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NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA

Hoy nos hemos concentrado en la Sede de Almería Acoge para denunciar las nuevas muertes y desapariciones en las costas mediterráneas más cercanas. Se ha leido el manifiesto

Miedo.  En los últimos meses todos tenemos mucho miedo.

Miedo a que esta amenaza del COVUD19 por fin nos intoxique más aún. Miedo a que un familiar mayor, un amigo enfermo, cualquier ser querido de positivo, sintomático, se complique, suceda lo que no queremos. Tenemos miedo a permanecer tiempo hospitalizados sin saber qué pasará, sin conocer qué secuelas tendremos realmente.

Miedo a que la economía se desplome (más aún) a un nuevo confinamiento, a que nos cierren en bar de la esquina o a que definitivamente no pueda aguantar más y cierre sin remedio. Tenemos miedo a la Pandemia, a que nuestros gobiernos no sepan hacerlo bien y se dispare, tenemos miedo a perder este terreno presente, quizá porque hace tiempo perdimos la fe en otro terreno más allá de este, pero eso es otro cantar y otros credos de los que ahora nos dicen que no toca hablar.

Yo también tengo miedo, ese mismo, pero también otro. Tengo miedo de olvidar otras pandemias cotidianas que no han desaparecido. Leo que hay otras once personas muertas frente al mar de Alborán cuando intentaban escapar de otros miedos tan reales como la pobreza, la injusticia, la ausencia cierta de futuro. Entre esos muertos nuevos pero antiguos por repetidos hay mujeres y niños, proyectos de futuro, de amor, de trabajo, de vida que ya no existen. Tengo miedo de que esas vidas truncadas pasen desapercibidas. Tengo miedo de que no nos importen, tan preocupados que estamos por nuestros propios miedos. Tengo miedo de que hayamos llegado a tal nivel de deshumanización, miedo de que el miedo nos haya vuelto tan insensibles que ya no importen, que no nos duelan, que la muerte de un niño no nos inquiete, no nos interrogue. Tengo miedo de que no sea por el miedo, que ese olvido sea por el mismo egoísmo que ya nos hacía que importara pocos meses atrás, cuando no existía este miedo. Tengo miedo de que dejemos de ser personas para convertirnos solo en miedo miope, en miedo egoísta, en miedo estúpido que inmoviliza porque no piensa más que en uno mismo.

Y ya no sé si siento miedo o pena por ver cómo se hunde, como en una patera, la ilusión de un mundo justo, igualitario, fraterno que albergue a personas dignas de llamarse así, capaces de elevarse de esta triste vivencia cotidiana, convencidas de que tenemos algo más que decir en este mundo, diga lo que diga la COVID19.

Para mostrar nuestra repulsa y nuestra solidaridad, una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del
Rio.
“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
​de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte, no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo porque con él está muriendo nuestra civilización”.
Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que
supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta
vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven
forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas,
para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y
nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática
situación.
NO MAS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

CONCENTRACION VIRTUAL MUERTES EN EL ESTRECHO

MANIFIESTO

Muere un negro en una patera. Dos moros son atropellados por una furgoneta, uno está muy grave (al final murió), el conductor se dio a la fuga. Un negro muere a manos de la policía marroquí. Dejan a un jornalero con un golpe de calor en un centro de salud, finalmente muere. Un muerto y seis desaparecidos en una patera que salió desde Argelia.

La muerte es barata, despersonalizada. No son personas, son países, colores, trabajos. Hemos despersonalizado la muerte … cuando nos interesa. Cuando queremos dar dignidad decimos “ha muerto fulanito de tal, una buena persona (aunque no lo fuera)”, tiene nombre, tiene dignidad.

Desde los medios de comunicación, quizás incluso sin mala fe, se despersonaliza la muerte, no queremos sentirnos mal. Pero más grave aun, desde determinados medios políticos no solo se les quita la dignidad de persona, además de morir los consideran criminales, criminalizan a los muertos.

Es terrible, estamos perdiendo la dignidad como persona, el sentir dolor con los demás cuando lo tienen, el sentir, por lo menos pena de los que lo pasan mal. ¿Lo estamos haciendo como sociedad?

