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CÍRCULO DEL SILENCIO Y MUERTES EN EL ESTRECHO

Una vez más no hemos tenido que concentrar por nuevas muertes en el estrecho. En esta ocasión lo hemos unido al Círculo del Silencio que promueve la plataforma Almería Unida Contra la Pobreza.

Nuestro manifiesto:

Hace una semana, en Almería Acoge, recibimos a Mustafa. Viene buscando apoyo para continuar viviendo. Mustafa tiene 18 años recién cumplidos; Mustafa lleva un año entre nosotros, cuando aún era menor escapó de la muerte, fue uno de esos pocos que, como las tres personas rescatadas en el naufragio del pasado día 3, pudieron ser encontrados después de siete horas luchando contra las olas; “hacía mucho frío” nos repite; su amigo no sabía nadar, se hundió, desapareció.

El periodista que cuenta la crónica de las diez personas desaparecidas la semana pasada nos ayuda a imaginar esa situación, “un superviviente a nado en mitad de la explanada inmensa”. Cuesta imaginar el miedo, el sufrimiento, la angustia que Mustafa lleva a cuestas desde aquel día; cuesta imaginar el miedo, el sufrimiento, la angustia de quienes se ven forzados por una vida sin futuro en sus países, a jugársela en el mar de esta manera.

Forzados a arrojarse al mar, como las dos personas que tres días antes también se ahogaban porque quien los llevaba en la patera “les obligó a tirarse de la embarcación e incluso les golpeó porque se negaban”. Son lógicas las reacciones que escuchamos cuando vemos a gentes sin escrúpulos “mafias que mercadean con la vida de las personas que se encuentran en una situación desesperada».

Pero debemos ir más allá, ¿quiénes son esas “mafias” que mercadean con la vida de los desesperados, que arrojan al agua a las personas para buscarse la vida?, ¿por qué, casi un niño aún, tiene que vivir, quizá para siempre, con el frio del recuerdo del amigo hundido y él perdido en la explana inmensa?

Quizá debamos recordar cuáles son los motivos reales por los que en este año 2022 y sólo en el mar mediterráneo, se cuentan, con esta últimas doce, 1.901 personas muertas intentando escapar hasta Europa.

¿Por qué ocurren estas situaciones?

1.-Hemos creado un mundo injusto e insolidario que hace que las personas tengan que emigrar jugándose la vida.

2.- Nuestra sociedad favorece y mantiene guerras en todo el mundo. Guerras que provocan la migración forzosa de personas. Guerras como la de Siria, Yemen, Ucrania, Mali, Afganistán, Birmania, Chad, Burquina Faso, Sudán, Palestina… en la actualidad hay 59 guerras activas.

3.- El primer mundo explota, usurpa, se aprovecha de las riquezas y materias primas que tiene el Sur, esto empobrece a los países y a las personas que los habitan, obligándolas a emigrar.

4.- Las personas emigran porque no ven futuro en sus países, no se sienten seguros, no pueden dar de comer a sus hijos, no pueden ofrecerles un provenir. Y mientras tanto, el Norte despilfarra, contamina, se refugia tras sus muros y se olvida del Sur.

NOCTURNO SIN PATRIA (Jorge Debravo)

Yo no quiero un cuchillo en manos de la patria.
Ni un cuchillo ni un rifle para nadie:
la tierra es para todos,
Como el aire.

Me gustaría tener manos enormes,
violentas y salvajes,
para arrancar fronteras una a una
y dejar de frontera solo el aire.

Que nadie tenga tierra
como se tiene traje:
que todos tengan tierra
como tienen aire.

Cogería las guerras de la punta
y no dejaría una en el paisaje
y abriría la tierra para todos
como si fuera el aire.

Que el aire no es de nadie, nadie, nadie…
Y todos tienen su parcela de aire.

Que nadie tenga tierra
como se tiene traje:
que todos tengan tierra
como tienen aire.

Al otro lado del mar, está el drama de las familias que más sienten estas muertes. Cada vez que nos concentramos por un nuevo naufragio pedimos respeto y solidaridad para con las familias, que se identifique a las víctimas y se comunique cuanto antes con sus familiares.

