Nos encontramos ya encarando el final del mes de febrero de este “nuevo” 2026 ¡quién lo diría! A veces tenemos que prestar atención y esfuerzo para apreciar el paso del tiempo y valorar lo que hemos realizado durante los días que dejamos.
Es por ello que nos gustaría compartir algunas de las actividades que nuestros jóvenes extutelados de Almería Acoge han llevado a cabo en este corto período del 2026. Estos jóvenes pertenecen al Servicio de 300 plazas que desarrolla la Consejería de Inclusión social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía para la inserción social y laboral de jóvenes migrantes extutelados o en situación de gran vulnerabilidad cofinanciado por el FSE+, y para ellos formar parte de este servicio es un factor diferencial en sus vidas.


Empezamos el año con nuestros jóvenes participando en la tradicional cabalgata de Sus Majestades los Reyes Magos, un día de suma importancia festiva y cultural en nuestra ciudad. Hasta seis de ellos formaron parte de una jornada mágica que, aunque pasada por agua este año, sirvió para iluminar las caras de peques y mayores por toda la capital almeriense. En las horas previas a la cabalgata nuestros jóvenes, ya preparados para el desfile, no dudaban en acercarse a niños y niñas para sacarles una sonrisa, prometerles que si habían sido buenos sus Majestades les traerían regalos y hacerse fotos ante la mirada agradecida de los familiares. En la mirada de admiración e ilusión de los niños y niñas, ajenas de toda maldad y racismo, los jóvenes encontraron un motivo para sonreír esa jornada.
Unas semanas más tarde, enmarcado en el programa formativo que desarrollamos, los jóvenes aistieron a una actividad en el Centro Provincial de Drogodependencias de Almería (CPD), donde se realizaba exposición acerca de los “Riesgos y uso adecuado de las tecnologías de la relación, información y comunicación (TRIC) y videojuegos”. En dicha exposición recibieron información y consejos acerca de los riesgos de internet, las redes sociales y las plataformas digitales, también como el mal uso de la tecnología puede afectar a nuestra salud, a detectar síntomas de adicción y consejos para desarrollar un uso adecuado de las TRIC y los videojuegos. Fue una jornada que permitió un espacio informativo y de reflexión no sólo para los jóvenes, también para los profesionales que los acompañaron.


La semana del 20 de enero, aprovechando la visita realizada la semana anterior, acudimos al taller de competencias digitales, formación impartida por la asociación NOESSO. Este taller tiene como objetivo reforzar las oportunidades de acceso al empleo y la autonomía en la gestión de trámites administrativos de los jóvenes. Se abordó contenidos fundamentales que les permiten desenvolverse con mayor seguridad en entornos digitales, tanto en su relación con las administraciones públicas como en la búsqueda activa de empleo. En un mundo cada vez más digital, esta actividad, junto a la realizada la semana anterior en el CPD, nos permite dar a los jóvenes una visión sana y útil de las herramientas tecnológicas que están usando a diario, permitiéndoles además convertirlas en un medio para alcanzar sus metas laborales.
Tampoco podemos olvidar la continuidad del taller de ocio y tiempo libre que desarrollamos cada semana en forma de entrenamientos de fútbol. Un espacio que, aunque el mal tiempo que nos ha acompañado durante varias semanas, ha vuelto con fuerza a la actividad semanal que desarrollamos. Para nuestros jóvenes este espacio de encuentro va más allá de una actividad física, este taller se ha convertido en un lugar seguro donde pueden intercambiar risas, celebraciones y bromas, un espacio que les ayuda a crear lazos con otros compañeros y educadores/as y a mantener una buena salud anímica y emocional incluso cuando están lejos de sus familias. Cuando el balón rueda da igual el idioma que hable tu compañero de equipo, ya que el deporte hace que palabras como esfuerzo, solidaridad y compañerismo se puedan sentir sin necesidad de verbalizarlas.

Continúa el 2026 y, junto a él, desde Almería Acoge seguiremos apostando por actividades que nos permitan acompañar a estos jóvenes en el cumplimiento de los objetivos que ellos mismos se han marcado y por los que luchan cada día con esfuerzo e ilusión.
Cada formación, cada actividad cultural, cada espacio de ocio compartido supone un paso más en su proceso de integración social y laboral. Porque detrás de cada taller, cada entrenamiento y cada experiencia comunitaria hay historias de superación, compromiso y ganas de construir un futuro mejor.
Arranca el año y, con él, renovamos nuestro compromiso de seguir caminando a su lado, generando oportunidades reales y creando espacios donde puedan desarrollarse como ciudadanos plenos, autónomos y protagonistas de su propio proyecto de vida.












Toda esta situación que estamos viviendo no está llevando a descubrir situaciones realmente terribles, falta de condiciones salubres mínimas, familias sin recursos, literalmente, personas abandonadas, viviendo en coches, en fin, un panorama del que conocíamos una parte pero que hemos visto es mucho más profundo.

