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¡22 muertos por la injusticia!

Concentración en Almería, 25 de junio de 2019

Con una viñeta de Miguel Arranz golpeando el corazón y la cabeza y un escrito de Pedro Manuel de la Cruz, nos hemos vuelto a reunir para denunciar las continuas muertes en el estrecho

De nuevo la denuncia de la injusticia y la sinrazón, la defensa de la dignidad de las personas, también de nuestra propia dignidad; de nuevo la protesta ante la vergüenza reiterada de las muertes repetidas de las personas que intentan salvar su vida, nos concentra para gritar con la fuerza de la palabra y del silencio BASTA YA. Hoy recogemos el escrito de Pedro Manuel de la Cruz, el director de La Voz de Almería, el pasado jueves ante la muerte de otras 22 personas ante nuestras costas, y añadimos a nuestros símbolos habituales la viñeta que Arranz publicó ese mismo día haciendo evidente la desesperación y la muerte que inundan el Mediterráneo.

“La muerte de 22 inmigrantes en el Mar de Alborán sobresalta la redacción de LA VOZ; como otras veces, como otras tragedias, como siempre pasa, como nunca debería ocurrir. Veintidós muertes matizadas intencionadamente bajo el manto más soportable para la conciencia con la calificación oficial de “desaparecidos”. Todos saben, sabemos por experiencia, que en el mar la esperanza de encontrar al desaparecido es un mero ejercicio retórico. Nadie ha regresado nunca del fondo del mar, solo las mareas arrojan algunos cuerpos a la playa para romper la monotonía de quien contempla la permanente llegada de las olas con la misma indiferencia con que asiste al continuo oleaje de la tragedia.

Nadie derramará una lágrima, ningún informativo abrirá portada por quienes nunca podrán ya reencontrarse con el abrazo con el que fueron despedidos en una perdida aldea de África. Ninguna campana doblará por ellos, no habrá programas especiales de televisión. Nadie se acuerda de ellos cuando han muerto porque nadie se acordó de ellos cuando estaban vivos. Pasarán meses, quizá años, a lo peor toda la vida, sin que aquellos que los despidieron en un amanecer de esperanza y miedo sean conscientes de que aquel beso fue el último, de que aquella mirada fue la última, de que el espanto por la muerte presentida fue el último sentimiento con que miraron a la vida.

El mar de Alborán guarda para la eternidad 22 paisajes irrepetibles. Pero lo que también espanta de este espanto es pensar los telediarios que habrían abierto, los minutos de televisión que habrían ocupado, los sentimientos que se hubieran despertado si, en vez de ser veintidós almas desesperadas en busca de futuro a bordo de una patera homicida, hubiesen sido veintidós turistas disfrutando del presente en el solárium acomodado de la proa de un yate a solo 90 millas de la costa almeriense. Noventa millas, tan cerca y tan lejos como la distancia emocional con que contemplamos la intencionadamente matizada “desaparición” de 22 inmigrantes ateridos por la gelidez del pánico, de la muerte de un veraneante, uno solo, a bordo de una lancha motora en una tarde de vino y rosas.

Que la obscena insensibilidad no haga olvidar ni las anteriores ni esta nueva ola de muertes en el mar. Yo no lo haré. Quizá porque nunca olvido que soy hijo y nieto de emigrantes”.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Rio, Mi hijo muere cada tarde en el mar…

“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes
su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender.
Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde,
necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte
haga desaparecer de la tierra las palabras más hermosas
y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo
porque con él está muriendo nuestra civilización”.

Guardamos un minuto de silencio… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

MUERTES EN EL ESTRECHO: ¡104 ESTE AÑO!

Mi hijo se llama Antonio, mi hija se llama Maria, mi hijo se llama Enrique… Mi hijo muere todos los días en el mar al intentar alcanzar una vida mejor… en las tierras africanas… ¿Qué diría, qué haría Europa, los cultos europeos, la cuna de los derechos humanos, de las libertades, si la poesía de Pilar del Río reflejase la tragedia de miles de hombres y mujeres tratando de llegar al continente africano para trabajar, para vivir mejor?

