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MUEREN PERSONAS NO SON NÚMEROS

Una vez más nos reunimos en la plaza del Educador para hacer pública la apuesta por la vida, por la justicia, por la fraternidad… a pesar de la injusticia, de las desigualdades, de las fronteras y, por desgracia de la muerte.

Una vez más coincidimos el Círculo de Silencio que Almería Unida contra la pobreza organiza cada mes, con la concentración NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO que varias de las organizaciones que participamos en uno y otro acto convocamos cada vez que la injusticia se transforma en tragedia arrojando nuevas personas muertas y desaparecidas frente a nuestras costas.

Hoy lo hacemos con dos tristes record, dos desgraciadas muestras de ese mal endémico de nuestro tiempo: las 4.404 personas muertas y desaparecidas durante 2021 intentando llegar por mar hasta España, y las 17 personas muertas y desaparecidas en solo tres días de este 2022 que acabamos de empezar. Y lo hacemos desde la convicción de que son vidas, no son números, son personas como nosotros, que sienten, gozan, luchan, lloran, viven y mueren por las mismas cosas que nosotros.

No son números son personas que mueren

PARTE 1
“Los brazos en cruz, el rostro buscando el cielo, la ropa y los zapatos aún en su sitio. Sobre el cuerpo de hombre joven, algas y arena. Descansa en el suelo soñado, ya para siempre. Sin futuro. Sin gloria.”

Es la descripción de la foto del primer inmigrante ahogado que fue recogido en una playa española hace ya 34 años, en 1988, cuando intentaba alcanzar el sueño de escapar de la miseria. Fue el primero en esta macabra lista que sólo en los cinco primeros días de este año suma 3 nuevos cuerpos rescatados sin vida y otros 14 que han desaparecido frente a las costas de Almería. 17 nuevas vidas perdidas por este sistema injusto que pone los intereses económicos y políticos por encima de las personas, la absurda idea de que nos pertenece una tierra a la que todos pertenecemos, la atrocidad de intentar cercar esa tierra con vallas, concertinas, muros y fronteras, poniendo a las personas dentro o fuera de un mapa que dibujan los intereses de quienes más tienen. Unas fronteras cerradas para quienes intentan escapar de la miseria, de la injusticia, del hambre o de la guerra, a los que no dejamos otra crucificadas por un sistema económico, jurídico, político y social injusto, inhumano y fratricida.

PARTE 2
Hoy 7 de enero de 2022 hace cinco días que Yussuf no habla con nadie, tiene 14 años, el día 2 de enero un pesquero lo recogió en el mar y lo entregó a la armada argelina; con su tío y su abuela duerme y come, pero no habla, solo dice “quiero a mi madre”. Su madre, junto con su hermano de 10 años han desaparecido; Ayssif, su tío, nos llama repetidamente para ver si tenemos noticia. Nosotros sabemos que el día 3 de enero, 10 personas desaparecieron, otras 4 personas el día 5; por desgracia puede ser que esa mujer y ese niño estén entre ellos, o sean dos de los tres cuerpos que fueron rescatados, ahogados, muertos; quizá fueran con Benchick, de 30 años; su sobrina también nos llama porque no saben de él desde el día 1, y el amigo de Berkane, con 21 recién cumplidos…

Y así hasta 17 personas ahogadas en cinco días, que sepamos, rescatados los cuerpos o desaparecidos en el mar. Es difícil culpar a nadie, ya sabemos que el sistema criminal que provoca este sufrimiento tiene cifras pero no apellidos; pero es el momento de exigir, una vez más, que se ponga en marcha un servicio de atención a familiares que agilice la identificación, que facilite información, que palie de alguna manera la angustia de ese niño de 14 años que reclama a su madre; la angustia de tantas familias que merecen poder llorar a sus muertos, rezar por ellos, enterrar sus cuerpos o mantener la memoria de los que nunca aparecerán. Es el momento de reclamar, una y mil veces, algo más de sensibilidad, de humanidad hacia los muertos, que de alguna manera suavice la falta de solidaridad y de justicia con los vivos.

