Diez espacios, muchas realidades y una misma dirección: construir convivencia. La convivencia se construye cada día y en muchos lugares. En una asociación, en un instituto, en una librería, en una academia de formación, en un espacio cultural, en un comercio o detrás del mostrador de una farmacia.
Porque para la Agencia Stop Rumores, un Espacio de Convivencia es mucho más que un lugar al que llega nuestra campaña. Es un espacio donde existen personas comprometidas con su entorno, capaces de escuchar, generar confianza y contribuir a desmontar rumores, prejuicios y estereotipos que dificultan la convivencia.
Diez espacios, muchas realidades y una misma dirección: construir convivencia. La convivencia se construye cada día y en muchos lugares. En una asociación, en un instituto, en una librería, en una academia de formación, en un espacio cultural, en un comercio o detrás del mostrador de una farmacia.
Porque para la Agencia Stop Rumores, un Espacio de Convivencia es mucho más que un lugar al que llega nuestra campaña. Es un espacio donde existen personas comprometidas con su entorno, capaces de escuchar, generar confianza y contribuir a desmontar rumores, prejuicios y estereotipos que dificultan la convivencia.
Durante 2026, desde Almería Acoge hemos dado un paso muy importante para seguir haciendo crecer esta red: 10 nuevos espacios se han incorporado a la Agencia Stop Rumores como Espacios de Convivencia. Son espacios muy diferentes entre sí, pero todos comparten algo fundamental: trabajan en red y reman en la misma dirección. Una red diversa que conecta realidades,
Los nuevos Espacios de Convivencia son:
· Al-Tec
· Asociación ASALER
· Asociación Protegidas
· Clasijazz
· La Guajira
· Librería El Faro de Recondito
· Lakkun Formación
· Pan y Max
· IES Campos de Níjar
· Farmacia Restoy
La diversidad de estos espacios refleja también la diversidad de nuestra propia sociedad. En esta red encontramos entidades sociales, asociaciones culturales, espacios de participación, una librería, una academia de formación prelaboral, un instituto de educación secundaria, comercios y profesionales.
Algunos son entidades con las que compartimos proyectos y trabajo cotidiano. Otros forman parte de nuestra red como proveedores o colaboradores. En otros casos, simplemente nos une algo todavía más importante: el compromiso con las personas, con los derechos humanos y con una sociedad donde todas las personas puedan sentirse parte.
Son realidades distintas que encuentran un punto común en la necesidad de combatir los bulos, desmontar prejuicios y favorecer relaciones basadas en el conocimiento, el respeto y la convivencia y caminar en la misma dirección.
Como guinda del pastel, terminamos la composición de los Espacios de Convivencia con la Farmacia Restoy, una historia que os la presentamos. Cuando conocimos la historia de Josefina y Francisco, supimos que su farmacia tenía que formar parte de nuestra red. Su historia comenzó en 2018, cuando Josefina, después de 20 años trabajando y formándose como farmacéutica adjunta, consiguió hacer realidad uno de sus grandes sueños: regentar una farmacia junto a su compañero de vida.
Comenzaron su andadura en Alboloduy, un pequeño municipio de alrededor de 500 habitantes. Allí construyeron mucho más que un negocio: construyeron vínculos con su comunidad. Y entonces llegó la pandemia. En un pueblo donde aproximadamente el 80 % de la población era mayor, la farmacia adquirió un papel especialmente importante. Era un lugar al que las personas acudían para cuidar de su salud, pero también para sentirse acompañadas, saber que alguien estaba pendiente de ellas y encontrar una mano amiga. Durante aquellos meses, la farmacia se convirtió también en un lugar de encuentro, confianza y refugio. Con el paso de los años, y con su hijo ya adolescente, Josefina y Francisco comenzaron a plantearse cómo continuar con su proyecto familiar. La decisión no fue sencilla. Dejar Alboloduy les costó, porque allí habían construido una parte importante de su historia.
