Diez espacios, muchas realidades y una misma dirección: construir convivencia. La convivencia se construye cada día y en muchos lugares. En una asociación, en un instituto, en una librería, en una academia de formación, en un espacio cultural, en un comercio o detrás del mostrador de una farmacia.
Porque para la Agencia Stop Rumores, un Espacio de Convivencia es mucho más que un lugar al que llega nuestra campaña. Es un espacio donde existen personas comprometidas con su entorno, capaces de escuchar, generar confianza y contribuir a desmontar rumores, prejuicios y estereotipos que dificultan la convivencia.
Diez espacios, muchas realidades y una misma dirección: construir convivencia. La convivencia se construye cada día y en muchos lugares. En una asociación, en un instituto, en una librería, en una academia de formación, en un espacio cultural, en un comercio o detrás del mostrador de una farmacia.
Porque para la Agencia Stop Rumores, un Espacio de Convivencia es mucho más que un lugar al que llega nuestra campaña. Es un espacio donde existen personas comprometidas con su entorno, capaces de escuchar, generar confianza y contribuir a desmontar rumores, prejuicios y estereotipos que dificultan la convivencia.
Durante 2026, desde Almería Acoge hemos dado un paso muy importante para seguir haciendo crecer esta red: 10 nuevos espacios se han incorporado a la Agencia Stop Rumores como Espacios de Convivencia. Son espacios muy diferentes entre sí, pero todos comparten algo fundamental: trabajan en red y reman en la misma dirección. Una red diversa que conecta realidades,
Los nuevos Espacios de Convivencia son:
· Al-Tec
· Asociación ASALER
· Asociación Protegidas
· Clasijazz
· La Guajira
· Librería El Faro de Recondito
· Lakkun Formación
· Pan y Max
· IES Campos de Níjar
· Farmacia Restoy
La diversidad de estos espacios refleja también la diversidad de nuestra propia sociedad. En esta red encontramos entidades sociales, asociaciones culturales, espacios de participación, una librería, una academia de formación prelaboral, un instituto de educación secundaria, comercios y profesionales.
Algunos son entidades con las que compartimos proyectos y trabajo cotidiano. Otros forman parte de nuestra red como proveedores o colaboradores. En otros casos, simplemente nos une algo todavía más importante: el compromiso con las personas, con los derechos humanos y con una sociedad donde todas las personas puedan sentirse parte.
Son realidades distintas que encuentran un punto común en la necesidad de combatir los bulos, desmontar prejuicios y favorecer relaciones basadas en el conocimiento, el respeto y la convivencia y caminar en la misma dirección.
Como guinda del pastel, terminamos la composición de los Espacios de Convivencia con la Farmacia Restoy, una historia que os la presentamos. Cuando conocimos la historia de Josefina y Francisco, supimos que su farmacia tenía que formar parte de nuestra red. Su historia comenzó en 2018, cuando Josefina, después de 20 años trabajando y formándose como farmacéutica adjunta, consiguió hacer realidad uno de sus grandes sueños: regentar una farmacia junto a su compañero de vida.
Comenzaron su andadura en Alboloduy, un pequeño municipio de alrededor de 500 habitantes. Allí construyeron mucho más que un negocio: construyeron vínculos con su comunidad. Y entonces llegó la pandemia. En un pueblo donde aproximadamente el 80 % de la población era mayor, la farmacia adquirió un papel especialmente importante. Era un lugar al que las personas acudían para cuidar de su salud, pero también para sentirse acompañadas, saber que alguien estaba pendiente de ellas y encontrar una mano amiga. Durante aquellos meses, la farmacia se convirtió también en un lugar de encuentro, confianza y refugio. Con el paso de los años, y con su hijo ya adolescente, Josefina y Francisco comenzaron a plantearse cómo continuar con su proyecto familiar. La decisión no fue sencilla. Dejar Alboloduy les costó, porque allí habían construido una parte importante de su historia.