Tienen nombres y personas que los conocen

PARTE 3
4.404 personas murieron o desaparecieron intentando llegar a España en 2021. 4.016 huyendo hacia Canaria, 388 en las aguas frente a nosotros en esta parte del mediterráneo. De hecho, se rescataron 1.239 cuerpos, 1.239 personas ahogadas, 1.239 muertos; el resto son las personas a las que vieron morir sus compañeros de travesía, o buscaron los familiares, llamando insistentemente a organizaciones como las que hoy nos reunimos aquí.

Son 12 personas muertas o desaparecidas cada día. Las cifras quizá ya nos dejen insensibles, pero podemos pensarlo un poco. Cuando me reúno con amigos para ver un partido de futbol, cuando termina y celebramos la victoria, otra persona ha muerto intentando escapar de la miseria; cuando voy con mi familia al cine, cuando termina la película, otra persona ha desaparecido intentando buscar un camino para escapar de la injusticia; cuando doy un paseo con mis hijos frente al mar, a las dos horas, cada dos horas, otra persona ha desaparecido, quizá en ese mismo mar.

Las personas desaparecen en esa enorme fosa común en que han convertido nuestros mares y océanos. Nuestra economía, nuestra sociedad, nuestra política, nuestra cultura centrada en el beneficio y no en la persona se han convertido en fosas comunes que solo en un año y en esta parte del mundo que llamamos civilizado han sepultado 4.404 personas, 4.404 ilusiones, 4.404 vidas, 4.404 familias… 4.404 hombres, mujeres, niños, que solo buscaban mejorar su vida y encontraron la muerte.

Hemos leido la poesia de Pilar del Rio MI HIJO MUERE CADA TARDE EN EL MAR

PARTE 4
Por todas estas personas guardamos un minuto de silencio… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación:
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
​- Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA

MUERTES EN EL ESTRECHO

Hace apenas 3 semanas nos reuníamos para recordar la memoria de los que habían perdido la vida en esos días y denunciar esta injusticia que provocan las leyes y una forma egoísta e insolidaria de ver el mundo. Hoy desgraciadamente nos volvemos a reunir para denunciar y recordar las nuevas muertes y los nuevos desaparecidos. 10 cuerpos y 15 desaparecidos en Cádiz y otros 2 cuerpos y 10 desaparecidos en Almería. 37 nuevos lazos negros en esta cuerda- cementerio.

Son 37 muertos y desaparecidos por leyes hechas para provocar el dolor y la muerte. Unas leyes y una forma de ver el mundo que aprovecha el anonimato de los muertos; nosotros no los conocemos, pero tienen nombre, los muertos tienen padre y madre, tienen ilusiones y esperanzas, personas que llaman y que quieren saber sobre sus hijos, sus hermanos. Los muertos son personas, no son cosas, por eso la muerte, la injusticia, provoca tanto sufrimiento.

Por eso no podemos callar, no podemos dejar que gente sin alma, sin corazón, siga con sus discursos de odio, con su “se lo tienen merecido”, con su “teníamos que echar a todos al mar”. Tenemos que estar muy por encima de ellos, tenemos que decirles que aún hay muchas personas que sufren cuando se producen estas muertes y que es necesario un cambio en la sociedad. No queremos ser cómplices, queremos denunciar este sin sentido, queremos seguir llorando mientras ocurren estas tragedias buscando un día en el que dejemos de llorar:

Alguien que los llore,
ya no pido más que eso,
no espero que desaparezcan las fronteras
no creo que se borren muros y alambradas,
no cesarán las guerras
y las seguirán perdiendo los de siempre,
no cambiará el sistema, el dinero, el poder…
no habrá vías seguras para escapar del hambre,
para sacudirse de encima tanta injusticia,
para huir de la muerte.
seguirán llamando las familias,
seguirán buscando las madres,
añorando los hermanos,
extrañando las hijas.
No pido enterrarlos dignamente,
nos seguirán acompañando en la espuma del mar
o en una tumba sin nombre.
Ya solo espero que siga estremeciendo el corazón,
que me duelan las tripas,
que las entrañas no se cierren para siempre,
solo pido que, también en este lado del mar,
haya alguien que los llore, ya no pido más que eso.

Terminada la lectura de la poesia volvemos a leer la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”.

Posteriormente guardamos un minuto de silencio y todos y todas juntos proclamamos nuestras denuncias y reivindicaciones, hay soluciones, no puede faltar interés.

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA, POR UN MEDITER´RÁNEO SOLIDARIO!

