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«Imágenes del daño»: un proyecto participativo para analizar y transformar la violencia visual

Vivimos rodeados de imágenes. Las vemos cada día en redes sociales, medios de comunicación y plataformas digitales. Las compartimos, las comentamos y muchas veces pasan tan rápido que apenas les prestamos atención. Sin embargo, algunas dejan huella. Hay imágenes que refuerzan estereotipos, alimentan prejuicios o transmiten mensajes que, aunque parezcan cotidianos, terminan normalizando distintas formas de violencia.

Para muchos jóvenes, especialmente aquellos que han vivido procesos migratorios o situaciones de especial vulnerabilidad, esas imágenes no son algo lejano. Forman parte de su día a día y pueden influir en cómo se sienten, en cómo creen que los demás les miran y, en definitiva, en cómo construyen su propia identidad.

Con esta realidad como punto de partida nace «Imágenes del daño: análisis audiovisual de las violencias basadas en imágenes y su impacto en jóvenes migrantes», un proyecto de investigación y creación participativa ideado y desarrollado por la profesora Verónica C. Cala, de la Universidad de Almería, en colaboración con Almería Acoge y con la participación de jóvenes del Servicio de 300 plazas para la inserción laboral y social de jóvenes inmigrantes que han estado bajo medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.

Desde Almería Acoge hemos tenido la oportunidad de acompañar este proceso desde el principio. Como entidad que trabaja cada día con estos jóvenes, hemos visto cómo este proyecto les ha ofrecido un espacio diferente: un lugar donde detenerse a reflexionar sobre las imágenes que consumen a diario, compartir experiencias que habitualmente quedan en silencio y convertirlas en una oportunidad para crear.

El objetivo del proyecto ha sido conocer qué imágenes identifican ellos mismos como «imágenes-daño», comprender cómo afectan a su bienestar emocional y construir nuevas narrativas visuales capaces de cuestionar esos discursos.

Y ese ha sido, precisamente, uno de los aspectos más valiosos de la investigación: han sido los propios jóvenes quienes, a partir de sus vivencias, han señalado aquellas representaciones que de alguna manera les dañan, que les hacen sentir excluidos, estigmatizados o invisibles. Su experiencia ha sido el punto de partida y también el eje de todo el proceso.

Las llamadas imágenes-daño no son únicamente aquellas que muestran violencia de forma explícita. También lo son las que perpetúan prejuicios, alimentan estereotipos o hacen que determinadas personas sientan que no tienen un lugar desde el que ser reconocidas. En el caso de los jóvenes migrantes, estas representaciones están muy relacionadas con experiencias de discriminación, racialización y desigualdad que afectan directamente a su bienestar y a su sentimiento de pertenencia.

El proyecto se ha desarrollado a través de dos sesiones participativas en las que se combinaron investigación, reflexión y creación.

Durante la primera sesión, los participantes han trabajado con más de 500 imágenes procedentes de redes sociales y distintos espacios digitales.

A partir de ellas han ido identificando aquellas que les resultaban dañinas y, sobre todo, explicando por qué. Ese diálogo les ha permitido compartir experiencias muy diversas y comprender cómo determinadas representaciones siguen reproduciendo prejuicios y desigualdades de una forma muchas veces silenciosa.

La segunda sesión se ha dedicado a transformar esas imágenes. A través del collage, el montaje y otras técnicas creativas, los jóvenes han construido nuevas narrativas visuales con el objetivo de resignificar los mensajes originales.

Las imágenes han dejado de ser únicamente un reflejo del daño para convertirse en herramientas de expresión, de resistencia y de cuidado y cada obra realizada ha representado una manera distinta de imaginar otras formas de mirar y de contar la realidad.

El proyecto ha culminado el pasado 14 de Julio con una exposición en la Universidad de Almería que ha reunido todas las creaciones realizadas durante el proceso. La producción material, creativa y sonora de la muestra, así como el título de la exposición y el de cada una de las obras, ha sido concebida y realizada íntegramente por los propios jóvenes participantes, reforzando el carácter colaborativo y participativo de la iniciativa.