Pero también sabían que había llegado el momento de comenzar una nueva etapa. Así llegaron al barrio de La Fuentecica–Quemadero, donde volvieron a hacer aquello que mejor saben hacer: estar cerca de las personas. Hoy, Farmacia Restoy vuelve a ser ese lugar donde alguien puede entrar con una preocupación y encontrar escucha; donde una duda puede convertirse en una conversación y donde la cercanía forma parte de la atención cotidiana. Y por eso nos emocionó especialmente la manera en la que Josefina y Francisco recibieron el reconocimiento de ser Espacio de Convivencia de la Agencia Stop Rumores. Porque entendieron que no estábamos reconociendo únicamente a una farmacia, sino una manera de relacionarse con las personas.
Desde Almería Acoge – Federación Sur Acoge, Cáritas Almería y Almería Unida Contra la Pobreza, queremos dejar claro que lo ocurrido en Ceuta no responde a un fenómeno migratorio, sino a una crisis fronteriza de hondo calado político que debe ser abordada desde la diplomacia y la cooperación institucional entre España, Marruecos y la Unión Europea. Exigimos una respuesta humanitaria, firme en la defensa de los derechos humanos y sensible con la realidad de la población ceutí.
Pero, por encima de cualquier otro análisis, queremos poner el foco en lo que realmente importa: las más 140 personas que, según cifras oficiales, entre las costas españolas y marroquís, han perdido la vida en este contexto; los heridos; y todas aquellas personas que han sido arrojadas a una situación de extrema vulnerabilidad. Personas convertidas en moneda de cambio, instrumentalizadas sin el más mínimo respeto por su sufrimiento ni por el de sus familias. No es un problema migratorio: es, una vez más, un problema de desigualdad, de desprotección y de uso político de vidas humanas.
Tampoco podemos olvidar la delicada situación de los menores que han cruzado la frontera, que no pueden quedar desamparados ni ser tratados como un mero número en una estadística.
Nos concentramos hoy, a pesar de las dificultades de las fechas y el calor porque no podemos callarnos ante la situación que se ha vivido en Ceuta, especialmente la muerte de mas de 100 personas,ni ante las muertes que se siguen dando en el Mediterráneo como las 17 personas que han muerto intentando llegar a Mallorca. Son muchas las voces que han sonado denunciando una situación insostenible, nosotros queremos hacernos eco de esas voces y aportar nuestro pequeño granito.
Queremos leer parte de las palabras que ha aportado Santiago Agrelo, arzobispo emérito de Tanger, que conoce bien estas fronteras:
“Lo que ha pasado en Ceuta durante esta semana, poco o nada tiene que ver con el drama -con la tragedia- de la inmigración clandestina.
Lo que se ha visto durante estos días, más que la evidencia de una necesidad padecida por los pobres, parece un movimiento provocado por intereses políticos; más que una historia de pobres en busca de pan, suena a enfrentamiento interesado entre poderosos -llámense partidos políticos, naciones, ideologías-.
En todo caso, esa humanidad en movimiento, decenas de miles de personas manipuladas y utilizadas, vuelven a ser, para el creyente, no ya materia de análisis político, ideológico o de partido, sino materia de compasión; esa multitud sólo puede ser destino de misericordia, como lo son para el creyente cristiano todos los esclavizados de nuestro mundo …
En el camino del ser humano, la diferencia entre los que se salvan y los que se pierden la establece la relación de cada uno de nosotros con el poder: el poder -ya sea económico, político, religioso, cultural, moral, legal…
GUARDAMOS 1 MINUTO DE SILENCIO POR LAS PERSONAS QUE HAN DEJADO SU VIDA EN EL PASO A CEUTA Y EN EL PASO A MALLORCA
Ante la gravedad de la situación reclamamos a las administraciones implicadas, incluidas las europeas:
Una respuesta humanitaria inmediata, coordinada entre todas las administraciones públicas involucradas y con una dotación de recursos suficiente para garantizar una acogida digna y proteger tanto a las personas llegadas como a la población ceutí.
