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LIBRERíA NOBEL Y SOLIDARIDAD

En estos tiempos tan complejos donde las necesidades de muchas personas vulnerables van, desgraciadamente, en aumento, es bueno encontrarnos con proyectos solidarios.

Hoy ha sido un día importante para la asociación en ese sentido. En la Plaza de Santa Rita, con la LIBRERÍA NOBEL, hemos firmado un acuerdo de colaboración.

Un acuerdo por el cual la Librería Nóbel se compromete a donar el 5% de los libros que compre cualquier soci@ o simpatizante de la Asociación, al pagar simplemente hay que decir que se es soci@ o simpatizante de la asociación. Pero además hay un compromiso en la divulgación de la cultura, del interés por la lectura, de usar los libros y la cultura como medio para favorecer la convivencia, el conocimiento de unos y otros.

Por supuesto que la aportación económica es importante, pero más relevante es que desde distintos estamentos de la sociedad, en este caso desde el comercio, se vea la necesidad de aportar su granito de arena para hacer una sociedad más justa, más igualitaria, donde todos podamos convivir. No es la primera vez que firmamos convenios con comercios, pero tiene especial simbolismo que sea desde una librería, desde la cultura, un pilar básico para construir una sociedad donde tod@s podamos convivir y compartir una vida.

Muchas gracias a la Librería Nóbel por esta iniciativa y os animamos a tod@s a comprar los libros en la Nóbel y decir que váis de parte de la Asociación Almería Acoge.

 

CONCENTRACION VIRTUAL MUERTES EN EL ESTRECHO

MANIFIESTO

Muere un negro en una patera. Dos moros son atropellados por una furgoneta, uno está muy grave (al final murió), el conductor se dio a la fuga. Un negro muere a manos de la policía marroquí. Dejan a un jornalero con un golpe de calor en un centro de salud, finalmente muere. Un muerto y seis desaparecidos en una patera que salió desde Argelia.

La muerte es barata, despersonalizada. No son personas, son países, colores, trabajos. Hemos despersonalizado la muerte … cuando nos interesa. Cuando queremos dar dignidad decimos “ha muerto fulanito de tal, una buena persona (aunque no lo fuera)”, tiene nombre, tiene dignidad.

Desde los medios de comunicación, quizás incluso sin mala fe, se despersonaliza la muerte, no queremos sentirnos mal. Pero más grave aun, desde determinados medios políticos no solo se les quita la dignidad de persona, además de morir los consideran criminales, criminalizan a los muertos.

Es terrible, estamos perdiendo la dignidad como persona, el sentir dolor con los demás cuando lo tienen, el sentir, por lo menos pena de los que lo pasan mal. ¿Lo estamos haciendo como sociedad?

Esperemos que no; signo de eso es que hay mucha personas que seguimos creyendo en la dignidad de todas las personas, en que cada muerte injusta es injustificable, es un crimen. En que tenemos que apoyarnos y apoyar especialmente a los que peor lo pasan. Por eso ponemos un lazo, si tenemos nombres los anotamos. Nos duelen ellos y sus familias, por eso seguimos aquí, denunciando esta injusticia, gritando que ya está bien, que es posible vivir en una sociedad más justa y equitativa; y quitamos egoísmo y ponemos solidaridad.

Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación :

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO!

EDUCANDO EN LA SOLIDARIDAD

En el IES AL ÁNDALUS, desde el programa Innicia, coordinado por la profesora Patricia Valverde López, han trabajado la educación en valores durante este curso haciendo hincapíe en la solidadaridad. Dentro de este proyecto y, a pesar del COVID-19, el alumnado del Programa Específico de la Formación Profesional Básica y del Aula Específica del IES Al-Ándalus han estado recogiendo dinero para aportar a causas que lo necesitaran.
Este curso habían recogido 500€ gracias a distintas actividades como la venta de pascueros de Navidad y brochetas de chucherías el Día de los Enamorados, etc. Este curso se decidió que el dinero fuera para la Asociación Almería Acoge y la directora del centro Doña Sandra Lardón hizo entrega del dinero a D. Juan José Castillo presidente de la Asociación.
Para nosotros es importante el dinero, por supuesto, más este año que están apareciendo muchas personas con muchos problemas económicos, pero es más importante aun la educación en valores, la educación en la solidaridad, en compartir con los demás, por eso aplaudimos con entusiasmo este tipo de actividades donde se acerca una realidad que muchas veces no se conoce y se va enseñando a hacer pequeñas actuaciones para mejorarlo. Enhorabuena a los chicos y chicas y a las profesoras implicadas. Muchas gracias.

DONACIÓN DE URA CLAN

La fundación de la Unión Rugby Almería, URA CLAN, ha donado gran cantidad de alimentos y material de limpieza.

Esta fundación, que por un lado apoya un deporte muy importante para muchos chavales en Almería, que cada vez tiene más aficionados y que además tratan de hacerlo inclusivo. Por otro lado apoya distintos proyectos de trabajo en valores a través del deporte con chavales de barrios marginales. Nosotros tuvimos ya una experiencia muy buena de colaboración en el Puche con los chicos con los que trabajamos.

Es importante que se conozcan esta fundación, URA CLAN, que representan a otros deportes que además hacen una excelente labor en los temas de valores con los jóvenes. Por eso nosotros queremos darles las gracias por este donativo y por el trabajo que están haciendo y queremos que la sociedad almeriense los conozca.

COLABORAMOS CON LA SOLIDARIDAD

Toda esta situación que estamos viviendo no está llevando a descubrir  situaciones realmente terribles, falta de condiciones salubres mínimas, familias sin recursos, literalmente, personas abandonadas, viviendo en coches, en fin, un panorama del que conocíamos una parte pero que hemos visto es mucho más profundo.

Sin embargo, junto a estas situaciones, también vemos situaciones de solidaridad, de apoyo entre grupos dentro de las capacidades. Lo último ha sido en El Viso. Allí nos hemos encontrado con 35 personas que han sido acogidas por otros compañeros. Personas confinadas, que no pueden acceder a otro tipo de ayudas ni desplazarse en estos momentos de confinamiento para buscar trabajo por encontrarse en situación administrativa irregular.

Al cabo de un cierto tiempo las personas que los han acogido se han ido quedando sin recursos, haciendo frente a los gastos de una casa. Nos llegó la información y fuimos a conocerlos, la mayoría son senegaleses, estuvimos hablando sobre cómo ayudar y nos pidieron sobre todo cosas de alimentación báisca. Con parte de las donaciones que nos han ido haciendo hemos podido hacer lotes para ayudar a estas personas. Es un gesto importante la acogida y por eso lo hemos apoyado con alimentación básica.

Situaciones de falta de recursos, para alimentación básica, higiene, pago de alquiler, de facturas, seguimos teniendo todos los días, por eso sigue siendo necesaria la ayuda de tod@s.

DESDE ALMERÍA CON SOLIDARIDAD

Parte de la aportación

La solidaridad va haciendose un gran hueco entre los almerienses. Gracias a muchas personas solidarias que están aportando dinero, alimentos, trabajo, avisos de familias con dificultades, se está pudiendo atender a muchas personas. En esta ocasión queremos agradecer especialmente a un grupo de agricultores de la zona de Roquetas que nos han hecho llegar alimentos frescos para repartir, lo cual se agradece enormemente. Sabemos que algunas grandes cooperativas han hecho donaciones y se agradecen, pero quizás se agradece más el gesto de pequeños agricultures a los que les supone un gran esfuerzo el hacer la donación.

No se nos debe olvidar que el estado de emergencia ha provocado que muchas familias muy cercanas a las situación de vulnerabilidad termine por no poder hacer frente a lo mínimo del día. Este problema está generando una gran angustia entre las familias que ven con dificultad poder llegar siquiera a un mínimo de alimentación diaria. Pero a esto hay que sumar las familias que ya estaban en riesgo directo de pobreza, familias que ya antes de esta situación les costaba o directamente no llegaban a final de mes.

Por eso la solidaridad sigue siendo importante. Nuestro trabajo se encamina a todas las famillias, sin distinciones, a los colectivos vulnerables, al alumnado que necesita ayuda. Seguimos necesitando ayuda y apoyo, GRACIAS A TODOS LOS QUE LO HACÉIS POSIBLE, es momento de #AACTUAR

CONCENTRACIÓN POR UNA NUEVA MUERTE EN EL ESTRECHO

Unas 60 personas, nos hemos dado cita, desgraciadamente, una tarde más, tras la muerte de una mujer en las tres pateras que llegaron al puerto de Almería, el pasado 17 de Julio. A pesar de los rigores del verano y de las vacaciones nos hemos vuelto a reunir para no dejar en silencio ni en el olvido, ninguna muerte que ocurre en nuestras costas para llegar a un mundo mejor que el suyo.

Como en otras ocasiones, hemos empezado con la lectura del comunicado que luego pondremos, hemos leído la poesía de Pilar del Rio y un joven músico almeriense , Dario Rodríguez, ha interpretado al violín el Cant Dels Ocells de Pau Casals y se ha terminado con la lectura de todos los asistentes de nuestras denuncias y reivindicaciones. Cada vez se adhieren al acto más jóvenes subsaharianos recién llegados en pateras.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

El pasado 17 de Julio se produjo otra nueva tragedia en el mar. Una mujer fue rescatada ya muerta, eran de origen subsahariano, 56 eran mujeres, tres menores, un bebé y el cuerpo sin vida de una mujer. Otra persona más, otra mujer más muerta, otra persona mas sin nombre, sin edad, sin país de origen. La noticia es muy escueta, reproducida en pocos medios, difícil de encontrar, si detalla los distintos medios utilizados en su búsqueda, en su rescate loable y de agradecer dichos esfuerzos. Sin embargo, nadie profundiza mas allá de lo evidente, el numero, el sexo y cuanto menores llegaron.
La mujer fallecida, se llamaba FATUMATA, tenia 26 años y era de Gambia, de un pueblo pequeño llamado Choya, de apenas 190 personas. Prácticamente todos sus habitantes forman parte de una misma familia. En la misma casa vivían ella, sus padres y sus tres hijos, su marido murió con 25 años de una enfermedad que no pudo curar. Desde su pueblo hasta las costa de Marruecos, recorrió casi 3500 km, atravesando parte de Senegal, Mauritania, El Sahara y todo Marruecos. Mas de tres meses desde que le dio el ultimo beso a su madre e hijos, los abrazó prometiendoles que pronto estarían con ella en España. Salió con el poco dinero que pudieron reunir entre los familiares mas cercanos, después en cada país tuvo que buscar cualquier trabajo para poder pagarse los transportes mas insólitos, atestados de personas e incluso con animales. Por fin, 98 días después lograba llegar a las costas de Marruecos, hasta un lugar entre Nador y Melilla, había conseguido los 1300 euros que le cobraban para subir en la patera. Esa noche anterior a su partida, lloraba pensando en sus hijos, en sus padres y también feliz porque había conseguido llegar hasta allí y mañana estaría en Europa. Eso contó después una de sus compañeras de viaje. Recién amanecido el día 16 de Julio subieron a la patera 73 ocupantes, de ellas 24 mujeres. Estuvieron casi 40 horas a la deriva, a pleno sol, sin apenas comida ni agua, Fatumata, empezó a sentirse mal, a vomitar, y acabo falleciendo apenas tres horas antes de su rescate. Sus compañeras, una de su propio pueblo, guardaron su cuerpo en la embarcación hasta que fueron rescatadas y llevadas hasta el puerto de Almeria.

Esta podría ser la historia de esta última mujer que llegó muerta a nuestra costa, pero no lo es, podría serlo, pero no la conocemos, nadie se ocupo de saber quién es, de donde venia, como vivía, nadie fue mas allá de decir que llegó muerta. No sabemos si ha sido enterrada en nuestra tierra o fue retornado su cadáver a su país, nos sabemos si sus padres, sus hermanos, saben que falleció, que no llego viva a su meta. Solo sabemos que el día 17 de julio llego a Almería una mujer subsahariana muerta en una patera. Muchos no comprenden, que hay personas de determinados países y de una condición social, llamada pobre, a los que se les pone fronteras, alambradas y murallas, mientras otras pueden viajar en avión y con pasaporte y permiso en regla solo por tener una buena posición social. Evitemos con ello, mas muertes de personas, de mujeres, como nuestra supuesta Fatumata de nuestra historia a la que le hemos intentado poner cara. Basta YA.

Para mostrar nuestra repulsa y nuestra solidaridad, una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Rio.

“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte, no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo porque con él está muriendo nuestra civilización”.

Guardamos un minuto de silencio …………. Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación
Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

DÍA MUNDIAL DE LOS REFUGIADOS

Andalucía Acoge, Sevilla Acoge y Almería Acoge exigen al Gobierno prioridad en el desarrollo del reglamento de la Ley del Derecho de Asilo

Con motivo del Día Mundial de los Refugiados, Andalucía Acoge, Sevilla Acoge y Almería Acoge reclaman que para el nuevo Gobierno que se forme sea una prioridad dotar de un reglamento a la Ley del Derecho de Asilo que entró en vigor en 2009, hace ya 10 años. Por lo tanto, España sigue incumpliendo la obligación de transponer la Directiva 2013/32/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 26 de junio de 2013, sobre procedimientos comunes para la concesión o la retirada de la protección internacional, así como la Directiva 2013/33/UE de la misma fecha por la que se aprueban normas para la acogida de las solicitudes de protección internacional, las cuales tenían que haberse traspuesto antes de julio de 2015.

Para dichas entidades sociales es fundamental y urgente que se desarrolle el citado reglamento para garantizar el acceso a procedimientos de asilo eficaces en consonancia con el derecho internacional y la compatibilidad de las políticas de migración con el principio de no devolución y la legislación de la Unión Europea.

Las organizaciones recuerdan que cualquier persona que huye de una persecución o del riesgo de sufrir daños graves en su propio país tiene derecho a solicitar protección internacional y defienden que el sistema de refugio se gestione en gran parte desde el Estado a través de recursos públicos y se agilice el procedimiento.

Como ya es de esperar en los meses de verano se incrementa el número de llegadas marítimas a través de la ruta del Mediterráneo Occidental hacia la Frontera Sur de Europa, la segunda de todo el mundo en número de muertes y desapariciones. Por lo tanto las tres organizaciones demandan que dicha frontera deje de ser un lugar de vulneración de derechos humanos y se constituya como un espacio donde se favorezcan vías seguras, legales y respetuosas con los derechos humanos para el imprescindible y necesario tránsito de personas migrantes a Europa.

En los últimos años, los procesos migratorios han aumentado por motivos que tienen que ver con un incremento de las desigualdades de tipo económico, social político y ambiental. Con el modelo económico actual basado en la desigualdad, dichas entidades sociales resaltan que los flujos migratorios son una realidad estructural y necesitan de una gestión humanitaria de las fronteras y de una visión más global e inclusiva de las migraciones; las políticas de cierre de fronteras, el endurecimiento del control marítimo, la reducción de las labores de salvamento marítimo y la criminalización de la solidaridad lo único que perpetúan son las muertes y la vulneración de los derechos humanos.

Por lo tanto, Andalucía Acoge, Sevilla Acoge y Almería Acoge reclaman a los gobiernos que asuman que es prioritario que no se pierdan más vidas en el mar, abordar con premura una gestión humanitaria en la Frontera Sur y atender de una forma digna y coordinada a las personas en su camino migratorio. Además, esperan que la política migratoria del nuevo Parlamento Europeo demuestre más sensibilidad con este drama y con el respeto a la vida destinando más recursos a combatir las casusas de las migraciones y a la construcción de convivencia que a la protección de sus fronteras.

CONCENTRACIONES POR LAS MUERTES EN EL ESTRECHO

En apenas 9 días nos hemos concentrado dos veces para la pérdida de nuevas vidas en el Estrecho, nuevos lazos que se suman a una cuerda que cuenta con más de 130 sólo en lo que va de año, una cuerda que no para de recordarnos la muerte de personas cercanas.

Os ponemos los manifiestos que se leyeron en las dos concentraciones.

Manifiesto de la concentración del 22 de Mayo:

El jueves pasado cuatro nuevas vidas se perdían en los brazos del mar, a escasos metros de las costas de Canarias. Una de esas vidas sólo contaba un año y medio y desapareció de la espalda de su madre cuando ella intentaba alcanzar la playa. Lo demás, lo habitual, el cuerpo de mujeres, de hombres, de ese niño, es encontrado flotando en el agua días después.
No sabemos tu nombre, pero no importas. Sobras. No importáis, ni tu ni las otras 133 personas que este año ya se han ahogado o han desaparecido en este mar de muerte en que hemos convertido nuestras costas. No importáis, ni tu ni otros niños muertos en cárceles de México o de Estados Unidos también por tratar de llegar a un mundo donde se come todos los días.
Los de arriba del mapa estamos preocupados porque nos dicen que fuisteis 50.000 los que llegasteis vivos el año pasado, y eso nos preocupa bastante más que los 85.000 niños muertos de hambre sólo en Yemen en ese mismo año. Los de arriba del mapa estamos preocupados por poner puertas al campo, por frenar la huida desesperada de tantas personas que en realidad no nos importan. En realidad, sobran, al menos para la mayoría de los que desde este lado ven pasar, flotar, los muertos y solo se preocupan por su triste seguridad, por su tajada en el plato robado, ni tan siquiera molestos por hacer de sepultureros de la mayor parte del mundo.
Importas para tu madre, que seguirá, Dios sabe por cuánto tiempo, sintiendo tu peso en la espalda y en el corazón; importas para los que hoy estamos aquí, intentando defender nuestra dignidad individual y colectiva a pesar de estos tiempos de egoísmo y alambradas, que es lo mismo. Importáis a unas pocas personas que en vuestras muertes cotidianas vemos cómo nos roban, poco a poco, nuestras propias vidas. Importáis para quienes seremos también apartados poco a poco por gritar, asqueados, que esas políticas no nos representan, que esos intereses económicos, comerciales, terminarán arrinconando también a todos los que protestan, las que luchan, los que no se rinden.
Mujeres supervivientes en un mundo demasiado macho, hombres solidarios, niñas vulnerables de barrios vulnerables, personas que no cuentan ni en el censo electoral, inmigrantes, jubilados, personas excluidas de un sistema tan inhumano que no se duele cuando un hombre cae ahogado, cuando una mujer desaparece en el agua, cuando a un niño de un año y medio no le damos tiempo ni de morir de hambre.
Malditos, malditos sean de Dios y de la historia quienes no luchan contra tanta injusticia, quienes no se estremecen ante tanta muerte.

Manifiesto de la concentración del 13 de Mayo:

Los brazos en cruz, el rostro buscando el cielo, la ropa y los zapatos aún en su sitio.Sobre el cuerpo de hombre joven, algas y arena. Descansa en el suelo soñado, ya para siempre. Sin futuro. Sin gloria.”
No, esta no es la descripción del muchacho de 16 años que apareció en la playa de Cádiz el viernes pasado. Es la descripción de la foto del primer inmigrante ahogado que fue recogido en una playa española hace ya 30 años, en 1988, cuando intentaba alcanzar el sueño de escapar de la miseria. Fue el primero en esta macabra lista que sumó otro hombre, otra mujer y otro menor la semana pasada. Sin que nadie parezca preocupado por acabar con la vergüenza y el espanto. Los simbolizamos con tres nuevos lazos en esta cuerda de la memoria.
Después de tanta muerte repetida, no nos cansamos de denunciar, de repudiar esta realidad, no estamos cansados, pero si estamos hartos. Hartos de que se siga dejando que la historia se repita y siempre paguen los mismos. Hartos de las declaraciones de responsables públicos que repiten una y otra vez la necesidad de frenar esta sangría humana sin poner ningún medio para que sea verdad. Hartos de escuchar la indigna postura de quienes, encima, culpabilizan a las víctimas y hablan de levantar muros porque no tienen bastante con las alambradas y las concertinas.
Los gobiernos van cambiando, pero la arbitrariedad y el parcheo se mantienen. Un derecho humano y una necesidad como la emigración siguen manchados de muerte. Es hora de recordar a quienes hemos encargado de la gestión pública, que cada nueva muerte no es sino la demostración de su falta de interés o de su incompetencia. O no son capaces de solucionarlo o no es un elemento central para la gestión política. Mirar hacia el cumplimiento o no de los acuerdos de control de migraciones con Marruecos, hablar de relajación de vigilancia por el Ramadám, es, ciertamente, mirar para otro lado. Achacar las muertes al buen tiempo es aceptarlas como naturales e irremediables. Cualquiera de las dos posturas es una aberración inadmisible que añade aún más indignación, si cabe, a quienes no entendemos de excusas cuando se trata de la vida de personas, de hombres, mujeres, niños, migrantes económicos, refugiados, víctimas de trata… personas que
merecen toda la atención y todos los medios para respetar sus derechos y su dignidad.
En ambos casos hemos terminado con la Poesía de Pilar del Rio y la lectura de nuestras reivindicaciones:
“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes
su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender.
Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde,
necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte
haga desaparecer de la tierra las palabras más hermosas
y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo
porque con él está muriendo nuestra civilización”.
Guardamos un minuto de silencio… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

¡No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario!