La inauguración de la exposición ha contado con la presencia de representantes de la Universidad de Almería, entre ellos la profesora Verónica C. Cala, impulsora del proyecto, así como miembros del Centro de Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI). También han participado, obviamente, los jóvenes de Almería Acoge, quienes han podido compartir con las personas asistentes el recorrido vivido y el significado de las obras expuestas.

Para quienes trabajamos cada día junto a estos jóvenes, este proyecto ha supuesto mucho más que una investigación; ha sido una oportunidad para escuchar, comprender y dar valor a experiencias que con demasiada frecuencia permanecen invisibles.

Hemos visto cómo los jóvenes han encontrado un espacio seguro para expresar aquello que sienten cuando determinadas imágenes hablan sobre ellos y/o por ellos, y cómo, a través de la creación, han sido capaces de responder con sus propias voces.

El proyecto «Imágenes del daño» ha demostrado el enorme potencial que tiene la investigación participativa y las prácticas creativas cuando se ponen al servicio de las personas. No solo generan conocimiento, sino que crean espacios de encuentro, fortalecen el pensamiento crítico y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva, donde todas las personas puedan verse representadas desde la dignidad, el respeto y el reconocimiento.

JUEGOS EN LA CALLE: OTRA FORMA DE OCIO

Recuperar las calles y los barrios para la ciudadanía es un objetivo prioritario dentro del proyecto de dinamización comunitaria que Almería Acoge y la Federación Sur Acoge desarrollan en la capital. Con él se logra que los propios vecinos y vecinas se movilicen y tengan un espacio amable para compartir.

En este sentido hemos recuperado un espacio que otros años ya habíamos utilizado: la calle, en esta ocasión para jugar con los más pequeños y pequeñas. Lo importante no es solo que los niños y las niñas tengan un espacio para jugar durante las vacaciones de verano, sino también que esta idea se lleve a cabo con la colaboración de voluntariado del propio barrio: otros vecinos y otras vecinas, en general jóvenes del barrio que son quienes dinamizan las actividades y juegos.

Estas jóvenes, la mayoría de ellas chicas, se preparan, y analizan la forma de usar los juegos para que estos transmitan valores de convivencia y comunicación en general, y también para que los y las más peques vean su barrio como un espacio de participación, y lograr que lo sientan suyo de cara a cuidarlo y mejorarlo.

Estamos preparando la segunda parte: trabajar también con las mamás del barrio a través de actividades lúdicas para ayudarlas a colaborar en la educación y formación de sus hijos e hijas y para que tengan un espacio donde poder compartir y divertirse con otras mujeres en situaciones parecidas.

Para ambas entidades es fundamental la participación de voluntariado del barrio, ya que es el fermento que puede contribuir a mejorar los barrios y recuperar los valores que se fomentan.

ENCUENTRO DE VOLUNTARIADO

LA SOLIDARIDAD ES LA TERNURA DE LOS PUEBLOS (Atribuida a Gioconda Belli)

Con esta frase hemos querido agradecer a todas las personas que han colaborado para que el proceso de regularización de más de 2300 personas en Almería y Níjar se haya podido realizar.

Tuvimos un inicio con muchas dificultades para poder entregar el documento de vulnerabilidad por la incertidumbre y la angustia de miles de personas que no sabían a dónde acudir. De forma rápida y eficaz se consiguió, a través del ayuntamiento y con ayuda de la subdelegación, un espacio digno para atender a estas personas, pero faltaba lo más importante: ¿quién las iba a atender?, ¿dónde encontrar personas que, de forma desinteresada, pudieran sacar un tiempo para rellenar este papel?.

La solidaridad es la ternura de los pueblos y, a pesar de lo que nos quieren imbuir de odio y de egoísmo, sigue habiendo muchas personas desinteresadas, generosas y solidarias. En muy poco tiempo encontramos un equipo de personas que no solo cubrían todo el horario que nos habíamos planteado, sino que podíamos ampliar horario. Encontramos personas de todo tipo con un punto en común: la solidaridad.