Pero también sabían que había llegado el momento de comenzar una nueva etapa. Así llegaron al barrio de La Fuentecica–Quemadero, donde volvieron a hacer aquello que mejor saben hacer: estar cerca de las personas. Hoy, Farmacia Restoy vuelve a ser ese lugar donde alguien puede entrar con una preocupación y encontrar escucha; donde una duda puede convertirse en una conversación y donde la cercanía forma parte de la atención cotidiana. Y por eso nos emocionó especialmente la manera en la que Josefina y Francisco recibieron el reconocimiento de ser Espacio de Convivencia de la Agencia Stop Rumores. Porque entendieron que no estábamos reconociendo únicamente a una farmacia, sino una manera de relacionarse con las personas.
Vivimos rodeados de imágenes. Las vemos cada día en redes sociales, medios de comunicación y plataformas digitales. Las compartimos, las comentamos y muchas veces pasan tan rápido que apenas les prestamos atención. Sin embargo, algunas dejan huella. Hay imágenes que refuerzan estereotipos, alimentan prejuicios o transmiten mensajes que, aunque parezcan cotidianos, terminan normalizando distintas formas de violencia.
Para muchos jóvenes, especialmente aquellos que han vivido procesos migratorios o situaciones de especial vulnerabilidad, esas imágenes no son algo lejano. Forman parte de su día a día y pueden influir en cómo se sienten, en cómo creen que los demás les miran y, en definitiva, en cómo construyen su propia identidad.
Con esta realidad como punto de partida nace «Imágenes del daño: análisis audiovisual de las violencias basadas en imágenes y su impacto en jóvenes migrantes», un proyecto de investigación y creación participativa ideado y desarrollado por la profesora Verónica C. Cala, de la Universidad de Almería, en colaboración con Almería Acoge y con la participación de jóvenes del Servicio de 300 plazas para la inserción laboral y social de jóvenes inmigrantes que han estado bajo medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.
Desde Almería Acoge hemos tenido la oportunidad de acompañar este proceso desde el principio. Como entidad que trabaja cada día con estos jóvenes, hemos visto cómo este proyecto les ha ofrecido un espacio diferente: un lugar donde detenerse a reflexionar sobre las imágenes que consumen a diario, compartir experiencias que habitualmente quedan en silencio y convertirlas en una oportunidad para crear.
El objetivo del proyecto ha sido conocer qué imágenes identifican ellos mismos como «imágenes-daño», comprender cómo afectan a su bienestar emocional y construir nuevas narrativas visuales capaces de cuestionar esos discursos.
Y ese ha sido, precisamente, uno de los aspectos más valiosos de la investigación: han sido los propios jóvenes quienes, a partir de sus vivencias, han señalado aquellas representaciones que de alguna manera les dañan, que les hacen sentir excluidos, estigmatizados o invisibles. Su experiencia ha sido el punto de partida y también el eje de todo el proceso.
Las llamadas imágenes-daño no son únicamente aquellas que muestran violencia de forma explícita. También lo son las que perpetúan prejuicios, alimentan estereotipos o hacen que determinadas personas sientan que no tienen un lugar desde el que ser reconocidas. En el caso de los jóvenes migrantes, estas representaciones están muy relacionadas con experiencias de discriminación, racialización y desigualdad que afectan directamente a su bienestar y a su sentimiento de pertenencia.
El proyecto se ha desarrollado a través de dos sesiones participativas en las que se combinaron investigación, reflexión y creación.
Durante la primera sesión, los participantes han trabajado con más de 500 imágenes procedentes de redes sociales y distintos espacios digitales.
A partir de ellas han ido identificando aquellas que les resultaban dañinas y, sobre todo, explicando por qué. Ese diálogo les ha permitido compartir experiencias muy diversas y comprender cómo determinadas representaciones siguen reproduciendo prejuicios y desigualdades de una forma muchas veces silenciosa.
La segunda sesión se ha dedicado a transformar esas imágenes. A través del collage, el montaje y otras técnicas creativas, los jóvenes han construido nuevas narrativas visuales con el objetivo de resignificar los mensajes originales.
