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CONCENTRACIÓN POR NUEVAS MUERTES EN EL ESTRECHO

En 1915, en plena primera guerra mundial, el teniente coronel médico John McCrae, horrorizado ante tanta muerte escribió: “Nosotros somos los muertos. Hace solo unos días estábamos vivos. Sentíamos el amanecer y la calidez del sol al ponerse. Amábamos y éramos amados. Y ahora yacemos en los campos de Flandes”.

Poco hemos aprendido, aún seguimos en pie de guerra. Busco con atención lo poco que aparece en la prensa sobre los últimos fallecidos frente a la costa de Almería, lo encuentro en páginas de prensa digital: el cadáver del primer hombre con un chaleco salvavidas frente a embarcaciones de recreo. Salta otra notica junto a esta: fosas comunes con hombres, mujeres, niños acribillados frente a centrales nucleares bien custodiadas. Cinco niños rescatados con hipotermia frente a la preocupación por el precio del gas y la electricidad. Otro cadáver un poco más adelante. Tres hombres “en malas condiciones” ¿tres hombres? Millones de hombres, mujeres, niños y niñas “en malas condiciones” que van cayendo en esa fosa común llamada mediterráneo.

938 personas muertas en lo que va de año en el mediterráneo occidental, (sin contar los cuarenta que murieron en la valla de Melilla), 35 aquí en nuestras costas, 37 sumando estos dos. Eran personas de Marruecos, Argelia, Guinea Conakry, Costa de Marfil, Senegal y Siria. Que se sepa. Son
“enterramientos” masivos, fosa común, aunque la sala de torturas viene de más lejos, son crímenes de guerra, de otra guerra que olvidamos hace tiempo, como hacemos con todas las que no afectan a nuestros bolsillos. Vienen de la guerra del hambre, de la injusticia, de los gobiernos títere al servicio de los mismos intereses económicos que mueven las otras guerras y que siempre han puesto el beneficio por encima de las personas.

No nos extrañemos de estas fosas comunes, ni de esos edificios en los que unas tropas y después otras ondean sus banderas de victoria, cuando por dentro están “totalmente destruidos”. No nos engañemos, construimos sobre la destrucción un nuevo/viejo orden mundial a costa de millares de
muertos.

Como en todas las guerras, solo nos queda ponernos en pie sin más armas que la razón y la palabra para exigir acabar con esta hemorragia, y el corazón, la poesía y el silencio para solidarizarnos con los caídos, los muertos, los que hace solo unos días estaban vivos. Sentían el amanecer y la calidez del sol al ponerse. Amaban y eran amados. Y ahora yacen… en nuestras costas.

Y porque los que estamos aquí no queremos sentirnos cómplices, mostramos nuestra repulsa ante este sistema injusto y nuestra solidaridad con sus víctimas, guardando un minuto de silencio. Y recurrimos, una vez más si, a la poesía de Pilar del Rio para mostrar nuestra indignación.

Y repetimos juntos, una vez más, nuestra reivindicación

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

MUEREN PERSONAS NO SON NÚMEROS

Una vez más nos reunimos en la plaza del Educador para hacer pública la apuesta por la vida, por la justicia, por la fraternidad… a pesar de la injusticia, de las desigualdades, de las fronteras y, por desgracia de la muerte.

Una vez más coincidimos el Círculo de Silencio que Almería Unida contra la pobreza organiza cada mes, con la concentración NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO que varias de las organizaciones que participamos en uno y otro acto convocamos cada vez que la injusticia se transforma en tragedia arrojando nuevas personas muertas y desaparecidas frente a nuestras costas.

Hoy lo hacemos con dos tristes record, dos desgraciadas muestras de ese mal endémico de nuestro tiempo: las 4.404 personas muertas y desaparecidas durante 2021 intentando llegar por mar hasta España, y las 17 personas muertas y desaparecidas en solo tres días de este 2022 que acabamos de empezar. Y lo hacemos desde la convicción de que son vidas, no son números, son personas como nosotros, que sienten, gozan, luchan, lloran, viven y mueren por las mismas cosas que nosotros.

No son números son personas que mueren

PARTE 1
“Los brazos en cruz, el rostro buscando el cielo, la ropa y los zapatos aún en su sitio. Sobre el cuerpo de hombre joven, algas y arena. Descansa en el suelo soñado, ya para siempre. Sin futuro. Sin gloria.”