CONCENTRACIÓN POR LAS MUERTES EN EL MEDITERRÁNEO

Hoy, después de mucho tiempo nos volvemos a reunir de forma presencial para denunciar las muertes en el Mediterráneo, casi 2000 conocidas más las que no se sabe. Es terrible oír llamadas o ver correos de madres y hermanas destrozadas porque no saben donde están sus hermanos, sus maridos, sus hijos, sus padres.

Hoy nos volvemos a concentrar en esta plaza tras las noticias de nuevas muertes en nuestras costas. Hoy nos volvemos a concentrar en esta plaza porque, para los que estamos aquí, la muerte de un solo ser humano ya es demasiado. Hoy nos volvemos a concentrar por quien no puede, por quien no tiene voz, por aquellos que murieron o están desaparecidos. Hoy nos volvemos a concentrar para que las estadísticas de estos muertos de las noticias dejen de ser números y sean personas con nombres y apellidos, con familias, con amigos, con una historia… personas que un día se arriesgaron por querer tener esperanza y terminó truncada por no poder hacer un viaje seguro. Hoy nos volvemos a concentrar porque no puede ser delito, no puede ser algo ilegal, querer tener futuro, ese del que muchas personas no tienen en su país. Hoy nos volvemos a concentrar porque no podemos entender que el hambre, la guerra o la pobreza, puedan estar normalizadas.

Alguien que los llore,
ya no pido más que eso,
no espero que desaparezcan las fronteras
no creo que se borren muros y alambradas,
no cesarán las guerras
y las seguirán perdiendo los de siempre,
no cambiará el sistema, el dinero, el poder…
no habrá vías seguras para escapar del hambre,
para sacudirse de encima tanta injusticia,
para huir de la muerte.
seguirán llamando las familias,
seguirán buscando las madres,
añorando los hermanos,
extrañando las hijas.

No pido enterrarlos dignamente,
nos seguirán acompañando en la espuma del mar
o en una tumba sin nombre.
Ya solo espero que siga estremeciendo el corazón,
que me duelan las tripas,
que las entrañas no se cierren para siempre,
solo pido que, también en este lado del mar,
haya alguien que los llore, ya no pido más que eso.

En definitiva, hoy nos volvemos a concentrar en esta plaza porque la muerte de un ser humano no nos es indiferente y con nuestro silencio, con ese minuto que haremos gritemos que no, las administraciones no pueden ser tampoco indiferentes a este drama humanitario.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”. Guardamos un minuto de silencio…… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación:

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas
    que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA! ¡POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO!

El mar sigue tragándose la vida y la esperanza… Y tu verano ¿qué tal?

Terminó el verano y la típica conversación con otras personas que durante ese mes de vacaciones no has visto: “y el verano ¿qué tal?” “bueno, ya sabes. Con esto de la pandemia hemos podido viajar poco. Playita y las cervecicas en la terraza con sus tapicas. Alguna escapada por la provincia”

Otras personas no pueden decir lo mismo. De hecho, ya no están entre nosotros porque ese mar del verano fue su tumba y que desgraciadamente se han vuelto a perder vidas humanas en el mar.

Los datos demuestran la tragedia: 228 cuerpos encontrados en las costas mediterránea occidental y 428, en Canarias hasta agosto. Todos cuerpos encontrados, no hay datos precisos sobre los desaparecidos. Pero son solo números, números que cada vez más nos alejan de la realidad, que nos insensibilizan. Detrás de los números y de la palabra inmigrante estaba, en
realidad, la vida de jóvenes, de niños y niñas… de seres humanos tragados por el mar físico y, lo peor, ahogados o desaparecidos por el mar de la indiferencia de otros seres humanos.

Cuando el martes día 28 de septiembre a las 19:30 pases por la plaza del Educador encontrarás a un puñado de personas que luchan contra esa indiferencia, que alzan la voz de quien no la tiene enmudecida por la muerte o por el llanto del que no volverá. Juzgarán muchos que esos muertos lo son por ser unos locos y unas locas, que para qué se juegan la vida si saben que pueden morir… haceros la pregunta al revés ¿qué puede haber en sus países para arriesgar la vida de esa manera? Y más allá de esto ¿tú de qué lado estás? ¿estás con el ser humano o eres de los indiferentes? Recuerda que naciste aquí por casualidad y que podrías ser tú ese muerto o desaparecido.