Esperemos que no; signo de eso es que hay mucha personas que seguimos creyendo en la dignidad de todas las personas, en que cada muerte injusta es injustificable, es un crimen. En que tenemos que apoyarnos y apoyar especialmente a los que peor lo pasan. Por eso ponemos un lazo, si tenemos nombres los anotamos. Nos duelen ellos y sus familias, por eso seguimos aquí, denunciando esta injusticia, gritando que ya está bien, que es posible vivir en una sociedad más justa y equitativa; y quitamos egoísmo y ponemos solidaridad.

Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO!

LOS REFUGIADOS OLVIDADOS

Con motivo del Día Mundial de los Refugiados y, dada la situación actual que dificulta una actuación en vivo, Almería Acoge junto con la Federación Andalucía Acoge presentamos la Muestra Fotográfica Online LOS REFUGIADOS OLVIDADOS. Un trabajo de Mustafa Abualthanin.

La exposición fotográfica de Mustafa Abualthanin recoge una visión intimista y autobiográfica sobre los refugiados palestinos en Jordania.

Ante la situación mundial y trágica donde el número de personas migrantes, en todas sus dimensiones y estatus, ha superado cotas inimaginables, este fotógrafo se detiene en la historia de su propia familia, la de los refugiados palestinos, «los refugiados olvidados”, que en 1948 se vieron abocados a dejar su tierra, sus casas… y están asentados al otro lado del Jordán, con la esperanza todavía latente de poder volver a su tierra, a su casa.

Este fotoensayo se compone de 20 fotografías que narran la vida de los refugiados palestinos, principalmente de dos campos de refugiados al-Nasser y al-Baqaa de Jordania, a través de varias generaciones. Nos adentra en sus casas, nos pasea por sus calles, nos muestra la cotidianidad de su trabajo, la vida diaria y también nos muestra la añoranza y el recuerdo por su tierra y, al mismo tiempo, la esperanza de poder volver.

Mustafa Abualthanin nos invita a recordar que los refugiados existen y que detrás de todos ellos hay una historia vital donde no se eligió ser refugido.

MUSTAFA ABUALTHANIN
(Amán, 1977). Artista multifacético, fotógrafo, actor y artesa, es el octavo hijo de los once que tuvieron Husseyn y Fawziya, refugiados palestinos de 1948 procedentes Jerusalén y de Dikrin, un pequeño pueblo de Hebrón que ya no existe, respectivamente.

Como sucede con muchos de estos descendientes, tiene el estatus de refugiado por la UNRWA, si bien nació en Amán (Jordania) y se crió en uno de los tantos campos de refugiados palestinos que hay en la geografía urbanística de Jordania, en concreto, el campo de refugiados palestinos al-Nasser, al Este de Amán (Jordania).

Se inicia en la fotografía en 1995 y comienza su trabajo como tal en fotografía documental y social.

Ha expuesto su obra, entre otros sitios, en la Galería Nacional de Arte de Jordania, la Orfally Gallery en Jordania y, más recientemente, en la Universidad de Almería (España). Cabe destacar también su labor como fotógrafo en cine como fue su participación en la producción franco-palestina-qatarí Degradè que estuvo en la semana de la crítica del festival de cine de Cannes en 2015.

 

DESCANSA

En estos días donde la muerte vuelve al estrecho el siguiente texto de Francisco Sanz nos acerca el terrible drama que seguimos viviendo, aunque no podamos concentrarnos todavía, seguimos denunciando las muertes injustas en el Mediterráneo

DESCANSA

Descansa, no puedes hacer otra cosa. Descansa. Yo te cuidaré, ya nada malo podrá pasarte. Deja todas tus inquietudes. No te rebeles al sosiego que te ofrezco y mereces. Mira a tantos hermanos y hermanas que te han precedido, ellos están en paz y desean compartir su paz contigo.

Gritas, todo tu ser está agitado de dolor, de sufrimiento, de preocupación. Es lo normal, pero ya no puedes hacer nada.

Piensas en tu familia, en que se empeñó para financiar tu travesía. Piensas en qué será de ellos.
Piensas en tantas heridas, empujones e injusticias que te obligaron a coger esa patera que no llegará ya a ninguna parte.

Piensas en las esperanzas perdidas, en el ansia de los momentos en que luchabas por no hundirte, en gritos. Pero todo pasó ya.

Sobre ti pasarán las mercancías de los ricos y el dolor de los pobres, pero tú ya estás más allá de cualquier avaricia y de cualquier dolor.

