Tag Archive denuncia

ALGO SE MUEVE EN LOS ASENTAMIENTOS

Si hace unos días hablabamos de la visita de Eurodiputados para interesarse por el tema de asentamientos, hoy hablamos de otra visita en el mismo sentido. Nos parece muy importante que algo se mueva en la búsqueda de soluciones para esta lacra y que la solución que se plantee no sea tirarlos sin más y dejar sin respuestas una situación dramática.

En esta ocasión hemos presentado la situación, junto con la Federación Andalucía Acoge y otras organizaciones, a la directora general de Igualdad de Trato, Rita Bosaho y el subdirector general Nicolas Marugán.

En estos días han visitado algunos asentamientos tanto de la zona de Nijar como de la zona de El Ejido. Han conocido de primera mano, a través de usuarios nuestros, las condiciones en las que viven. Han conocido de primera mano todas sus carencias de salud , higiene y agua; los problemas de acceso a viviendas dignas, sus condiciones precarias de trabajo, etc.

Vista del interior de un asentamiento de la provincia de Almería

La sensación en esta visita ha sido positiva, creemos que el conocer de primera mano la situación hace que la sensibilidad a estos temas sea mayor, hemos encontrado empatía hacia las personas que lo están pasando mal. Pero queda una segunda parte: el dar respuesta a ciudadanos que no tienen los mismos derechos que los demás, que viven en una situación totalmente indigna. Soluciones que van desde lo cercano, como puntos de agua o recogida de basura, pasando por el acceso al empadronamiento, que facilita el acceso a otros temas como la sanidad, educación, etc; hasta soluciones de fondo como viviendas accesibles. Todo ello con un fin último, que es la documentación para poder regularizar su situación y salir del pozo de miseria en el que se encuentran.

PARLAMENTARIOS EUROPEOS Y SITUACIÓN EN LOS ASENTAMIENTOS

Como ya informamos en su momento, el año pasado se presento, junto con la Asociación Multicultural Mazagón, una petición al Parlamento Europeo a través de Izquierda Unida por el Grupo de la Izquierda en el Parlamento Europeo.

Hoy nos ha visitado dos Europarlamentarios de este grupo, Sira Rego y Manu Pineda, a los que hemos mostrado en directo la situación de quienes viven en los asentamientos en la provincia de Almería.

Hemos comenzando presentando una pequeña historia de los asentamientos hasta ver como hemos llegado a la situación actual. Hemos trasladado las principales dificultades que hay y, han podido comprobar en directo que la realidad chabolista a la que hacemos referencia en nuestra petición no es ninguna exageración. Hay una enorme dificultad para normalizar la situación debido principalmente a dos impedimentos: uno muy básico que es la obtención del certificado de empadronamiento, que les haría tener acceso a sanidad y otros servicios; y otro, más complejo, pero imprescindible, que es facilitar la regularización de estas personas. Con ambos requisitos, la situación habitacional podría mejorar considerablemente.

Nos sentimos muy contentos con la escucha activa, con la sensibiliad y el respeto que han mostrado por las personas que viven en los asentamientos; y nos quedamos con la sensación de que el ver de primera mano esta situación les dará más energía para promover algún tipo de iniciativa que suponga la mejora de las condiciones de estas personas.

Les agradecemos a ellos y a todo el equipo que ha venido, el interés y el apoyo al trabajo que se realiza en los asentamientos.

La dirección para apoyar la petición está en el siguiente enlace, hay que registrase primero en la página del Parlamento Europeo y luego firmar la petición, os pedimos vuestro apoyo. Debajo tenéis el resumen de la petición.