Así que el próximo martes únete a ese puñado de personas, no importa tu afiliación política o religiosa, tampoco que seas del Real Madrid o del Barça, ni si eres española o británica… nada de eso importa, solo el ser humano, solo la humanidad. Cuando pases el martes quédate y grita en silencio con nosotros, reza, denuncia… pero ven, demuestra que por encima de todas las fronteras políticas está la vida humana y que la esperanza no merece ese trágico final.

Grita con nosotros en silencio ¡no, no estamos en silencio ante esta tragedia!

Marga Asension

ALGUIEN QUE LOS LLORE

Alguien que los llore,
ya no pido mas que eso,
no espero que desaparezcan las fronteras
no creo que se borren muros y alambradas,
no cesarán las guerras
y las seguirán perdiendo los de siempre,
no cambiará el sistema, el dinero, el poder…
no habrá vías seguras para escapar del hambre,
para sacudirse de encima tanta injusticia,
para huir de la muerte.

Seguirán llamando las familias,
seguirán buscando las madres,
añorando los hermanos, extrañando las hijas.

No pido enterrarlos dignamente,
nos seguirán acompañando en la espuma del mar
o en una tumba sin nombre.

Ya solo espero que siga estremeciendo el corazón,
que me duelan las tripas,
que las entrañas no se cierren para siempre,
solo pido que,
también en este lado del mar,
haya alguien que los llore,
ya no pido más que eso.

Juan A. Miralles Ortega

Y por eso nos volvemos a concentrar, seguiremos llorando estas muertes y seguiremos denunciando su injusticia

CALDOS PRIMIGENIOS. MUERTES EN EL ESTRECHO

Dice la Wikipedia que “ el caldo primigenio, también llamado caldo primordial, primitivo, primario, de la vida, es una metáfora empleada para ilustrar una hipótesis sobre el origen de la vida en nuestro planeta . El líquido, rico en compuestos orgánicos, se compone de carbono , nitrógeno e hidrógeno mayoritariamente, expuesto a rayos ultravioletas y energía eléctrica .

La hipótesis de origen heterotrófico de la vida sostiene que en el caldo primigenio se sintetizaron abióticamente las moléculas orgánicas necesarias para mantener a las primeras formas de vida.”

Hay otro caldo primigenio, pero no de la vida, sino de la muerte. Hace unos diez días, una de esas barcas más o menos pequeñas y deterioradas dependiendo del dinero que puedas pagar o de lo desesperado que estés, que llamamos patera, salió de las costas de Argelia en dirección hacia España. No sabemos dónde ni cuándo exactamente, esa barca se hundió, y con ella trece de las catorce personas que iban en ella, también se hundieron, se ahogaron. Solo una quedó durante dos días flotando en el agua hasta que otra patera pasó por allí y lo recogió y llegó junto con otro grupo de personas hasta las costas de Almería, quemado, deshidratado y lleno por completo de picaduras de medusa, prácticamente en las últimas, pero vivo al fin. Y sigue vivo gracias a que fue recogido por brazos de otras personas que aún podemos identificar como tales, a pesar de críticas de otras que quizá aún lo fueran pero tenían miedo por el aspecto del herido, y otras que quizá antes lo fueron pero despreciaban el gesto mismo de la solidaridad, de la misericordia, de esa actitud plenamente humana que nos hace socorrer al caído. ¿En qué nos convertimos cuando olvidamos lo que nos identifica como personas?

Esa es la otra sopa, la sopa primigenia de la muerte en que hemos convertido el Mediterráneo, este líquido es rico en compuestos económicos, se compone de miedos, desconocimiento y de inconsciencia muchas veces premeditada, de individualismo y de egoísmo camuflado por banderas, expuesto a discursos de odio y actitudes xenófobas.

Seguimos siendo heterótrofos ( organismo que no puede producir su propio alimento, sino que se nutre de otras fuentes de carbono orgánico, principalmente materia vegetal o anima l) pero olvidamos que una minoría nos alimentamos (bastante bien, por cierto, en esta parte del mundo), mientras que la mayoría tiene que salir huyendo de la injusticia, de la guerra, del hambre…

Así se cultiva la muerte, y creo recordar que de lo que se siembra se cosecha.