Descansa, yo te he recogido en mis profundas entrañas. Todos dicen que son frías, pero vas a descubrir que son acogedoras. Yo no rechazo a mis hijos.

Mientras vivías, estabas lleno de amargo sufrimiento, rebeldía y consoladora esperanza. Todo lo dejaste en la superficie, ahora estás en el fondo y en mis brazos.

Deja que tus restos sean tu grito de denuncia por tu muerte. Yo no los ocultaré a quien los quiera ver, a quienes se sientan hermanos tuyos y te busquen. Tu denuncia por tu destino injusto será eterna. Tu clamor se une al de tus hermanos, hermanas que llegaron antes y vendrán después.

De mí, llámame mar o madre o Dios, salió toda la vida. A mí has retornado ahora, naufrago de las fronteras, la indiferencia, la desigualdad… Ya no puedes hacer más, tu muerte es tu denuncia infinita.

Pero ahora, descansa.

Francisco Sanz Meléndez
Almería 08/o6/2020
En recuerdo de los migrantes que perecen en el Estrecho.

COMUNICADO DE PRENSA CONJUNTO DE ASOCIACIÓN ALMERÍA ACOGE, FUNDACIÓN CEPAIM Y FUNDACIÓN SEVILLA ACOGE.

“El Escudo Social para las Personas Sin Hogar ante el Coronavirus debe proteger también a las personas que residen en asentamientos chabolistas junto a explotaciones agrarias”.
No podemos dejar solos, viviendo en condiciones infrahumanas, a las personas inmigrantes que se juegan la vida para que los alimentos de primera necesidad sigan llegando a nuestras casas.
El Gobierno de España a través de La Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030 y el Ministerio de Defensa están desarrollando un plan de choque desde los servicios sociales para asistir a las personas sin hogar ante la emergencia sanitaria causada por el COVID-19, el denominado “Escudo Social para las Personas Sin Hogar ante el Coronavirus”.
Entre las medidas planteadas en este plan de choque se contemplan: la constitución de unidades de emergencia para la entrega de kit de higiene, alimentación y bebida, el asesoramiento en torno a las medidas de prevención ante el coronavirus, la toma de temperatura, la habilitación de comedores sociales; el refuerzo de los centros para personas sin hogar con personal sanitario, al igual que de los servicios de limpieza y desinfección. Además, el plan contempla la habilitación de espacios amplios para alojar, alimentar, garantizar la higiene y atender a personas sin hogar, con profesionales sociales y sanitarios, con posibilidad de zonas de aislamiento para personas infectadas. Las fuerzas armadas a través de la UME y protección civil están cooperando en la prestación de estos servicios, conjuntamente con las Comunidades Autónomas y la participación de las entidades del tercer sector de acción social.
Desde Fundación Cepaim, Asociación Almería Acoge y Fundación Sevilla Acoge, constamos que las medidas que se están desarrollando durante esta crisis en todo el territorio nacional, se están concentrando en la atención de las personas sin techo y las personas que utilizan las redes de recursos asistenciales para personas sin hogar. Estas ayudas esenciales no están llegando a las personas sin hogar más invisibilizadas, las que residen en asentamientos informales, una problemática que, además, afecta con particular virulencia en las zonas rurales donde los recursos son particularmente escasos.
No podemos permitir que las personas que residen en asentamientos chabolistas, permanezcan ni un minuto más, fuera de la protección del escudo social, ya que, las precarias condiciones materiales en las que residen; aisladas, sin acceso al agua, al saneamiento o la electricidad, en hogares que son ruinas, construidos con desechos; constituyen un ecosistema óptimo para la propagación del virus. No, las personas que habitan en asentamientos no son las responsables de este virus.
Estamos acostumbrados a culpabilizar a los migrantes de todos nuestros males, pero ante esta situación, una vez más son las víctimas, mal viven en condiciones inhumanas a la vez que continúan trabajando en las explotaciones agrarias jugándose sus vidas para que los alimentos