PETICIÓN ASENTAMIENTOS

La persona peticionaria denuncia la situación en que se encuentran los trabajadores extranjeros que viven en condiciones infrahumanas en multitud de asentamientos chabolistas en distintos municipios de las provincias de Huelva y Almería. La persona peticionaria señala que los trabajadores inmigrantes viven en asentamientos rurales, mal comunicados y sin los mínimos servicios básicos ni equipamientos sociales y se queja por la ausencia de acompañamiento y asesoramiento jurídico a los inmigrantes, que da lugar a situaciones de abuso. La persona peticionaria pone como ejemplo la dificultad de estos trabajadores inmigrantes para obtener el certificado de empadronamiento que les daría acceso a los servicios públicos básicos, así como para obtener el permiso de trabajo. La persona peticionaria considera que es constante la vulneración de la Directiva 2014/36/UE, que regula las condiciones de entrada y estancia de nacionales de terceros países para fines de empleo como trabajadores temporeros y que define los derechos de estos, así como la conculcación de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en especial en lo que respecta a la dignidad humana, la no discriminación o los derechos del menor. La crisis provocada por la COVID-19 no ha hecho sino agravar la situación de las personas más vulnerables y el deterioro de las condiciones de vida y salud de este colectivo. La persona peticionaria solicita que la Unión Europea dé una respuesta inmediata y firme ante la situación en la que se encuentran los asentamientos en las provincias de Almería y Huelva. La persona peticionaria insta al Gobierno de España, a la Junta de Andalucía y a las administraciones locales implicadas a aplicar la normativa comunitaria de protección de las personas migrantes, así como los derechos recogidos en el TFUE.

CRISIS MIGRATORIA EN CANARIAS 2019-2021

Desde la Asociación nos hemos propuesto profundizar y dar respuesta a algunas de las situaciones relacionadas con el mundo de las migraciones. Se trata de visualizar problemas y plantear que no hay que esconder la cabeza sino buscar soluciones.

Empezamos con la situación en Canarias, nos parece un tema profundo y que hay que seguir trabajando. La reflexión es de Francisco Sanz miembro de la Junta Directiva de la Asociación.

Tendemos a pensar que las rutas migratorias se centran en el Mediterráneo. Estamos acostumbrados a las noticias sobre la llegada de pateras a las costas andaluzas, ruta desde Marruecos hacia España; hemos contemplado, años atrás, las dramáticas, por cantidad y fallecidos, avalanchas de migrantes hacia Lampedusa desde las costas de Libia, ruta del Mediterráneo central, hemos oído la labor que realizan barcos como Aquarius , Open Arms, Aita Mary en estas zonas, hasta el Papa visitó Lampedusa como solidaridad con los migrantes y los miles y miles de muertos y desaparecidos en esa zona; nos hemos conmovido con las imágenes del cadáver del niño Aylan en la ruta oriental por la que sirios, afganos y otros accedían, desde Turquía, a las islas del Egeo.

Pero existe otra ruta, la ruta desde la costa occidental de África (Sur de Marruecos y antiguo Sahara español, Mauritania, Senegal) hacia las Islas Canarias. Esta ruta fue muy conocida en la llamada “crisis de los cayucos de 2006” en la que unos 36.000 migrantes lograron llegar a las Islas afortunadas. Esta crisis se solucionó retornando a la mayoría de migrantes a Mauritania en base a un tratado entre España y este país de 2003. Esta devolución masiva se endulzó con ayudas económicas y de logística a Mauritania y se procedió a sellar la ruta a base de sobresueldos, pagados de nuestros presupuestos generales y fondos de la U.E., a la policía de frontera mauritana, marroquí y senegalesa. Durante años, estos sobresueldos han sido muy eficaces en lo que a impedir las migraciones por esta ruta se refiere.

Hasta que llegó la pandemia y el tratado de pesca de la U.E. con Senegal. Con la pandemia llega la crisis económica a Marruecos, con los grandes pesqueros europeos se arruina la pesca artesanal de Senegal. Si la economía de los países africanos con costas en el Atlántico que miran a Canarias era precaria, ahora ha caído en colapso. En definitiva, una masa ingente de personas de estos países se ve en la miseria y sin futuro.

Un futuro que los empuja a un peligroso viaje que deja un trágico dato a tener en cuenta en esta reflexión, 1851 personas murieron en 2020 en esta ruta (Caminando Fronteras)

En Mauritania hay un cambio de gobierno y los sobresueldos e incentivos para parar la migración dejan de ser eficaces.

Enlace al artículo, muy interesante PINCHA AQUÍ

La crisis está servida, pateras y cayucos empiezan a llegar a Canarias ya en 2019. Al principio en cantidades asimilables, pero en 2020 alcanzan la cifra de 23.000, la mitad de estas llegadas se concentra en sólo un mes, de 15 de octubre a 15 de noviembre. La mayoría de migrantes llegan a Gran Canaria y se reciben en el puerto de Arguineguín que entra en colapso: sus instalaciones, que deprisa y corriendo, se han preparado para recibir un máximo de 300 migrantes, llegan a acoger a 2.600, duermen sobre el suelo al raso, comen de bocadillos, no se les puede atender a nivel legal ni cumplir los requisitos que la propia Ley de extranjería impone.