Esto, que hoy nos parece absolutamente irreal y fuera de lugar, ocurría frecuentemente en épocas pasadas. Numerosas personas se concentraban en nuestras costas, en las playas de Cabo de Gata, para buscar una nueva vida… en el norte de África, huyendo de las persecuciones, de la presión que sufrían en los pueblos almerienses. Podemos imaginarlos. Hacinados en campamentos improvisados, sin agua, sin comida, siendo atacados y asediados por ladrones, bandidos e incluso por los vecinos de los pueblos cercanos. En condiciones lamentables, con las escasas pertenencias que habían podido salvar de sus casas y conservar durante el camino esperaban la llegada de barcos piratas y corsarios, las mafias de la época, para que los trasladasen hasta allende. Piratas que, en ocasiones, no dudaban en venderlos como esclavos si no tenían cómo cobrarles.

Siglos después se concretaron y definieron los derechos humanos en una Europa culta, ilustrada: derecho a la vida, a una vida digna, a un trabajo remunerado y legal. En definitiva, la ley del más fuerte se trocaba en la defensa de los más débiles.

Sorprende que, después de varios siglos de un lento y progresivo afianzamiento de la defensa de los derechos humanos, desde hace algunas décadas se abran paso cada vez más situaciones de injusticia, de abandono, de desamparo… de un regreso a la aplicación de la ley del más fuerte, de las mafias que trafican con seres humanos.

Por eso, una vez más nos concentramos para honrar los cuerpos rescatados, las vidas sesgadas. Nos convocamos para denunciar que otras 48 personas muertas se suman al centenar que conocemos en este año, representadas en los nudos de la vergüenza de la cuerda. Otro medio centenar que se añade a los miles de desaparecidos en la vergonzosa fosa común del Mediterráneo.

Desde hace varios años denunciamos cada desaparición, cada naufragio, recordamos e intentamos ponerles nombre, incluso rostro, a quienes mueren tratando de alcanzar nuestras costas en busca de un futuro mejor. Pero, en esta ocasión también denunciamos la ausencia de noticias: ¿cuántas semanas hace que los medios de comunicación no reflejan ningún hecho relativo a las migraciones? ¿por cuántos periódicos tenemos que rastrear para encontrar algún dato? El “apagón informativo” hace que los muertos en el Mediterráneo desaparezcan de doble manera: primero físicamente, en la profundidad de las aguas; después, en nuestras conciencias. Pero, sobre todo, que no estén en nuestra vida cotidiana.

Nos concentramos una vez más para no ser cómplices de la muerte, de la ocultación, del olvido. Para poner rostro humano a los sistemas económicos y políticos que condenan a muerte a las tres cuartas partes de la humanidad, mientras engañan al resto con falsas seguridades y aparente bienestar.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Rio, Mi hijo muere cada tarde en el mar…

Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,

pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes

su historia, su tristeza y sus sueños.

Mi hijo aprendió a aprender.
Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,

una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,

porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos

de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo

y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones

y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.

Mi hijo, cuando muere cada tarde,

seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde,

necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte

haga desaparecer de la tierra las palabras más hermosas

y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo

porque con él está muriendo nuestra civilización”.

Guardamos un minuto de silencio… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

SAOVDRE CONTRA LA DISCRIMINACIÓN RACIAL

El pasado Jueves la Fundación CEPAIM presentó en Almería el SERVICIO DE ASISTENCIA Y ORIENTACIÓN A VÍCTIMAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL O ÉTNICA. A la vez se aprovechó para hablar de la situación de la discriminación en el panoramo actual, Almería Acoge participó presentando la mesa de ponentes en LA OFICINA, donde se desarrolló el acto.

En primer lugar Enrique Ruiz, abogado de CEPAIM presentó el proyecto, el porqué es necesario y la labor que se debe hacer para que los usuarios y usuarias utilicen este servicio que ofrecen diferentes organizaciones además de la Fundación CEPAIM (CEAR, ACCEM, etc). Se trata de un servicio que da apoyo y asistencia a nivel estatal a cualquier persona que haya sido o está siendo discriminada por su origen racial o étnico, ya sea por agentes privados o públicos hacia su persona, o sus derechos de acceso al empleo, vivenda, etc.