de primera necesidad sigan llegando a nuestros supermercados en esta crisis. No, no son tolerables las actitudes racistas y discriminatorias que crecen en nuestra sociedad frente a las personas que dan sustento a uno de los pilares de nuestra economía, la agricultura.
Reclamamos una intervención inmediata en los asentamientos, una realidad que no ha surgido con la epidemia del Coronavirus, sino que es permanente en España durante demasiados años, en los cuales no hemos sido capaces de poner en marcha una estrategia integrada y participada por los diversos actores implicados en esta lacra. Por el contrario, en determinados momentos, ha parecido una realidad invisible que nadie quería ver, manteniendo intervenciones asistenciales por parte de entidades sociales como Cepaim, Almería Acoge o Sevilla Acoge, junto con otras entidades como Cruz Roja o Médicos del Mundo. Ante la pandemia del COVID19, es urgente una intervención inmediata en los asentamientos, garantizando la reubicación de los más vulnerables, el acceso al agua, la desinfección de las zonas, el reparto de kit de higiene y alimentación, la información y la atención a necesidades básicas.

Fundación Cepaim.
Asociación Almería Acoge.
Fundación Sevilla Acoge.

ANDALUCÍA ACOGE y CCOO-A EXIGEN A LAS ADMINISTRACIONES QUE SE REALOJE A LAS PERSONAS DE LOS ASENTAMIENTOS CHABOLISTAS DE ANDALUCÍA

Desde Almería Acoge compartimos las exigencias de la federación Andalucía Acoge y de CCOO-A sobre la atención a las personas que mal viven en asentamientos chabolistas. La situación es especialmente grave, como se apunta desde Almería y Huelva.

Hay que dar solución humana y razonable a esos asentamientos, en muchos casos de más de 500 personas, para que también les lleguen las medidas profilácticas mínimas para evitar la expansión del COVID-19.

Es cierto que no es fácil de solucionar, es cierto que estas situaciones sirven para sacar a la luz problemáticas que no se han querido resolver desde hace demasiados años, eso habrá que trabajarlo después. Pero ahora nos toca dar una respuesta a esta situación de extrema vulnerabilidad. Desde la Federación, como miembros, apostamos por el trabajo de campo, tal y como lo estamos haciendo. Pero hay otras medidas que se deben tomar desde las diferentes Administraciones: lo mejor sería utilizar infraestructuras municipales para realojar a las personas que viven en esos asentamientos (ya se está haciendo en Ceuta), dotar de viviendas prefabricadas en espacios del municipio; pero al menos hay que asegurar la desinfección de esas zonas, proporcionar agua potable y promover las condiciones higiénicas de quienes viven en esa situación, que de por si es excluyente, y que ahora lo es mucho más.

ARTÍCULO COMPLETO (Enlace a la página de Andalucía Acoge)

¡69 NUEVOS MUERTOS EN EL ESTRECHO!

Con mucha rabia por las 69 NUEVAS MUERTES, con algunas personas de las que han viajado en la patera con muertos, nos volvemos a concentrar para denunciar esta verguenza.

Hoy es 18 de diciembre, día internacional de las personas migrantes. Nos habría gustado celebrarlo de otro modo. Habríamos preferido un encuentro de convivencia, o publicar un manifiesto proclamando los beneficios del mestizaje, la riqueza del intercambio; reivindicando el derecho a migrar, recordando la obligación de toda persona bien nacida a acoger, a abrir su puerta a quien llama necesitado de pan, de justicia, de libertad o de paz. Nos habría gustado, pero no. De nuevo la muerte nos devuelve a la realidad más allá del deseo, la muerte más allá del trabajo cotidiano; la muerte más allá de las mil noticias repetidas, falsas o no, sobre política, sobre economía, sobre la integridad del territorio nacional o sobre el penúltimo caso de corrupción. Esas noticias que saturan nuestra atención y provocan el olvido de la otra verdad, de la otra vida que no es llamativa, de la necesidad de pensiones digas, del derecho de todos al trabajo y a la vivienda, de la honradez de tantas personas en su trabajo cotidiano… y, sobre todo, nos alejan de estas muertes que casi nunca son noticia. De la muerte de una persona quemada en un asentamiento chabolista en Huelva, esos vertederos humanos en los que mal habitan miles de trabajadores inmigrantes también en nuestra provincia; de la calle como única alternativa de vivienda para tantas personas, migrantes o no, en estos días de frío; del olvido de la legislación internacional para no acoger a solicitantes de asilo ni a inmigrantes económicos, mientras nuestros gobiernos
invierten grandes recursos en pactos desconocidos con países como Marruecos, o en reforzar la vigilancia, las vallas y las fronteras para control de las personas, que no de los capitales.