El refuerzo de las operaciones de búsqueda, rescate y atención sanitaria, así como la identificación de las personas fallecidas y la comunicación y entrega digna de sus cuerpos a sus familias.
La aplicación de procedimientos individualizados con información accesible, asistencia jurídica, interpretación y acceso efectivo al derecho de asilo y al resto de las garantías reconocidas por el ordenamiento jurídico.
La identificación temprana de menores, de posibles víctimas de trata, de personas con discapacidad, supervivientes de violencia y otras personas en situación de especial vulnerabilidad mediante el procedimiento de triaje previsto en el Pacto.
La activación efectiva de los mecanismos de solidaridad y corresponsabilidad territorial previstos en el Pacto Europeo de Migración y Asilo, evitando que Ceuta afronte en solitario esta situación.
Una actuación firme frente a los delitos de odio, las amenazas, la desinformación y cualquier convocatoria dirigida a perseguir, señalar o agredir a personas migrantes.
Responsabilidad por parte de todos los representantes políticos e institucionales, evitando expresiones que deshumanicen a las personas migrantes, difundan miedo o utilicen estas vidas con fines partidistas.
Una cooperación con los países de origen y tránsito basada en los derechos humanos, la transparencia y la rendición de cuentas.
El desarrollo de vías legales y seguras, programas de movilidad regular y mecanismos de protección que eviten que el mar y las fronteras sigan convirtiéndose en espacios de sufrimiento y muerte.
Vivimos rodeados de imágenes. Las vemos cada día en redes sociales, medios de comunicación y plataformas digitales. Las compartimos, las comentamos y muchas veces pasan tan rápido que apenas les prestamos atención. Sin embargo, algunas dejan huella. Hay imágenes que refuerzan estereotipos, alimentan prejuicios o transmiten mensajes que, aunque parezcan cotidianos, terminan normalizando distintas formas de violencia.
Para muchos jóvenes, especialmente aquellos que han vivido procesos migratorios o situaciones de especial vulnerabilidad, esas imágenes no son algo lejano. Forman parte de su día a día y pueden influir en cómo se sienten, en cómo creen que los demás les miran y, en definitiva, en cómo construyen su propia identidad.
Con esta realidad como punto de partida nace «Imágenes del daño: análisis audiovisual de las violencias basadas en imágenes y su impacto en jóvenes migrantes», un proyecto de investigación y creación participativa ideado y desarrollado por la profesora Verónica C. Cala, de la Universidad de Almería, en colaboración con Almería Acoge y con la participación de jóvenes del Servicio de 300 plazas para la inserción laboral y social de jóvenes inmigrantes que han estado bajo medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.
Desde Almería Acoge hemos tenido la oportunidad de acompañar este proceso desde el principio. Como entidad que trabaja cada día con estos jóvenes, hemos visto cómo este proyecto les ha ofrecido un espacio diferente: un lugar donde detenerse a reflexionar sobre las imágenes que consumen a diario, compartir experiencias que habitualmente quedan en silencio y convertirlas en una oportunidad para crear.
El objetivo del proyecto ha sido conocer qué imágenes identifican ellos mismos como «imágenes-daño», comprender cómo afectan a su bienestar emocional y construir nuevas narrativas visuales capaces de cuestionar esos discursos.
Y ese ha sido, precisamente, uno de los aspectos más valiosos de la investigación: han sido los propios jóvenes quienes, a partir de sus vivencias, han señalado aquellas representaciones que de alguna manera les dañan, que les hacen sentir excluidos, estigmatizados o invisibles. Su experiencia ha sido el punto de partida y también el eje de todo el proceso.
Las llamadas imágenes-daño no son únicamente aquellas que muestran violencia de forma explícita. También lo son las que perpetúan prejuicios, alimentan estereotipos o hacen que determinadas personas sientan que no tienen un lugar desde el que ser reconocidas. En el caso de los jóvenes migrantes, estas representaciones están muy relacionadas con experiencias de discriminación, racialización y desigualdad que afectan directamente a su bienestar y a su sentimiento de pertenencia.
