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ESTAMOS DE LUTO

No podemos expresarlo de otra manera cuando han muerto 67 nuevas personas en el Mediterráneo intentando alcanzar nuestras costas, estamos de luto, nuestra cuerda se retuerce, no caben más nudos, no cabe más dolor. Hoy hay pocas palabras que decir, pero hay que las sabe decir de forma muy acertada, aquí os dejamos el artículo que hemos leido de Covadonga Porrua, junto con una poesia de Warsan Shire, poeta somalí. Como siempre hemos lanzado y gritado nuestra reivindicación y hemos leido la poesia de Pilar del Rio.

Héroes y tumbas (Covadonga Porrúa Rosa. Publicado en Ideal 19/06/18)

A lo mejor los héroes que tenemos en Salvamento, en la Guardia Civil, en el Frontex han vuelto a lograr el milagro, y esta columna no tiene sentido. A lo mejor, sus dioses y los nuestros, el mío también, han decidido darles una oportunidad y los desheredados han vencido al infierno, y la rabia y la vergüenza que siento se torna en paz. Y entonces puedo comentar con ustedes todas esas cosas que me hacen pensar que vivimos dentro de una enorme coctelera que alguien agita sin parar, y de la que salen condenas judiciales sin precedentes, mociones de censura, cambios de gobierno, ministros y reministros, fútbol y dimisiones y hasta cuñadísimos de alcurnia entrando en la trena por chorizos…

Pero eso no ha pasado. Porque lo peor ha vuelto a suceder. De nuevo, una ola siniestra y gigantesca de injusticia y de dolor, ha llegado hasta nuestra orilla. Como tantas otras veces. Demasiadas. Y todo lo demás se ha vuelto secundario. Porque 67 personas al menos han desaparecido en las aguas azules del Mediterráneo. Esas que miro cada día. En las que me baño y me refugio, esas aguas que me dan tranquilidad y me reconfortan, y llenan de luz, han sido para ellos una tumba. Nunca veré sus caras, ni acariciaré su piel, ni sabré cómo se llama la aldea de la que partieron. Ni quienes eran sus padres. Ni siquiera oiré sus nombres. No conoceré sus anhelos. Si les gustaba leer, o pintar, o contar historias. A lo mejor no sabían. O sí. A lo mejor, entre ellos, entre ellas, se encontraba un genio, capaz de encontrar una solución al cáncer, o a la hambruna. O no. A lo mejor solamente eran hombres, mujeres, niños y niñas con un afán: tener una oportunidad. De vivir y no sólo sobrevivir. De escapar de la miseria. De ser algo felices. De robarle a la vida una esperanza. A lo mejor…

Pero no. Eso no va a ocurrir, porque están muertos. Se han ahogado después de horas y horas en el mar. Porque en la otra orilla, alguien traficó con ellos. Porque a muchas de ellas las violaron hasta dejarlas embarazadas, para que parieran hijos con los que tenerlas atrapadas después en la prostitución. Porque a ellos, simplemente les hicieron pagar una fortuna por meterles en la goma. Redes mafiosas que campan a sus anchas.

Y en esta orilla, la satisfecha y opulenta Unión Europea mira hacia otro lado. Y no impone medidas, ni sanciones, a quien lo está permitiendo. Ni tampoco a los países y a los gobiernos que se niegan a recibirles, y que prefieren dejarles a su suerte, a la deriva. Y oigo quejarse a muchos de lo caro que nos salen los que no tienen nada. 10.000 euros al año cada uno. Y pienso entonces en que nos gastamos 6.000 millones de euros en rescatar a la banca. Y cien millones en este o aquel futbolista. Y sí. Creo entonces, definitivamente, que hemos perdido la conciencia.

Poema de Warsan Shire

Nadie abandona su hogar, a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.

Solo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.
Tus vecinos corriendo más deprisa que tú. Con aliento de sangre en sus gargantas.
El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo
detrás de la fábrica, sostiene un arma más grande que su cuerpo.