Hace unos años, para celebrar este día, se acuñó un buen slogan: “somos diferentes, somos iguales”. Era una buena frase que soportaba un buen deseo. Pero hoy tenemos que reconocer con tristeza que por suerte somos diferentes si, con lo que eso significa de riqueza para todos de posibilidad de intercambio, de crecimiento personal y social; pero no somos iguales, somos profundamente desiguales. Somos desiguales en derechos, en posibilidades económicas, en acceso al trabajo, en acceso a la vivienda, en libertad y en tranquilidad para habitar nuestros barrios y nuestras calles, y desiguales para viajar y buscar la vida donde más nos convenga. Es la desigualdad más injusta e inhumana la que hoy hace que nos tengamos que concentrar de nuevo para no celebrar ningún día internacional, sino para reconocer avergonzados, indignados una vez más, la terrible injusticia que sigue provocando tantas muertes; la indignidad más absoluta de quienes no parece que hagan nada por solucionarlo y la degradación social que refleja la enorme indiferencia que parece mostrar la mayor parte de la sociedad.

Una vez más, no en nuestro nombre. No admitimos esa nueva sangre en nuestras manos. Gritamos con el silencio que nos negamos a ser cómplices de tanta deshumanización. Como hace una semana usamos la música y una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”. Guardamos un minuto de silencio…… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO!

CIRCULO DE SILENCIO: NO SE TRATA SOLO DE MIGRANTES

Almería Acoge fue la encargada de conducir el Círculo de Silencio del mes de Diciembre de la Plataforma Almería Contra la Pobreza. El Círculo se dedicó especialmente a la situación de los migrantes ya que el 18 de Diciembre se celebra el Día Internacional del Migrante. Con un manifiesto y una canción quisimos llamar la atención sobre los migrantes.

MANIFIESTO DE CÍRCULO DE SILENCIO. DICIEMBRE DE 2019

El calvario de las personas migrantes y refugiadas de cualquier edad no acaba con su llegada a suelo europeo. Hasta alcanzar la necesaria tarjeta de residencia o el permiso de trabajo nuevas vallas y concertinas le aguardan: las barreras de la espera interminable o de los obstáculos administrativos múltiples, las mil y una trabas burocráticas de una administración descoordinada y sin interés. Certificados de empadronamiento, documentación que acredite el arraigo, idas y venidas en laberintos documentales, la búsqueda en la maraña administrativa del último escrito que le autorice a ser persona, a no andar con miedo, a no ser explotado, a no estar escondido salvo en horas de trabajo.

Luego vendrán las otras fronteras, más duras aún, las vallas del miedo, del desprecio, del recelo, de no encontrar sitio como personas en la ciudad, en el pueblo, en el campo en el que esperaban reconstruir su vida.
No existe en el Estado español un sistema integral de acogida, pues en las políticas migratorias prevalece la lógica del control y la gestión de los flujos de seres humanos; a ese control dedica el Estado la mayor parte de sus recursos y energías, como dedica la mayor parte de la sociedad las suyas al rechazo, a los bulos, a la sospecha o, cuando menos, a la despreocupación más absoluta.

Y para esta fría racionalidad controladora, las personas son números y curvas estadísticas, no tienen cuerpo ni hambre, no pasan frío, no tienen miedo. Hemos encerrado el dolor en datos, en estadísticas, en cifras, en gráficos, en cuadros, en programas informatizados. Miramos el dolor como dato, no como la experiencia
personal de un sujeto individualizado y sufriente, que dejó jirones de su piel al saltar esas murallas de la infamia, que son las concertinas.

Así es como en el supremo ejercicio del derecho estatal a controlar su territorio se pisotean diariamente los derechos fundamentales de las personas, como no ocurre en ningún otro ámbito de la realidad social. Así es como para los medios xenófobos de la desinformación el último inmigrante ahogado o el penúltimo niño desamparado que duerme en la calle no son más que una parte de la oleada, de la avalancha, no son personas, son indocumentados, no son menores, son menas. Y esto es lo que ha calado en una sociedad despreocupada o empeñada en cargar sobre estas personas la culpa de su deteriorada y mediocre humanidad. La capacidad de acogida no es una cuestión técnica, numérica o estadística, sino la opción política preferente por los derechos humanos de las personas, y la opción más humana por la vida de quienes llegaron a este lado del mundo huyendo de la violencia, de la pobreza o de la injusticia.