Hoy pedimos ser nosotros y nosotras quienes primero demos este paso, quienes pensemos en esa madre, en ese padre, en el hijo, en la hija, en la esposa o el esposo, en el amigo de infancia, en la compañera de estudios. Pedimos pensar en las personas que más llorarán estas muertes y enviarles desde aquí nuestro pésame, nuestro apoyo, nuestras condolencias, nuestro ánimo, nuestra solidaridad o nuestra denuncia de esta injusticia… que podemos plasmar por escrito.

Cada persona aportó sus condolencias por las nuevas muertes

Lectura de la poesía AIRE DURANDO (Manuel Cabral)

¿quién ha matado este hombre
que su voz no está enterrada?
hay muertos que van subiendo
cuanto su ataúd más baja…

Este sudor… ¿Por quién muere?
¿por qué cosa muere un pobre?
¿quién ha matado estas manos?
¡no cabe en la muerte un hombre!
hay muertos que van subiendo
cuanto su ataúd más baja…

¿Quién acortó su estatura
que su voz está parada?
hay muertos como raíces
que hundidas… dan fruto al ala.
¿Quién ha matado estas manos,
este sudor, esta cara?
hay muertos que van subiendo
cuanto más su ataúd baja..

Hacemos otro silencio por las últimas muertes

Cantamos LA VOZ DEL SILENCIO. (Salomé Arricibita).

Hay silencios que levantan muros y silencios que los otorgan
hay intenciones con bondad, que en silencio no se mojan
hay silencios de poder que nos «guardan» las fronteras
hay silencios de querer, que por no querer, condenan

Hay silencios helados, que nos gritan a la cara
y silenciamos su grito, apagando la pantalla
hay silencios del alma que nos hacen tener miedo
y los miedos, a sus anchas, nos silencian la esperanza

Hay miradas en silencio, que me atruenan las entrañas
largas colas, frío y miedo, rabiando desesperanza
hay tristezas tan profundas, que nunca sabré a que saben
ojalá enjugar sus lágrimas, iluminase oscuridades

Hay silencios que incomodan porque reclaman justicia
Hay silencios que acompañan porque comparten la vida
Hay silencios que se alejan, silencios de manos frías
Y hay silencios que calientan el alma como caricias

Hay silencios que se cortan, porque en verdad no hay palabras,
¡tantos seres sin hogar y yo aquí sin hacer nada!
Hay canciones en silencio y hay silencios que me cantan
Que cante mi corazón, aunque quiera callar mi alma.

Lectura de la poesía Mi hijo muere cada tarde en el mar (Pilar del Rio)

“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes
su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo porque con él está muriendo nuestra civilización”.

Finalizamos el acto con nuestras reivindicaciones

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos acabar con la arbitrariedad en la concesión de visados en los consulados.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

HUMANOS O ANIMALES TERRITORIALES

En el último asalto a la valla de Melilla, al menos 27 muertos, cientos de heridos, de todo tipo, pero sobre todo de pobres migrantes. Todo el mundo echa la culpa a las mafias, indican que son personas violentas, armadas, entre otras cosas con piedras, que quieren violar nuestra frontera, “nuestro” territorio. Nadie habla del hambre ni de las injusticias, nadie habla de países de primera y de tercera, nadie habla del hostigamiento a los que se amontonan en las cercanías de esa frontera, nadie habla del derecho de las personas a una vida mejor, a una vida digna.

foto_vanguardia
Foto de la Vanguardia

Las fronteras, ese invento aceptado por todos, que separa lo mío de lo tuyo, lo nuestro de lo de ellos.

Hay otros animales que son también territoriales, que defienden su territorio con uñas y dientes, son capaces de matar y de morir para defenderlo. ¿No hay nada que nos diferencie de ellos? ¿somos así de animales?; ¿ser humanos no nos aporta nada?, ¿no es característico de lo humano cuidar a los más débiles, ser solidarios, compartir lo que se tiene?. O quizá es que estamos dejando de ser humanos para rescatar sólo nuestro lado animal.

A cada paso nos jugamos lo que somos, lo que queremos ser, el legado que queremos dejar a generaciones futuras. Las fronteras nos permiten también eso, descubrir si nuestro lado más humano es nuestra opción como cultura, nuestro legado. Es el momento de decidir si queremos educar a nuestros hijos e hijas en los valores de la acogida, del cuidado, de la solidaridad, del compartir; en definitiva, de la alegría de vivir una vida humana plena, o nos quedamos en vivir un vida desde la crispación, desde la violencia de estar constantemente “guardando” nuestras fronteras para que nadie pueda compartir “nuestro espacio”, “lo nuestro”.