A continuación Juan Miralles, presidente de Fundación CEPAIM y director de Almería Acoge nos dio una pincelada de la situación actual tanto a nivel político como a nivel de sentimiento de la población respecto a los diferentes y, especialmente frente a los migrantes.

El último ponente, José Chamizo, presidente de la Fundación Sevilla Acoge y exDefensor del Pueblo Andaluz, aunque allí se destacó que sigue siendo el defensor del pueblo, andaluz y de fuera, defensor del diferente y del igual. Nos expuso de una forma clara todos los problemas y retos que se nos presentan, destacó que es necesario que todos aquellos que veamos personas en los demás y que no estemos afectados por el egoismo y el «yoismo», debemos de unirnos como única manera de luchar contra los discursos populistas que están calando en una gran parte de la población por un descontento debido a la mala gestión política. Es necesario seguir insistiendo en que somos personas, en que si alguien empeora todos empeoramos y que para mejorar debemos estar todos  unidos en el mismo barco.

Finalmente la mesa se terminó con un debate con el público. Creemos que fue muy interesante y que hay que difundir el trabajo que allí se expuso.

¡53 NUEVOS MUERTOS!

El sábado pasado conocimos que otras 53 personas murieron en el mar de Alborán. Buscaban un sueño, el mismo sueño que nos ha movido desde siempre, a todos, el sueño, el deseo de vivir, de progresar, comer, amar, ser felices, salvar a sus hijos, alimentar a sus padres. Hoy están muertos, desaparecidos, olvidados, anegados de agua y sal.

Vienen del odio, son fruto del odio; son fruto de esa corriente de odio, de intransigencia, de despreocupación, de profundo egoísmo que invade Europa y España. Son fruto del egoísmo violento que grita “nosotros primero”. Son fruto de la violencia de unos países expoliados, de los intereses económicos, estratégicos y políticos que condenan a millones de personas al hambre, la opresión y la injusticia. Vienen del odio, de la injusticia, del egoísmo disfrazado de patrias, de banderas, de un “nosotros” consagrado con la sangre de los otros, con la pobreza de los otros, con el sufrimiento, con el miedo, con la muerte de los otros. Ya hasta nos asusta que se sepa el número de los que huyen, procuramos ocultar el número de los que mueren, procuramos esconder los rostros, los nombres, el recuerdo, la vida de tantas personas que, simplemente, no cuentan.

Nosotros seguiremos reivindicando su memoria y nuestra propia dignidad, haciéndolos presentes y manifestando nuestra solidaridad.

Nuestra compañera Margarita Asensio nos recuerda con una poesia que son 53 MUERTES:
53 desaparecidos en el mar,
en la oscuridad de la noche,
en la clandestinidad propia del pobre.
53 personas como tú y como yo,
53 familias sin noticias,
53 ausencias, 53.
53 personas como tú y como yo.
con 53 ansias de futuro,
con 53 ganas de vivir, 53.
Cantamos la canción «Por detrás de mi voz. Desaparecidos», (Mario Benedetti – Daniel Viglieti) y la poesía de Pilar del Rio. Finalmente leimos entre todos la reivindicación que hacemos:
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas
muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y
garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a
dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para
identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras
administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

UN AÑO LLENO DE NUDOS EN LA GARGANTA

En esta ocasión nuestra amiga y compañera Marga Asensio puso letra y voz a los nudos que se nos hacen en la garganta después de un año de trágico record de muertes en el Mediterráneo más cercano. Aquí os dejamos el manifiesto que se leyó:

15 personas muertas, 12 desaparecidas; hombres jóvenes, mujeres, embarazadas, niños… 27 nuevas vidas se perdieron la semana pasada en el mar de la injusticia y la sinrazón. 27 nuevos nudos en la cuerda que suma en este año 354. Son 27 nuevos nudos en la garganta de quienes mostramos nuestra repulsa y nuestra solidaridad, nuestra vergüenza y nuestra indignación.

¿Feliz Navidad? (Margarita I. Asensio Pastor)

El día 20 de diciembre nos comunican otro desastre humanitario. Lo cierto es que no es algo excepcional porque esto también pasó hace poco. En realidad, a lo largo de todo el año, lleva pasando que personas no lleguen a un trozo de tierra firme y seguro. Lo excepcional del día es que han pasado casi desapercibidos, puesto que los políticos e independentismos copan los noticieros e incendian las redes sociales… Lógico -para algunos, lo de la llegada de inmigrantes no es nada nuevo y que mueran unos cuantos, por desgracia, tampoco.