Las imágenes han dejado de ser únicamente un reflejo del daño para convertirse en herramientas de expresión, de resistencia y de cuidado y cada obra realizada ha representado una manera distinta de imaginar otras formas de mirar y de contar la realidad.
El proyecto ha culminado el pasado 14 de Julio con una exposición en la Universidad de Almería que ha reunido todas las creaciones realizadas durante el proceso. La producción material, creativa y sonora de la muestra, así como el título de la exposición y el de cada una de las obras, ha sido concebida y realizada íntegramente por los propios jóvenes participantes, reforzando el carácter colaborativo y participativo de la iniciativa.
La inauguración de la exposición ha contado con la presencia de representantes de la Universidad de Almería, entre ellos la profesora Verónica C. Cala, impulsora del proyecto, así como miembros del Centro de Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI). También han participado, obviamente, los jóvenes de Almería Acoge, quienes han podido compartir con las personas asistentes el recorrido vivido y el significado de las obras expuestas.
Para quienes trabajamos cada día junto a estos jóvenes, este proyecto ha supuesto mucho más que una investigación; ha sido una oportunidad para escuchar, comprender y dar valor a experiencias que con demasiada frecuencia permanecen invisibles.
Hemos visto cómo los jóvenes han encontrado un espacio seguro para expresar aquello que sienten cuando determinadas imágenes hablan sobre ellos y/o por ellos, y cómo, a través de la creación, han sido capaces de responder con sus propias voces.
El proyecto «Imágenes del daño» ha demostrado el enorme potencial que tiene la investigación participativa y las prácticas creativas cuando se ponen al servicio de las personas. No solo generan conocimiento, sino que crean espacios de encuentro, fortalecen el pensamiento crítico y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva, donde todas las personas puedan verse representadas desde la dignidad, el respeto y el reconocimiento.
Vivimos en un mundo complicado, en un tiempo a veces despiadado, puede que ni mas ni menos que otros tiempos, pero este es el tiempo que nos toca vivir.
Podemos vivir nuestro tiempo sin apenas profundizar, deslizándonos solo por la superficie, consumiendo e intentando sobrevivir, buscando desesperadamente la “felicidad” desde mi yo, desde lo individual, desde lo que consumo.
O podemos vivir nuestro tiempo intentando bucear en las profundidades del momento que nos toca vivir, mirando mas allá de nosotros mismos, encontrando momentos de “felicidad” en el encuentro con el otro, en la convivencia cotidiana, en los momentos de solidaridad…
Para este segundo tipo de persona, inquieta, que no se conforma con “ir y volver entre playa y comida”, para los que lo importante no es comer sino volar, como diría Richard Bach en su libro Juan Salvador Gaviota, va dirigida la siguiente reflexión:
Os quiero contar la historia de Abuma, un joven africano, con sus propias palabras: “Soy de una zona rural de África, mi mama para desplazarse de un lugar a otro, de la casa al campo y del campo a la casa, o sea del trabajo al trabajo y vuelta al trabajo, lo hacía cuando podía en una moto, uno de esos días en los que tuvo suerte y pudo subir a la moto, siendo yo muy pequeño y cargando conmigo a la espalda, tuvo un accidente, cayó y me golpee el brazo, desde entonces mi brazo derecho no tiene mucha fuerza y es lento, yo apenas tenía unos meses y para mi no ha sido nunca mi brazo un problema.
Cuando he crecido y he visto en qué condiciones vive mi familia, sobre todo me duele las condiciones en las que vive mi madre, he decidido migrar.
Siempre se habla de lo bien que se vive y de todas las comodidades y ayudas que hay en Europa, yo creo que se lo debo a mi madre, intentar conseguir para ella una vejez tranquila, sin tener que seguir trabajando hasta la muerte y sin que le falte de nada.