Juan Antonio Miralles Ortega

REZAD, CRISTIANOS, REZAD

Ya se que Almería Acoge no es una asociación confesional. Pero estamos en Semana Santa y por eso digo “rezad, Cristianos, rezad”. No me oculto, lo digo como cristiano que soy, o al menos eso intento.

De nuevo tengo en mi móvil la foto de un chaval de 17 años a quien su madre busca desde hace una semana. Se embarcó hace una semana. Se perdió hace una semana. No contactan con él desde hace una semana. Ojalá, Dios lo quiera, no esté entre las once personas desaparecidas (un eufeismo), ahogadas, muertas, así de crudo, hace unos días ahí al lado, en las costas de Murcia.

Juan Miralles en una concentración por los muertos en el Estrecho

Rezad, Cristianos, rezad. No digo por ellas, por esas personas. Estoy convencido de que Dios, le pongamos el nombre que le pongamos, no necesita que recemos por ellas; ya se encargará de enderezar la historia una vez más, sea como sea y aunque no lo entendamos.

Rezad por los que hemos tenido la suerte de nacer a este lado del mar; por quienes no tenemos que jugarnos la vida a cara o cruz, y toparnos con que sale cruz (ya digo que estamos en Semana Santa). Rezad por quienes nos seguimos estremeciendo por esto, y dad gracias.

Pero, sobre todo, rezad por quienes no se sienten interpelados, por quienes se encogen de hombros, por quienes piensan que no tenemos por qué hacer nada, por quienes siempre encuentran alguna razón que justifique mantener las alambradas, los muros, las leyes que blindan a una parte y condenan a la otra;  rezad sobre todo por esas personas, para que Dios las perdone, porque a mi, me cuesta cada vez más trabajo.

Juan Miralles

LA MUERTE SIGUE EN EL ESTRECHO

Con la pandemia se quieren silenciar situaciones muy graves, a las que no se da solución. Quieren que miremos a otro lado, que nos volvamos más egoistas, pero esa no es la solución. Otras tres vidas han quedado en nuestras costas, en Mojacar, una mujer y dos hombres. A pesar de todo desde la Asociación vamos a seguir gritando «NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA», así lo gritamos desde la sede el viernes pasado.

Hoy gritamos con las letras del manfiesto de Margarita I. Asensio Pastor:

¿Cuántas muertes más son necesarias para que se haga algo realmente desde las administraciones españolas y europeas? ¿Para cuándo volverá la humanidad a nuestra sociedad, a nuestras administraciones, a nuestras sociedades? ¿Para cuándo una migración segura?

Las fronteras y la legislación matan, así como el silencio de la sociedad. Nadie merece la muerte por tratar de buscar un futuro que, en muchos casos -en la gran mayoría de ellos- no existe en su país de origen y, en este sentido, nuestros países -los occidentales- tenemos gran culpa.

De hecho, los reunidos aquí física y virtualmente no queremos mirar para otro lado. No queremos formar parte de ese silencio asesino. No queremos olvidar que detrás de esas vidas que se perdieron en el mar, había una persona con su familia, con sus amigos, con sus sueños, con sus esperanzas… todas estas vidas truncadas no solo por el mar, sino por las fronteras, la indiferencia y el silencio. Por eso, denunciamos estas muertes por injustas, por innecesarias. También nos reunimos para recordar lo que está sucediendo ayer, hoy y mañana, para dar voz a quien no la tiene porque no podemos ni queremos seguir permitiendo estas muertes.
Por tanto, denunciamos:

  • El silencio administrativo, así como las trabas para que una persona pueda desplazarse con unos mínimos de seguridad y de dignidad.
  • La criminalización del movimiento migratorio y de personas sin más ánimo que el de aspirar a un futuro.
  • La responsabilidad de los países europeos en el expolio y pobreza de los países de origen de estas personas que migran.
  • Las fronteras que matan a personas
    Es necesario que paremos esta masacre silenciosa y que exista un pacto por la migración segura y digna.