Es la hora de decidir, es nuestro momento como sociedad y como cultura.

Pilar Castillo

MUERTES EN EL ESTRECHO

De nuevo las noticias hablaron de tragedia. Una vez más siete personas fueron rescatadas, una ha desaparecido, cuatro han muerto. Una vez más, uno era un niño.

Una vez más, utilizamos esa expresión recurrente: “han perdido la vida”, pero hablando con un amigo emigrante nos recuerda que no es así exactamente, porque para perder algo primero hay que tenerlo, y vida, precisamente vida, no tenían mucha. Este emigrante que ahora mismo está en un pequeño pueblo de Senegal, nos recuerda, una vez más: “es muy difícil quedarse aquí; como no cambie el régimen social, económico y político, seguirá esta locura. La gente está desesperada, cansada, la mayoría tienen hambre y no tienen nada para dar a sus hijos; estas personas no tienen miedo a nada, ni siquiera a la muerte”.

Por eso, una vez más, nos toca recordar que estas personas no “salen” de sus países, huyen; que la mayoría de las veces no dejan atrás un trabajo, la seguridad de un hogar… no han perdido nada de eso porque nunca lo tuvieron; porque hace tiempo se lo robaron (aunque sería más honesto decir que hace tiempo se lo robamos), haciendo y deshaciendo según nuestro interés pueblos y países, fronteras y límites, relaciones comerciales, reparto de riquezas y pobrezas, propiedad de la tierra y banderas. Una vez más, tenemos que reconocer que, si no han perdido todo eso, es porque hace tiempo que se lo quitamos.

No, no han perdido la vida, han encontrado, ahora sí, entera, de manera brutal, la muerte a plazos que les dejamos como herencia, como único futuro cierto. Y, una vez más, hacemos lo posible por evitar el desenlace final, llevamos helicópteros y barcos de salvamento, pero olvidamos evitar el empujón inicial. Una vez más nos lamentamos por las muertes, pero seguimos haciendo muy poco por las vidas. Y por eso, una vez más, es justo, es necesario, que reconozcamos que la mala gestión de las relaciones internacionales, la mala gestión de la convivencia en esta tierra que debería ser de todos, la egoísta gestión de las fronteras, la pésima gestión de las migraciones, son la causa de esta antigua, repetida y vergonzosa tragedia.

Y porque los que estamos aquí no queremos sentirnos cómplices, mostramos nuestra repulsa ante este sistema injusto y nuestra solidaridad con sus víctimas, guardando un minuto de silencio.

Y recurrimos, una vez más si, a la poesía de Pilar del Rio para mostrar nuestra indignación.

Y repetimos juntos, una vez más, nuestra reivindicación:

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO
SOLIDARIO

8 MUERTOS EN EL ESTRECHO

En el fondo, en el fondo del mediterráneo, hay, desde la semana pasada, ocho cuerpos más. Que se sepa, claro, puede que haya cien más, pero la verdad es que, en el fondo, no nos importa demasiado.

En el fondo, nos importa más el precio de la gasolina o de la electricidad que la vida de un ucraniano o un ruso. Y mucho más que la de un maliense, o un afgano, si son de otros colores, de otras tierras que nos afectan mucho menos al bolsillo. En el fondo es así, no nos engañemos. Y todos lo sabemos, pero no lo podemos reconocer ni a nosotros mismos; tamaño es el disparate, la deshumanización, la vergüenza que nos da reconocerlo, pero en el fondo lo sabemos.

Es así, nos importan más las fronteras que las personas; son más importantes las patrias y las banderas que ese niño o niña que habitaba el vientre de una de las mujeres que deseaban llegar hasta aquí la semana pasada y que ahora está en el fondo, pero no de nuestros corazones, sino del mediterráneo.

África se va al fondo, África se hunde, y le dedicaremos un día internacional el miércoles que viene, el día 25 de mayo, pero en el fondo nos importa un comino. África se hunde y los africanos se ahogan. Se ahogan en tierra firme y en el mar, se ahogan de pobreza y de agua, pero poco nos afecta y por eso poco nos importa en realidad.

