Vivimos rodeados de imágenes. Las vemos cada día en redes sociales, medios de comunicación y plataformas digitales. Las compartimos, las comentamos y muchas veces pasan tan rápido que apenas les prestamos atención. Sin embargo, algunas dejan huella. Hay imágenes que refuerzan estereotipos, alimentan prejuicios o transmiten mensajes que, aunque parezcan cotidianos, terminan normalizando distintas formas de violencia.
Para muchos jóvenes, especialmente aquellos que han vivido procesos migratorios o situaciones de especial vulnerabilidad, esas imágenes no son algo lejano. Forman parte de su día a día y pueden influir en cómo se sienten, en cómo creen que los demás les miran y, en definitiva, en cómo construyen su propia identidad.
Con esta realidad como punto de partida nace «Imágenes del daño: análisis audiovisual de las violencias basadas en imágenes y su impacto en jóvenes migrantes», un proyecto de investigación y creación participativa ideado y desarrollado por la profesora Verónica C. Cala, de la Universidad de Almería, en colaboración con Almería Acoge y con la participación de jóvenes del Servicio de 300 plazas para la inserción laboral y social de jóvenes inmigrantes que han estado bajo medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad.
Desde Almería Acoge hemos tenido la oportunidad de acompañar este proceso desde el principio. Como entidad que trabaja cada día con estos jóvenes, hemos visto cómo este proyecto les ha ofrecido un espacio diferente: un lugar donde detenerse a reflexionar sobre las imágenes que consumen a diario, compartir experiencias que habitualmente quedan en silencio y convertirlas en una oportunidad para crear.
El objetivo del proyecto ha sido conocer qué imágenes identifican ellos mismos como «imágenes-daño», comprender cómo afectan a su bienestar emocional y construir nuevas narrativas visuales capaces de cuestionar esos discursos.
Y ese ha sido, precisamente, uno de los aspectos más valiosos de la investigación: han sido los propios jóvenes quienes, a partir de sus vivencias, han señalado aquellas representaciones que de alguna manera les dañan, que les hacen sentir excluidos, estigmatizados o invisibles. Su experiencia ha sido el punto de partida y también el eje de todo el proceso.
Las llamadas imágenes-daño no son únicamente aquellas que muestran violencia de forma explícita. También lo son las que perpetúan prejuicios, alimentan estereotipos o hacen que determinadas personas sientan que no tienen un lugar desde el que ser reconocidas. En el caso de los jóvenes migrantes, estas representaciones están muy relacionadas con experiencias de discriminación, racialización y desigualdad que afectan directamente a su bienestar y a su sentimiento de pertenencia.



El proyecto se ha desarrollado a través de dos sesiones participativas en las que se combinaron investigación, reflexión y creación.
Durante la primera sesión, los participantes han trabajado con más de 500 imágenes procedentes de redes sociales y distintos espacios digitales.
A partir de ellas han ido identificando aquellas que les resultaban dañinas y, sobre todo, explicando por qué. Ese diálogo les ha permitido compartir experiencias muy diversas y comprender cómo determinadas representaciones siguen reproduciendo prejuicios y desigualdades de una forma muchas veces silenciosa.
La segunda sesión se ha dedicado a transformar esas imágenes. A través del collage, el montaje y otras técnicas creativas, los jóvenes han construido nuevas narrativas visuales con el objetivo de resignificar los mensajes originales.
Las imágenes han dejado de ser únicamente un reflejo del daño para convertirse en herramientas de expresión, de resistencia y de cuidado y cada obra realizada ha representado una manera distinta de imaginar otras formas de mirar y de contar la realidad.


El proyecto ha culminado el pasado 14 de Julio con una exposición en la Universidad de Almería que ha reunido todas las creaciones realizadas durante el proceso. La producción material, creativa y sonora de la muestra, así como el título de la exposición y el de cada una de las obras, ha sido concebida y realizada íntegramente por los propios jóvenes participantes, reforzando el carácter colaborativo y participativo de la iniciativa.

La inauguración de la exposición ha contado con la presencia de representantes de la Universidad de Almería, entre ellos la profesora Verónica C. Cala, impulsora del proyecto, así como miembros del Centro de Estudio de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI). También han participado, obviamente, los jóvenes de Almería Acoge, quienes han podido compartir con las personas asistentes el recorrido vivido y el significado de las obras expuestas.
Para quienes trabajamos cada día junto a estos jóvenes, este proyecto ha supuesto mucho más que una investigación; ha sido una oportunidad para escuchar, comprender y dar valor a experiencias que con demasiada frecuencia permanecen invisibles.
Hemos visto cómo los jóvenes han encontrado un espacio seguro para expresar aquello que sienten cuando determinadas imágenes hablan sobre ellos y/o por ellos, y cómo, a través de la creación, han sido capaces de responder con sus propias voces.
El proyecto «Imágenes del daño» ha demostrado el enorme potencial que tiene la investigación participativa y las prácticas creativas cuando se ponen al servicio de las personas. No solo generan conocimiento, sino que crean espacios de encuentro, fortalecen el pensamiento crítico y contribuyen a construir una sociedad más inclusiva, donde todas las personas puedan verse representadas desde la dignidad, el respeto y el reconocimiento.




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