En este equipo de personas hemos tenido voluntariado de la asociación, de otras organizaciones que no estaban trabajando el documento de vulnerabilidad, personas individuales que se enteraron y quisieron colaborar. Chavales de nuestros dispositivos que vieron lo que ocurrió los primeros días y se ofrecieron para apoyar. Trabajadores y trabajadoras que estuvieron allí también en su tiempo y fuera de el. Y un tipo de personas que nos ha llamado mucho la atención, de las mismas personas a las que hicimos su documentación se ofrecieron y participaron en que otras consiguieran esa documentación.

Ha sido además un ejemplo de colaboración entre organizaciones, especialmente entre Almería Acoge – Federación Sur Acoge y Fundación Cepaim.

A todas estas personas que demuestran que la ternura y la solidaridad son posibles frente al odio y al egoísmo: MUCHAS GRACIAS

¿DA USTED SU PERMISO?

Allá en mi pueblo, a mediados de los 70 del siglo pasado, recuerdo haber visto a los empleados en la puerta del despacho del excelentísimo señor alcalde. Tocaban levemente con los nudillos en aquella puerta enorme, de suelo a techo, de madera labrada color caoba; tocaban, aunque estaba abierta y, tras esperar dos o tres segundos, quizá tras una casi imperceptible señal con la
cabeza, o de una leve mirada de soslayo por parte del Señor Alcalde, desde el mismo quicio de la puerta, se preguntaba “¿da usted su permiso?”

El tono, respetuoso, casi solemne. La postura corporal, respetuosa, casi sumisa. Quedaba clara la diferencia de nivel, de posición social, de posición laboral… la diferencia entre personas que, resultaba obvio, no eran iguales.

Solo después de un “adelante” pronunciado sin ningún entusiasmo, el empleado municipal podía atravesar esa barrera invisible que marcaba el erritorio común, el compartido por las personas comunes, del territorio privado del gran despacho, al que pertenecían las personas escogidas, nunca supe muy bien por quién ni cuándo. La frontera física era la puerta, claro está, pero aun
estando abierta seguía la separación, lo cual indica que la auténtica frontera era la pertenencia a uno u otro espacio, a uno u otro mundo, la condición de persona común, empleada, “la persona al servicio de”, o de persona superior, elegida, agraciada, propietaria del territorio alfombrado, con olor a madera noble y cuadros de señores antiguos que seguramente atestiguaban que esto siempre ha sido así.

Los tiempos han cambiado, ya sólo algunas personas mayores, de algunos barrios o de algunos pueblos, personas que aún tienen interiorizada la condición de superioridad de quienes están dentro sobre los que están fuera, dicen en la puerta de la consulta, por ejemplo, “con su permiso” como gesto de educación y de respeto.

Pero no parece que las cosas hayan cambiado tanto, quizá solo han cambiado en las formas, porque lo cierto es que sigue habiendo miles de personas que necesitan pedir permiso para entrar, permiso para pasar de un mundo a otro, y no ya para pasar simplemente del mundo de la persona común, empleada, “la persona al servicio de” a otro superior, sino simplemente para empezar a
existir en este mundo que llamamos primero, desarrollado, libre, igualitario, democrático, un mundo de tradiciones cristianas y “antiguas costumbres que hay que preservar”, a un mundo de bondad económica (para quien la tenga) que sentimos amenazada, a un mundo en el que se nos llena la boca de derechos y libertades, al que no tienen acceso esas personas que llamamos migrantes.

En 2022 más de 800 organizaciones en toda España recogimos firmas y nos manifestamos públicamente para poner en marcha una Iniciativa Legislativa Popular para regularizar a más de 500.000 inmigrantes que se encontraban en nuestro territorio desde hacía años preguntando en todas las puertas “¿da usted su permiso?”.

Comentábamos que la Ley de Extranjería no se ajustaba a la realidad y no daba, ni da, respuestas ágiles, adaptadas a las necesidades, para las personas que viven y trabajan entre nosotros.
Decíamos en el texto de la recogida de firmas que la dificultad de acceso a la regularización era debida a que, “por una parte, los criterios de acceso a la residencia son altamente restrictivos y de muy difícil cumplimiento, y por otra, el procedimiento administrativo implementado es lento, burocrático y cuenta con un elevado margen de discrecionalidad a la hora de conceder las
autorizaciones o su renovación.”