Despojados de su humanidad al reducirlos a datos estadísticos, asimilados a seres inertes al equiparar su llegada a fenómenos devastadores de la naturaleza (oleada, avalancha), privados de su inocencia al criminalizar las conductas de niños desamparados, la única justicia reparadora para migrantes, refugiados o menores es que la ley les devuelva su humanidad y nosotros la justicia.

Por eso, recordamos una vez más a quienes murieron intentando llegar. Durante 2019 son, al menos, 665 las personas que han muerto en el mar en la ruta hacia España. 63 solo la semana pasada. Hoy tenemos también un silencio en su recuerdo.

Y hoy recordamos también que no lo hacemos solo por ellos, por los que murieron intentándolo y por los que consiguieron llegar y ahora nos interpelan con su presencia, sino también por nosotros, porque:

NO SE TRATA SOLO DE MIGRANTES

Las sociedades económicamente más avanzadas desarrollan un marcado individualismo que produce la globalización de la indiferencia. En este escenario, las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de trata, que sufren conflictos violentos, guerras, injusticias y discriminaciones, se han convertido en el emblema de la exclusión. Además de soportar todas estas dificultades, les consideramos responsables de los males sociales. Sin embargo, la presencia de estas personas en situación de vulnerabilidad representa una oportunidad para recuperar algunos de los valores de nuestra humanidad:

No se trata sólo de migrantes, también se trata de nuestros miedos.

La maldad y falsedad de nuestro tiempo acrecienta nuestros miedos al otro, al desconocido, al marginado y forastero. Cuando el miedo condiciona nuestra forma de pensar, nos convertimos en seres cerrados, privándonos del encuentro con aquella persona diferente, privándonos de abrir el corazón, privándonos de humanidad.

No se trata sólo de migrantes, se trata de la caridad.

En todas las religiones, a través de las obras de caridad se muestra la fe. En estos momentos en los que muchas personas que se dicen creyentes olvidan que no es posible serlo apoyando a quienes están en contra de los más débiles, recordamos que la mayor caridad que podemos ejercer es con quienes no pueden corresponder. Están
en juego nuestros valores. Se pone en evidencia nuestra aparente felicidad, enferma porque está construida al margen de la realidad y a costa, muchas veces, del sufrimiento de los demás. No cedamos ante la lógica que justifica el abuso de los demás para el beneficio propio.

No se trata sólo de migrantes, se trata de nuestra humanidad.

Sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar a la acción para aliviar y curar. Sentir compasión significa dar espacio a la ternura que la sociedad actual reprime. Abrirse a los demás enriquece, ayuda a ser más humano.

No se trata sólo de migrantes, se trata de no excluir a nadie.

No hay muchos países pobres, hay muchos países empobrecidos que siguen agotando sus recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos privilegiados, de los países que robamos o aprovechamos esas riquezas y nos llamamos desarrollados. Las guerras afectan a unas pocas regiones del mundo, pero la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones que después rechazan hacerse cargo de las personas refugiadas que dichos conflictos generan. Quienes sufren son siempre los más vulnerables. El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir a todos los hombres y mujeres, promoviendo su crecimiento integral
con plenas oportunidades y derechos, y preocupándose por las generaciones futuras.

No se trata sólo de migrantes, se trata de todas las personas.

En cada actividad política y social debemos poner en el centro siempre a la persona en sus múltiples dimensiones. Toda persona tiene derecho a ser tratada con igualdad. El desarrollo implica promover a todas las personas de forma integral. Se trata de que podamos ayudar y reconocer en las personas migrantes, si son acogidas y respetadas, una ocasión para construir una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario y un mundo más fraterno.

La respuesta al desafío de las migraciones se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Pero no solo aplicados a las personas migrantes y refugiadas, sino a toda persona excluida en situación de vulnerabilidad. No solo está en juego la causa de los migrantes. A través de las personas migrantes y refugiadas, de la postura que tengamos ante ellas, estamos llamados a liberarnos de la indiferencia; y a construir un mundo más justo y más humano.