Protestan los políticos regionales, el juez de vigilancia del C.I.E. de Gran Canaria, el Defensor del Pueblo, las ONG…, las imágenes de los medios de comunicación son escandalosas y, esta vez, no hay posibilidad de devolverlos a sus países de origen o partida, las fronteras están cerradas por la pandemia. En vano los ministros de Exteriores o Interior viajan y se entrevistan con sus homólogos de Marruecos o Senegal, no hay resultados.
Se adopta una solución discutible, rechazada de plano por los migrantes, injusta, pero que se va a imponer bajo la excusa de la provisionalidad, la presión de la U.E., la idea de evitar el “efecto llamada” o razones parecidas. Esa solución es el alojamiento en las islas, especialmente Gran Canaria, de los migrantes. Alojamiento en “jaulas de oro” como alojamientos turísticos vacíos por la pandemia, solución “provisional” mientras se adecúan instalaciones oficiales en donde lograr alojar a todos los migrantes. La mayoría de esas instalaciones son carpas levantadas presurosamente en terrenos militares y cuarteles. Quizás estas carpas tengan sentido para alojar tropas del ejército en maniobras, pero no son idóneas en la situación que nos ocupa. La borrasca “Filomena” embarrará una buena cantidad de ellas y grupos de migrantes montan sus propios campamentos por no estar conformes con este tipo de alojamiento y sus notables carencias.

Pero el problema no es tanto la escasa calidad del alojamiento o de la comida, la falta de asistencia jurídica o el largo tiempo en la resolución de las peticiones de asilo, el gran problema es que, en Canarias, se copia de forma más o menos humanizada, el “modelo Lesbos”. Es decir, grandes acumulaciones de migrantes en la periferia fronteriza de la U. E. bloqueados en su camino hacia la Europa rica, auténticos campos de concentración en los casos de las islas del Egeo y vergonzantes en Canarias, lugares donde pudrir las esperanzas de los llegados y escarmentar en ellos a futuros migrantes.

En febrero de 2021 parece que la crisis ha superado su momento agudo y se cronifica. Pero durante el mes de marzo se produce un repunte en las llegadas con escenas dramáticas como la imagen de la pequeña Nabody de dos años llegando a Arguineguín en parada cardiorrespiratoria y reanimada in extremis sobre el suelo del muelle.

Desgraciadamente, a la hora de repasar este trabajo, nos ha llegado la noticia del fallecimiento de Nabody. No es el momento de quedarse en un mero sentimiento de tristeza, es el momento de actuar.

Porque, aunque cerremos los ojos, está claro que no, la crisis no va a parar porque el número de los desesperados aumenta sin cesar en las costas del Mediterráneo y el Atlántico africano, la situación económico-política de los países de origen y partida hacen prever avalanchas en tiempo cercano.
Solo nos queda elegir entre las opciones posibles:

  1. Modelo Lesbos, contención de los migrantes en la periferia de la frontera de la U.E. en centros de internamiento cuyas condiciones se irán endureciendo conforme la presión se haga más fuerte hasta convertirlo en campos de concentración inhumanos, copias de los construidos por los nazis, con renuncia a todo respeto a la dignidad de los migrantes y a la nuestra propia.
  2. Modelo de gestión del derecho a migrar que sea capaz de establecer rutas seguras de migración, acogida, integración y promoción. Este modelo es inseparable del respeto al derecho a no migrar, es decir, a promocionar condiciones en los países de origen que hagan real la opción de quedarse porque exista un mínimo de oportunidades para llevar una vida humana digna.

El segundo modelo requiere esfuerzo, recursos, tiempo, tesón. El modelo ya ha sido propuesto por el Papa, Francisco, en su encíclica Fratelli Tutti. Con él reconocemos los derechos del migrante, se restaura y desarrolla a los países emisores de migraciones en un mundo global donde todos estamos implicados…, nuestras sociedades se enriquecen más allá de la defensa de sus, insostenibles e indefendibles, intereses egoístas a corto plazo. Un auténtico reto, un reto que, como el cambio climático, es propio del S. XXI y nos implica a todos sin que podamos recurrir a políticas de “avestruz” pues, de no confrontarlo, sus consecuencias, ya evidentes y cercanas, nos afectarán con dureza.