Este “dejar fuera”, preguntando desde la puerta día tras día sin encontrar respuestas adecuadas, decíamos, “genera una espiral de vulnerabilidad y desprotección que acrecienta la exclusión social e impacta en el conjunto de la sociedad”.

Después de presentar más de 600.000 firmas, el Congreso aprobó en abril de 2024 la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular, pero el gobierno tardó otros dos años para poner en marcha el proceso extraordinario de regularización que terminó el pasado día 30 de junio. Ni que decir tiene que son las personas inmigrantes que no cuentan con documentación quienes más
esperaban, ansiaban este proceso, y por ellas hicimos y hacemos los esfuerzos organizaciones sociales como Almería Acoge.

Sirva este escrito para felicitarnos por el camino recorrido, sin olvidar el que falta por recorrer, pero también para dejar claro, una vez más, que, al menos personalmente, entiendo como una apropiación indebida, una desfachatez (quizá sea más relevante que nunca utilizar esta palabra porque contiene facha), descaro, insolencia o falta absoluta de vergüenza, la actitud de quienes
se creen con derecho a seguir eternamente obligando a las personas a pedir permiso de forma sumisa para entrar, para existir, para trabajar, permiso para cotizar a la seguridad social, para rejuvenecer nuestros pueblos, para intentar convivir, crecer, amar, morir entre nosotros. Quizá no sea demasiado tarde para darnos cuenta de que esto no es nuestro, de que el mundo de es de todos,
mientras tanto solo los mas mezquinos disfrutarán pensando por un momento que son los dueños del despacho, que son el Excelentísimo Señor a quien preguntar sumisos si da usted su permiso.

EL ARTE COMO PUNTO DE ENCUENTRO

Con el buen tiempo del mes de mayo se ha aprovechado con los jóvenes del “Servicio de 300 plazas para inserción laboral y social de jóvenes inmigrantes que hayan estado bajo medidas del sistema de protección menores de la junta de Andalucía o jóvenes inmigrantes en situación de gran vulnerabilidad (expdt. 61/2023. contr.:2023/241178 – lote 1)” gestionado por Almería Acoge, para realizar una visita guiada y dinamizada al Centro Andaluz de la Fotografía (CAF).

En el CAF se encuentra actualmente la exposición “Misión Andalucía” que propone una mirada contemporánea al paisaje rural andaluz a través de 129 fotografías realizadas por ocho fotógrafos y fotógrafas andaluces. El proyecto recorre más de cuarenta enclaves naturales de Andalucía —desde marismas y serranías hasta desiertos, campiñas y litoral— mostrando la relación entre
territorio, memoria, identidad y transformación social.La muestra combina documentalismo y mirada artística, alejándose de visiones folclóricas para ofrecer una representación más diversa y actual de Andalucía.

La visita realizada con los jóvenes de Almería Acoge fue una experiencia de inmersión visual que ha permitido a los participantes conectar con la identidad y el paisaje de la tierra que los acoge a través del objetivo de grandes maestros de la fotografía.

Para hacer la visita más dinámica, planteamos un reto de observación activa. Divididos en grupos, los jóvenes recibieron fragmentos de 24 obras expuestas con una misión clara: localizar la fotografía original a la que pertenecía cada detalle. Esta dinámica ha resultado ser una herramienta pedagógica valiosa para trabajar la atención. En un mundo marcado por la inmediatez y el consumo rápido de imágenes, obligar a la mirada a detenerse, buscar y comparar texturas o rostros permitió a los jóvenes «entrenar el ojo» y descubrir que la realidad está llena de matices que a menudo nos pasan desapercibidos.

Lo más destacado de la jornada fue, sin duda, la alta implicación de los jóvenes. Desde el primer momento, se han sumergido en la búsqueda, colaborando en equipo y debatiendo sobre las escenas capturadas en las fotografías.

Desde Almería Acoge, seguimos apostando por la cultura y el arte como vehículos de integración y herramientas para el desarrollo de capacidades cognitivas y sociales de nuestros jóvenes. ¡Gracias al CAF por abrirnos sus puertas y por ayudarnos a mirar el mundo con otros ojos!