El camino a Europa no ha sido fácil, pero estoy aquí, en mi país trabajaba en el campo como toda mi familia y al llegar pensé que también en Europa podía trabajar en el campo o en cualquier otro trabajo que me ofrecieran, mi brazo como ya he dicho nunca ha sido una dificultad para mí. Pero he descubierto que para los empleadores de aquí si es un problema, buscan la eficacia y la rentabilidad y yo soy mas lento, menos productivo y menos rentable que otros, así que me prueban un día o no llegan ni a probarme y ya me rechazan. Esto ha provocado que no tenga oportunidades, que este durmiendo en la calle y comiendo de la caridad, por primera vez en mucho tiempo me han hecho ver que mi brazo si es un problema, que soy un “inútil”, que no tengo nada que aportar a esta sociedad. Por eso me vuelvo a casa, he aceptado retornar, puede parecer que mi viaje ha sido un fracaso, yo creo que no, he tenido que mirarme con mi discapacidad y reconocérmela, pero también he descubierto que no es esta sociedad en la que quiero vivir, en África soy pobre pero me aceptan como soy, saben que soy mas lento, pero que trabajo bien y puedo aguantar mas tiempo.
También quiero que mi viaje le sirva a Europa, a ti concretamente que lees esto, me gustaría ayudaros a reflexionar sobre el tipo de mundo que estáis construyendo en el que quien tiene una discapacidad, o es mas lento o mas torpe no tiene ninguna oportunidad, solo vales si produces y eres rentable, no es una sociedad habitable, no al menos para todos.
Hoy, soy yo el que sobra por improductivo pero no olvides que puede que mañana lo seas tú».
Desde Asociación Almería Acoge, con la colaboración de Fundación Unicaja y a través del proyecto Almería Inclusiva, hemos puesto el broche final al Taller de Tareas 2025, con la ilusión de volver a encontrarnos en 2026.
Este cierre no es un adiós, sino una pausa para mirar atrás con orgullo y agradecer todo lo vivido. Durante este tiempo hemos compartido aprendizajes, esfuerzo, sonrisas y muchos momentos que nos recuerdan por qué este taller es tan especial.
Ha sido un encuentro muy enriquecedor en el que hemos podido compartir con los progenitores del alumnado la trayectoria y evolución de sus hijos e hijas dentro del taller, así como escuchar sus inquietudes, dudas y aportaciones.
La jornada finalizó con una merienda compartida, un espacio de convivencia y cercanía que puso el broche final a una etapa llena de aprendizaje, esfuerzo y acompañamiento.
Gracias a todas las familias por su implicación y confianza
Gracias a todas las personas que lo han hecho posible. Seguimos caminando juntas y juntos, construyendo una Almería más inclusiva.
Nos reuníamos para denunciar dos muertes ocurridas el pasado 11 de Agosto y, desgraciadamente el mismo día aparecen 7 nuevos cadáveres en nuestras costas, con la posibilidad de que sean más. Al menos 9 muertes más a sumar en la macabra lista de las casi 2.000 personas ahogadas en este mar de enero a junio de este año, intentando llegar hasta España.
Como desde hace varios años, terminamos el verano concentrándonos para mostrar nuestra solidaridad, nuestro pesar por estas personas a las que hemos perdido, personas que no consiguieron el sueño de una vida mejor, sino que encontraron la pesadilla del sistema de barreras y fronteras físicas, mentales y legales que nos rodean por todas partes y que terminan matando esperanzas, deseos y también vidas.
Como cada verano, ha sido difícil encontrar noticias sobre estas muertes, porque, por desgracia y para vergüenza de todo el llamado primer mundo, estamos demasiado salpicados por la sangre del genocidio en Gaza y a quienes nos repugna esa terrible realidad nos hemos bombardeado de imágenes y noticias de la masacre y la hambruna, como una especie de vacuna para que no caigamos en el silencio cómplice de nuestra parte del mundo. Desde aquí, una vez más, exigimos frenar de una vez por todas este genocidio, y penalizar a los sionistas sin escrúpulos que están ahogando en sangre a Palestina y ahogando en vergüenza eterna a Israel y a sus cómplices.