Solo abandonas tu hogar
Cuando tu hogar no te permite quedarte.
Nadie deja su hogar
A menos que su hogar le persiga,
Fuego bajo los pies,
Sangre hirviendo en el vientre.
Jamás pensaste en hacer algo así,
Hasta que sentiste el hierro ardiente
Amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,
Rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,
Sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver
Que jamás volverías.

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera,
A menos que el agua sea más segura que la tierra.
Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones,
Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión,
Alimentándose de hojas de periódico, a menos que
Los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las verjas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.
Nadie escoge los campos de refugiados
O el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.
Nadie elige la prisión, pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas,
Y un carcelero en la noche es preferible
A un camión cargado de hombres con el aspecto de tu padre.

Nadie podría soportarlo, nadie tendría las agallas,
nadie tendría la piel suficientemente dura.
Los: “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,
“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”,
“negros pedigüeños”, “huelen raro”, “salvajes”,
“destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”.
¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque estos golpes son más suaves
Que el dolor de un miembro arrancado.
Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas
Que catorce hombres entre tus piernas.
Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,
Que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón.
Mi casa es un barril de pólvora,
y nadie dejaría su casa a menos que su casa le persiguiera hasta la costa,
a menos que tu casa te dijera que aprietes el paso,
que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto,
que navegues por los océanos,

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida el orgullo,
tu vida es más importante”.
Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta
en una voz sudorosa en tu oído diciendo:
‘Vete, corre lejos de mí ahora.
No sé en qué me he convertido, pero sé
que cualquier lugar es más seguro que éste’.

Y juntos manifestamos nuestra reivindicación:

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería mostramos, a nuestros representantes públicos, nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.

Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

MUERTES EN EL ESTRECHO Y CÍRCULO DEL SILENCIO

Este mes nos tocaba a Almería Acoge organizar el Círculo del Silencio. Hace apenas unos días que nos concentrábamos por la muerte de cuatro personas en el estrecho. En esta ocasión, además del Círculo del Silencio hemos tenido que unir otras cuatro nuevas muertes y la catástrofe humanitaria, mejor dicho la falta de humanidad, que lleva a la situación que está el barco Aquarius. Por eso nos hemos vuelto a concentrar y denunciar estas situaciones.

El manifiesto que se leyó fue:

No caben medias tintas. Otras cuatro personas ahogadas el día 9 de junio suman 117 cuerpos rescatados durante este año en el mediterráneo más cercano. Más de 700 personas ahogadas y otras 629 personas en peligro, hacinadas en un barco en la otra parte del mediterráneo, 629 personas a las que dos países europeos, Italia y Malta, han rechazado. Cientos de miles de personas huyendo de sus hogares por el hambre o la guerra, por la injusticia o la pobreza. Ante esta realidad no caben medias tintas. O se está de una parte o se está de la otra. O se está por las personas o se está contra las personas. O se está en la mentira de las patrias, las fronteras, la seguridad como careta de los intereses económicos, o se está en defensa de los derechos humanos, de quienes padecen el exilio, el sufrimiento y la muerte. No caben medias tintas, por eso denunciamos que el gobierno italiano con la catástrofe humanitaria del Aquarius se ha puesto contra las personas y el gobierno español, en esta ocasión, está con las personas.

No caben medias tintas, o se está con quienes miran para otro lado y favorecen acuerdos para condenar a muerte a quienes se ven obligados a huir, fundamentalmente por motivos económicos, o se está por la dignidad de las personas.
Hace muchos años Europa se consagró a tres palabras que todos aplaudimos: igualdad, libertad, fraternidad. Hoy, cada vez que Europa da la espalda a estas personas cerrando sus puertas y sus puertos, esas palabras son una gran mentira, se ha trocado la igualdad en injusticia, la libertad en campos de esclavos pactados en Libia y la fraternidad en genocidio por omisión de socorro.

En el centro, de amarillo las pulseras que les ponen a las personas que llegan en patera

No caben medias tintas. Por eso nos convocamos continuamente cada vez que fallece alguien gritando en silencio no más muertes para llegar a Europa, por eso nos convocamos mensualmente en un círculo de silencio contra el hambre, contra la injusticia, contra la inhumanidad manifiesta de este mundo opulento y obeso que se siente amenazado por los pobres de la tierra.