Sin embargo, no es nuestro caso. En particular, se me ha hecho otro nudo en la garganta, en realidad, 15 nudos en la garganta de quien ha muerto, 12 por los desaparecidos… 27 vidas truncadas en un afán por salir de situaciones de pubertad, de ausencia de futuro -en el mejor de los casos- porque está quien intenta salir de la violencia, las violaciones, el terrorismo…

27 vidas con 27 nombres e historias.  En general, hay parte de la sociedad anestesiada incapaz de poner cara a estos inmigrantes. Es más, hay quien ve esta noticia y seguramente ni se interrogue por sus vidas… ¿tendrían familia? ¿y amigos? ¿qué pasaba en su país para querer arriesgar sus vidas y, todavía peor, la de sus hijos?… a veces escuchas un ¡pobres!, pero a los pocos segundos muchos de esos son a los que luego les oyes un “nos roban el trabajo” (por decir una de las perlas preferidas y menos grave de esta gente) … Sin embargo, esas 27 vidas son las vidas de 27 nudos en mi garganta y más en estas fechas tan señaladas para tantos en las que nos reunimos con nuestras familias y extrañamos a quien ya nunca más volverá. Se me vuelve a hacer otro nudo en la garganta pensando en esto porque de muchos de estos 27 nudos en mi garganta, hay muchos que ni sus familias saben qué ha pasado con ellos y que están esperando que de un momento a otro les llamen para decirles que llegaron… pero ese momento no llega.

Pienso en estos 27 nudos en la garganta. Por ejemplo, pienso en M. que no tenía más de 30 años. Todos sus familiares reunieron el dinero para que pudiera embarcar en esa lancha. En M. estaba el coraje de la juventud y la esperanza de un futuro mejor y este coraje y esperanza eran mayores que el miedo a que pasara algo esa madrugada. M. pensaba en su bebé, soñaba con poder darle una vida que ella no pudo tener. Una vida en paz, poder estudiar, poder pensar en el futuro… M. y su bebé llegaron a la costa de España. Allí murieron.

H. tiene 16 años y proviene de una aldea perdida de la que se escapó siguiendo a su hermano mayor, que recién ha cumplido los 20 años. Sus padres dormían cuando pasó. Ahora están a punto de embarcar, no piensan en que les pueda pasar algo, aunque son conscientes de que es un viaje peligroso. Ya han oído historias de otros compatriotas, pero no tienen miedo. Mejor eso que no tener futuro y estar muerto en vida. Fantasean con su llegada, ir a Madrid y ver el campo del Real Madrid y también el del Barça, piensan que le podrán dar una buena vejez a sus padres… En la diminuta embarcación neumática todos han perdido las fuerzas, no llevan suficiente comida y están tardando más de lo que les dijeron… S., el hermano de H., se ha caído al mar… H. lo mira como intentando rescatarlo con sus vidriosos ojos, pero lo único que ve es cómo S. se hunde… nadie puede hacer nada. Después de semanas, el cuerpo de S. no ha aparecido y H. no puede dormir por las noches pensando que él también tenía que haberse muerto.

R. está desorientado. En mitad de la noche lo ha despertado su madre. R. ha aprendido a no llorar, nunca lo hace. Con su medio palmo del suelo es ya casi un hombrecito, pero ahora está desorientado, está parado en mitad de un grupo de personas. No alcanza a ver a su madre. Le asoman unas lágrimas. Por fortuna, una mano fuerte lo coge, “¡por fin! mamá”. Y su madre se lo sube a la espalda y lo anuda bien fuerte. R. se siente ya seguro. A R. es fácil hacerle sonreír. Está sentado al lado de T., otro niño como él… Empieza a hacer frío, mucho frío y R. y T. se abrazan a sus madres. R. muere antes deshidratado e hipotérmico, luego le sigue T. Sus madres los sostienen en sus regazos, impotentes les intentan dar calor… lloran en silencio mientras ven cómo sus cuerpecitos se hunden en esa masa oscura y líquida.