Es la descripción de la foto del primer inmigrante ahogado que fue recogido en una playa española hace ya 34 años, en 1988, cuando intentaba alcanzar el sueño de escapar de la miseria. Fue el primero en esta macabra lista que sólo en los cinco primeros días de este año suma 3 nuevos cuerpos rescatados sin vida y otros 14 que han desaparecido frente a las costas de Almería. 17 nuevas vidas perdidas por este sistema injusto que pone los intereses económicos y políticos por encima de las personas, la absurda idea de que nos pertenece una tierra a la que todos pertenecemos, la atrocidad de intentar cercar esa tierra con vallas, concertinas, muros y fronteras, poniendo a las personas dentro o fuera de un mapa que dibujan los intereses de quienes más tienen. Unas fronteras cerradas para quienes intentan escapar de la miseria, de la injusticia, del hambre o de la guerra, a los que no dejamos otra crucificadas por un sistema económico, jurídico, político y social injusto, inhumano y fratricida.

PARTE 2
Hoy 7 de enero de 2022 hace cinco días que Yussuf no habla con nadie, tiene 14 años, el día 2 de enero un pesquero lo recogió en el mar y lo entregó a la armada argelina; con su tío y su abuela duerme y come, pero no habla, solo dice “quiero a mi madre”. Su madre, junto con su hermano de 10 años han desaparecido; Ayssif, su tío, nos llama repetidamente para ver si tenemos noticia. Nosotros sabemos que el día 3 de enero, 10 personas desaparecieron, otras 4 personas el día 5; por desgracia puede ser que esa mujer y ese niño estén entre ellos, o sean dos de los tres cuerpos que fueron rescatados, ahogados, muertos; quizá fueran con Benchick, de 30 años; su sobrina también nos llama porque no saben de él desde el día 1, y el amigo de Berkane, con 21 recién cumplidos…

Y así hasta 17 personas ahogadas en cinco días, que sepamos, rescatados los cuerpos o desaparecidos en el mar. Es difícil culpar a nadie, ya sabemos que el sistema criminal que provoca este sufrimiento tiene cifras pero no apellidos; pero es el momento de exigir, una vez más, que se ponga en marcha un servicio de atención a familiares que agilice la identificación, que facilite información, que palie de alguna manera la angustia de ese niño de 14 años que reclama a su madre; la angustia de tantas familias que merecen poder llorar a sus muertos, rezar por ellos, enterrar sus cuerpos o mantener la memoria de los que nunca aparecerán. Es el momento de reclamar, una y mil veces, algo más de sensibilidad, de humanidad hacia los muertos, que de alguna manera suavice la falta de solidaridad y de justicia con los vivos.

Tienen nombres y personas que los conocen

PARTE 3
4.404 personas murieron o desaparecieron intentando llegar a España en 2021. 4.016 huyendo hacia Canaria, 388 en las aguas frente a nosotros en esta parte del mediterráneo. De hecho, se rescataron 1.239 cuerpos, 1.239 personas ahogadas, 1.239 muertos; el resto son las personas a las que vieron morir sus compañeros de travesía, o buscaron los familiares, llamando insistentemente a organizaciones como las que hoy nos reunimos aquí.

Son 12 personas muertas o desaparecidas cada día. Las cifras quizá ya nos dejen insensibles, pero podemos pensarlo un poco. Cuando me reúno con amigos para ver un partido de futbol, cuando termina y celebramos la victoria, otra persona ha muerto intentando escapar de la miseria; cuando voy con mi familia al cine, cuando termina la película, otra persona ha desaparecido intentando buscar un camino para escapar de la injusticia; cuando doy un paseo con mis hijos frente al mar, a las dos horas, cada dos horas, otra persona ha desaparecido, quizá en ese mismo mar.

Las personas desaparecen en esa enorme fosa común en que han convertido nuestros mares y océanos. Nuestra economía, nuestra sociedad, nuestra política, nuestra cultura centrada en el beneficio y no en la persona se han convertido en fosas comunes que solo en un año y en esta parte del mundo que llamamos civilizado han sepultado 4.404 personas, 4.404 ilusiones, 4.404 vidas, 4.404 familias… 4.404 hombres, mujeres, niños, que solo buscaban mejorar su vida y encontraron la muerte.

Hemos leido la poesia de Pilar del Rio MI HIJO MUERE CADA TARDE EN EL MAR

PARTE 4
Por todas estas personas guardamos un minuto de silencio… Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación:
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
​- Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA

El mar sigue tragándose la vida y la esperanza… Y tu verano ¿qué tal?

Terminó el verano y la típica conversación con otras personas que durante ese mes de vacaciones no has visto: “y el verano ¿qué tal?” “bueno, ya sabes. Con esto de la pandemia hemos podido viajar poco. Playita y las cervecicas en la terraza con sus tapicas. Alguna escapada por la provincia”

Otras personas no pueden decir lo mismo. De hecho, ya no están entre nosotros porque ese mar del verano fue su tumba y que desgraciadamente se han vuelto a perder vidas humanas en el mar.

