La Asociación Almería, a través de su espacio de Taller de Tareas, respaldado por la Fundación Unicaja, reafirma su compromiso con la educación integral y el futuro de nuestros niños y niñas. Este espacio de encuentro semanal se ha consolidado como mucho más que un apoyo educativo: es un lugar donde el aprendizaje académico se combina con el desarrollo personal y social.
En el Taller de Tareas no solo se refuerzan contenidos escolares, sino que también se fomenta la adquisición de valores fundamentales para la convivencia. Creemos firmemente en la importancia de aprender a trabajar en equipo, respetar a los compañeros y compañeras, y cuidar tanto el material como los espacios que compartimos. Estos aprendizajes, presentes en cada sesión, contribuyen a formar personas responsables, empáticas y comprometidas con su entorno.
Además, apostamos por la sensibilización de nuestros chicos y chicas a través de actividades que se desarrollan a lo largo de todo el año, abordando temas relevantes desde una perspectiva cercana y adaptada a su realidad. En esta ocasión, hemos llevado a cabo diversas dinámicas en torno al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer (8M), una fecha clave para reflexionar sobre la igualdad de derechos, la justicia social y la necesidad de erradicar la violencia de género.
Desde el Taller de Tareas trabajamos estos valores partiendo de lo cotidiano, acercándolos a la realidad de los menores. Su hogar, su barrio o su colegio se convierten en escenarios de aprendizaje donde pueden identificar referentes reales: su maestra, la conductora del autobús o mujeres de su entorno que, con su trabajo y esfuerzo diario, representan la lucha por la igualdad.
De este modo, no solo comprendemos los conceptos, sino que los conectamos con experiencias reales, favoreciendo una mayor conciencia y compromiso por parte de los niños y niñas.
Este proyecto es posible gracias al apoyo de la Fundación Unicaja, a través del programa Almería Inclusiva, que nos permite seguir ofreciendo un espacio seguro, enriquecedor y transformador donde los menores pueden aprender, reflexionar y crecer juntos.
El pasado 19 de marzo, desde nuestra asociación Almería Acoge llevamos a cabo un taller de sensibilización con motivo del Día Internacional contra la Discriminación Racial (21M), una fecha clave para promover la igualdad, el respeto y la convivencia en una sociedad diversa.
La actividad estuvo dirigida a los jóvenes que forman parte del” Servicio que desarrolla la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía para la Inserción Social y Laboral de Jóvenes Migrantes Extutelados y gran Vulnerabilidad, cofinanciado por el FSE+, cuya gestión en la provincia de Almería corresponde a Almería Acoge”. Con el objetivo de generar un espacio seguro donde reflexionar de manera crítica sobre los prejuicios, estereotipos y barreras invisibles que siguen presentes en nuestro día a día.
Mirar más allá de la primera impresión
El taller comenzó con una dinámica basada en la observación de imágenes de personas desconocidas, con diferentes perfiles de edad, género y procedencia. A partir de estas fotografías, los jóvenes debían completar una ficha con datos como la edad, profesión, identidad o sueños de cada persona.
A lo largo de la actividad, fueron compartiendo sus percepciones y construyendo colectivamente esas identidades basándose, de manera inevitable, en los prejuicios y estereotipos que todos, en mayor o menor medida, tenemos interiorizados.
El momento clave llegó cuando se revelaron las historias reales detrás de cada imagen. Este contraste generó sorpresa y reflexión, permitiendo evidenciar cómo nuestras ideas preconcebidas pueden alejarnos de la realidad y condicionar nuestra forma de relacionarnos con los demás.
Una mirada hacia dentro: prejuicios, vivencias y emociones
Más allá del análisis externo, el taller propició un ejercicio de introspección. Los jóvenes reflexionaron sobre las estructuras mentales que influyen en su manera de ver a otras personas, pero también sobre cómo ellos mismos pueden ser percibidos por la sociedad.
Se abordaron cuestiones relacionadas con los estereotipos culturales y de género, así como las emociones que surgen al sentirse juzgado o etiquetado sin ser realmente conocido. Este espacio permitió compartir vivencias personales y reforzar la empatía como herramienta fundamental para la convivencia.
Soñar en voz alta
En la segunda parte del taller, el foco se trasladó a los propios jóvenes. A través de una puesta en común, compartieron sus sueños, metas y aspiraciones, estableciendo un paralelismo con las ideas que previamente habían proyectado sobre las personas de las imágenes.