El otro modelo, el primero, el modelo “tapón” o Lesbos supone, en un plazo ya cercano, dejar que se agrande el problema y, conforme se agrave, requerirá adoptar medidas cada vez más radicales e inhumanas de las que seremos cómplices. No garantiza eficacia a medio plazo y es seguro un aumento de la conflictividad que puede alcanzar niveles distópicos. La historia nos muestra demasiados ejemplos de murallas rotas y sistemas destruidos por su cerrazón en proteger su riqueza, sus intereses egoístas a costa de marginar a los otros, a los “bárbaros”.

Francisco Sanz
Almería, 24 marzo 2021

REZAD, CRISTIANOS, REZAD

Ya se que Almería Acoge no es una asociación confesional. Pero estamos en Semana Santa y por eso digo “rezad, Cristianos, rezad”. No me oculto, lo digo como cristiano que soy, o al menos eso intento.

De nuevo tengo en mi móvil la foto de un chaval de 17 años a quien su madre busca desde hace una semana. Se embarcó hace una semana. Se perdió hace una semana. No contactan con él desde hace una semana. Ojalá, Dios lo quiera, no esté entre las once personas desaparecidas (un eufeismo), ahogadas, muertas, así de crudo, hace unos días ahí al lado, en las costas de Murcia.

Juan Miralles en una concentración por los muertos en el Estrecho

Rezad, Cristianos, rezad. No digo por ellas, por esas personas. Estoy convencido de que Dios, le pongamos el nombre que le pongamos, no necesita que recemos por ellas; ya se encargará de enderezar la historia una vez más, sea como sea y aunque no lo entendamos.

Rezad por los que hemos tenido la suerte de nacer a este lado del mar; por quienes no tenemos que jugarnos la vida a cara o cruz, y toparnos con que sale cruz (ya digo que estamos en Semana Santa). Rezad por quienes nos seguimos estremeciendo por esto, y dad gracias.

Pero, sobre todo, rezad por quienes no se sienten interpelados, por quienes se encogen de hombros, por quienes piensan que no tenemos por qué hacer nada, por quienes siempre encuentran alguna razón que justifique mantener las alambradas, los muros, las leyes que blindan a una parte y condenan a la otra;  rezad sobre todo por esas personas, para que Dios las perdone, porque a mi, me cuesta cada vez más trabajo.

Juan Miralles

LA MUERTE SIGUE EN EL ESTRECHO

Con la pandemia se quieren silenciar situaciones muy graves, a las que no se da solución. Quieren que miremos a otro lado, que nos volvamos más egoistas, pero esa no es la solución. Otras tres vidas han quedado en nuestras costas, en Mojacar, una mujer y dos hombres. A pesar de todo desde la Asociación vamos a seguir gritando «NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA», así lo gritamos desde la sede el viernes pasado.

Hoy gritamos con las letras del manfiesto de Margarita I. Asensio Pastor:

¿Cuántas muertes más son necesarias para que se haga algo realmente desde las administraciones españolas y europeas? ¿Para cuándo volverá la humanidad a nuestra sociedad, a nuestras administraciones, a nuestras sociedades? ¿Para cuándo una migración segura?

Las fronteras y la legislación matan, así como el silencio de la sociedad. Nadie merece la muerte por tratar de buscar un futuro que, en muchos casos -en la gran mayoría de ellos- no existe en su país de origen y, en este sentido, nuestros países -los occidentales- tenemos gran culpa.

De hecho, los reunidos aquí física y virtualmente no queremos mirar para otro lado. No queremos formar parte de ese silencio asesino. No queremos olvidar que detrás de esas vidas que se perdieron en el mar, había una persona con su familia, con sus amigos, con sus sueños, con sus esperanzas… todas estas vidas truncadas no solo por el mar, sino por las fronteras, la indiferencia y el silencio. Por eso, denunciamos estas muertes por injustas, por innecesarias. También nos reunimos para recordar lo que está sucediendo ayer, hoy y mañana, para dar voz a quien no la tiene porque no podemos ni queremos seguir permitiendo estas muertes.
Por tanto, denunciamos:

  • El silencio administrativo, así como las trabas para que una persona pueda desplazarse con unos mínimos de seguridad y de dignidad.
  • La criminalización del movimiento migratorio y de personas sin más ánimo que el de aspirar a un futuro.
  • La responsabilidad de los países europeos en el expolio y pobreza de los países de origen de estas personas que migran.
  • Las fronteras que matan a personas
    Es necesario que paremos esta masacre silenciosa y que exista un pacto por la migración segura y digna.

