El día 18 se celebra el Día Internacional de las Personas Migrantes. Como dicen en las Naciones Unidas «es una buena ocasión para resaltar las inestimables contribuciones de millones de migrantes en todo el mundo», pero sobre todo para destacar las causas que hacen que millones de personas se vean obligadas a migrar en todo el mundo.
Nosotros hemos tenido la suerte de contar este año con Ismael Diallo, un Guineano, de Guinea Conakry, que desde pequeño ha sabido «dibujar con palabras», que desde pequeño ha ayudado a otras personas a expresarse con palabras, que hoy sigue dibujando su vida, la vida, con sus palabras, con las palabras.



Ha sido una experiencia fascinante, con una presentación ejemplar por parte de una persona destacada de la literatura almeriense como es Francisco Martínez, comprometido y siempre activo, que ha sido capaz de ahondar y desentrañar al autor, con un público, mayoritariamente de personas migrantes que poco a poco ha ido profundizando en el autor y en el libro. Un traductor de lujo, Adama, que le ha dado corazón a los poemas en un idioma, el bámbara, para los que nos estaban escritos.




Y, por supuesto, un autor que nos ha regalado no sólo la presentación de su libro sino la presentación de una vida, de unos sueños, de la dificultad para cumplirlos y del tesón que hay que poner para no quedarse quieto en un camino lleno de dificultades, especialmente el alejarse de su familia, no tanto de su tierra porque siempre se ha sentido un ciudadano del mundo. Un regalo, la frescura de sus poemas y la presentación de los mismos.


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