ENTRADA AL PARAISO

Playas de Tenerife

Playas de Tenerife

No diré mi nombre, ni mi nacionalidad, ni mi familia y los sueños que me hacen sentirme como un ser humano, los ocultaré en lo más profundo de mi mente. Ante los demás seré Mohamed X, puede que magrebí, puede que de un país del Sahel. Si me pregunta mi edad solo responderé “menor”, no importa que sea o no cierto, no importa que digan lo contrario basándose en unas pruebas poco fiables.

Hablo correctamente inglés, francés y castellano, además de mi árabe natal, pero tampoco se oirá de mis labios una palabra que no sea árabe.

Les oigo dirigirse a mí en ese suave castellano de Canarias, pero no respondo. No respondo a palabras amables, aunque vayan acompañadas de cálidas miradas en los voluntarios de la Cruz Roja o, incluso, de algún policía. No respondo a palabras frías de fórmulas administrativas y miradas indiferentes o de fastidio. No respondo a palabras de burla y ojos de prejuicio, desprecio, de odio.

No respondo aunque las entiendo muy bien, y no dejo que mis ojos reflejen agradecimiento, dolor ni indignación. Mis ojos están cubiertos por la bruma de una ignorancia tan fingida como deseada. No respondo porque mi silencio puede ser la llave de la puerta del paraíso.

Soy una sombra, he elegido disolverme en la bruma, ser un fantasma estúpido esperando que todos dejen de verme, de hablarme. Convertirme en un invisible, como esos insectos que se camuflan entre las plantas para evitar que se los coman los depredadores.

Es curioso que yo me sumerja voluntariamente en tanta oscuridad, a veces creo que me hará daño. Yo me he dedicado a ser visible, a ir delante de la gente, a conocerla por su nombre, por sus gustos, por sus caprichos y necesidades porque ese era mi trabajo: hacerme imprescindible ante mis clientes, los turistas. Yo era para ellos un ser luminoso y mágico, dotado de poder, capaz de sacarlos de sus apuros, satisfacer sus necesidades legítimas y caprichos superfluos, hasta una especie de psicólogo cuya terapia apaciguaba esa soledad profunda que busca olvido en un viaje exótico.

¿Volveré a ser ese joven ocurrente, más listo que el hambre y comunicativo? ¿Me quedaré convertido para siempre en “algo” sin valor, invisible, amorfo, un estúpido que olvidó sus esperanzas y quedó naufrago en la vida?

Sé que existen esos náufragos, muertos vivientes a los que se les borró el sueño del paraíso entre las olas del rechazo y la indiferencia. Otros tuvieron más suerte, simplemente se ahogaron en un naufragio de verdad. Al menos se fueron al fondo sin dejar de creer que mereció la pena morir en el intento.

Confiado en mi preparación decidí embarcarme hacia Europa. Conozco la historia de Ulises, el héroe griego que tenía respuestas para las situaciones más complicadas y como él me lancé al mar, yo también debía ganar la guerra a la pobreza, a la falta de futuro en que toda mi familia se había hundido cuando los turistas dejaron de llegar y mi pequeña empresa quebró.

Ahora he llegado a un puerto de Canarias, somos miles y no saldremos de aquí. No saldremos como no salen los refugiados de Lesbos. No saldremos porque Europa ha decidido convertirnos en ejemplo de que las puertas del paraíso no son tales, sino las del infierno. ¡Quédate en tu país, al menos estarás con los tuyos, y tendrás sueños porque aquí te arrebataremos toda esperanza y nuestra indiferencia acabará por borrar tus sueños, tu autoestima, tu ser! ¡No eres nada, ni nos interesas ni nos dejas de interesar, te hemos arrojado a una cueva habitada por un ogro que no se ve, pero está siempre presente, el ogro de la desesperanza! ¡Ya has jugado con nosotros bastante, dinos tu nombre, tu país y te mandaremos allá en el primer avión de repatriación, incluso te daremos unos cientos de euros para que puedas comer un tiempo, a cambio serás el ejemplo perfecto para que otros no se atrevan a pretender asaltar las puertas del paraíso, de nuestro paraíso!.

También Ulises cayó preso en una cueva con un cíclope que lo quería para devorar. Al menos el cíclope se interesaba por Ulises, aunque fuera como alimento.

Ulises tuvo suerte de tener un ogro que lo apreciaba, aunque fuera como aperitivo, un ogro humano con debilidad por la comida y el vino. Y Ulises supo aprovechar las debilidades del cíclope, aunque para ellos tuviera que disfrazarse de “Nadie”,negar su nombre, su valor, sus habilidades.