DÍA DEL MIGRANTE

«ALGUIEN COMO TU», un lema pensado para resonar en la conciencia de las personas que la tengan, en las personas que, a pesar de la presión mediática de buscar buenos y malos, siendo los migrantes los malos, son capaces de abrir su mente y ver personas, ver a su alrededor a «ALGUIEN COMO TU».

Este es nuestro punto de partida para el Día Internacional de las Personas Migrantes. La mayoría de las personas migran por necesidad, igual que lo harías tu o lo haría yo. Es un proceso muy duro donde se mezcla la esperanza de un futuro mejor con el miedo a la incertidumbre y al abandono de toda una vida.

La mayoría de las personas migran huyendo de una vida de guerra, de miseria. De una vida sin futuro, sin esperanza. De una vida donde son atacados por creencias, razas, orientación sexual o cualquier otra razón.

Su esperanza es migrar, su única posibilidad es migrar. Igual lo harías tu, lo haría yo. Por eso es terrible que el final de ese proceso sea encontrarse con una situación en algunos aspectos igual a aquella de la que huye. Una situación de incomprensión, de ser atacado por creencias, razas, orientación sexual o cualquier otra razón.

Son necesarios, pero queremos quitarle la parte de humanidad. No es posible. La esclavitud, por suerte, se abolió hace mucho. Son personas, igual que tu.

Por eso Almería Acoge seguirá trabajando para hacer esto posible. Para que todos no veamos como personas, para que aprendamos a convivir entre distintas creencias, religiones, orientaciones … personas. Las diferencias son buenas, pero las personas son iguales. Tenemos que mirar a nuestro alrededor y vernos «Igual que tu».

LOS REFUGIADOS OLVIDADOS

Con motivo del Día Mundial de los Refugiados y, dada la situación actual que dificulta una actuación en vivo, Almería Acoge junto con la Federación Andalucía Acoge presentamos la Muestra Fotográfica Online LOS REFUGIADOS OLVIDADOS. Un trabajo de Mustafa Abualthanin.

La exposición fotográfica de Mustafa Abualthanin recoge una visión intimista y autobiográfica sobre los refugiados palestinos en Jordania.

Ante la situación mundial y trágica donde el número de personas migrantes, en todas sus dimensiones y estatus, ha superado cotas inimaginables, este fotógrafo se detiene en la historia de su propia familia, la de los refugiados palestinos, «los refugiados olvidados”, que en 1948 se vieron abocados a dejar su tierra, sus casas… y están asentados al otro lado del Jordán, con la esperanza todavía latente de poder volver a su tierra, a su casa.

Este fotoensayo se compone de 20 fotografías que narran la vida de los refugiados palestinos, principalmente de dos campos de refugiados al-Nasser y al-Baqaa de Jordania, a través de varias generaciones. Nos adentra en sus casas, nos pasea por sus calles, nos muestra la cotidianidad de su trabajo, la vida diaria y también nos muestra la añoranza y el recuerdo por su tierra y, al mismo tiempo, la esperanza de poder volver.

Mustafa Abualthanin nos invita a recordar que los refugiados existen y que detrás de todos ellos hay una historia vital donde no se eligió ser refugido.

MUSTAFA ABUALTHANIN
(Amán, 1977). Artista multifacético, fotógrafo, actor y artesa, es el octavo hijo de los once que tuvieron Husseyn y Fawziya, refugiados palestinos de 1948 procedentes Jerusalén y de Dikrin, un pequeño pueblo de Hebrón que ya no existe, respectivamente.

Como sucede con muchos de estos descendientes, tiene el estatus de refugiado por la UNRWA, si bien nació en Amán (Jordania) y se crió en uno de los tantos campos de refugiados palestinos que hay en la geografía urbanística de Jordania, en concreto, el campo de refugiados palestinos al-Nasser, al Este de Amán (Jordania).

Se inicia en la fotografía en 1995 y comienza su trabajo como tal en fotografía documental y social.

