernos humanos. La persona que nos necesita y solo puede aportar su pura necesidad de ser acogida, ser refugiada, por ejemplo, esa persona nos entrega la ocasión de humanizarnos, de huir del canibalismo, de escapar de comernos unos a otros a bocados de aranceles y amenazas; nos facilitan ser civilizados, plenamente humanos.

Juan Miralles

PRESENTACIÓN DEL LIBRO «ME TRAJO EL MAR»

El día 18 se celebra el Día Internacional de las Personas Migrantes. Como dicen en las Naciones Unidas «es una buena ocasión para resaltar las inestimables contribuciones de millones de migrantes en todo el mundo», pero sobre todo para destacar las causas que hacen que millones de personas se vean obligadas a migrar en todo el mundo.

Nosotros hemos tenido la suerte de contar este año con Ismael Diallo, un Guineano, de Guinea Conakry, que desde pequeño ha sabido «dibujar con palabras», que desde pequeño ha ayudado a otras personas a expresarse con palabras, que hoy sigue dibujando su vida, la vida, con sus palabras, con las palabras.

Ha sido una experiencia fascinante, con una presentación ejemplar por parte de una persona destacada de la literatura almeriense como es Francisco Martínez, comprometido y siempre activo, que ha sido capaz de ahondar y desentrañar al autor, con un público, mayoritariamente de personas migrantes que poco a poco ha ido profundizando en el autor y en el libro. Un traductor de lujo, Adama, que le ha dado corazón a los poemas en un idioma, el bámbara, para los que nos estaban escritos.

Y, por supuesto, un autor que nos ha regalado no sólo la presentación de su libro sino la presentación de una vida, de unos sueños, de la dificultad para cumplirlos y del tesón que hay que poner para no quedarse quieto en un camino lleno de dificultades, especialmente el alejarse de su familia, no tanto de su tierra porque siempre se ha sentido un ciudadano del mundo. Un regalo, la frescura de sus poemas y la presentación de los mismos.

FIESTA Y ASAMBLEA SE ACABA EL AÑO

Se acaba el año, un año complejo, con muchas dificultades pero también con muchas oportunidades de desarrollar nuestro trabajo y colaborar para que muchas personas mejoren su situación. Se acaba un año, es tiempo de reflexión pero también de celebración.

Ha sido un año donde hemos desarrollado más de 20 programas diferentes, desde programas de acogida hasta programa de sensibilización, pasando por programas que desarrollamos con fondos propios como es el taller de tareas, el proyecto de codesarrollo, los talleres con mujeres, etc. Programas a los que intentamos darle la vuelta para que sean más eficaces para las personas con las que trabajamos, pero sobre todo que sean más cercanos, más sensibles.

En este ambiente nos hemos juntado parte de las personas que formamos la asociación, una mezcla heterogénea de voluntari@s y trabajador@s para celebrar el final del trimestre y del año y compartir, de forma desenfada los logros y dificultades del curso. Una fiesta divertida y cálida donde relajarnos de las duras tareas y compartir un rato.

Al final hemos tenido una Asamblea donde hemos profundizado en nuestra relación con la Federación Andalucía Acoge – El Sur Acoge, analizando sobre cuál pensamos que debe ser el camino a seguir dentro de ella. También hemos trabajado sobre nuestros retos de futuro, destacando una vez más el compromiso con las personas más vulnerables, independientemente de u origen, religión, sexo u otro factor, nuestro compromiso con dar alternativas a situaciones cómo es el caso de los asentamientos, la falta de vivienda, el futuro para la juventud, los discursos de odio y cómo atajarlos, etc. La sensación al finalizar la Asamblea es que queda mucho por hacer pero que estamos en el buen camino, haciendo un trabajo serio e intenso.

Todo esto es posible gracias a los soci@s que forman la Asociación, trabajador@s y voluntari@s que hacen día a día posible desarrollar el trabajo, pero, sobre todo, a las personas que siguen confiando en nosotros y que siguen viniendo a nuestra Asociación.

RECONOCIMIENTO A UNA VIDA

En Almería Acoge estamos de enhorabuena y damas las gracias a la Subdelegación de Gobierno por el reconocimiento a una vida que se le ha hecho a Juan Miralles, nuestro director y presidente de Fundación Cepaim. Creemos que es un reconocimiento justo. Juan ha dedicado su vida a los demás, en especial a las personas más vulnerables, sin importar horarios, esfuerzos, disgustos, dificultades, …, ha puesto su vida en esta tarea y lo ha hecho con corazón, con auténtica vocación. Lo ha hecho además sin estridencia, con convicción, sin rechazar a nadie pero con unas ideas muy claras que se reflejan en su propia vida.

Él sabe que no está solo, que detrás hay muchas personas que lo acompañan en ese camino, en su quehacer. Personas a las que ha enseñado que merece la pena el esfuerzo y la dedicación. Personas que nos hemos emocionado con este reconocimiento porque nosotros lo conocemos, pero también porque es bueno que las buenas personas sean reconocidas.

Algunas han escrito cosas muy bonitas como esto que ha escrito un compañero: «Una vez más, los sucesos que vivimos en el día a día nos hacen recapacitar y darnos cuenta de lo maravilloso que es tener cerca a una persona con tanto bagaje y experiencia. A veces, basta el simple intercambio de unas frases para enriquecer el alma, para abrir los ojos y aprender algo nuevo sin siquiera proponérnoslo. Por eso, hay que aprovechar cada ocasión, cada pequeño instante, para que este encuentro de riqueza se nutra y crezca. Porque compartir con alguien así no solo ilumina el momento, sino que deja esa sensación bonita de haber recibido algo valioso, algo que se queda y acompaña.»