ALMERÍA INCLUSIVA

En el marco del programa Almería Inclusiva, desarrollado por la Asociación Almería Acoge y respaldado por la Fundación Unicaja, se están llevando a cabo diversas iniciativas dirigidas a mujeres del barrio con el objetivo de promover su bienestar, autonomía y participación social.

Uno de los pilares fundamentales de este programa son los espacios de encuentro, concebidos como lugares seguros donde las mujeres pueden compartir experiencias, sentirse escuchadas y construir relaciones de apoyo mutuo. Desde el desarrollo de actividades como la pintura, el dibujo o las manualidades, con una orientación instrumental, al servicio de la creación de un espacio de relación y confianza, se generan dinámicas que favorecen el empoderamiento personal y el fortalecimiento de la autoestima.

Estos talleres se convierten, así, en mucho más que un espacio de ocio: son una oportunidad para que las participantes reconecten consigo mismas, desarrollen nuevas habilidades y refuercen su confianza. Además, permiten crear vínculos entre mujeres que comparten realidades similares, favoreciendo la creación de redes de apoyo fundamentales en su día a día.

A medida que se consolida un clima de confianza y cercanía, las mujeres encuentran un entorno donde expresarse con libertad. Es en este contexto donde afloran las dificultades y obstáculos a los que muchas de ellas se enfrentan como madres y como sostén de sus familias. Historias de esfuerzo, superación y resiliencia que, en ocasiones, también evidencian situaciones de vulnerabilidad.

Para dar respuesta a estas realidades, el programa también contempla la concesión de ayudas puntuales destinadas a cubrir necesidades básicas. Este apoyo resulta clave para evitar que situaciones de dificultad se cronifiquen y para ofrecer un respaldo inmediato en momentos especialmente complejos.

De este modo, el programa Almería Inclusiva no solo impulsa el desarrollo personal y social de las mujeres participantes, sino que también actúa como un recurso integral que combina acompañamiento, apoyo emocional y respuesta a necesidades urgentes.

Gracias al compromiso de la Asociación Almería Acoge y al respaldo de la Fundación Unicaja, estas acciones continúan generando un impacto positivo en la vida de muchas mujeres del barrio, contribuyendo a construir una comunidad más cohesionada, solidaria e inclusiva.

FIESTA DE LAS FAMILIAS EN EL IES AL ÁNDALUS: INCLUIR SUMA

La convivencia y la integración se deben promover desde todos los estamentos de la sociedad. Hay que partir de estar incardinado en el barrio y el entorno, ser reconocido como parte de este y a partir de ahí poder participar de su vida. El IES Al Ándalus apuesta por este modelo, el lema INCLUIR SUMA lo refleja todo.

Una año más hemos colaborado en la Fiesta de la Familia. Cientos de personas del entorno del centro se han juntado para celebrar, convivir, compartir … Un encuentro entre el centro educativo y su entorno, donde darse a conocer y donde poder, de forma distendida, conocer a las familias y su situación.

Arroz solidario, talleres diversos: henna, trenzas, ajedrez. Postres diversos y, en esta ocasión, la presencia de Andalucía Directo han puesto broche de honor a esta distinguida fiesta.

Hay que destacar el esfuerzo organizativo que suponen estos eventos y felicitar al centro por esto. Creemos que ante la enorme respuesta por parte de las familias y del profesorado merece la pena la organización de estos actos que, mucho más allá de aspectos meramente didácticos, acerca a una formación de calidad mucho más humana y cercana.

TALLER DE TAREAS: EDUCACIÓN EN VALORES

La Asociación Almería, a través de su espacio de Taller de Tareas, respaldado por la Fundación Unicaja, reafirma su compromiso con la educación integral y el futuro de nuestros niños y niñas. Este espacio de encuentro semanal se ha consolidado como mucho más que un apoyo educativo: es un lugar donde el aprendizaje académico se combina con el desarrollo personal y social.

En el Taller de Tareas no solo se refuerzan contenidos escolares, sino que también se fomenta la adquisición de valores fundamentales para la convivencia. Creemos firmemente en la importancia de aprender a trabajar en equipo, respetar a los compañeros y compañeras, y cuidar tanto el material como los espacios que compartimos. Estos aprendizajes, presentes en cada sesión, contribuyen a formar personas responsables, empáticas y comprometidas con su entorno.