Ha expuesto su obra, entre otros sitios, en la Galería Nacional de Arte de Jordania, la Orfally Gallery en Jordania y, más recientemente, en la Universidad de Almería (España). Cabe destacar también su labor como fotógrafo en cine como fue su participación en la producción franco-palestina-qatarí Degradè que estuvo en la semana de la crítica del festival de cine de Cannes en 2015.

 

DESCANSA

En estos días donde la muerte vuelve al estrecho el siguiente texto de Francisco Sanz nos acerca el terrible drama que seguimos viviendo, aunque no podamos concentrarnos todavía, seguimos denunciando las muertes injustas en el Mediterráneo

DESCANSA

Descansa, no puedes hacer otra cosa. Descansa. Yo te cuidaré, ya nada malo podrá pasarte. Deja todas tus inquietudes. No te rebeles al sosiego que te ofrezco y mereces. Mira a tantos hermanos y hermanas que te han precedido, ellos están en paz y desean compartir su paz contigo.

Gritas, todo tu ser está agitado de dolor, de sufrimiento, de preocupación. Es lo normal, pero ya no puedes hacer nada.

Piensas en tu familia, en que se empeñó para financiar tu travesía. Piensas en qué será de ellos.
Piensas en tantas heridas, empujones e injusticias que te obligaron a coger esa patera que no llegará ya a ninguna parte.

Piensas en las esperanzas perdidas, en el ansia de los momentos en que luchabas por no hundirte, en gritos. Pero todo pasó ya.

Sobre ti pasarán las mercancías de los ricos y el dolor de los pobres, pero tú ya estás más allá de cualquier avaricia y de cualquier dolor.

Descansa, yo te he recogido en mis profundas entrañas. Todos dicen que son frías, pero vas a descubrir que son acogedoras. Yo no rechazo a mis hijos.

Mientras vivías, estabas lleno de amargo sufrimiento, rebeldía y consoladora esperanza. Todo lo dejaste en la superficie, ahora estás en el fondo y en mis brazos.

Deja que tus restos sean tu grito de denuncia por tu muerte. Yo no los ocultaré a quien los quiera ver, a quienes se sientan hermanos tuyos y te busquen. Tu denuncia por tu destino injusto será eterna. Tu clamor se une al de tus hermanos, hermanas que llegaron antes y vendrán después.

De mí, llámame mar o madre o Dios, salió toda la vida. A mí has retornado ahora, naufrago de las fronteras, la indiferencia, la desigualdad… Ya no puedes hacer más, tu muerte es tu denuncia infinita.

Pero ahora, descansa.

Francisco Sanz Meléndez
Almería 08/o6/2020
En recuerdo de los migrantes que perecen en el Estrecho.

CIRCULO DE SILENCIO: NO SE TRATA SOLO DE MIGRANTES

Almería Acoge fue la encargada de conducir el Círculo de Silencio del mes de Diciembre de la Plataforma Almería Contra la Pobreza. El Círculo se dedicó especialmente a la situación de los migrantes ya que el 18 de Diciembre se celebra el Día Internacional del Migrante. Con un manifiesto y una canción quisimos llamar la atención sobre los migrantes.

MANIFIESTO DE CÍRCULO DE SILENCIO. DICIEMBRE DE 2019

El calvario de las personas migrantes y refugiadas de cualquier edad no acaba con su llegada a suelo europeo. Hasta alcanzar la necesaria tarjeta de residencia o el permiso de trabajo nuevas vallas y concertinas le aguardan: las barreras de la espera interminable o de los obstáculos administrativos múltiples, las mil y una trabas burocráticas de una administración descoordinada y sin interés. Certificados de empadronamiento, documentación que acredite el arraigo, idas y venidas en laberintos documentales, la búsqueda en la maraña administrativa del último escrito que le autorice a ser persona, a no andar con miedo, a no ser explotado, a no estar escondido salvo en horas de trabajo.

Luego vendrán las otras fronteras, más duras aún, las vallas del miedo, del desprecio, del recelo, de no encontrar sitio como personas en la ciudad, en el pueblo, en el campo en el que esperaban reconstruir su vida.
No existe en el Estado español un sistema integral de acogida, pues en las políticas migratorias prevalece la lógica del control y la gestión de los flujos de seres humanos; a ese control dedica el Estado la mayor parte de sus recursos y energías, como dedica la mayor parte de la sociedad las suyas al rechazo, a los bulos, a la sospecha o, cuando menos, a la despreocupación más absoluta.