En estas fechas de amor, paz, reflexión… de tantas promesas que nos hacemos para el año nuevo… solo puedo pedir que esto no nos sea indiferente, que salgamos a decir, en nuestro silencio bien alto, que nos importa la vida humana y sí, que se nos hace un nudo en la garganta, en el corazón cuando estas cosas pasan, que podríamos ser cualquiera de los que estamos aquí, que todo esto es una sinrazón. Los políticos no están dando la cara, no están haciendo nada ante esta dura realidad o, mejor dicho, están dejando que sea más macabra amparada por un grupo social que ve a otro humano como una amenaza… ¡Cuánta deshumanización estamos experimentando! ¡Cuánta falta de empatía!… mientras pasa esto, nosotros estamos aquí, resistiendo, porque para los que estamos aquí en silencio, la vida de cualquier persona es valiosa, porque queremos prestarles nuestras voces y nuestras manos a quien ya no tiene porque murió o porque la tragedia le puede…

Una vez más manifestamos que no queremos ser cómplices de estas nuevas muertes, rescatamos nuestra dignidad con esta protesta, y nos solidarizamos con los muertos y sus familias guardando un minuto de silencio.

Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río. Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:

– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta
indignación por la continua repetición de esta injusticia.

– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen
medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las
personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar
sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y
comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones
no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

NO MÁS MUERTES EN EL ESTRECHO

De nuevo nos congrega la muerte, 46 nuevas víctimas de la incompetencia, el egoismo y la sinrazón, suman ya más de 700 a la macabra lista de nuestra deuda acumulada solo en este año. Nos congregan mujeres, hombres, niños y hasta los que aún no han nacido y ya acompañan la muerte de su madre desde sus entrañas.

Cada vez es menos posible esconderse, no podemos volver la cara, porque por todas partes nos envuelve la muerte, el dolor, los desaparecidos. Nos rodea un mar lleno de muerte y no podemos volver la cara.

Nos rodea una tierra llena de oprobio, de latrocinio, de sufrimiento otra vez. Una tierra expoliada, violentada, una tierra en guerra, una tierra en pobreza extrema nos rodea y no podemos ignorarla. Nos rodea una tierra de muerte dela que huyen miles, millones de cuerpos doloridos, con hambre atrasada de pan, de justicia, de libertad; de tranquilidad que permita vivir con la familia, con los hijos, con el amor, con el trabajo y la amistad. Nos rodea una tierra expoliada y hambrienta, y un mar que nuestras leyes, nuestra codicia y nuestro egoismo han convertido en trampa y tumba.

Y no podemos volver la cara porque encontraremos, por todas partes, sus ojos preguntando dónde estábamos, de qué lado estamos, qué guardan nuestras fortificadas fronteras, cuánto nos queda de lo robado, cuánto ganamos con sus muertes y Dios o nuestra conciencia, o el espejo donde nos miramos, o nuestros nietos cuando lean la historia, se evergonzarán de estos días, y nos pasarán la cuenta.

Nos pasaran la cuenta y tu, tendras que pagar y yo
tendre que pagar tambien, habra que pagar,
se enjuiciaran los actos, veras, lo que hiciste y lo que no
las posturas y el color de tu pabellon,
y habra que decir porqué, cómo y cuándo y para qué,
por dónde y por qué razon,y con qué ambición.
Nos pasaran la cuenta y tu, tendras que pagar y yo
tendre que pagar, tambien, habra que pagar
y nos pondran de frente , veras, y tendremos que explicar
cómo pudimos lograr lo que nos subió,
y entonces veremos quién, saca la cara y por quién,
y entonces veremos qué, te aportó la fe.
Nos pasaran la cuenta y tu, tendras que pagar y yo
tendre que pagar, tambien, habra que pagar,
porque sabrás amigo que tu, no naciste de una flor
que eres tanto como yo, penas y dolor,
que somos peldaños, si, y por eso al escalar,
pisamos al otro al fin, que quedo detrás
Nos pasaran la cuenta ….
(Patxi Andión)

Una vez más manifestamos que no queremos ser cómplices de estas nuevas muertes, rescatamos nuestra dignidad con esta protesta, y nos solidarizamos con los muertos y sus familias guardando un minuto de silencio.

Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río.

Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:
– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.
– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MAS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

NO MÁS MUERTES EN EL ESTRECHO

Después de dos días en el mar, después de 14, 22 30 años en una tierra que tampoco les aseguraba la supervivencia, otras 18 personas han muerto, otras 20 o 30 o qué más da cuántas, han desaparecido de nuevo en el Mediterráneo en la madrugada del lunes.
A una parte de ellos, esta vez fue un golpe de mar, y un golpe en las piedras de Cádiz lo que les quitó la vida; a todos ellos han sido los golpes de la injusticia, de la pobreza, de la ausencia de futuro quien los ha ido matando. Son los golpes de un sistema económico y social injusto, perverso, que pone los intereses económicos y políticos por encima de las personas quien los mata. Es el mar de la desvergüenza institucionalizada, vestida de patrias y banderas, quien los ahoga en vida en tierra y los ahoga hasta la muerte en el mar.
Son ya durante este año 277 cuerpos rescatados, 277 muertos que pueden ser contados, otros cientos incontables, desaparecidos, tan dados por muertos ahora como lo estaban antes. Desaparecidos para las sociedades que los olvidan en vida y los olvidan ya muertos. Son el fruto de la victoria de nuestro sistema; el hambre, la pobreza, la explotación de los recursos, la ausencia de libertad o la guerra en una parte del mundo, son el requisito indispensable para que la otra parte, la nuestra, Europa, siga jugando a dar lecciones de democracia, de libertad y de civilización a costa de los recursos de los demás, a costa de miles de muertos.
Por eso cantamos esta canción:

Ahora vivo a costa de un millón de muertos, un millón de tumbas, un millón de espectros.
¡Cuánta tumba! Ya no hay tierra para cavar en ella, Para dejar sin nombre tanto hombre.
¡Cuántos nombres en la historia son dueños de las glorias? ¿Cuántos hombres cuestan las victorias?
Ahora vivo a costa de un millón de muertos…
¡Cuánta sangre se ha perdido! Cuánto honor herido En estas guerras crueles sin laureles
¡Cuánta hambre se ha pasado! Hambre por cada lado, Hambre de paz, hambre de hombre honrado.
Ahora vivo a costa De un millón de muertos…
¡Cuántas lágrimas lloradas para lavar las llagas! Para olvidar los muertos con el tiempo.
¡Cuántos ojos, cuántas caras! ¡Cuántas vidas cortadas! ¡Cuántas ilusiones enterradas!
Ahora vivo a costa De un millón de muertos…
Una vez más manifestamos que no queremos ser cómplices de estas nuevas muertes, rescatamos nuestra
dignidad con esta protesta, y nos solidarizamos con los muertos y sus familias guardando un minuto de
silencio.
Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río.
Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:
Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.
Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

ACOGIDA

Paco Galera, profesor del IES Alborán, nos ha regalado esta poesía dedicada a Almería, a la acogida. Mejor no comentar y leerla.

Acogida.

Por encima de todo,

incluso de la luz y de la libertad,

amo de Almería

su hospitalidad

y su voluntad mestiza

de pura raza.

Mestizaje

de atuendos y colores,

de religiones y danzas,

de arquitecturas e historia,

de mujeres y de hombres,

de culturas y de razas

de derrotas y victorias.

La memoria de los hijos que partieron

la conmueve a abrazar a cuantos llegan.

Triste y avergonzada,

siente como de su misma sangre

los cadáveres depositados en sus playas,

extranjeros, accidentes de otros mundos,

que dejaron su vida en la batalla

-perdida antes de librarla-

por recoger las sobras y las migajas.

Ella, Almería, sabe

que huyen del miedo, de la miseria,

y del hambre,

como huyeron nuestros padres

de esta tierra,

de las ruinosas cochambres

de los inciertos abrazos,

y de sus vidas de piedra,

no hace todavía tantos años.

Sabe que,

también estas gentes,

las mismas de ayer y de mañana,

sólo en apariencia extrañas,

son nuestra propia gente.

Barrunta que vienen engañadas,

persiguiendo reflejos

de estrellas ya cegadas

donde vivir o soñar en la libertad

de los fraudulentos espejos.