Los datos demuestran la tragedia: 228 cuerpos encontrados en las costas mediterránea occidental y 428, en Canarias hasta agosto. Todos cuerpos encontrados, no hay datos precisos sobre los desaparecidos. Pero son solo números, números que cada vez más nos alejan de la realidad, que nos insensibilizan. Detrás de los números y de la palabra inmigrante estaba, en
realidad, la vida de jóvenes, de niños y niñas… de seres humanos tragados por el mar físico y, lo peor, ahogados o desaparecidos por el mar de la indiferencia de otros seres humanos.

Cuando el martes día 28 de septiembre a las 19:30 pases por la plaza del Educador encontrarás a un puñado de personas que luchan contra esa indiferencia, que alzan la voz de quien no la tiene enmudecida por la muerte o por el llanto del que no volverá. Juzgarán muchos que esos muertos lo son por ser unos locos y unas locas, que para qué se juegan la vida si saben que pueden morir… haceros la pregunta al revés ¿qué puede haber en sus países para arriesgar la vida de esa manera? Y más allá de esto ¿tú de qué lado estás? ¿estás con el ser humano o eres de los indiferentes? Recuerda que naciste aquí por casualidad y que podrías ser tú ese muerto o desaparecido.

Así que el próximo martes únete a ese puñado de personas, no importa tu afiliación política o religiosa, tampoco que seas del Real Madrid o del Barça, ni si eres española o británica… nada de eso importa, solo el ser humano, solo la humanidad. Cuando pases el martes quédate y grita en silencio con nosotros, reza, denuncia… pero ven, demuestra que por encima de todas las fronteras políticas está la vida humana y que la esperanza no merece ese trágico final.

Grita con nosotros en silencio ¡no, no estamos en silencio ante esta tragedia!

Marga Asension

MUERTES EN EL ESTRECHO, POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

A pesar de la condiciones atmosféricas o, quizás con más razón por ellas, nos volvemos a concentrar para denunciar 14 nuevas muertes en el estrecho, en nuestras costas más cercanas. Seguimos y seguiremos siendo la conciencia de un país que no puede mirar para otro lado, de una Europa que tiene que mirar al Sur.

Otras 14 personas dejaron de existir el martes pasado. A duras penas nos vamos enterando del número de muertos y desaparecidos desde el día 26 de noviembre. No es fácil escucharlo en la radio o verlo en un periódico. No es importante que mueran 14 nadies. Es una tragedia, sí, pero solo para quienes han muerto, para sus familias, para quienes compartían esa barca de ilusiones que se convierte en muerte otra vez. No es una tragedia para este lado del mar, para quienes cada vez hacen menos caso de estas muertes repetidas. Ya no es ni tan siquiera noticia. Si acaso una nota frecuente que solo llama la atención si el número de muertos es muy alto o si aparece un niño flotando muerto y nos estropea la siesta, y, hasta eso, cada vez menos.

Pero no es un accidente. Es el resultado asquerosamente macabro de tanta mentira que hemos construido para resguardar nuestro egoísmo o nuestra tranquilidad inconsciente.  Estas muertes son el resultado seguro de nuestra forma de vida, de un sistema económico y social que se asienta en la expropiación de las riquezas naturales de la mayor parte del mundo para que en la otra sigamos gastando más de lo que tenemos. La muerte de unos es el precio de tanto despilfarro, de la locura consumista, de un tipo de vida basado en tantos black friday que solo ofrecen muerte a quienes no pueden participar en ellos. Es el resultado del nuevo opio de un pueblo adormecido por la gran mentira de que esta tierra es nuestra, de que tenemos derecho a fabricar muros, fronteras, concertinas para preservar lo que no es de nadie, porque este mundo no pertenece a nadie y debería ser la casa de todos.

No, no es un accidente, nunca lo ha sido. Y si alguien se pregunta ¿entonces qué hacemos?, ¿cómo se organizan las migraciones?, ¿no tenemos derecho preservar nuestro territorio, nuestra economía, nuestra identidad?, tendremos que recordar una y mil veces que, si esto es a costa de la vida de otras personas, estaremos siendo cómplices de su muerte. Estaremos siendo cómplices de un sistema criminal que es quien está causando el hambre y las guerras que expulsan a las personas de su propia casa, los gobiernos y la economía que reparten el pan y la tierra por la ley del más fuerte, las fronteras y el silencio que esconden los muertos y asustan a los que quedamos vivos para que no protestemos.

Una vez más denunciamos este crimen continuado y proclamamos públicamente que no queremos ser cómplices de estas muertes. Reivindicamos la necesidad de cambiar cuantas políticas sean necesarias para salvaguardar nuestra propia dignidad y la vida de las personas como valor supremo.

Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”.

Guardamos un minuto de silencio y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

  • Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
  • Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
  • Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
  • Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
  • Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

    ¡No más muertes para llegar a Europa! ¡Por un Mediterráneo solidario!