Y para esta fría racionalidad controladora, las personas son números y curvas estadísticas, no tienen cuerpo ni hambre, no pasan frío, no tienen miedo. Hemos encerrado el dolor en datos, en estadísticas, en cifras, en gráficos, en cuadros, en programas informatizados. Miramos el dolor como dato, no como la experiencia
personal de un sujeto individualizado y sufriente, que dejó jirones de su piel al saltar esas murallas de la infamia, que son las concertinas.

Así es como en el supremo ejercicio del derecho estatal a controlar su territorio se pisotean diariamente los derechos fundamentales de las personas, como no ocurre en ningún otro ámbito de la realidad social. Así es como para los medios xenófobos de la desinformación el último inmigrante ahogado o el penúltimo niño desamparado que duerme en la calle no son más que una parte de la oleada, de la avalancha, no son personas, son indocumentados, no son menores, son menas. Y esto es lo que ha calado en una sociedad despreocupada o empeñada en cargar sobre estas personas la culpa de su deteriorada y mediocre humanidad. La capacidad de acogida no es una cuestión técnica, numérica o estadística, sino la opción política preferente por los derechos humanos de las personas, y la opción más humana por la vida de quienes llegaron a este lado del mundo huyendo de la violencia, de la pobreza o de la injusticia.

Despojados de su humanidad al reducirlos a datos estadísticos, asimilados a seres inertes al equiparar su llegada a fenómenos devastadores de la naturaleza (oleada, avalancha), privados de su inocencia al criminalizar las conductas de niños desamparados, la única justicia reparadora para migrantes, refugiados o menores es que la ley les devuelva su humanidad y nosotros la justicia.

Por eso, recordamos una vez más a quienes murieron intentando llegar. Durante 2019 son, al menos, 665 las personas que han muerto en el mar en la ruta hacia España. 63 solo la semana pasada. Hoy tenemos también un silencio en su recuerdo.

Y hoy recordamos también que no lo hacemos solo por ellos, por los que murieron intentándolo y por los que consiguieron llegar y ahora nos interpelan con su presencia, sino también por nosotros, porque:

NO SE TRATA SOLO DE MIGRANTES

Las sociedades económicamente más avanzadas desarrollan un marcado individualismo que produce la globalización de la indiferencia. En este escenario, las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y las víctimas de trata, que sufren conflictos violentos, guerras, injusticias y discriminaciones, se han convertido en el emblema de la exclusión. Además de soportar todas estas dificultades, les consideramos responsables de los males sociales. Sin embargo, la presencia de estas personas en situación de vulnerabilidad representa una oportunidad para recuperar algunos de los valores de nuestra humanidad:

No se trata sólo de migrantes, también se trata de nuestros miedos.

La maldad y falsedad de nuestro tiempo acrecienta nuestros miedos al otro, al desconocido, al marginado y forastero. Cuando el miedo condiciona nuestra forma de pensar, nos convertimos en seres cerrados, privándonos del encuentro con aquella persona diferente, privándonos de abrir el corazón, privándonos de humanidad.

No se trata sólo de migrantes, se trata de la caridad.

En todas las religiones, a través de las obras de caridad se muestra la fe. En estos momentos en los que muchas personas que se dicen creyentes olvidan que no es posible serlo apoyando a quienes están en contra de los más débiles, recordamos que la mayor caridad que podemos ejercer es con quienes no pueden corresponder. Están
en juego nuestros valores. Se pone en evidencia nuestra aparente felicidad, enferma porque está construida al margen de la realidad y a costa, muchas veces, del sufrimiento de los demás. No cedamos ante la lógica que justifica el abuso de los demás para el beneficio propio.

No se trata sólo de migrantes, se trata de nuestra humanidad.

Sentir compasión significa reconocer el sufrimiento del otro y pasar a la acción para aliviar y curar. Sentir compasión significa dar espacio a la ternura que la sociedad actual reprime. Abrirse a los demás enriquece, ayuda a ser más humano.

No se trata sólo de migrantes, se trata de no excluir a nadie.