Por eso, una vez más reivindicamos, nuestro estatuto de mujeres y hombres dignos, libres, iguales, fraternales, solidarias. Y recitamos de nuevo la poesía de Pilar del Río, que pone palabra y sentimiento a nuestra indignación, nuestra vergüenza y nuestra repulsa. Y juntos manifestamos nuestra reivindicación:

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería mostramos, a nuestros representantes públicos, nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.

Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

CONCENTRACIÓN MUERTES EN EL ESTRECHO

El pasado lunes más de cien personas clamamos contra la injusticia y la inacción por parte de las autoridades que permiten que sigan muriendo personas en su intento por llegar a nuestras costas, no sólo por el último desaparecido en nuestras costas más cercanas, también clamamos por los más de 60 en las costas de TUNEZ y por los más de 600 que han muerto sólo este año en el Mediterráneo.

Una vez más nos convoca la muerte. Una nueva vida se perdió definitivamente el martes pasado en una patera frente a Tarifa. Otra persona había desaparecido en el agua. Son nuevos nombres desconocidos que se han sumado a ese reguero de muerte fruto de la ignominia y la injusticia y que ya suman 113 cuerpos rescatados durante este año. 113 nudos en esta cuerda que representa el dolor de tantas familias y nuestra solidaridad con quienes padecen en primera persona este mundo injusto y lo pagan con su vida.

Por eso, también nos convoca la necesidad de justicia, la necesidad de memoria, la obligación de humanidad. Nos convoca la voluntad de manifestar que no queremos ser cómplices de este sistema criminal que condena a muerte a quienes ellos creen que amenazan su bienestar. Que no ponemos el interés económico por encima de las personas, que no hay ninguna patria, ninguna frontera, que justifique este genocidio año tras año.

Y juntos manifestamos nuestra reivindicación:

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería mostramos, a nuestros representantes públicos, nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.

Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

CONCENTRACIÓN MUERTES EN EL ESTRECHO

A continuación subimos el manifiesto que leeimos en la concentración del 2 de Mayo:

De nuevo la tragedia, de nuevo la vergüenza, de nuevo la muerte y de nuevo la obligación moral de
concentrarnos, de gritar con la palabra y el silencio, de dolernos y de indignarnos. De nuevo el momento de mostrar la solidaridad con quienes sufren la injusticia de un mundo centrado en el beneficio, en el interés por encima de las personas, con quienes sufren la guerra, el hambre, la injusticia, la amenaza de la muerte en su tierra, y la encuentran en el mar cuando intentan escapar de ella.

De nuevo el momento de mostrar nuestra repulsa, nuestra protesta contra este sistema injusto que, ante esa necesidad de huida, de trabajo, de libertad; ante esa necesidad de vivir, sólo es capaz de cerrar fronteras, poner vallas y concertinas a las personas y alfombras rojas a la venta de armas y al intercambio de capitales.

El pasado día 27 nos despertábamos con cuatro personas muertas ante nuestras costas, una más, moría al llegar a Almería, nada se pudo hacer por recuperarla. Otras doce personas se quedaron en el mar, desaparecieron en esta enorme fosa común que nos baña. Sólo dos días después eran encontradas otras once personas muertas, ahogadas en el mismo Mar de Alborán. Son 16 nuevos nudos en esta cuerda y deberían serlo en la garganta de la gente digna que se niega a silenciar y  olvidar tanto sufrimiento y tantainjusticia.

Son ya, en cuatro meses, 112 cuerpos rescatados, 112 personas muertas sin contar las desaparecidas. 112 familias destrozadas, ¿Cuántas personas más deberán morir para que España y Europa reaccionen? ¿Cuántos muertos son necesarios para que reaccionen quienes sostienen este sistema criminal de gobernar el mundo? Son 112 personas muertas por las que mostramos nuestro respeto y nuestra solidaridad guardando un minuto de silencio.

Nos negamos a ser cómplices de estas muertes. Por eso, asqueados y avergonzados, una vez más,
planteamos nuestra reivindicación a quienes tienen la obligación de gobernarnos de otra forma más justa y más humana, por eso leemos todos juntos este escrito a nuestros responables públicos:

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería le pedimos, como representante público, que transmita a las autoridades pertinentes nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de estas situaciones.

Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas y ante lain actividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos, por tanto, que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
Igualmente, exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para desarrollar un procedimiento de identificación de las víctimas y de comunicación a sus familiares.

Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras
administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA

Una vez más nos hemos concentrado para denunciar la sangría que estamos dejando que se produzca en el Mediterráneo, una vez más, esta vez nos hemos unido al Circulo del Silencio que organiza la Plataforma Almería Unida Contra la Pobreza, nos unimos para denunciar la injusticia a la que lleva la pobreza. Hemos contado además con la presencia de compañeros de CEPAIM Huelva y del Patronato de CEPAIM que se encontraban de trabajo en Almería y se han unido a la reivindicación.

En la concentración hemos denunciado que la mayoría de los inmigrantes y refugiados que hay en el mundo no van de los países “pobres” a los “ricos”, van de países “pobres” a países “pobres”. La gente nos pregunta, ¿pero es que hay nuevos muertos?, al decirle que si se escandalizan, piensan que no es posible la falta de actuación de las autoridades.

Una nueva tragedia de 6 personas que intentaban escapar de la injusticia, de la miseria, de la guerra, de la ausencia de futuro. Una nueva noticia de familias que sufren, de injusticia en un mundo que no deja otra alternativa que jugarse la vida en el Mar.

Seis muertes que hacen un total de 94 personas muertas en lo que va de año en nuestras costas  más cercanas. Con el silencio cómplice de la mayoría de las administraciones y el silencio comprometido y el grito de rabia de aquellos que pensamos que esto no puede seguir. Seguimos pidiendo que cesen estas muertes, seguimos enviando a las administraciones nuestras reivindicaciones.

ESCRITO A NUESTROS RESPONSABLES PÚBLICOS

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería le pedimos, como representante público, que transmita a las autoridades pertinentes nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de estas situaciones.

Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelvan a repetir esta vergüenza y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos, por tanto, que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

Igualmente, exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para desarrollar un procedimiento de identificación de las víctimas y de comunicación a sus familiares.

Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer ni aparecer como insensibles a esta dramática situación.

 

MUERTES EN EL ESTRECHO

Otras vez, 11 VIDAS de una vez que se han perdido en las aguas del Mediterráneo.

Al llegar a la concentración hoy unos extranjeros, posiblemente del Norte de Europa me preguntaban el por qué de la concentración; les decía que cada vez que había muertos en el estrecho nos juntábamos para denunciarlo, luego preguntaron qué es lo que pedíamos, les dije que vías segura para venir, se sorprendieron, ¿no pueden venir de forma “normal”?, la respuesta es NO. Desgraciadamente para llegar a nuestro país y al suyo les dije, no lo tienen fácil. Nosotros podemos viajar a Marruecos con nuestro pasaporte sin más, ellos necesitan visados que tardan mucho tiempo en darlo y que por la más mínima razón los echan para atrás. No se lo podían creer, es cierto les dije, aquí y en tu país, ciertamente no es sólo España, es toda la Europa “Civilizada” la que pone unas trabas enormes para una migración “normal”, por eso tenemos que seguir concentrándonos cuando hay muertos en nuestros mares, no tiene ningún sentido, pero así es. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros en la situación contraria, si aquí pudiera entrar cualquiera pero a nosotros nos pusieran trabas para salir?

En esta concentración hemos contado con el testimonio teléfonico a un amigo del único superviviente, contando como iban callendo de la barca, cómo al final solo quedaba él, cómo le podía la desesperación y después de todo … posiblemente la devolución.

Por eso nuestro manifiesto y nuestra denuncia ante las instituciones:

Nos volvemos a concentrar en señal de duelo y repulsa por dos nuevas muertes, dos nuevas personas, dos nuevas ansias de vivir ahogadas a primeros de marzo en nuestras costas. Son ya 77 en lo que va de año.
A las 10 de la noche del pasado domingo llegó al puerto de Algeciras Salvamento Marítimo con cinco inmigrantes a bordo. Cuatro de ellos habían fallecido tras más de 8 horas en el agua. Sólo sobrevivió Leia, un joven de Gambia de 28 años. Muy afectado por lo vivido cuenta que viajaban doce personas, y que por culpa de la mala mar sus compañeros fueron cayendo al agua uno a uno de la embarcación, una lancha de plástico de juguete, en la que viajaban. Los otros 7 compañeros han desaparecido en el mar.