El proyecto se ha desarrollado a través de dos sesiones participativas en las que se combinaron investigación, reflexión y creación.
Durante la primera sesión, los participantes han trabajado con más de 500 imágenes procedentes de redes sociales y distintos espacios digitales.
A partir de ellas han ido identificando aquellas que les resultaban dañinas y, sobre todo, explicando por qué. Ese diálogo les ha permitido compartir experiencias muy diversas y comprender cómo determinadas representaciones siguen reproduciendo prejuicios y desigualdades de una forma muchas veces silenciosa.
La segunda sesión se ha dedicado a transformar esas imágenes. A través del collage, el montaje y otras técnicas creativas, los jóvenes han construido nuevas narrativas visuales con el objetivo de resignificar los mensajes originales.
Las imágenes han dejado de ser únicamente un reflejo del daño para convertirse en herramientas de expresión, de resistencia y de cuidado y cada obra realizada ha representado una manera distinta de imaginar otras formas de mirar y de contar la realidad.
El proyecto ha culminado el pasado 14 de Julio con una exposición en la Universidad de Almería que ha reunido todas las creaciones realizadas durante el proceso. La producción material, creativa y sonora de la muestra, así como el título de la exposición y el de cada una de las obras, ha sido concebida y realizada íntegramente por los propios jóvenes participantes, reforzando el carácter colaborativo y participativo de la iniciativa.
La inauguración de la exposición ha contado con la presencia de representantes de la Universidad de Almería, entre ellos la profesora Verónica C. Cala, impulsora del proyecto, así como miembros del Centro de Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI). También han participado, obviamente, los jóvenes de Almería Acoge, quienes han podido compartir con las personas asistentes el recorrido vivido y el significado de las obras expuestas.
Para quienes trabajamos cada día junto a estos jóvenes, este proyecto ha supuesto mucho más que una investigación; ha sido una oportunidad para escuchar, comprender y dar valor a experiencias que con demasiada frecuencia permanecen invisibles.
Hemos visto cómo los jóvenes han encontrado un espacio seguro para expresar aquello que sienten cuando determinadas imágenes hablan sobre ellos y/o por ellos, y cómo, a través de la creación, han sido capaces de responder con sus propias voces.
El proyecto «Imágenes del daño» ha demostrado el enorme potencial que tiene la investigación participativa y las prácticas creativas cuando se ponen al servicio de las personas. No solo generan conocimiento, sino que crean espacios de encuentro, fortalecen el pensamiento crítico y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva, donde todas las personas puedan verse representadas desde la dignidad, el respeto y el reconocimiento.
En el marco del programa Almería Inclusiva, desarrollado por la Asociación Almería Acoge y respaldado por la Fundación Unicaja, se están llevando a cabo diversas iniciativas dirigidas a mujeres del barrio con el objetivo de promover su bienestar, autonomía y participación social.
Uno de los pilares fundamentales de este programa son los espacios de encuentro, concebidos como lugares seguros donde las mujeres pueden compartir experiencias, sentirse escuchadas y construir relaciones de apoyo mutuo. Desde el desarrollo de actividades como la pintura, el dibujo o las manualidades, con una orientación instrumental, al servicio de la creación de un espacio de relación y confianza, se generan dinámicas que favorecen el empoderamiento personal y el fortalecimiento de la autoestima.
Estos talleres se convierten, así, en mucho más que un espacio de ocio: son una oportunidad para que las participantes reconecten consigo mismas, desarrollen nuevas habilidades y refuercen su confianza. Además, permiten crear vínculos entre mujeres que comparten realidades similares, favoreciendo la creación de redes de apoyo fundamentales en su día a día.