MUERTES EN EL ESTRECHO, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

A pesar de la condiciones atmosféricas o, quizás con más razón por ellas, nos volvemos a concentrar para denunciar 14 nuevas muertes en el estrecho, en nuestras costas más cercanas. Seguimos y seguiremos siendo la conciencia de un país que no puede mirar para otro lado, de una Europa que tiene que mirar al Sur.

Otras 14 personas dejaron de existir el martes pasado. A duras penas nos vamos enterando del número de muertos y desaparecidos desde el día 26 de noviembre. No es fácil escucharlo en la radio o verlo en un periódico. No es importante que mueran 14 nadies. Es una tragedia, sí, pero solo para quienes han muerto, para sus familias, para quienes compartían esa barca de ilusiones que se convierte en muerte otra vez. No es una tragedia para este lado del mar, para quienes cada vez hacen menos caso de estas muertes repetidas. Ya no es ni tan siquiera noticia. Si acaso una nota frecuente que solo llama la atención si el número de muertos es muy alto o si aparece un niño flotando muerto y nos estropea la siesta, y, hasta eso, cada vez menos.

Pero no es un accidente. Es el resultado asquerosamente macabro de tanta mentira que hemos construido para resguardar nuestro egoísmo o nuestra tranquilidad inconsciente.  Estas muertes son el resultado seguro de nuestra forma de vida, de un sistema económico y social que se asienta en la expropiación de las riquezas naturales de la mayor parte del mundo para que en la otra sigamos gastando más de lo que tenemos. La muerte de unos es el precio de tanto despilfarro, de la locura consumista, de un tipo de vida basado en tantos black friday que solo ofrecen muerte a quienes no pueden participar en ellos. Es el resultado del nuevo opio de un pueblo adormecido por la gran mentira de que esta tierra es nuestra, de que tenemos derecho a fabricar muros, fronteras, concertinas para preservar lo que no es de nadie, porque este mundo no pertenece a nadie y debería ser la casa de todos.

No, no es un accidente, nunca lo ha sido. Y si alguien se pregunta ¿entonces qué hacemos?, ¿cómo se organizan las migraciones?, ¿no tenemos derecho preservar nuestro territorio, nuestra economía, nuestra identidad?, tendremos que recordar una y mil veces que, si esto es a costa de la vida de otras personas, estaremos siendo cómplices de su muerte. Estaremos siendo cómplices de un sistema criminal que es quien está causando el hambre y las guerras que expulsan a las personas de su propia casa, los gobiernos y la economía que reparten el pan y la tierra por la ley del más fuerte, las fronteras y el silencio que esconden los muertos y asustan a los que quedamos vivos para que no protestemos.

Una vez más denunciamos este crimen continuado y proclamamos públicamente que no queremos ser cómplices de estas muertes. Reivindicamos la necesidad de cambiar cuantas políticas sean necesarias para salvaguardar nuestra propia dignidad y la vida de las personas como valor supremo.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”.

Guardamos un minuto de silencio y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

    ¡No más muertes para llegar a Europa! ¡Por un Mediterráneo solidario!

¿VAMOS A DEJAR QUE SE CONVIERTA EN REAL?

Hay momentos en la vida en los que realmente no sabes qué hacer. Hace poco llegó una mujer desde América a la Asociación. Su hermana la había precedido, y la acogió. Ella venía embarazada. El último encuentro electoral la deja en un municipio en el que VOX consigue hacerse oir, y su eco le infunde miedo: un problema de salud en su embarazo, la necesidad de acudir al médico y el miedo. Porque los médicos tienen una nueva obligación, que no guarda relación con su trabajo. El personal del centro de salud debe denunciar a aquellas personas que no prueben una situación «regularizada», y no podrán atenderlos.

¿Si fueras esa mujer qué harías? ¿Te arriesgarías a ir al médico y dejar que en el centro de salud decidan qué hacer con tu vida? ¿Te quedarías en casa, escondida, esperando que la enfermedad no llegara a mas?

Ella siguió el consejo de su hermana, y vino a la Asociación para buscar una respuesta, alguien que le escuchara y pudiera ayudarla a decidir. El bulo que llegó a sus oídos es solo eso, una propuesta… de momento. PERO ¿DE VERDAD VAMOS A DEJAR QUE SE CONVIERTA EN ALGO REAL?