Sabemos que se hunden países y personas, pero nos importan más los ladridos electorales que juegan hasta con eso, y lo peor es que les hacemos caso. Lo peor es que sabemos que el mundo se desmorona, que poco a poco, pero a marchas forzadas, el mundo se desmorona. Nuestra civilización no tiene excusa; la libertad y la seguridad, las patrias y las fronteras se quedan sin máscara, en el fondo sabemos que no son más que economía; economía injusta, egoísta, solo economía en la que las personas no importan.

En el fondo lo sabemos, y, allí en el fondo nos lo recuerdan, una vez más, ocho nuevos muertos.

África se hunde, medio mundo se ahoga, da igual que sea por tanques rusos, bombas españolas o pateras de ningún sitio, nuestro mundo se desmorona, vamos muriendo como personas un poco cada vez, y ahí, en el fondo, nos esperan para recordárnoslo.

Por todas estas personas guardamos un minuto de silencio…

Leemos la POESIA: MI HIJO MUERE CADA TARDE EN EL MAR

Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
    NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

MUERTES EN EL ESTRECHO

Hace apenas 3 semanas nos reuníamos para recordar la memoria de los que habían perdido la vida en esos días y denunciar esta injusticia que provocan las leyes y una forma egoísta e insolidaria de ver el mundo. Hoy desgraciadamente nos volvemos a reunir para denunciar y recordar las nuevas muertes y los nuevos desaparecidos. 10 cuerpos y 15 desaparecidos en Cádiz y otros 2 cuerpos y 10 desaparecidos en Almería. 37 nuevos lazos negros en esta cuerda- cementerio.

Son 37 muertos y desaparecidos por leyes hechas para provocar el dolor y la muerte. Unas leyes y una forma de ver el mundo que aprovecha el anonimato de los muertos; nosotros no los conocemos, pero tienen nombre, los muertos tienen padre y madre, tienen ilusiones y esperanzas, personas que llaman y que quieren saber sobre sus hijos, sus hermanos. Los muertos son personas, no son cosas, por eso la muerte, la injusticia, provoca tanto sufrimiento.

Por eso no podemos callar, no podemos dejar que gente sin alma, sin corazón, siga con sus discursos de odio, con su “se lo tienen merecido”, con su “teníamos que echar a todos al mar”. Tenemos que estar muy por encima de ellos, tenemos que decirles que aún hay muchas personas que sufren cuando se producen estas muertes y que es necesario un cambio en la sociedad. No queremos ser cómplices, queremos denunciar este sin sentido, queremos seguir llorando mientras ocurren estas tragedias buscando un día en el que dejemos de llorar:

Alguien que los llore,
ya no pido más que eso,
no espero que desaparezcan las fronteras
no creo que se borren muros y alambradas,
no cesarán las guerras
y las seguirán perdiendo los de siempre,
no cambiará el sistema, el dinero, el poder…
no habrá vías seguras para escapar del hambre,
para sacudirse de encima tanta injusticia,
para huir de la muerte.
seguirán llamando las familias,
seguirán buscando las madres,
añorando los hermanos,
extrañando las hijas.
No pido enterrarlos dignamente,
nos seguirán acompañando en la espuma del mar
o en una tumba sin nombre.
Ya solo espero que siga estremeciendo el corazón,
que me duelan las tripas,
que las entrañas no se cierren para siempre,
solo pido que, también en este lado del mar,
haya alguien que los llore, ya no pido más que eso.

Terminada la lectura de la poesia volvemos a leer la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”.

Posteriormente guardamos un minuto de silencio y todos y todas juntos proclamamos nuestras denuncias y reivindicaciones, hay soluciones, no puede faltar interés.

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA, POR UN MEDITER´RÁNEO SOLIDARIO!

CRISIS MIGRATORIA EN CANARIAS 2019-2021

Desde la Asociación nos hemos propuesto profundizar y dar respuesta a algunas de las situaciones relacionadas con el mundo de las migraciones. Se trata de visualizar problemas y plantear que no hay que esconder la cabeza sino buscar soluciones.

Empezamos con la situación en Canarias, nos parece un tema profundo y que hay que seguir trabajando. La reflexión es de Francisco Sanz miembro de la Junta Directiva de la Asociación.