A medida que se consolida un clima de confianza y cercanía, las mujeres encuentran un entorno donde expresarse con libertad. Es en este contexto donde afloran las dificultades y obstáculos a los que muchas de ellas se enfrentan como madres y como sostén de sus familias. Historias de esfuerzo, superación y resiliencia que, en ocasiones, también evidencian situaciones de vulnerabilidad.
Para dar respuesta a estas realidades, el programa también contempla la concesión de ayudas puntuales destinadas a cubrir necesidades básicas. Este apoyo resulta clave para evitar que situaciones de dificultad se cronifiquen y para ofrecer un respaldo inmediato en momentos especialmente complejos.
De este modo, el programa Almería Inclusiva no solo impulsa el desarrollo personal y social de las mujeres participantes, sino que también actúa como un recurso integral que combina acompañamiento, apoyo emocional y respuesta a necesidades urgentes.
Gracias al compromiso de la Asociación Almería Acoge y al respaldo de la Fundación Unicaja, estas acciones continúan generando un impacto positivo en la vida de muchas mujeres del barrio, contribuyendo a construir una comunidad más cohesionada, solidaria e inclusiva.
La convivencia y la integración se deben promover desde todos los estamentos de la sociedad. Hay que partir de estar incardinado en el barrio y el entorno, ser reconocido como parte de este y a partir de ahí poder participar de su vida. El IES Al Ándalus apuesta por este modelo, el lema INCLUIR SUMA lo refleja todo.
Una año más hemos colaborado en la Fiesta de la Familia. Cientos de personas del entorno del centro se han juntado para celebrar, convivir, compartir … Un encuentro entre el centro educativo y su entorno, donde darse a conocer y donde poder, de forma distendida, conocer a las familias y su situación.
Arroz solidario, talleres diversos: henna, trenzas, ajedrez. Postres diversos y, en esta ocasión, la presencia de Andalucía Directo han puesto broche de honor a esta distinguida fiesta.
Hay que destacar el esfuerzo organizativo que suponen estos eventos y felicitar al centro por esto. Creemos que ante la enorme respuesta por parte de las familias y del profesorado merece la pena la organización de estos actos que, mucho más allá de aspectos meramente didácticos, acerca a una formación de calidad mucho más humana y cercana.
De nuevo nos reunimos para mostrar nuestra solidaridad con, al menos, siete familias que han perdido a un ser querido en el mar eran maridos, padres, hermanos o hijos, tenían un nombre y una historia.
Queremos ser voz de esas siete personas que la semana pasada aparecieron ahogadas en nuestras costas, sus voces están silenciadas para siempre, pero sus cuerpos en nuestras playas siguen gritándonos que están muertos, que su vida se truncó, que sus sueños naufragaron con la patera que los traía a Europa.
El grito comunitario es terapéutico y revolucionario, por eso estamos aquí, nuestro grito es silencio, el silencio de la muerte que quiere derrumbar muros, alambradas, pero sobre todo injusticias, quiere decirle a la ciudad de Almería, a Europa, al mundo entero que no podemos seguir así, que no podemos sentirnos indiferentes ante cada una de estas muertes, que no podemos hacer como si nada estuviera pasando.
África llora a sus muertos, pero esos muertos también son nuestros, los de toda la humanidad, desde su silencio de muerte nos siguen gritando que como seres humanos estamos fracasando.
Nos siguen gritando que no pueden dejar de venir, porque en sus países, que fueron colonias europeas, siguen estando explotados, porque el norte sigue robándoles sus recursos naturales, porque no pueden criar a sus hijos dignamente con los salarios que tienen, porque no hay paz en su aldea, en su barrio, en su país, porque la corrupción los aprisiona y la indiferencia del mundo los mata.
Por eso gritamos desde un silencio de muerte que al menos nosotras, nosotros, no queremos ser cómplices de estas muertes.
Y así, mostramos nuestra repulsa ante este sistema injusto y nuestra solidaridad con sus víctimas, guardando un minuto de silencio.
Y, como hacemos tradicionalmente, recurrimos a la poesía de Pilar del Rio para mostrar nuestra indignación.