Como cierre, participaron en la creación de un vídeo de sensibilización donde expresaron en primera persona sus deseos de futuro. Un mensaje claro dirigido a la sociedad: detrás de cada joven migrante hay una historia, un proyecto de vida y un conjunto de sueños por cumplir.
Un compromiso que continúa
Este taller se enmarca dentro del compromiso de Almería Acoge por fomentar espacios de aprendizaje, reflexión y transformación social. Trabajar contra la discriminación racial implica cuestionar lo que damos por hecho, escuchar otras realidades y construir una mirada más justa e inclusiva. Porque solo desde el conocimiento, la empatía y el respeto podremos avanzar hacia una sociedad donde todas las personas tengan las mismas oportunidades, sin importar su origen.
En Almería Acoge, creemos que el aprendizaje va mucho más allá de los libros. Nuestro Taller de Tareas, respaldado por Fundación Unicaja, es un espacio donde niños y niñas del barrio no solo reciben refuerzo en aquellas materias que les resultan más difíciles, sino que también aprenden valores fundamentales para su desarrollo personal y social.
Aquí, nuestros chicos y chicas encuentran un lugar donde crecer en valores, compartir y conocer otras culturas, mientras caminan de la mano con nuestros voluntarios y monitores en su proceso de aprendizaje. Cada sesión combina el estudio con actividades creativas y lúdicas: pintura, música, cocina, manualidades y mucho más, permitiendo a nuestro alumnado descubrir y desarrollar destrezas que quizás desconocían tener.
El objetivo del taller no es solo aprender contenidos académicos, sino también formar personas. Trabajamos valores como el respeto a los compañeros y compañeras, la colaboración con los monitores, el cuidado del material propio y del de la asociación, y la responsabilidad de mantener limpio el espacio que usamos a diario. Estas pequeñas acciones les ayudan a crecer como individuos conscientes y responsables.
Además, es muy enriquecedor contar con la implicación de las familias. Las madres y padres que acompañan a sus hijos e hijas al taller están activamente involucrados, reforzando juntos el aprendizaje y el desarrollo integral de los niños y niñas.
En Almería Acoge estamos orgullosos de poder caminar de la mano de estos pequeños y pequeñas, acompañándolos en su aprendizaje y viendo cómo cada día descubren nuevas capacidades, cultivan la creatividad y se convierten en mejores personas para el futuro.
Este proyecto es posible gracias al apoyo de la Fundación Unicaja, a través de nuestro programa Almería Inclusiva, que nos permite seguir ofreciendo un espacio de aprendizaje, creatividad y valores para todos los niños y niñas del barrio.
Nos encontramos ya encarando el final del mes de febrero de este “nuevo” 2026 ¡quién lo diría! A veces tenemos que prestar atención y esfuerzo para apreciar el paso del tiempo y valorar lo que hemos realizado durante los días que dejamos.
Es por ello que nos gustaría compartir algunas de las actividades que nuestros jóvenes extutelados de Almería Acoge han llevado a cabo en este corto período del 2026. Estos jóvenes pertenecen al Servicio de 300 plazas que desarrolla la Consejería de Inclusión social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía para la inserción social y laboral de jóvenes migrantes extutelados o en situación de gran vulnerabilidad cofinanciado por el FSE+, y para ellos formar parte de este servicio es un factor diferencial en sus vidas.
Empezamos el año con nuestros jóvenes participando en la tradicional cabalgata de Sus Majestades los Reyes Magos, un día de suma importancia festiva y cultural en nuestra ciudad. Hasta seis de ellos formaron parte de una jornada mágica que, aunque pasada por agua este año, sirvió para iluminar las caras de peques y mayores por toda la capital almeriense. En las horas previas a la cabalgata nuestros jóvenes, ya preparados para el desfile, no dudaban en acercarse a niños y niñas para sacarles una sonrisa, prometerles que si habían sido buenos sus Majestades les traerían regalos y hacerse fotos ante la mirada agradecida de los familiares. En la mirada de admiración e ilusión de los niños y niñas, ajenas de toda maldad y racismo, los jóvenes encontraron un motivo para sonreír esa jornada.