Tendemos a pensar que las rutas migratorias se centran en el Mediterráneo. Estamos acostumbrados a las noticias sobre la llegada de pateras a las costas andaluzas, ruta desde Marruecos hacia España; hemos contemplado, años atrás, las dramáticas, por cantidad y fallecidos, avalanchas de migrantes hacia Lampedusa desde las costas de Libia, ruta del Mediterráneo central, hemos oído la labor que realizan barcos como Aquarius , Open Arms, Aita Mary en estas zonas, hasta el Papa visitó Lampedusa como solidaridad con los migrantes y los miles y miles de muertos y desaparecidos en esa zona; nos hemos conmovido con las imágenes del cadáver del niño Aylan en la ruta oriental por la que sirios, afganos y otros accedían, desde Turquía, a las islas del Egeo.

Pero existe otra ruta, la ruta desde la costa occidental de África (Sur de Marruecos y antiguo Sahara español, Mauritania, Senegal) hacia las Islas Canarias. Esta ruta fue muy conocida en la llamada “crisis de los cayucos de 2006” en la que unos 36.000 migrantes lograron llegar a las Islas afortunadas. Esta crisis se solucionó retornando a la mayoría de migrantes a Mauritania en base a un tratado entre España y este país de 2003. Esta devolución masiva se endulzó con ayudas económicas y de logística a Mauritania y se procedió a sellar la ruta a base de sobresueldos, pagados de nuestros presupuestos generales y fondos de la U.E., a la policía de frontera mauritana, marroquí y senegalesa. Durante años, estos sobresueldos han sido muy eficaces en lo que a impedir las migraciones por esta ruta se refiere.

Hasta que llegó la pandemia y el tratado de pesca de la U.E. con Senegal. Con la pandemia llega la crisis económica a Marruecos, con los grandes pesqueros europeos se arruina la pesca artesanal de Senegal. Si la economía de los países africanos con costas en el Atlántico que miran a Canarias era precaria, ahora ha caído en colapso. En definitiva, una masa ingente de personas de estos países se ve en la miseria y sin futuro.

Un futuro que los empuja a un peligroso viaje que deja un trágico dato a tener en cuenta en esta reflexión, 1851 personas murieron en 2020 en esta ruta (Caminando Fronteras)

En Mauritania hay un cambio de gobierno y los sobresueldos e incentivos para parar la migración dejan de ser eficaces.

Enlace al artículo, muy interesante PINCHA AQUÍ

La crisis está servida, pateras y cayucos empiezan a llegar a Canarias ya en 2019. Al principio en cantidades asimilables, pero en 2020 alcanzan la cifra de 23.000, la mitad de estas llegadas se concentra en sólo un mes, de 15 de octubre a 15 de noviembre. La mayoría de migrantes llegan a Gran Canaria y se reciben en el puerto de Arguineguín que entra en colapso: sus instalaciones, que deprisa y corriendo, se han preparado para recibir un máximo de 300 migrantes, llegan a acoger a 2.600, duermen sobre el suelo al raso, comen de bocadillos, no se les puede atender a nivel legal ni cumplir los requisitos que la propia Ley de extranjería impone.

Protestan los políticos regionales, el juez de vigilancia del C.I.E. de Gran Canaria, el Defensor del Pueblo, las ONG…, las imágenes de los medios de comunicación son escandalosas y, esta vez, no hay posibilidad de devolverlos a sus países de origen o partida, las fronteras están cerradas por la pandemia. En vano los ministros de Exteriores o Interior viajan y se entrevistan con sus homólogos de Marruecos o Senegal, no hay resultados.
Se adopta una solución discutible, rechazada de plano por los migrantes, injusta, pero que se va a imponer bajo la excusa de la provisionalidad, la presión de la U.E., la idea de evitar el “efecto llamada” o razones parecidas. Esa solución es el alojamiento en las islas, especialmente Gran Canaria, de los migrantes. Alojamiento en “jaulas de oro” como alojamientos turísticos vacíos por la pandemia, solución “provisional” mientras se adecúan instalaciones oficiales en donde lograr alojar a todos los migrantes. La mayoría de esas instalaciones son carpas levantadas presurosamente en terrenos militares y cuarteles. Quizás estas carpas tengan sentido para alojar tropas del ejército en maniobras, pero no son idóneas en la situación que nos ocupa. La borrasca “Filomena” embarrará una buena cantidad de ellas y grupos de migrantes montan sus propios campamentos por no estar conformes con este tipo de alojamiento y sus notables carencias.

Pero el problema no es tanto la escasa calidad del alojamiento o de la comida, la falta de asistencia jurídica o el largo tiempo en la resolución de las peticiones de asilo, el gran problema es que, en Canarias, se copia de forma más o menos humanizada, el “modelo Lesbos”. Es decir, grandes acumulaciones de migrantes en la periferia fronteriza de la U. E. bloqueados en su camino hacia la Europa rica, auténticos campos de concentración en los casos de las islas del Egeo y vergonzantes en Canarias, lugares donde pudrir las esperanzas de los llegados y escarmentar en ellos a futuros migrantes.

En febrero de 2021 parece que la crisis ha superado su momento agudo y se cronifica. Pero durante el mes de marzo se produce un repunte en las llegadas con escenas dramáticas como la imagen de la pequeña Nabody de dos años llegando a Arguineguín en parada cardiorrespiratoria y reanimada in extremis sobre el suelo del muelle.

Desgraciadamente, a la hora de repasar este trabajo, nos ha llegado la noticia del fallecimiento de Nabody. No es el momento de quedarse en un mero sentimiento de tristeza, es el momento de actuar.

Porque, aunque cerremos los ojos, está claro que no, la crisis no va a parar porque el número de los desesperados aumenta sin cesar en las costas del Mediterráneo y el Atlántico africano, la situación económico-política de los países de origen y partida hacen prever avalanchas en tiempo cercano.
Solo nos queda elegir entre las opciones posibles:

  1. Modelo Lesbos, contención de los migrantes en la periferia de la frontera de la U.E. en centros de internamiento cuyas condiciones se irán endureciendo conforme la presión se haga más fuerte hasta convertirlo en campos de concentración inhumanos, copias de los construidos por los nazis, con renuncia a todo respeto a la dignidad de los migrantes y a la nuestra propia.
  2. Modelo de gestión del derecho a migrar que sea capaz de establecer rutas seguras de migración, acogida, integración y promoción. Este modelo es inseparable del respeto al derecho a no migrar, es decir, a promocionar condiciones en los países de origen que hagan real la opción de quedarse porque exista un mínimo de oportunidades para llevar una vida humana digna.

El segundo modelo requiere esfuerzo, recursos, tiempo, tesón. El modelo ya ha sido propuesto por el Papa, Francisco, en su encíclica Fratelli Tutti. Con él reconocemos los derechos del migrante, se restaura y desarrolla a los países emisores de migraciones en un mundo global donde todos estamos implicados…, nuestras sociedades se enriquecen más allá de la defensa de sus, insostenibles e indefendibles, intereses egoístas a corto plazo. Un auténtico reto, un reto que, como el cambio climático, es propio del S. XXI y nos implica a todos sin que podamos recurrir a políticas de “avestruz” pues, de no confrontarlo, sus consecuencias, ya evidentes y cercanas, nos afectarán con dureza.

El otro modelo, el primero, el modelo “tapón” o Lesbos supone, en un plazo ya cercano, dejar que se agrande el problema y, conforme se agrave, requerirá adoptar medidas cada vez más radicales e inhumanas de las que seremos cómplices. No garantiza eficacia a medio plazo y es seguro un aumento de la conflictividad que puede alcanzar niveles distópicos. La historia nos muestra demasiados ejemplos de murallas rotas y sistemas destruidos por su cerrazón en proteger su riqueza, sus intereses egoístas a costa de marginar a los otros, a los “bárbaros”.

Francisco Sanz
Almería, 24 marzo 2021

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA

Hoy nos hemos concentrado en la Sede de Almería Acoge para denunciar las nuevas muertes y desapariciones en las costas mediterráneas más cercanas. Se ha leido el manifiesto

Miedo.  En los últimos meses todos tenemos mucho miedo.

Miedo a que esta amenaza del COVUD19 por fin nos intoxique más aún. Miedo a que un familiar mayor, un amigo enfermo, cualquier ser querido de positivo, sintomático, se complique, suceda lo que no queremos. Tenemos miedo a permanecer tiempo hospitalizados sin saber qué pasará, sin conocer qué secuelas tendremos realmente.

Miedo a que la economía se desplome (más aún) a un nuevo confinamiento, a que nos cierren en bar de la esquina o a que definitivamente no pueda aguantar más y cierre sin remedio. Tenemos miedo a la Pandemia, a que nuestros gobiernos no sepan hacerlo bien y se dispare, tenemos miedo a perder este terreno presente, quizá porque hace tiempo perdimos la fe en otro terreno más allá de este, pero eso es otro cantar y otros credos de los que ahora nos dicen que no toca hablar.