“Mi hijo muere cada tarde en el mar. Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32, tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos. Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles. Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana, a compartir con otros que siempre son sus semejantes
su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió,
mi hijo trabajó en todos los oficios. Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado. Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa, porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias, los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre. El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo
con su mirada valiente y abierta. Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender
que sin él no estamos todos. Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos, y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican. Mi hijo no puede seguir muriendo
porque con él está muriendo nuestra civilización”.
(Pilar del Rio)
Y repetimos juntos, una vez más, nuestra reivindicación:
Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO.
Desgraciadamente lo urgente muchas veces no deja tiempo para lo importante. En estos días hemos estado excesivamente sobrecargados de trabajo y apenas hemos dado abasto para ir resolviendo las situaciones conforme nos venían. Sin embargo es importante reflexionar y saber qué hacemos y porqué lo hacemos.
Desde Almería Acoge, a través de la Federación Andalucía Acoge – Sur Acoge, llevamos mucho tiempo pidiendo un proceso de regularización, un proceso que de respuesta a las más de 700.000 personas que hay en España en situación irregular. Con la campaña #ILoveRegular poníamos el foco en las personas sin papeles, en su dificultad para entrar de forma regular a España por más que nos digan que hay vías y los problemas que surgen cuando se intenta acceder a los servicios básico como es la educación o la sanidad. Dificultades que se agravan cuando se trata de familias o madres solas con menores.
Creemos que la regularización es una oportunidad necesaria para avanzar en derechos, inclusión y cohesión social. Además no podemos olvidar el impacto directo positivo en el desarrollo social y económico en general, y en particular en algunos sectores.
El proceso se podría haber mejorado por supuesto y, de hecho, a veces parece que algunos responsables del proyecto no terminan de creer en él. A pesar de todo: de la falta de medios, de no tener ninguna contraprestación por el trabajo que nos pide la administración que hagamos, el que se pidan papeles que creemos que son innecesarios como es el certificado de vulnerabilidad; pensamos que es momento de apoyar, de asumir que lo hacemos por las personas que lo necesitan y que esa responsabilidad nos pasa factura y hay quien se aprovecha de ella para dejar algunas de sus funciones.
Insistimos, no hay ninguna contrapartida. Hay que mantener el ritmo de trabajo y seguir adelante con los proyectos que tenemos, ese es nuestro reto. Esto ha hecho que muchas organizaciones, algunas de ellas muy grandes, no entre en el proceso.
En nuestro caso es posible estar al pie del cañón y poder dar respuesta gracias a las voluntarias y voluntarios que junto con el esfuerzo voluntario también de trabajadores y trabajadoras de la asociación están haciendo posible que podamos atender de forma digna a miles de personas. Queremos resaltar la labor desinteresada y profesional de estas personas que están cada día atendiendo, no como máquinas, sino como personas a personas, con cariño, entendiendo el drama, la angustia, las prisas y la importancia de este proceso para las personas que vienen. Personas ayudando a personas, un gran mensaje.
Han sido días duros, hemos tenido que cerrar nuestro centro por vernos desbordados de personas que no encontraban a ninguna organización que les ayudara con el certificado de vulnerabilidad especialmente o en general con los papeles, pero hemos conseguido que se involucren distintas administraciones como la Subdelegación de Gobierno y, especialmente en este caso, con el apoyo del Ayuntamiento de Almería hemos conseguido un sitio digno donde atender a las personas.
Ante la situación que hemos vivido esta mañana de una avalancha de más de 1000 personas en nuestra sede de Largo Caballero y la imposibilidad de atenderlas de forma digna, la Asociación Almería Acoge ha decido cerrar esta sede hasta nuevo aviso.