Son otras 11 personas fallecidas en esa tumba en que se ha convertido el Mediterráneo, esa tumba en la que se han sepultado 498 personas en lo que va de año, según la Organización Mundial de las Migraciones, 88 en nuestras costas más cercanas, 88 nudos de esta cuerda que nos recuerda nuestra propia implicación en estas muertes.

Estamos implicados en estas muertes, tenemos responsabilidad en ellas como sociedad, porque como recordaba Patricia Manrique hace unos días, debemos preguntarnos cómo es posible que conozcamos a diario lo que sucede en el Mediterráneo sin apenas reaccionar, que sepamos que las migraciones son consecuencia directa de las guerras provocadas por siglos de colonialismo y nos engañemos viviéndolas como un fenómeno ajeno, que estemos al tanto de que se están construyendo campos de concentración en Europa y pagando a Turquía o Libia el trabajo sucio sin rechistar, que permitamos que las organizaciones no gubernamentales que rescatan a la gente en el mar o avisan del peligro de quienes están cruzando, sean criminalizadas y reprimidas.
Nuestra sociedad no puede permitir que ningún ser humano muera por buscar una vida mejor, ningún ser humano puede ser considerado ilegal y la huida de las muerte, de la injusticia y la miseria tampoco, ninguna huida por más que ésta signifique saltar ese muro vergonzoso, esas vallas, esas concertinas que separan la vida de la muerte y que llamamos fronteras. Nuestra sociedad no puede seguir optando por proteger nuestro propio bienestar por encima de la vida de las personas, nazcan donde nazcan o vengan de donde vengan. Una sociedad que pone el interés económico, político y estratégico por encima de las personas, es una sociedad fracasada que triunfa sólo en lo económico con las manos manchadas de sangre.

Por eso, asqueados y avergonzados, una vez más, planteamos nuestra reivindicación a quienes tienen la obligación de gobernarnos de otra forma más justa y más humana. No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

ESCRITO A NUESTROS RESONSABLES PÚBLICOS

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería le pedimos, como representante público, que transmita a las autoridades pertinentes nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de estas situaciones.

Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelvan a repetir esta verguenza y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos, por tanto, que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

Igualmente, exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para desarrollar un procedimiento de identificación de las víctimas y de comunicación a sus familiares.

Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer ni aparecer como insensibles a esta dramática situación.

MUERTE EN EL ESTRECHO: UNA VERGUENZA PÚBLICA

Una nueva persona ha muerto en nuestras manos, otra vida se ha perdido, ahogada en nuestras costas el lunes 26 de febrero. Con esta nueva persona son ya 75 las vidas perdidas, las personas ahogadas a las puertas de alcanzar la costa que esperaban, 75 esperanzas frustradas.

En esta ocasión, casi alcanza ese futuro esperado, esta vida se ha ido ya entre nosotros, cuando intentaban reanimarlo en el puerto de Algeciras. Nos dice la prensa que todas las maniobras han sido infructuosas y el hombre ha fallecido en el puerto. Totalmente cierto, las maniobras han sido infructuosas, todas las maniobras, la legislación, la política de la Unión Europea y de España, la elevación de las vallas en las fronteras, la construcción de fosos, las concertinas, la vigilancia policial, el trabajo de salvamento marítimo… todo está siendo infructuoso. El hombre ha fallecido en el puerto, los hombres, las mujeres, los niños fallecen en el mar, mueren en su tierra, mueren en los puertos, en las cárceles, en los CIES… las personas mueren porque nuestras maniobras de reanimación de este mundo injusto, de esta sociedad injusta, de este sistema económico y político basado en la injusticia no están centradas en las personas.