O que, quizás, selenitas extraviadas,

siguen la luz cambiante de la luna

aguardando la eternidad del alba.

Mientras tanto,

hospitalaria y mestiza,

imitando el gesto solidario del Indalo,

Almería, con su anhelo de justicia,

abre de par en par sus brazos,

y las acoge a todas en su seno, una a una.

Paco Galera Collado.

19-10-2018

SEMANA CONTRA LA POBREZA

Almería Acoge colabora con la preparación de la Semana Contra la Pobreza que se está celebrando en Almería con motivo del Día Internacional Para la Erradicación de La Pobreza que es el 17 de mayo.

Desde Almería Acoge venimos denunciando que las situaciones de pobreza son las que llevan a las migraciones y, especialmente a las migraciones más arriesgadas. Por desgracia hemos tenido que unir a una de las celebraciones, el Círculo del Silencio, la concentración por las Muertes en el Estrecho ya que de nuevo se han visto segadas las vidas de

20 personas en nuestras costas cercanas. Hemos vuelto a leer nuestras reivindicaciones que seguimos haciendo llegar a todos las personas responsables de las migraciones. Además en esta ocasión también ha habido reivindicaciones en torno a la pobreza, la explotación en el trabajo y la dignidad de las personas.

Dentro de esta semana ayer participamos también en un encuentro interreligioso. Nos parece que las religiones son las causantes de muchas guerras, sin embargo nos encontramos con muchas personas de distintas religiones dispuestas a sentarse juntas, unirse en sus rezos y reivindicaciones. No son las religiones, son los intereses económicos fundamentalmente los que causan las guerras y la pobreza, así se comento ayer en un manifiesto común entre católicos y musulmanes. Hay que trabajar más por dialogar más entre culturas y religiones y por defender a las personas frente a los intereses económicos desmedidos.

NUDOS EN LA GARGANTA

De Marga Asensio

Esta mañana, como todas las mañanas, me tomo un café en el bar de la esquina. Me gusta sentarme y oír las noticias en la tele, mientras leo el periódico y me bebe mi café humeante. Como de costumbre, estamos los mismos clientes de todas las mañanas. A veces comentamos alguna noticia de la tele, pero solo a veces.

Esta mañana el titular ha sido “gobierno y sindicatos debaten sobre pateras”. Leer el verbo debatir me ha provocado desasosiego y, evidentemente, preocupación. No hace ni dos días que nos reuníamos en la plaza del Educador, la de la leche (la plaza Juan Casinello) un pequeño grupo de personas preocupadas por lo que está pasando en el Mediterráneo. Tumba marina para miles de personas que no llegan a las cosas del norte. Como todos los días en los que nos reunimos, se hace un nudo por cada muerto en el mar… ya son demasiados, solo uno es ya demasiado. Como todos los días que nos reunimos, se lee un manifiesto y un poema y se te encoge el alma. Como todos los días en los que nos vemos en la obligación de reunirnos, gritamos en silencio, en silencio porque cada nudo en la cuerda es un nuevo nudo en la garganta.

Durante esos encuentros, desgraciados encuentros, a veces hay gente que se nos queda mirando, se detiene, mira, y pasa de largo. Parece que quisieran encontrar algo político por si les interesa, detenerse y unirse… pero es solo la muerte de unos inmigrantes. Anónimos, sin rostro… y al pasar de largo dejan constancia del desinterés que muchos tienen por la vida humana… ¿quién les mandaría embargarse? ¡Con lo mal que estamos aquí! Parecen decir al pasar. Y a mí se me vuelve a hacer otro nudo en la garganta.

Vuelta a la realidad de la cafetería, a la noticia… resuena la palabra debatir. Me gustaría hacerles un nudo en la garganta para que dejen de hablar y pasen a actuar con humanidad.

Termino el café y salgo de la cafetería… estoy segura de que nuestros nudos en la garganta nos humanizan y me voy con la convicción de que hay que seguir trabajando por volver a una sociedad humanizada con nudos en la garganta.

Margarita Isabel Asensio Pastor, Voluntaria de Almería Acoge, forma parte de la Junta Directiva de la Asociación. Profesora UAL, Didáctica de la Lengua y la Literatura.