No hay muchos países pobres, hay muchos países empobrecidos que siguen agotando sus recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos privilegiados, de los países que robamos o aprovechamos esas riquezas y nos llamamos desarrollados. Las guerras afectan a unas pocas regiones del mundo, pero la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones que después rechazan hacerse cargo de las personas refugiadas que dichos conflictos generan. Quienes sufren son siempre los más vulnerables. El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir a todos los hombres y mujeres, promoviendo su crecimiento integral
con plenas oportunidades y derechos, y preocupándose por las generaciones futuras.

No se trata sólo de migrantes, se trata de todas las personas.

En cada actividad política y social debemos poner en el centro siempre a la persona en sus múltiples dimensiones. Toda persona tiene derecho a ser tratada con igualdad. El desarrollo implica promover a todas las personas de forma integral. Se trata de que podamos ayudar y reconocer en las personas migrantes, si son acogidas y respetadas, una ocasión para construir una sociedad más justa, una democracia más plena, un país más solidario y un mundo más fraterno.

La respuesta al desafío de las migraciones se puede resumir en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar. Pero no solo aplicados a las personas migrantes y refugiadas, sino a toda persona excluida en situación de vulnerabilidad. No solo está en juego la causa de los migrantes. A través de las personas migrantes y refugiadas, de la postura que tengamos ante ellas, estamos llamados a liberarnos de la indiferencia; y a construir un mundo más justo y más humano.

MUERTES EN EL ESTRECHO, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

A pesar de la condiciones atmosféricas o, quizás con más razón por ellas, nos volvemos a concentrar para denunciar 14 nuevas muertes en el estrecho, en nuestras costas más cercanas. Seguimos y seguiremos siendo la conciencia de un país que no puede mirar para otro lado, de una Europa que tiene que mirar al Sur.

Otras 14 personas dejaron de existir el martes pasado. A duras penas nos vamos enterando del número de muertos y desaparecidos desde el día 26 de noviembre. No es fácil escucharlo en la radio o verlo en un periódico. No es importante que mueran 14 nadies. Es una tragedia, sí, pero solo para quienes han muerto, para sus familias, para quienes compartían esa barca de ilusiones que se convierte en muerte otra vez. No es una tragedia para este lado del mar, para quienes cada vez hacen menos caso de estas muertes repetidas. Ya no es ni tan siquiera noticia. Si acaso una nota frecuente que solo llama la atención si el número de muertos es muy alto o si aparece un niño flotando muerto y nos estropea la siesta, y, hasta eso, cada vez menos.

Pero no es un accidente. Es el resultado asquerosamente macabro de tanta mentira que hemos construido para resguardar nuestro egoísmo o nuestra tranquilidad inconsciente.  Estas muertes son el resultado seguro de nuestra forma de vida, de un sistema económico y social que se asienta en la expropiación de las riquezas naturales de la mayor parte del mundo para que en la otra sigamos gastando más de lo que tenemos. La muerte de unos es el precio de tanto despilfarro, de la locura consumista, de un tipo de vida basado en tantos black friday que solo ofrecen muerte a quienes no pueden participar en ellos. Es el resultado del nuevo opio de un pueblo adormecido por la gran mentira de que esta tierra es nuestra, de que tenemos derecho a fabricar muros, fronteras, concertinas para preservar lo que no es de nadie, porque este mundo no pertenece a nadie y debería ser la casa de todos.

No, no es un accidente, nunca lo ha sido. Y si alguien se pregunta ¿entonces qué hacemos?, ¿cómo se organizan las migraciones?, ¿no tenemos derecho preservar nuestro territorio, nuestra economía, nuestra identidad?, tendremos que recordar una y mil veces que, si esto es a costa de la vida de otras personas, estaremos siendo cómplices de su muerte. Estaremos siendo cómplices de un sistema criminal que es quien está causando el hambre y las guerras que expulsan a las personas de su propia casa, los gobiernos y la economía que reparten el pan y la tierra por la ley del más fuerte, las fronteras y el silencio que esconden los muertos y asustan a los que quedamos vivos para que no protestemos.

Una vez más denunciamos este crimen continuado y proclamamos públicamente que no queremos ser cómplices de estas muertes. Reivindicamos la necesidad de cambiar cuantas políticas sean necesarias para salvaguardar nuestra propia dignidad y la vida de las personas como valor supremo.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”.

Guardamos un minuto de silencio y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

    ¡No más muertes para llegar a Europa! ¡Por un Mediterráneo solidario!