Una vez más nos concentramos avergonzados por sumar una nueva muerte a esta lista macabra que recoge la incapacidad de frenar el horror. La indignación por esta nueva prueba del fracaso de occidente, del fracaso de las políticas que miran más los intereses económicos y la seguridad de esos intereses que la necesidad de millones de personas de vivir con dignidad, de que les sea reconocido su derecho al pan y a la paz, a poder vivir con los suyos, a moverse libremente cuando lo necesiten, a buscar trabajo, a ser gobernados desde el respeto y la libertad. Nos concentramos a denunciar una vez más el resultado mortal del mundo que no sólo hemos contribuido a construir, sino que nos esforzamos por mantener aún en contra de las personas y a pesar de la muerte de las personas.

Por eso, una vez más, hacemos pública nuestra denuncia y reivindicación:

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería le pedimos, como representante público, que transmita a las autoridades pertinentes nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de estas situaciones.

Visto que el control de fronteras actual no evita estas situaciones y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que públicamente manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelvan a repetir estas situaciones y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos, por tanto, que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

Igualmente, exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para desarrollar un procedimiento de identificación de las víctimas y de comunicación a sus familiares.

Nuestra sociedad y nuestras administraciones no pueden parecer ni aparecer como insensibles a esta dramática situación.

EL DRAMA QUE NO ACABA

El viernes pasado, tres muertos acompañaban a las personas rescatadas en el Mar de Alborán que llegaron hasta Almería; el pasado domingo eran cinco personas más las que no pudieron ser rescatadas, las que desaparecieron en el mar. Son, en pocos días, ocho personas fallecidas que se suman a esta macabra cuenta de víctimas mortales, la cuenta de resultados de esta forma inhumana de administrar el mundo, de gestionar conflictos bélicos, desastres naturales, gobiernos fallidos, dictaduras, injusticias.

Son ocho nuevas vidas perdidas, ocho nuevos sueños ahogados, sumando, solo en lo que va de año y en nuestras costas más cercanas, 74 personas muertas.De nuevo nos reunimos para mostrar nuestra solidaridad, nuestro dolor, para mostrarnos cercanos a las víctimas y sus familias. Pero también nos concentramos para mostrar nuestra repulsa a la aparente falta de sensibilidad de los gobiernos de España y de Europa, a la falta de iniciativas para poner fin a esta sangría humana que nos salpica directamente. Una falta de reacción que nos provoca, una vez más, vergüenza e indignación.

En una parte muy importante, Europa, como el resto del primer mundo, es responsable de las migraciones forzadas, del injusto reparto de la riqueza, del apoyo a gobiernos títere de los grandes intereses comerciales, del desastre ecológico, del apoyo a las guerras abiertas. Somos responsables directos de las causas que provocan pobreza, injusticia, hambrunas y guerras y, por tanto, responsables directos de la necesidad de huir, de escapar de la muerte y la miseria. Nuestra respuesta no puede seguir siendo únicamente el control de las fronteras, no podemos seguir dando la espalda a nuestra responsabilidad en las causas de tantas muertes.

Estas ocho nuevas personas muertas sólo buscaban hacer lo que el ser humano ha hecho desde que se reconoce como tal, lo que hace cualquier ser vivo: intentar un futuro mejor, salvar su vida. Ninguna ley podrá nunca interponerse a las ansias de seguir viviendo de cualquier persona. La gestión de esta realidad, por parte de nuestras autoridades es, por tanto, ineficaz, injusta e inhumana. Dios, la historia o el género humano como tal, en algún momento, pedirá cuentas, señalará responsables, señalará a quienes no han hecho lo posible porque estas muertes no se repitan. Nosotros también lo hacemos mostrando nuestra indignación y nuestra repulsa. No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

ESCRITO A RESONSABLES PÚBLICOS

Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería le pedimos, como representante público, que transmita a las autoridades pertinentes nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de estas situaciones.Visto que el control de fronteras actual no evita estas situaciones y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que públicamente manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelvan a repetir estas situaciones y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

Exigimos, por tanto, que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias. Igualmente, exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para desarrollar un procedimiento de identificación de las víctimas y de comunicación a sus familiares.

Nuestra sociedad y nuestras administraciones no pueden parecer ni aparecer como insensibles a esta dramática situación.