Yo también tengo miedo, ese mismo, pero también otro. Tengo miedo de olvidar otras pandemias cotidianas que no han desaparecido. Leo que hay otras once personas muertas frente al mar de Alborán cuando intentaban escapar de otros miedos tan reales como la pobreza, la injusticia, la ausencia cierta de futuro. Entre esos muertos nuevos pero antiguos por repetidos hay mujeres y niños, proyectos de futuro, de amor, de trabajo, de vida que ya no existen. Tengo miedo de que esas vidas truncadas pasen desapercibidas. Tengo miedo de que no nos importen, tan preocupados que estamos por nuestros propios miedos. Tengo miedo de que hayamos llegado a tal nivel de deshumanización, miedo de que el miedo nos haya vuelto tan insensibles que ya no importen, que no nos duelan, que la muerte de un niño no nos inquiete, no nos interrogue. Tengo miedo de que no sea por el miedo, que ese olvido sea por el mismo egoísmo que ya nos hacía que importara pocos meses atrás, cuando no existía este miedo. Tengo miedo de que dejemos de ser personas para convertirnos solo en miedo miope, en miedo egoísta, en miedo estúpido que inmoviliza porque no piensa más que en uno mismo.

Y ya no sé si siento miedo o pena por ver cómo se hunde, como en una patera, la ilusión de un mundo justo, igualitario, fraterno que albergue a personas dignas de llamarse así, capaces de elevarse de esta triste vivencia cotidiana, convencidas de que tenemos algo más que decir en este mundo, diga lo que diga la COVID19.

Para mostrar nuestra repulsa y nuestra solidaridad, una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del
Rio.
“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
​de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte, no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo porque con él está muriendo nuestra civilización”.
Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que
supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta
vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven
forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas,
para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y
nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática
situación.
NO MAS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

CONCENTRACION VIRTUAL MUERTES EN EL ESTRECHO

MANIFIESTO

Muere un negro en una patera. Dos moros son atropellados por una furgoneta, uno está muy grave (al final murió), el conductor se dio a la fuga. Un negro muere a manos de la policía marroquí. Dejan a un jornalero con un golpe de calor en un centro de salud, finalmente muere. Un muerto y seis desaparecidos en una patera que salió desde Argelia.

La muerte es barata, despersonalizada. No son personas, son países, colores, trabajos. Hemos despersonalizado la muerte … cuando nos interesa. Cuando queremos dar dignidad decimos “ha muerto fulanito de tal, una buena persona (aunque no lo fuera)”, tiene nombre, tiene dignidad.

Desde los medios de comunicación, quizás incluso sin mala fe, se despersonaliza la muerte, no queremos sentirnos mal. Pero más grave aun, desde determinados medios políticos no solo se les quita la dignidad de persona, además de morir los consideran criminales, criminalizan a los muertos.

Es terrible, estamos perdiendo la dignidad como persona, el sentir dolor con los demás cuando lo tienen, el sentir, por lo menos pena de los que lo pasan mal. ¿Lo estamos haciendo como sociedad?

Esperemos que no; signo de eso es que hay mucha personas que seguimos creyendo en la dignidad de todas las personas, en que cada muerte injusta es injustificable, es un crimen. En que tenemos que apoyarnos y apoyar especialmente a los que peor lo pasan. Por eso ponemos un lazo, si tenemos nombres los anotamos. Nos duelen ellos y sus familias, por eso seguimos aquí, denunciando esta injusticia, gritando que ya está bien, que es posible vivir en una sociedad más justa y equitativa; y quitamos egoísmo y ponemos solidaridad.

Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO!

LOS REFUGIADOS OLVIDADOS

Con motivo del Día Mundial de los Refugiados y, dada la situación actual que dificulta una actuación en vivo, Almería Acoge junto con la Federación Andalucía Acoge presentamos la Muestra Fotográfica Online LOS REFUGIADOS OLVIDADOS. Un trabajo de Mustafa Abualthanin.

La exposición fotográfica de Mustafa Abualthanin recoge una visión intimista y autobiográfica sobre los refugiados palestinos en Jordania.