Además, apostamos por la sensibilización de nuestros chicos y chicas a través de actividades que se desarrollan a lo largo de todo el año, abordando temas relevantes desde una perspectiva cercana y adaptada a su realidad. En esta ocasión, hemos llevado a cabo diversas dinámicas en torno al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer (8M), una fecha clave para reflexionar sobre la igualdad de derechos, la justicia social y la necesidad de erradicar la violencia de género.

Desde el Taller de Tareas trabajamos estos valores partiendo de lo cotidiano, acercándolos a la realidad de los menores. Su hogar, su barrio o su colegio se convierten en escenarios de aprendizaje donde pueden identificar referentes reales: su maestra, la conductora del autobús o mujeres de su entorno que, con su trabajo y esfuerzo diario, representan la lucha por la igualdad.

De este modo, no solo comprendemos los conceptos, sino que los conectamos con experiencias reales, favoreciendo una mayor conciencia y compromiso por parte de los niños y niñas.

Este proyecto es posible gracias al apoyo de la Fundación Unicaja, a través del programa Almería Inclusiva, que nos permite seguir ofreciendo un espacio seguro, enriquecedor y transformador donde los menores pueden aprender, reflexionar y crecer juntos.

21M: reflexionar para transformar – Taller por el Día Internacional contra la Discriminación Racial

El pasado 19 de marzo, desde nuestra asociación Almería Acoge llevamos a cabo un taller de sensibilización con motivo del Día Internacional contra la Discriminación Racial (21M), una fecha clave para promover la igualdad, el respeto y la convivencia en una sociedad diversa.

La actividad estuvo dirigida a los jóvenes que forman parte del” Servicio que desarrolla la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía para la Inserción Social y Laboral de Jóvenes Migrantes Extutelados y gran Vulnerabilidad, cofinanciado por el FSE+, cuya gestión en la
provincia de Almería corresponde a Almería Acoge”. Con el objetivo de generar un espacio seguro donde reflexionar de manera crítica sobre los prejuicios, estereotipos y barreras invisibles que siguen presentes en nuestro día a día.

Mirar más allá de la primera impresión

El taller comenzó con una dinámica basada en la observación de imágenes de personas desconocidas, con diferentes perfiles de edad, género y procedencia. A partir de estas fotografías, los jóvenes debían completar una ficha con datos como la edad, profesión, identidad o sueños de cada persona.

A lo largo de la actividad, fueron compartiendo sus percepciones y construyendo colectivamente esas identidades basándose, de manera inevitable, en los prejuicios y estereotipos que todos, en mayor o menor medida, tenemos interiorizados.

El momento clave llegó cuando se revelaron las historias reales detrás de cada imagen. Este contraste generó sorpresa y reflexión, permitiendo evidenciar cómo nuestras ideas preconcebidas pueden alejarnos de la realidad y condicionar nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Una mirada hacia dentro: prejuicios, vivencias y emociones

Más allá del análisis externo, el taller propició un ejercicio de introspección. Los jóvenes reflexionaron sobre las estructuras mentales que influyen en su manera de ver a otras personas, pero también sobre cómo ellos mismos pueden ser percibidos por la sociedad.

Se abordaron cuestiones relacionadas con los estereotipos culturales y de género, así como las emociones que surgen al sentirse juzgado o etiquetado sin ser realmente conocido. Este espacio permitió compartir vivencias personales y reforzar la empatía como herramienta fundamental para la convivencia.

Soñar en voz alta

En la segunda parte del taller, el foco se trasladó a los propios jóvenes. A través de una puesta en común, compartieron sus sueños, metas y aspiraciones, estableciendo un paralelismo con las ideas que previamente habían proyectado sobre las personas de las imágenes.

Como cierre, participaron en la creación de un vídeo de sensibilización donde expresaron en primera persona sus deseos de futuro. Un mensaje claro dirigido a la sociedad: detrás de cada joven migrante hay una historia, un proyecto de vida y un conjunto de sueños por cumplir.