CONCENTRACIÓN MUERTES EN EL ESTRECHO

Hace tan solo 14 días, desde que nos concentramos la última vez, el 24 de enero. En sólo 14 días esta cuerda de nudos de dolor y de vergüenza ha pasado de 9 a 66. Hoy nos volvemos a concentrar porque hay otras 47 personas fallecidas, ahogadas, sepultadas por este mar negro o rojo de luto y de sangre en que hemos convertido el Mediterráneo. El pasado domingo se
recogían 21 cuerpos y otros 26 se dan por desaparecidos. 47 personas que iban en una barca cargada de sueños, de ansias de encontrar justicia. Una barca de la que sólo quedan 21 cadáveres y 47 vidas silenciadas.

No son los únicos fallecidos desde la última concentración. Según la Organización Internacional de las migraciones 90 nuevas personas se han ahogado frente a las costas de Italia el 2 de febrero, sumando ya 290 muertos sólo durante este año.

El pasado 21 de noviembre también nos concentramos porque tres personas sin rostro habían perdido la vida; casi nunca conocemos sus nombres, pero hoy queremos recordar a dos de ellos junto a estas 47 personas que fallecían este sábado. Las queremos recordar de nuevo porque durante la semana pasada, un vecino de Almería, un hombre senegalés, un hombre
atravesado de dolor, ha estado preguntando por su hijo del que no sabe nada desde finales de noviembre. Lo hemos estado buscando entre listados de personas, pero todo indica que fue una de esas tres personas ahogadas frente a nuestras costas. Su compañero, cuyo móvil fue encontrado en el mar, se llamaba Mouhamadou, tenía 31 años, él tenía 19 años, su nombre era
Moussa Cámara.

Hoy sabemos que hay otros 47 padres, otras 47 madres buscando a sus hijos, maridos buscando a sus esposas, esposas buscando a sus maridos, hijos que ya no verán a sus padres o a sus madres, hermanos, hermanas, amigos que ni tan siquiera saben qué ha sido de los suyos. La mirada de este hombre es la mayor denuncia de la injusticia, de la incompetencia o la
desgana de quienes gobiernan nuestro mundo fijando la atención en el interés económico por encima de las personas. Después de 30 años de tragedia repetida, Salvamento marítimo seguirá intentando rescatar personas, Europa seguirá recogiendo cadáveres mientras mantiene vallas, concertinas, fosos, leyes injustas e inhumanas para defender fronteras e intereses por
encima de las personas. ¿Cuántas muertes serán necesarias hasta que nos demos cuenta de que este sistema económico basado en la injusticia no es humano? Desde la indignación y la vergüenza repetimos una vez más que no reconocemos ninguna frontera, ninguna bandera, ningún interés por encima de las personas. No es este el mundo que merecemos ni nosotros ni
quienes tienen que huir de la miseria o la guerra, no es este el mundo que merecen ni nuestros hijos ni los suyos, y no son estas las personas que deberían gobernarnos si no quieren o no saben dar respuesta humana a esta tragedia humana. No más muertes para llegar a Europa.

Por un Mediterráneo solidario.

MUERTES EN EL ESTRECHO

Leyendo el manifiesto

Hace apenas una semana nos reuníamos para denunciar la situación límite que se está viviendo por parte de las miles de personas que tratan de alcanzar nuestras costas huyendo de situaciones dramáticas y que en demasiadas ocasiones les costaba la vida ese intento.

Hoy volvemos a denunciar dos muertes más. Dos nuevas vidas que han muerto por la ineptitud de unos dirigentes que los único que hacen es mirar para otro lado. Por una sociedad que en muchos casos no quiere ni saber lo que ocurre. Que piensa que es culpa de ellos, “que no hubieran venido”. ¡Cuanto nos cuesta ponernos en la piel del otro!. Ojalá que algún día nos demos cuenta que los “otros” no son el problema, que hay para todos, que es problema de un reparto más justo y equitativo, que todos cabemos juntos.

En las últimas concentraciones se nos van uniendo algunas personas de las que han llegado en patera o similar, esto nos permite poner rostro a las personas que vienen

Minuto de silencio