Ante la situación mundial y trágica donde el número de personas migrantes, en todas sus dimensiones y estatus, ha superado cotas inimaginables, este fotógrafo se detiene en la historia de su propia familia, la de los refugiados palestinos, «los refugiados olvidados”, que en 1948 se vieron abocados a dejar su tierra, sus casas… y están asentados al otro lado del Jordán, con la esperanza todavía latente de poder volver a su tierra, a su casa.

Este fotoensayo se compone de 20 fotografías que narran la vida de los refugiados palestinos, principalmente de dos campos de refugiados al-Nasser y al-Baqaa de Jordania, a través de varias generaciones. Nos adentra en sus casas, nos pasea por sus calles, nos muestra la cotidianidad de su trabajo, la vida diaria y también nos muestra la añoranza y el recuerdo por su tierra y, al mismo tiempo, la esperanza de poder volver.

Mustafa Abualthanin nos invita a recordar que los refugiados existen y que detrás de todos ellos hay una historia vital donde no se eligió ser refugido.

MUSTAFA ABUALTHANIN
(Amán, 1977). Artista multifacético, fotógrafo, actor y artesa, es el octavo hijo de los once que tuvieron Husseyn y Fawziya, refugiados palestinos de 1948 procedentes Jerusalén y de Dikrin, un pequeño pueblo de Hebrón que ya no existe, respectivamente.

Como sucede con muchos de estos descendientes, tiene el estatus de refugiado por la UNRWA, si bien nació en Amán (Jordania) y se crió en uno de los tantos campos de refugiados palestinos que hay en la geografía urbanística de Jordania, en concreto, el campo de refugiados palestinos al-Nasser, al Este de Amán (Jordania).

Se inicia en la fotografía en 1995 y comienza su trabajo como tal en fotografía documental y social.

Ha expuesto su obra, entre otros sitios, en la Galería Nacional de Arte de Jordania, la Orfally Gallery en Jordania y, más recientemente, en la Universidad de Almería (España). Cabe destacar también su labor como fotógrafo en cine como fue su participación en la producción franco-palestina-qatarí Degradè que estuvo en la semana de la crítica del festival de cine de Cannes en 2015.

 

DESCANSA

En estos días donde la muerte vuelve al estrecho el siguiente texto de Francisco Sanz nos acerca el terrible drama que seguimos viviendo, aunque no podamos concentrarnos todavía, seguimos denunciando las muertes injustas en el Mediterráneo

DESCANSA

Descansa, no puedes hacer otra cosa. Descansa. Yo te cuidaré, ya nada malo podrá pasarte. Deja todas tus inquietudes. No te rebeles al sosiego que te ofrezco y mereces. Mira a tantos hermanos y hermanas que te han precedido, ellos están en paz y desean compartir su paz contigo.

Gritas, todo tu ser está agitado de dolor, de sufrimiento, de preocupación. Es lo normal, pero ya no puedes hacer nada.

Piensas en tu familia, en que se empeñó para financiar tu travesía. Piensas en qué será de ellos.
Piensas en tantas heridas, empujones e injusticias que te obligaron a coger esa patera que no llegará ya a ninguna parte.

Piensas en las esperanzas perdidas, en el ansia de los momentos en que luchabas por no hundirte, en gritos. Pero todo pasó ya.

Sobre ti pasarán las mercancías de los ricos y el dolor de los pobres, pero tú ya estás más allá de cualquier avaricia y de cualquier dolor.

Descansa, yo te he recogido en mis profundas entrañas. Todos dicen que son frías, pero vas a descubrir que son acogedoras. Yo no rechazo a mis hijos.

Mientras vivías, estabas lleno de amargo sufrimiento, rebeldía y consoladora esperanza. Todo lo dejaste en la superficie, ahora estás en el fondo y en mis brazos.

Deja que tus restos sean tu grito de denuncia por tu muerte. Yo no los ocultaré a quien los quiera ver, a quienes se sientan hermanos tuyos y te busquen. Tu denuncia por tu destino injusto será eterna. Tu clamor se une al de tus hermanos, hermanas que llegaron antes y vendrán después.

De mí, llámame mar o madre o Dios, salió toda la vida. A mí has retornado ahora, naufrago de las fronteras, la indiferencia, la desigualdad… Ya no puedes hacer más, tu muerte es tu denuncia infinita.

Pero ahora, descansa.

Francisco Sanz Meléndez
Almería 08/o6/2020
En recuerdo de los migrantes que perecen en el Estrecho.