Unas semanas más tarde, enmarcado en el programa formativo que desarrollamos, los jóvenes aistieron a una actividad en el Centro Provincial de Drogodependencias de Almería (CPD), donde se realizaba exposición acerca de los “Riesgos y uso adecuado de las tecnologías de la relación, información y comunicación (TRIC) y videojuegos”. En dicha exposición recibieron información y consejos acerca de los riesgos de internet, las redes sociales y las plataformas digitales, también como el mal uso de la tecnología puede afectar a nuestra salud, a detectar síntomas de adicción y consejos para desarrollar un uso adecuado de las TRIC y los videojuegos. Fue una jornada que permitió un espacio informativo y de reflexión no sólo para los jóvenes, también para los profesionales que los acompañaron.
La semana del 20 de enero, aprovechando la visita realizada la semana anterior, acudimos al taller de competencias digitales, formación impartida por la asociación NOESSO. Este taller tiene como objetivo reforzar las oportunidades de acceso al empleo y la autonomía en la gestión de trámites administrativos de los jóvenes. Se abordó contenidos fundamentales que les permiten desenvolverse con mayor seguridad en entornos digitales, tanto en su relación con las administraciones públicas como en la búsqueda activa de empleo. En un mundo cada vez más digital, esta actividad, junto a la realizada la semana anterior en el CPD, nos permite dar a los jóvenes una visión sana y útil de las herramientas tecnológicas que están usando a diario, permitiéndoles además convertirlas en un medio para alcanzar sus metas laborales.
Tampoco podemos olvidar la continuidad del taller de ocio y tiempo libre que desarrollamos cada semana en forma de entrenamientos de fútbol. Un espacio que, aunque el mal tiempo que nos ha acompañado durante varias semanas, ha vuelto con fuerza a la actividad semanal que desarrollamos. Para nuestros jóvenes este espacio de encuentro va más allá de una actividad física, este taller se ha convertido en un lugar seguro donde pueden intercambiar risas, celebraciones y bromas, un espacio que les ayuda a crear lazos con otros compañeros y educadores/as y a mantener una buena salud anímica y emocional incluso cuando están lejos de sus familias. Cuando el balón rueda da igual el idioma que hable tu compañero de equipo, ya que el deporte hace que palabras como esfuerzo, solidaridad y compañerismo se puedan sentir sin necesidad de verbalizarlas.
Continúa el 2026 y, junto a él, desde Almería Acoge seguiremos apostando por actividades que nos permitan acompañar a estos jóvenes en el cumplimiento de los objetivos que ellos mismos se han marcado y por los que luchan cada día con esfuerzo e ilusión.
Cada formación, cada actividad cultural, cada espacio de ocio compartido supone un paso más en su proceso de integración social y laboral. Porque detrás de cada taller, cada entrenamiento y cada experiencia comunitaria hay historias de superación, compromiso y ganas de construir un futuro mejor.
Arranca el año y, con él, renovamos nuestro compromiso de seguir caminando a su lado, generando oportunidades reales y creando espacios donde puedan desarrollarse como ciudadanos plenos, autónomos y protagonistas de su propio proyecto de vida.
Vivimos en un mundo complicado, en un tiempo a veces despiadado, puede que ni mas ni menos que otros tiempos, pero este es el tiempo que nos toca vivir.
Podemos vivir nuestro tiempo sin apenas profundizar, deslizándonos solo por la superficie, consumiendo e intentando sobrevivir, buscando desesperadamente la “felicidad” desde mi yo, desde lo individual, desde lo que consumo.
O podemos vivir nuestro tiempo intentando bucear en las profundidades del momento que nos toca vivir, mirando mas allá de nosotros mismos, encontrando momentos de “felicidad” en el encuentro con el otro, en la convivencia cotidiana, en los momentos de solidaridad…
Para este segundo tipo de persona, inquieta, que no se conforma con “ir y volver entre playa y comida”, para los que lo importante no es comer sino volar, como diría Richard Bach en su libro Juan Salvador Gaviota, va dirigida la siguiente reflexión:
Os quiero contar la historia de Abuma, un joven africano, con sus propias palabras: “Soy de una zona rural de África, mi mama para desplazarse de un lugar a otro, de la casa al campo y del campo a la casa, o sea del trabajo al trabajo y vuelta al trabajo, lo hacía cuando podía en una moto, uno de esos días en los que tuvo suerte y pudo subir a la moto, siendo yo muy pequeño y cargando conmigo a la espalda, tuvo un accidente, cayó y me golpee el brazo, desde entonces mi brazo derecho no tiene mucha fuerza y es lento, yo apenas tenía unos meses y para mi no ha sido nunca mi brazo un problema.
Cuando he crecido y he visto en qué condiciones vive mi familia, sobre todo me duele las condiciones en las que vive mi madre, he decidido migrar.
Siempre se habla de lo bien que se vive y de todas las comodidades y ayudas que hay en Europa, yo creo que se lo debo a mi madre, intentar conseguir para ella una vejez tranquila, sin tener que seguir trabajando hasta la muerte y sin que le falte de nada.
El camino a Europa no ha sido fácil, pero estoy aquí, en mi país trabajaba en el campo como toda mi familia y al llegar pensé que también en Europa podía trabajar en el campo o en cualquier otro trabajo que me ofrecieran, mi brazo como ya he dicho nunca ha sido una dificultad para mí. Pero he descubierto que para los empleadores de aquí si es un problema, buscan la eficacia y la rentabilidad y yo soy mas lento, menos productivo y menos rentable que otros, así que me prueban un día o no llegan ni a probarme y ya me rechazan. Esto ha provocado que no tenga oportunidades, que este durmiendo en la calle y comiendo de la caridad, por primera vez en mucho tiempo me han hecho ver que mi brazo si es un problema, que soy un “inútil”, que no tengo nada que aportar a esta sociedad. Por eso me vuelvo a casa, he aceptado retornar, puede parecer que mi viaje ha sido un fracaso, yo creo que no, he tenido que mirarme con mi discapacidad y reconocérmela, pero también he descubierto que no es esta sociedad en la que quiero vivir, en África soy pobre pero me aceptan como soy, saben que soy mas lento, pero que trabajo bien y puedo aguantar mas tiempo.
También quiero que mi viaje le sirva a Europa, a ti concretamente que lees esto, me gustaría ayudaros a reflexionar sobre el tipo de mundo que estáis construyendo en el que quien tiene una discapacidad, o es mas lento o mas torpe no tiene ninguna oportunidad, solo vales si produces y eres rentable, no es una sociedad habitable, no al menos para todos.
Hoy, soy yo el que sobra por improductivo pero no olvides que puede que mañana lo seas tú».
Un año más, la Asociación Almería Acoge, a través de la iniciativa de Acción Social de CaixaBank, ha hecho posible la entrega de los regalos del Árbol de los Sueños, una iniciativa que va mucho más allá de un simple detalle.
El Árbol de los Sueños es ese árbol especial que permite que nuestros niños y niñas reciban un regalo con la llegada del nuevo año. Un regalo que, en muchos casos, no es un capricho, sino una verdadera necesidad. Regalos que abrigan, que protegen del frío, que acompañan en el camino al colegio y que cubren carencias que no siempre se ven a simple vista.
Desde otros ojos, estas realidades pueden pasar desapercibidas. Por eso, desde nuestra entidad sentimos la responsabilidad y la necesidad de poner voz a estas vivencias, de contar lo que hay detrás de cada deseo escrito con ilusión.
El Árbol de los Sueños es también un espacio donde nuestros chicos y chicas pueden expresar emociones, sentimientos y deseos. Lo hacen con palabras sencillas y sinceras, pidiendo siempre regalos alejados de la tecnología o de lo materialmente ostentoso. Sus peticiones hablan de valores, de humildad y de una gran madurez.
Nuestras imágenes lo dicen todo. Los deseos más repetidos son un chaquetón para no pasar frío, unas zapatillas para ir al colegio, un balón para jugar con sus amigos o una equipación deportiva. Nunca piden algo imposible ni inaccesible; piden aquello que puede hacer su día a día un poco mejor.
Y es ahí donde tomamos conciencia de la grandeza de estos pequeños gestos. De cómo algo tan sencillo puede transformar una realidad y llenar de ilusión un corazón.
Desde Almería Acoge nos sentimos profundamente orgullosos de nuestros niños y niñas, de los valores tan hermosos que demuestran y de la fuerza con la que afrontan la vida. Gracias a todas las personas y entidades que hacen posible que el Árbol de los Sueños siga creciendo, porque cada regalo es también un abrazo, una esperanza y una sonrisa compartida.
Hace unos días escribíamos sobre la cabalgata de Reyes de Almería, donde decíamos que un grupo de personas, a pesar del frio y de las inclemencias del tiempo, se quedaron en la cabalgata para hacer felices a los demás, especialmente a los y las más pequeñas.