Yo juego a ser como Ulises, por eso yo soy también “Nadie”, a “Nadie” no se le puede expulsar. Todo es cuestión de tiempo y oportunidad. En algún momento el ogro tendrá una debilidad y podré escapar como hizo Ulises y navegaré hacia Itaca, hacia mi futuro. Volveré a ser hombre y recuperaré mi dignidad.

Puede que no lo consiga. Este ogro es fuerte, mucho más fuerte que el de la Odisea, porque no tiene rastro de humanidad, aunque sea perversa. Mi ogro está hecho de indiferencia burocrática sin un rasgo de piedad ni desfallecimiento, no me atrevo a pensar la inhumanidad, el egoísmo, los prejuicios, la soberbia que se escuda detrás de ella.

A veces pienso que no lo conseguiré, quedaré reducido a nada, a “Nadie” en el puerto de Arguineguín en la isla de Gran Canaria. Desapareceré entre otros miles de espectros cuyos gritos rebotan en la dura indiferencia de los habitantes del paraíso. ¿Cómo puede el paraíso estar habitado por gente sin compasión ni entrañas?

Que sea lo que Dios quiera.

En el Puerto de Arguinegín, otoño de 2020

Autor: Francisco Sanz.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA

Hoy nos hemos concentrado en la Sede de Almería Acoge para denunciar las nuevas muertes y desapariciones en las costas mediterráneas más cercanas. Se ha leido el manifiesto

Miedo.  En los últimos meses todos tenemos mucho miedo.

Miedo a que esta amenaza del COVUD19 por fin nos intoxique más aún. Miedo a que un familiar mayor, un amigo enfermo, cualquier ser querido de positivo, sintomático, se complique, suceda lo que no queremos. Tenemos miedo a permanecer tiempo hospitalizados sin saber qué pasará, sin conocer qué secuelas tendremos realmente.

Miedo a que la economía se desplome (más aún) a un nuevo confinamiento, a que nos cierren en bar de la esquina o a que definitivamente no pueda aguantar más y cierre sin remedio. Tenemos miedo a la Pandemia, a que nuestros gobiernos no sepan hacerlo bien y se dispare, tenemos miedo a perder este terreno presente, quizá porque hace tiempo perdimos la fe en otro terreno más allá de este, pero eso es otro cantar y otros credos de los que ahora nos dicen que no toca hablar.

Yo también tengo miedo, ese mismo, pero también otro. Tengo miedo de olvidar otras pandemias cotidianas que no han desaparecido. Leo que hay otras once personas muertas frente al mar de Alborán cuando intentaban escapar de otros miedos tan reales como la pobreza, la injusticia, la ausencia cierta de futuro. Entre esos muertos nuevos pero antiguos por repetidos hay mujeres y niños, proyectos de futuro, de amor, de trabajo, de vida que ya no existen. Tengo miedo de que esas vidas truncadas pasen desapercibidas. Tengo miedo de que no nos importen, tan preocupados que estamos por nuestros propios miedos. Tengo miedo de que hayamos llegado a tal nivel de deshumanización, miedo de que el miedo nos haya vuelto tan insensibles que ya no importen, que no nos duelan, que la muerte de un niño no nos inquiete, no nos interrogue. Tengo miedo de que no sea por el miedo, que ese olvido sea por el mismo egoísmo que ya nos hacía que importara pocos meses atrás, cuando no existía este miedo. Tengo miedo de que dejemos de ser personas para convertirnos solo en miedo miope, en miedo egoísta, en miedo estúpido que inmoviliza porque no piensa más que en uno mismo.

Y ya no sé si siento miedo o pena por ver cómo se hunde, como en una patera, la ilusión de un mundo justo, igualitario, fraterno que albergue a personas dignas de llamarse así, capaces de elevarse de esta triste vivencia cotidiana, convencidas de que tenemos algo más que decir en este mundo, diga lo que diga la COVID19.

Para mostrar nuestra repulsa y nuestra solidaridad, una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del
Rio.
“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
​de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte, no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo porque con él está muriendo nuestra civilización”.
Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que
supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta
vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven
forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas,
para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y
nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática
situación.
NO MAS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO