Con el lema «Ciudadanía comprometida, sociedad de derechos», tuvimos este fin de semana pasado, en la monumental ciudad de Córdoba, la XXXIV Asamblea de la Federación Andalucía Acoge. Han sido dos días muy productivos tanto en lo referente a dar respuestas o, por lo menos, vislumbrarlas, como a nivel interno donde seguimos con nuestro proceso de madurez. La acogida por parte de APIC, la asociación anfitriona, ha sido excepcional, un ambiente cálido (… y caluroso) y un entorno precioso.


Iniciamos, después de la inauguración, con una mesa redonda donde, sabiendo que partimos de un ambiente social complejo y que en algunos casos se vuelve hostil, hemos trabajado algunos aspectos que, como ciudadanía comprometida, debemos conocer e implicarnos en lo que se refiere a las «nuevas» políticas migratorias. Políticas que ciclicamente se repiten con matices que suelen ir a peor. Moussa Mohammad al-Jamaat, coordinador de la revista Baynana y Beatriz Suarez del área de incidencia de la Federación nos ayudaron destacando algunos aspectos importantes de la sociedad actual y la política actual. Frente a una sociedad que en su mayoría es acogedora, no encontramos grupos que tratan de criminalizar la migración. Ante esto tenemos que tener unos discursos adecuados y actualizados.


La segunda parte fueron unos talleres:
- El impacto en nuestra intervención social y cómo prepararnos para ello
- Cómo orientar nuestra comunicación a la ola reaccionaria
- Cómo hacer sostenibles nuestras organizaciones en tiempos inciertos
La tarde se cerro con una monólogo impresionante sobre el proceso migratorio y con la lectura de un manifiesto:
La paz se construye desde abajo, garantizando derechos, igualdad y reconocimiento para todas las personas. Porque ninguna persona es ilegal.Porque nadie debería ser perseguido por buscar un futuro mejor.Porque la humanidad va antes que cualquier frontera.
A continuación vino la parte asamblearia donde se tomaron decisiones importantes y se produjo el relevo de los cargos de la Junta Directiva.
Una Asamblea importante como decíamos al principio que debe ir dando sus frutos a lo largo del año. Desde Almería Acoge queremos agradecer de nuevo a APIC por su esfuerzo y el cariño que le han puesto a la organización.






































Durante dos dias Almería Acoge y Huelva Acoge se han reunido para conocer y debatir sobre la situación de los asentamientos en las provincias de Huelva y Almería, dentro del proyecto de asentamientos de la Federación Andalucía Acoge.
Siempre, y recalco siempre, relacionarse con otras personas, incluso en tiempos de pandemia, resulta positivo por las experiencias y vivencias que te pueden ofrecer. Puedes hablar de trabajo, de la familia, de cosas que te gustan o no, e incluso de la Covid-19 y ofrecer soluciones plausibles sobre cuándo vamos a estar como antes de toda esta locura.
Han sido días de conocer otras realidades, otras maneras de ver las cosas y por qué no, otras maneras de trabajar con las personas, ni mejor ni peor, solo otra perspectiva de trabajo, aunque más cercana a la nuestra de las que podíamos imaginar.
Así que nos pusimos mano a la obra y tras visitar algunos de la interminable lista de asentamientos que existen en la comarca de Níjar, hemos podido constatar que la realidad en la provincia de Huelva no es muy diferente a la que se vive en la almeriense. Existen pocas diferencias, quizás alguna puede ser la extensión de terreno en la cual los asentamientos, o están muy concentrados o están muy diseminados, allí en Huelva, también hay bastantes, pero más concentrados. También es cierto que les sorprende la cantidad de familias arraigadas en esta especie pequeños pueblos no reconocidos legalmente como tales, en esas cortijadas en las que, alrededor, han ido creciendo (con estructuras de plásticos y madera, o de ladrillo y cemento) convirtiéndose en pequeñas poblaciones que se auto organizan como buenamente pueden.
Pero estos adjetivos que aquí suscribimos, no hacen que desfallezcamos, al contrario, hacen que la experiencia y fuerza de estas compañeras, renueven nuestras ganas de seguir luchando contra un sistema que solo perjudica al que menos tiene. Y como siempre, para que haya una persona rica, tiene que haber muchas personas pobres. Y aquí, por desgracia, se cumple esa regla. Pero existen organizaciones como las nuestras que apuestan por esas personas que intentar salir adelante con lo poco que pueden conseguir o ganarse con su esfuerzo.