No se nos debe olvidar que el estado de emergencia ha provocado que muchas familias muy cercanas a las situación de vulnerabilidad termine por no poder hacer frente a lo mínimo del día. Este problema está generando una gran angustia entre las familias que ven con dificultad poder llegar siquiera a un mínimo de alimentación diaria. Pero a esto hay que sumar las familias que ya estaban en riesgo directo de pobreza, familias que ya antes de esta situación les costaba o directamente no llegaban a final de mes.



No sabemos tu nombre, pero no importas. Sobras. No importáis, ni tu ni las otras 133 personas que este año ya se han ahogado o han desaparecido en este mar de muerte en que hemos convertido nuestras costas. No importáis, ni tu ni otros niños muertos en cárceles de México o de Estados Unidos también por tratar de llegar a un mundo donde se come todos los días.
Importas para tu madre, que seguirá, Dios sabe por cuánto tiempo, sintiendo tu peso en la espalda y en el corazón; importas para los que hoy estamos aquí, intentando defender nuestra dignidad individual y colectiva a pesar de estos tiempos de egoísmo y alambradas, que es lo mismo. Importáis a unas pocas personas que en vuestras muertes cotidianas vemos cómo nos roban, poco a poco, nuestras propias vidas. Importáis para quienes seremos también apartados poco a poco por gritar, asqueados, que esas políticas no nos representan, que esos intereses económicos, comerciales, terminarán arrinconando también a todos los que protestan, las que luchan, los que no se rinden.
Mujeres supervivientes en un mundo demasiado macho, hombres solidarios, niñas vulnerables de barrios vulnerables, personas que no cuentan ni en el censo electoral, inmigrantes, jubilados, personas excluidas de un sistema tan inhumano que no se duele cuando un hombre cae ahogado, cuando una mujer desaparece en el agua, cuando a un niño de un año y medio no le damos tiempo ni de morir de hambre.
No, esta no es la descripción del muchacho de 16 años que apareció en la playa de Cádiz el viernes pasado. Es la descripción de la foto del primer inmigrante ahogado que fue recogido en una playa española hace ya 30 años, en 1988, cuando intentaba alcanzar el sueño de escapar de la miseria. Fue el primero en esta macabra lista que sumó otro hombre, otra mujer y otro menor la semana pasada. Sin que nadie parezca preocupado por acabar con la vergüenza y el espanto. Los simbolizamos con tres nuevos lazos en esta cuerda de la memoria.
Los gobiernos van cambiando, pero la arbitrariedad y el parcheo se mantienen. Un derecho humano y una necesidad como la emigración siguen manchados de muerte. Es hora de recordar a quienes hemos encargado de la gestión pública, que cada nueva muerte no es sino la demostración de su falta de interés o de su incompetencia. O no son capaces de solucionarlo o no es un elemento central para la gestión política. Mirar hacia el cumplimiento o no de los acuerdos de control de migraciones con Marruecos, hablar de relajación de vigilancia por el Ramadám, es, ciertamente, mirar para otro lado. Achacar las muertes al buen tiempo es aceptarlas como naturales e irremediables. Cualquiera de las dos posturas es una aberración inadmisible que añade aún más indignación, si cabe, a quienes no entendemos de excusas cuando se trata de la vida de personas, de hombres, mujeres, niños, migrantes económicos, refugiados, víctimas de trata… personas que
Mi hijo se llama Antonio, mi hija se llama Maria, mi hijo se llama Enrique… Mi hijo muere todos los días en el mar al intentar alcanzar una vida mejor… en las
Siglos después se concretaron y definieron los derechos humanos en una Europa culta, ilustrada: derecho a la vida, a una vida digna, a un trabajo remunerado y legal. En definitiva, la ley del más fuerte se trocaba en la defensa de los más débiles.
Desde hace varios años denunciamos cada desaparición, cada naufragio, recordamos e intentamos ponerles nombre, incluso rostro, a quienes mueren tratando de alcanzar nuestras costas en busca de un futuro mejor. Pero, en esta ocasión también denunciamos la ausencia de noticias: ¿cuántas semanas hace que los medios de comunicación no reflejan ningún hecho relativo a las migraciones? ¿por cuántos periódicos tenemos que rastrear para encontrar algún dato? El “apagón informativo” hace que los muertos en el Mediterráneo desaparezcan de doble manera: primero físicamente, en la profundidad de las aguas; después, en nuestras conciencias. Pero, sobre todo, que no estén en nuestra vida cotidiana.
El sábado pasado conocimos que otras 53 personas murieron en el mar de Alborán. Buscaban un sueño, el mismo sueño que nos ha movido desde siempre, a todos, el sueño, el deseo de vivir, de progresar, comer, amar, ser felices, salvar a sus hijos, alimentar a sus padres. Hoy están muertos, desaparecidos, olvidados, anegados de agua y sal.
políticos que condenan a millones de personas al hambre, la opresión y la injusticia. Vienen del odio, de la injusticia, del egoísmo disfrazado de patrias, de banderas, de un “nosotros” consagrado con la sangre de los otros, con la pobreza de los otros, con el sufrimiento, con el miedo, con la muerte de los otros. Ya hasta nos asusta que se sepa el número de los que huyen, procuramos ocultar el número de los que mueren, procuramos esconder los rostros, los nombres, el recuerdo, la vida de tantas personas que, simplemente, no cuentan.