NO SE ATENDERÁ NINGÚN TIPO DE ACTIVIDAD EN LA SEDE HASTA NUEVO AVISO
AUCUNE ACTIVITÉ QUELQUE SOIT LA NATURE N'EST AUTORISÉE AU SIÈGE JUSQU'À NOUVEL ORDRE
NO ACTIVITY WILL BE ATTENDED AT THE HEADQUARTERS UNTIL FURTHER NOTICE
لن تُقام أي أنشطة في المقر الرئيسي حتى إشعار آخر
Almería Acoge, junto con la Federación Sur Acoge y otras organizaciones hemos apoyado el proceso de regularización desde el principio, nos parece básico para básico para resolver el drama de muchas familias, facilitar la inclusión y la cohesión y mejorar el desarrollo social y económico de forma global.
Sin embargo ante la falta de medios específicos para este proceso, y la solicitud de una documentación que nos parece innecesaria, nos sentimos desbordados; por lo que hasta encontrar una solución digna dejaremos de emitir certificados de vulnerabilidad y colaborar de forma global en el proceso.
El pasado 19 de marzo, desde nuestra asociación Almería Acoge llevamos a cabo un taller de sensibilización con motivo del Día Internacional contra la Discriminación Racial (21M), una fecha clave para promover la igualdad, el respeto y la convivencia en una sociedad diversa.
La actividad estuvo dirigida a los jóvenes que forman parte del” Servicio que desarrolla la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía para la Inserción Social y Laboral de Jóvenes Migrantes Extutelados y gran Vulnerabilidad, cofinanciado por el FSE+, cuya gestión en la provincia de Almería corresponde a Almería Acoge”. Con el objetivo de generar un espacio seguro donde reflexionar de manera crítica sobre los prejuicios, estereotipos y barreras invisibles que siguen presentes en nuestro día a día.
Mirar más allá de la primera impresión
El taller comenzó con una dinámica basada en la observación de imágenes de personas desconocidas, con diferentes perfiles de edad, género y procedencia. A partir de estas fotografías, los jóvenes debían completar una ficha con datos como la edad, profesión, identidad o sueños de cada persona.
A lo largo de la actividad, fueron compartiendo sus percepciones y construyendo colectivamente esas identidades basándose, de manera inevitable, en los prejuicios y estereotipos que todos, en mayor o menor medida, tenemos interiorizados.
El momento clave llegó cuando se revelaron las historias reales detrás de cada imagen. Este contraste generó sorpresa y reflexión, permitiendo evidenciar cómo nuestras ideas preconcebidas pueden alejarnos de la realidad y condicionar nuestra forma de relacionarnos con los demás.
Una mirada hacia dentro: prejuicios, vivencias y emociones
Más allá del análisis externo, el taller propició un ejercicio de introspección. Los jóvenes reflexionaron sobre las estructuras mentales que influyen en su manera de ver a otras personas, pero también sobre cómo ellos mismos pueden ser percibidos por la sociedad.
Se abordaron cuestiones relacionadas con los estereotipos culturales y de género, así como las emociones que surgen al sentirse juzgado o etiquetado sin ser realmente conocido. Este espacio permitió compartir vivencias personales y reforzar la empatía como herramienta fundamental para la convivencia.
Soñar en voz alta
En la segunda parte del taller, el foco se trasladó a los propios jóvenes. A través de una puesta en común, compartieron sus sueños, metas y aspiraciones, estableciendo un paralelismo con las ideas que previamente habían proyectado sobre las personas de las imágenes.
Como cierre, participaron en la creación de un vídeo de sensibilización donde expresaron en primera persona sus deseos de futuro. Un mensaje claro dirigido a la sociedad: detrás de cada joven migrante hay una historia, un proyecto de vida y un conjunto de sueños por cumplir.
Un compromiso que continúa
Este taller se enmarca dentro del compromiso de Almería Acoge por fomentar espacios de aprendizaje, reflexión y transformación social. Trabajar contra la discriminación racial implica cuestionar lo que damos por hecho, escuchar otras realidades y construir una mirada más justa e inclusiva. Porque solo desde el conocimiento, la empatía y el respeto podremos avanzar hacia una sociedad donde todas las personas tengan las mismas oportunidades, sin importar su origen.
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