Hay otras noticias que han desviado la atención, noticias también terribles, los fuegos que la falta de prevención, la mala gestión pública y el cambio climático, han permitido que conviertan en cenizas gran parte de nuestro suelo.
Nuestro mundo arde, nuestra cultura, nuestra historia se quema. Quizá también por mala gestión pública, también por falta de implicación personal o por sobra de egoísmo y ambición, el suelo que nos sostiene, la tierra en la que deberíamos convivir se quema y nos quema con ella.
Hace unos días escuchábamos que el fuego cruzó la frontera de Portugal, otro fuego, el de la desesperación ha estado cruzando la frontera de Ceuta por el mar; los fuegos, el hambre, la huida… cruzan las fronteras, o lo intentan, o simplemente no ven las fronteras. Allí donde unos vemos fronteras, posesiones, patrias… otros solo ven necesidad de futuro, necesidad de libertad, necesidad de paz, necesidad de justicia, necesidad de solidaridad, necesidad de igualdad, de equidad, necesidad de fraternidad más allá de cualquier tipo de frontera, de lengua, de creencia o de pertenencia.
Una vez más llamamos a no tener miedo a perder nuestro sitio en la playa, llamamos a esforzarnos por no perder nuestro sitio en la historia. Llamamos a no sentirnos propietarios del mar ni de la tierra, llamamos a no creernos mejores que nadie y no queremos ser vigilantes perseguidores de quien quiera entrar, sino atentos acogedores de quien nos necesite, venga de donde venga.
Necesitamos menos miedos y más acogida, por eso nuestra concentración está presidida por una mesa en la que se encuentra la comida, el trabajo, la vivienda, la dignidad, la libertad… una mesa que, o es compartida, o es fratricida, o la compartimos (aquí y allí) o matamos o dejamos que mueran quienes no pueden acercarse. No hay más alternativas: o trabajamos más la humanidad, o seguimos quemando nuestro mundo y a quienes lo habitamos.
Desde la visión de esa mesa por compartir, mostramos nuestra repulsa ante este sistema injusto y nuestra solidaridad con sus víctimas, guardando un minuto de silencio, leemos la poesía de Pilar del Rio.
Y repetimos juntos, una vez más, nuestra reivindicación:
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación. NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO
Almería Acoge participa en el programa “Gente Maravillosa” para visibilizar el racismo hacia jóvenes migrantes.
El experimento social fue grabado el pasado 12 de agosto en AquaVera (Vera, Almería), con la participación activa de jóvenes del servicio de inserción sociolaboral gestionado por la Junta de Andalucía y cofinanciado por el FSE+.
Desde Almería Acoge queremos compartir una experiencia que ha sido tan intensa como significativa. El pasado martes 12 de agosto participamos en la grabación del programa Gente Maravillosa, de Canal Sur, con una cámara oculta protagonizada por jóvenes migrantes.
La grabación tuvo lugar en el parque acuático AquaVera, en el municipio de Vera, y consistió en una recreación basada en situaciones reales de discriminación que viven muchos jóvenes migrantes a diario. Nuestros chicos, acompañados por una educadora del equipo, se integraron en el experimento social interpretando a jóvenes recién llegados a España, que apenas dominan el idioma y que se encuentran en una visita organizada por su centro con vistas a realizar prácticas laborales en el parque.
A lo largo de la escena, un matrimonio ficticio —interpretado por actores profesionales— protagoniza una situación de acoso verbal, racismo y criminalización, llegando a acusar a los jóvenes de “colarse” en el parque y de haberles robado el móvil, simplemente por su origen y por la molestia que les supone su presencia en un espacio público.
Para nuestros jóvenes, la experiencia fue mucho más que una grabación: fue una oportunidad para denunciar la violencia simbólica que aún persiste en demasiados espacios, pero también una forma de resignificar su lugar en la sociedad. Ellos no solo interpretaron el papel de víctimas de un sistema que muchas veces los margina: se convirtieron en agentes de cambio, en relatores de su propia historia, en protagonistas de una denuncia colectiva.