Un compromiso que continúa

Este taller se enmarca dentro del compromiso de Almería Acoge por fomentar espacios de aprendizaje, reflexión y transformación social. Trabajar contra la discriminación racial implica cuestionar lo que damos por hecho, escuchar otras realidades y construir una mirada más justa e inclusiva. Porque solo desde el conocimiento, la empatía y el respeto podremos avanzar hacia una sociedad donde todas las personas tengan las mismas oportunidades, sin importar su origen.

NO SOY PRODUCTIVO, PERO SOY HUMANO

Vivimos en un mundo complicado, en un tiempo a veces despiadado, puede que ni mas ni menos que otros tiempos, pero este es el tiempo que nos toca vivir.

Podemos vivir nuestro tiempo sin apenas profundizar, deslizándonos solo por la superficie, consumiendo e intentando sobrevivir, buscando desesperadamente la “felicidad” desde mi yo, desde lo individual, desde lo que consumo.

O podemos vivir nuestro tiempo intentando bucear en las profundidades del momento que nos toca vivir, mirando mas allá de nosotros mismos, encontrando momentos de “felicidad” en el encuentro con el otro, en la convivencia cotidiana, en los momentos de solidaridad…

Para este segundo tipo de persona, inquieta, que no se conforma con “ir y volver entre playa y comida”, para los que lo importante no es comer sino volar, como diría Richard Bach en su libro Juan Salvador Gaviota, va dirigida la siguiente reflexión:

Os quiero contar la historia de Abuma, un joven africano, con sus propias palabras: “Soy de una zona rural de África, mi mama para desplazarse de un lugar a otro, de la casa al campo y del campo a la casa, o sea del trabajo al trabajo y vuelta al trabajo, lo hacía cuando podía en una moto, uno de esos días en los que tuvo suerte y pudo subir a la moto, siendo yo muy pequeño y cargando conmigo a la espalda, tuvo un accidente, cayó y me golpee el brazo, desde entonces mi brazo derecho no tiene mucha fuerza y es lento, yo apenas tenía unos meses y para mi no ha sido nunca mi brazo un problema.

Cuando he crecido y he visto en qué condiciones vive mi familia, sobre todo me duele las condiciones en las que vive mi madre, he decidido migrar.

Siempre se habla de lo bien que se vive y de todas las comodidades y ayudas que hay en Europa, yo creo que se lo debo a mi madre, intentar conseguir para ella una vejez tranquila, sin tener que seguir trabajando hasta la muerte y sin que le falte de nada.

El camino a Europa no ha sido fácil, pero estoy aquí, en mi país trabajaba en el campo como toda mi familia y al llegar pensé que también en Europa podía trabajar en el campo o en cualquier otro trabajo que me ofrecieran, mi brazo como ya he dicho nunca ha sido una dificultad para mí. Pero he descubierto que para los empleadores de aquí si es un problema, buscan la eficacia y la rentabilidad y yo soy mas lento, menos productivo y menos rentable que otros, así que me prueban un día o no llegan ni a probarme y ya me rechazan. Esto ha provocado que no tenga oportunidades, que este durmiendo en la calle y comiendo de la caridad, por primera vez en mucho tiempo me han hecho ver que mi brazo si es un problema, que soy un “inútil”, que no tengo nada que aportar a esta sociedad. Por eso me vuelvo a casa, he aceptado retornar, puede parecer que mi viaje ha sido un fracaso, yo creo que no, he tenido que mirarme con mi discapacidad y reconocérmela, pero también he descubierto que no es esta sociedad en la que quiero vivir, en África soy pobre pero me aceptan como soy, saben que soy mas lento, pero que trabajo bien y puedo aguantar mas tiempo.

También quiero que mi viaje le sirva a Europa, a ti concretamente que lees esto, me gustaría ayudaros a reflexionar sobre el tipo de mundo que estáis construyendo en el que quien tiene una discapacidad, o es mas lento o mas torpe no tiene ninguna oportunidad, solo vales si produces y eres rentable, no es una sociedad habitable, no al menos para todos.

Hoy, soy yo el que sobra por improductivo pero no olvides que puede que mañana lo seas tú».

Pilar Castillo