MUERTES EN EL ESTRECHO: ¡104 ESTE AÑO!

Mi hijo se llama Antonio, mi hija se llama Maria, mi hijo se llama Enrique… Mi hijo muere todos los días en el mar al intentar alcanzar una vida mejor… en las tierras africanas… ¿Qué diría, qué haría Europa, los cultos europeos, la cuna de los derechos humanos, de las libertades, si la poesía de Pilar del Río reflejase la tragedia de miles de hombres y mujeres tratando de llegar al continente africano para trabajar, para vivir mejor?

Esto, que hoy nos parece absolutamente irreal y fuera de lugar, ocurría frecuentemente en épocas pasadas. Numerosas personas se concentraban en nuestras costas, en las playas de Cabo de Gata, para buscar una nueva vida… en el norte de África, huyendo de las persecuciones, de la presión que sufrían en los pueblos almerienses. Podemos imaginarlos. Hacinados en campamentos improvisados, sin agua, sin comida, siendo atacados y asediados por ladrones, bandidos e incluso por los vecinos de los pueblos cercanos. En condiciones lamentables, con las escasas pertenencias que habían podido salvar de sus casas y conservar durante el camino esperaban la llegada de barcos piratas y corsarios, las mafias de la época, para que los trasladasen hasta allende. Piratas que, en ocasiones, no dudaban en venderlos como esclavos si no tenían cómo cobrarles.

Siglos después se concretaron y definieron los derechos humanos en una Europa culta, ilustrada: derecho a la vida, a una vida digna, a un trabajo remunerado y legal. En definitiva, la ley del más fuerte se trocaba en la defensa de los más débiles.

Sorprende que, después de varios siglos de un lento y progresivo afianzamiento de la defensa de los derechos humanos, desde hace algunas décadas se abran paso cada vez más situaciones de injusticia, de abandono, de desamparo… de un regreso a la aplicación de la ley del más fuerte, de las mafias que trafican con seres humanos.

Por eso, una vez más nos concentramos para honrar los cuerpos rescatados, las vidas sesgadas. Nos convocamos para denunciar que otras 48 personas muertas se suman al centenar que conocemos en este año, representadas en los nudos de la vergüenza de la cuerda. Otro medio centenar que se añade a los miles de desaparecidos en la vergonzosa fosa común del Mediterráneo.

Desde hace varios años denunciamos cada desaparición, cada naufragio, recordamos e intentamos ponerles nombre, incluso rostro, a quienes mueren tratando de alcanzar nuestras costas en busca de un futuro mejor. Pero, en esta ocasión también denunciamos la ausencia de noticias: ¿cuántas semanas hace que los medios de comunicación no reflejan ningún hecho relativo a las migraciones? ¿por cuántos periódicos tenemos que rastrear para encontrar algún dato? El “apagón informativo” hace que los muertos en el Mediterráneo desaparezcan de doble manera: primero físicamente, en la profundidad de las aguas; después, en nuestras conciencias. Pero, sobre todo, que no estén en nuestra vida cotidiana.

Nos concentramos una vez más para no ser cómplices de la muerte, de la ocultación, del olvido. Para poner rostro humano a los sistemas económicos y políticos que condenan a muerte a las tres cuartas partes de la humanidad, mientras engañan al resto con falsas seguridades y aparente bienestar.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Rio, Mi hijo muere cada tarde en el mar…

Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,

pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes

su historia, su tristeza y sus sueños.

Mi hijo aprendió a aprender.
Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,

una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,

porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos

de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo

y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones

y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.

Mi hijo, cuando muere cada tarde,

seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde,

necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte

haga desaparecer de la tierra las palabras más hermosas

y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo

porque con él está muriendo nuestra civilización”.

Guardamos un minuto de silencio… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.

  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.