Como asociación, valoramos muy positivamente esta colaboración con Gente Maravillosa. El programa no solo se ha consolidado como una herramienta audiovisual de sensibilización, sino que nos ofreció un espacio para mostrar que detrás del término “mena” hay historias de superación, esfuerzo, humanidad y dignidad.
Las conclusiones las dejamos para cuando se difunda el programa en televisión, ya avisaremos de la fecha.
Esta participación forma parte de nuestro compromiso con una inserción social integral, que no se limita a lo laboral o educativo, sino que abarca también la participación activa y protagonista, el empoderamiento y la convivencia intercultural.
Los jóvenes que han participado forman parte del “servicio de 300 plazas de inserción laboral y social para jóvenes inmigrantes que hayan estado bajo las medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o jóvenes inmigrantes en situación de gran vulnerabilidad” que gestiona nuestra asociación en la provincia de Almería.
Desde el mes de febrero, un grupo de jóvenes, de nuestros dispositivos de jóvenes extutelados, que han pasado por momentos difíciles y que aún enfrentan muchas incertidumbres de cara a su futuro, encontraron en un pequeño campo de fútbol un espacio para soñar, aprender y crecer. Este taller de fútbol, organizado con mucho cariño y dedicación, no solo es una actividad deportiva; también sirve como refugio, un lugar donde la alegría y la amistad florecen en medio de sus vidas complicadas.
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Durante estos meses, cada tarde de taller se convirtió en una oportunidad para que los jóvenes sintieran que no estaban solos, que formaban parte de algo más grande que ellos mismo. Con cada pase, cada gol y cada risa compartida, se construyeron lazos que trascienden las barreras del idioma, la cultura y las dificultades. Las personas que han participado como dinamizadores-entrenadores, no solo enseñaron técnicas y reglas del juego, sino que también ofrecieron palabras de aliento, gestos de apoyo y una presencia constante que les recordó que son valiosos y que tienen un futuro por delante, convirtiendo esa pista no solo en un espacio de deporte, sino un acto de amor y esperanza.
Los jóvenes encuentran en el fútbol una forma de expresarse, de sentirse parte de algo más grande y de recuperar la confianza en sí mismos, confianza que luego trasladarán a su día a día. La emoción en sus rostros al marcar un gol o al recibir una felicitación fue un recordatorio de que, a veces, los pequeños momentos pueden tener un impacto inmenso en sus vidas.
Ahora que llega el fin de la temporada y las vacaciones de verano, sentimos una mezcla de tristeza y gratitud. Nos despedimos por ahora, pero con la certeza de volver a encontrarnos cuando las temperaturas sean más compasivas, con más sueños, más risas y más historias que contar. Este tiempo compartido ha dejado huellas imborrables en nuestros corazones y en los de los jóvenes que participaron.
En conclusión, este taller de fútbol ha sido mucho más que una actividad deportiva; ha sido un acto de humanidad, de solidaridad y de fe en el potencial de cada uno de estos chicos. Nos llena de orgullo ser parte de su camino y ellos seguirán siendo parte de nuestra historia, recordándonos siempre que, con apoyo y cariño, todos podemos encontrar nuestro lugar en el mundo.
Este taller forma parte del SERVICIO DE 300 PLAZAS PARA INSERCIÓN LABORAL Y SOCIAL DE JÓVENES INMIGRANTES QUE HAYAN ESTADO BAJO MEDIDAS DEL SISTEMA DE PROTECCIÓN MENORES DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA O JÓVENES INMIGRANTES EN SITUACIÓN DE GRAN VULNERABILIDAD (EXPDT. 61/2023. CONTR.: 2023/241178 – LOTE 1). ejecutado en Almería por nuestra Asociación Almería Acoge.