En este sentido queremos poner algunos nombres, este año queremos resaltar especialmente la figura de Malika. Ella lleva saliendo en la Cabalgata desde que Almería Acoge empezó a colaborar con el Ayuntamiento de Almería hace mas de 20 años. Este año ha estado bastante enferma, le han tenido que hacer una operación de corazón y a pesar de todo eso, tenía claro que como todos los demás años, iba a participar, ha realizado todo el recorrido sin importarle la lluvia, ni el frio, es una referente, es conocida y querida por todas y todos los pajes que salen en la Cabalgata.
Es una persona que nunca se ha rendido, que siempre ha luchado y que es feliz viendo las sonrisas de las demás personas, por eso la cabalgata es importante para ella. También es muy importante para nosotros porque nos anima a encontrarnos con personas que a pesar de las dificultades son capaces de seguir adelante y de ayudar a otras personas.
AÑO 2024AÑO 2024AÑO 2022
Queremos agradecer especialmente a Malika, por participar año tras año, a pesar de las dificultades personales y las climáticas, su ejemplo nos sirve para descubrir cómo hay personas que se esfuerzan para que las circunstancias que les ocurren en su vida no sean las que marquen lo que hacen y cómo lo hacen.
Las personas y sus historias cuentan y nos cuentan, nos hablan de esfuerzo, de superación, de ilusión, nos deben ayudar a reflexionar cómo vemos a los demás y que hay detrás de cada persona.
Desde Asociación Almería Acoge, con la colaboración de Fundación Unicaja y a través del proyecto Almería Inclusiva, hemos puesto el broche final al Taller de Tareas 2025, con la ilusión de volver a encontrarnos en 2026.
Este cierre no es un adiós, sino una pausa para mirar atrás con orgullo y agradecer todo lo vivido. Durante este tiempo hemos compartido aprendizajes, esfuerzo, sonrisas y muchos momentos que nos recuerdan por qué este taller es tan especial.
Ha sido un encuentro muy enriquecedor en el que hemos podido compartir con los progenitores del alumnado la trayectoria y evolución de sus hijos e hijas dentro del taller, así como escuchar sus inquietudes, dudas y aportaciones.
La jornada finalizó con una merienda compartida, un espacio de convivencia y cercanía que puso el broche final a una etapa llena de aprendizaje, esfuerzo y acompañamiento.
Gracias a todas las familias por su implicación y confianza
Gracias a todas las personas que lo han hecho posible. Seguimos caminando juntas y juntos, construyendo una Almería más inclusiva.
La cabalgata de los Reyes Magos siempre es un momento entrañable para las miles de personas que la disfrutan en nuestra ciudad y, especialmente para los y las más pequeñas que están ansiosos por verla y, sobre todo por coger caramelos.
Este año el tiempo, aunque bueno para una provincia como la nuestra, ha dificultado que se desarrollará como otros años. Se ha tenido que adelantar y, a pesar de ello nos ha llovido. Almería Acoge, a pesar de esto ha colaborado un año más en la organización, destacando las voluntarias que han participado y que han terminado totalmente empapadas y las personas que acompañan a los cortejos reales en cada carroza que, a pesar del frio y la lluvia se ha comportando como auténticos profesionales. Todas estas personas han hecho posible que se pueda disfrutar de una cabalgata, que, aunque diferente, sigue siendo emotiva.
Desde aquí queremos agradecer a todas estas personas que un año más han hecho posible una cabalgata, que si no tan vistosa como la de otros años, al menos lo suficiente para generar alegría y expectativa entre los más pequeños y los no tan pequeños.
No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni
inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y
soberano artífice de ti mismo, te informases y
plasmases en la obra que prefirieses. Podrás
degenerar en los seres inferiores que son las
bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en
las realidades superiores que Son divinas.
Discurso sobre la dignidad del hombre. Pico della
Mirandola (1463 -1494)
En las últimas semanas se ha resaltado en la prensa cosas como que según un informe elaborado por el Consejo Económico y Social, encargado por el Ministerio de Inclusión, en el que se afirma que “la inmigración se ha convertido en un factor estructural para el crecimiento económico, el sostenimiento del sistema de bienestar y la cohesión social”.
En el mismo sentido, “los empresarios catalanes reclaman un pacto para favorecer la inmigración y dicen “la necesitamos como el aire para respirar”. Decían: “sin inmigración no podemos producir, no somos competitivos”, es decir, la inmigración es necesaria para la sostenibilidad de la sociedad del bienestar.