Beneficiarios del Programa de Protección Internacional asisten a la obra “AYMAN – Músicos Conscientes” en el Auditorio Maestro Padilla.
En una jornada cargada de emoción, arte y compromiso social, personas beneficiarias del Programa de Protección Internacional, acompañadas por los equipos de Almería Acoge y Fundación Cepaim, asistieron el pasado 9 de junio a la representación musical de “AYMAN – Músicos Conscientes”, celebrada en el Auditorio Municipal Maestro Padilla.
La actuación, que tuvo lugar a las 20:00 horas, contó con la participación del Coro y Orquesta del Real Conservatorio Profesional de Música (RCPMA) Julián Arcas, así como del Coro Joven Aula 31, bajo la dirección de J. Azurmendi.
El espectáculo fue mucho más que una representación artística: se convirtió en un espacio para la reflexión, la empatía y el encuentro intercultural. A través de melodías llenas de sensibilidad y fuerza, AYMAN logró transmitir al público las vivencias de quienes han atravesado situaciones de guerra, persecución o desplazamiento forzoso, poniendo voz y sonido a millones de historias silenciadas.
Además, la obra sirvió como homenaje a todas aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de escapar de las guerras ni de las bombas. Un recordatorio conmovedor de que, aunque como sociedad hemos avanzado de forma asombrosa en lo tecnológico, seguimos siendo testigos —en directo, a través de nuestras pantallas— del sufrimiento de miles de personas atrapadas en conflictos bélicos que persisten a lo largo del mundo.
Esta iniciativa forma parte de las actividades de inclusión y participación social que ambas entidades impulsan con personas refugiadas y solicitantes de asilo, apostando por la cultura como herramienta de transformación. “La cultura tiene un poder transformador. Ver cómo las personas disfrutan, se emocionan y se sienten parte de esta sociedad a través de la música es un paso importante hacia la integración real”, destacó el personal técnico de Almería Acoge.
La obra fue recibida con calidez tanto por los participantes como por los profesionales presentes, reafirmando que el arte puede ser un puente entre culturas, promoviendo el respeto, la diversidad y la convivencia.
PROYECTO DE ACOGIDA E INCLUSIÓN SOCIAL PARA PERSONAS SOLICITANTES Y BENEFICIARIAS DE PROTECCIÓN INTERNACIONAL
El pasado 7 de abril, la Universidad de Almería (UAL) acogió la Feria del Aula, un evento que se celebra en estos días y que reúne a una amplia variedad de institutos de la ciudad y la provincia, ofreciendo a los estudiantes una gran cantidad de cursos formativos y opciones académicas para su futuro profesional.
Este evento, que se ha convertido en un punto de referencia para los estudiantes que buscan orientarse en su camino educativo y profesional, se destaca por su diversidad de propuestas, permitiendo a la juventud conocer un abanico de posibilidades en distintos campos de estudio.
A continuación os presentamos a Malú, alumna en prácticas del IES Alhadra, quien tuvo la oportunidad de promover y dar visibilidad al Grado Superior en Integración Social en el stand de su instituto. Malú, con gran entusiasmo, explicó a los asistentes las numerosas posibilidades profesionales que ofrece este ciclo formativo, centrándose especialmente en el impacto social que genera la labor de los profesionales en este ámbito.
Durante su intervención Malú estuvo dando a conocer,mediante una exposición fotográfica, la gran labor que se realiza desde la Asociación Almería Acoge y mostrar la diversidad en la educación desde un enfoque integral.
Malú compartió su experiencia personal como estudiante en prácticas en dicha entidad, dedicada a la integración y apoyo de personas en situación de vulnerabilidad. Explicó con detalle la importante labor que realiza la asociación, destacando la calidad humana de su equipo y las finalidades sociales con las que se trabaja día a día. Además, compartió cómo esta experiencia le ha permitido comprender de primera mano la relevancia de este tipo de trabajos, tanto a nivel profesional como personal, y cómo este tipo de programas son fundamentales para la inclusión y el bienestar social.
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