Al mismo tiempo, no voy a extenderme en recordar que desde hace bastante más tiempo, los mensajes contra la inmigración, en todo el mundo, triunfan; la Unión Europea copia y blanquea lo que afeaba en Meloni hace un par de años, y da pasos para la externalización de fronteras, y pacta con países «claramente» protectores de los DDHH como Mauritania (por otro lado, a quien le importa) el encarcelamiento de migrantes (oficialmente en centros de retención). Los migrantes son estigmatizados como responsables de todos los males desde Europa hasta Chile, por todas aquellas personas patriotas como les gusta llamarlas a Donald Tramp, imponiéndose el discurso del rechazo, del miedo, del racismo, del odio.
Sin embargo, no es contradictorio con esa necesidad que tenemos de mantener el sistema, simplemente muestra de manera muy clara la situación que estamos viviendo: hasta el discurso antirracista se centra en la aportación económica.
¿y qué pasa con quienes no pueden aportar al dios mercado?, ¿qué pasa con quienes no son productivos?
En Atapuerca, Miguelón (por Miguel Indurain) son los restos de un individuo varón, de hace unos 400.000 años (heidelbergensis, humanos arcaicos antecesores de neandertales y de sapiens) llegó a casi 40 años, una edad avanzada para su especie, que sobrevivió con graves heridas, incluyendo fracturas múltiples y un trauma craneal que le dejó sordo y ciego. Su supervivencia solo fue posible si su grupo social lo cuidaba, lo alimentaba y le proporcionaba refugio. Es una de las primeras muestras de cuidados que se tienen entre la especie “humana”. Se pone como ejemplo de que en Atapuerca había una civilización incipiente, una sociedad con valores, con normas… hasta poco antes o incluso al mismo tiempo se practicaba el canibalismo (hay muestras también de eso) seguramente poco antes de ser tan civilizados.
Chabola de «Mamadou»Chabola de «Mamadou»
Mamadou ( que no se llama Mamadou) tiene algo más de 40, estaba trabajando en la comarca de Níjar, en un invernadero, claro; vivía en una pequeña chabola junto al cruce de Balsa Seca, cerca de San Isidro. Una noche, volviendo del trabajo en su bicicleta un coche lo atropelló y se dio a la fuga (fue localizado después). Lo encontró la Guardia Civil tirado en la cuneta, las piernas rotas (tibia y peroné) no podía moverse. Fue trasladado al hospital y operado. Tras un tiempo en recuperación, aún sin ninguna movilidad; el hospital Torrecárdenas estuvo moviendo cielo y tierra para encontrar dónde alojarlo porque debía darle el alta hospitalaria; no se encontró ningún recurso de acogida, sobre todo por la situación de dependencia de esta persona que no podía moverse. Al final una ambulancia lo dejó en su chabola; lo encontramos al día siguiente tumbado, sin agua, sin comida, sin analgésicos. No tuvo la suerte de Miguelón 400.000 años después, no le llegó la civilización.
Seguramente Pico della Mirandola tendría muy claro que se trata de dos ejemplos de la opción posible que dejó escrita en aquel texto, la de Miguelón es la que prefiere acercarse a “ las realidades superiores que son divinas”, la segunda la que opta por “degenerar en los seres inferiores que son las bestias”, y eso que, personalmente, reconozco “bestias” bastante más amables que personajes tipo Albiol.
Cierto, tenemos una civilización, unas normas, derechos y deberes (que deben compensarse) unos valores, pero como decía Irene Vallejo el pasado día 14 en El País “sin la coherencia de los hechos no sobreviven los derechos”. Los podemos escribir con tinta de oro, pero no sirven de nada si no son protegidos, y si la motivación para protegerlos es la aportación al sistema capitalista, mal vamos. Yo al menos pienso que los valores, como los derechos fundamentales, no pueden basarse en un % de beneficio.
Una muestra, Ismael Diallo, llegó a las costas de Almería en una patera y ahora nos enriquece con un libro de poesías que titula “Me trajo el mar”, que presentó el día de las migraciones en la Biblioteca Pública Francisco Villaespesa. La poesía, como ejemplo, tiene un valor enorme que no puede pagarse en monedas.
El cuidado, la poesía, la protección, la ternura, la acogida, el amor, la gratuidad, el arte, la convivencia, el intercambio… nos aportan valores tan importantes que son clave para reconocernos humanos. La persona que nos necesita y solo puede aportar su pura necesidad de ser acogida, ser refugiada, por ejemplo, esa persona nos entrega la ocasión de humanizarnos, de huir del canibalismo, de escapar de comernos unos a otros a bocados de aranceles y amenazas; nos facilitan ser civilizados, plenamente humanos.
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