Almería Acoge no podría entenderse sin el voluntariado, sin cada persona que a lo largo de la historia de la Asociación, ha dedicado tiempo y esfuerzo a mejorar la vida de otras personas, a hacer de esta sociedad un mundo mejor, algunas han estado solo unas pocas semanas o meses otras ha estado o siguen estando a través de los años, toda una vida.
Algunas de esas personas ha dado la casualidad que nos han dejado hace muy poco, dos voluntarios con un carisma muy especial: Antonio Puertas y Ángel Moreno; pero seguirán estando en el recuerdo y formaran siempre parte de la Asociación, porque nos han ayudado a crecer como entidad y a ser mejores personas, han sido referentes y ejemplo para generaciones posteriores.
Otras nos siguen acompañando, siguen esforzándose por cuidar y dignificar las vidas de las personas migrantes y vulnerables, nos siguen recordando lo importante que es poner corazón y alma, acogida y escucha, denuncia de injusticias y construcción de relaciones mas humanas y todo de manera altruista. La labor y el esfuerzo del voluntariado hace que podamos llevar adelante muchos programas y realizar muchas actividades que no están subvencionadas pero que son fundamentales para poder construir una ciudad y una sociedad intercultural y justa.
Siempre os damos las gracias, pero hoy además queremos hacerlo públicamente, a través de las redes sociales.
El 27 de diciembre pasados falleció nuestro compañero en el voluntariado, mi, nuestro, amigo Ángel Moreno Roda.
Lo conocí hacia 1999, cuando compartimos despacho en el gabinete jurídico de Almería Acoge en la antigua sede de Padre Luque. Hombre de elevada estatura, delgado, porque tenía que cuidarse mucho por su diabetes, me llamaba la atención su gran formación jurídica y, sobre todo, su carácter.
Metódico, asertivo, siempre poniéndose al día, espléndido jurista, lo que más me admiraba de él era su trato con los migrantes que venían a consultarle sus problemas: atención y empatía exquisita. Quién cayera en sus manos no sólo saldría con la mejor respuesta jurídica a su problema, es que se sentía tratado con respeto y humanidad especiales.
Alguna vez dejé de trabajar para admirar el trato que daba a aquellos que le intentaban liar o engañar. Les pillaba al vuelo y les regañaba con una energía empática que, sin palabras agrias ni alto volumen, desarmaba al mangoneante sin humillarlo. Hace falta una personalidad muy bien construida para saber regañar como lo hacía Ángel.
Entrega del premio del voluntariado de Almería Acoge
Ángel tenía rasgos de señor de los de antes, de los que Ortega y Gasset consideraba en” buena forma”, “altos de moral”, necesarios para progresar (palabra, hoy, muy desgastada).
Nacido en 1929, la guerra incivil hizo desaparecer a gran parte de su familia, que, por sus valores tradicionales, quedó en lugar equivocado. Aceptó esa experiencia sin rencor. Miraba hacia delante.
He consultado sus datos en la I.A. Con alegría veo que consta información sobre su notable expediente universitario, su acceso a los niveles altos del funcionariado como habilitado a nivel estatal de la Administración local, su paso como secretario de los ayuntamientos de varias localidades hasta llegar a la Diputación de Almería donde trabaja décadas hasta jubilarse en 1994 recibiendo el escudo de oro de nuestra provincia por su labor.
Sí, la I.A. nos informa de su aspecto de trabajador riguroso y honrado, pero no recoge que era un hombre de “alta moral”, de los que aceptan desafíos y dan lo mejor de sí. Así que, jubilado, no se queda en casa y llega a Almería Acoge, aprendiendo informática para ser eficaz, con algún coma hipoglucémico que nos hizo llamar al 061, pero, repuesto, no iba a casa, seguía trabajando. Tampoco consintió que la pérdida de Carmen, su mujer, lo apartara de la atención gratuita a los migrantes.
Estuvo con nosotros, que le echábamos un ojo por si tenía síntomas de bajón de glucosa, hasta pasados los ochenta años. Sus cualidades de excelente compañero, su trabajo constante y eficaz… llevan a la Asociación a conseguir para él la medalla provincial al voluntariado y, en nuestra despedida, la de plata de nuestra Asociación.
Hasta el final le he visto leer, pasear, tutelar a su hermana menor con Alzheimer, ir a la piscina, seguir peleándose con la informática…
Y su final, para alguien como yo, que ya es mayor también, le deja serenidad. La serenidad de despedir a alguien que ha aprovechado su vida. Sé que descansa en paz.
En Almería a 2 de diciembre de 2025
Francisco Sanz Meléndez, voluntario de Almería Acoge.
Al cumplirse 25 años de Almería Acoge, Antonio Puertas escribía:“Yo conocía a Juan Sánchez Miranda porque desde mi trabajo en la Seguridad Social me pedía ayuda con algunos inmigrantes. Pasé a interesarme por la Asociación hasta el punto de que fui su presidente entre 1997 y 2006. Almería Acoge me ha permitido desarrollar una labor importante de servicio, algo que considero primordial en mi vida, así que solo puedo sentir agradecimiento, y mucho cariño”.
Antonio fue el segundo presidente. Tenía un talante muy necesario para ese momento de crecimiento de la Asociación. Frente al carisma comunicativo de Juan Sánchez Miranda, Antonio dedicó su esfuerzo a la cohesión interna, a ser uno más entre el voluntariado. Su pasión por los demás y su calidez humana ayudó mucho a superar los duros momentos que se vivieron en ese tiempo. No dudaba en ponerse al frente en las negociaciones políticas con la Subdelegación del Gobierno o las alcaldías, pero tampoco en ser el primero en apoyar una protesta o una manifestación. Una valentía que le ocasionó algunos aprietos: en la concentración de Campohermoso un coche cargó contra el grupo en el que se encontraba; o en los sucesos de El Ejido, teníamos que dejar su coche lejos del local para poder encontrarlo como lo dejábamos. Antonio fue un buen hombre y un hombre bueno.
Juan A. Miralles Ortega
Para mi Antonio Puertas fue la persona que me ayudó a entender cómo había que hacer para que el trabajo fuera con el corazón y no solo con la cabeza. Antonio me ayudó a entender que lo importante son las personas y que hay que demostrárselo. No son suficientes buenas estructuras, ni siquiera un trabajo de mucho calado y con muchos recursos, si al final no pones el corazón y no le dices a las personas que ellas son las protagonistas de este proceso. No puedo más que agradecer todo lo que aprendí de él, los buenos ratos que pasamos, todo lo que me enseñó antes de coger la presidencia, todo su apoyo y … también su forma de afrontar los momentos difíciles.
Primeros de noviembre. Como desde hace muchísimo tiempo, en estas fechas, los cementerios florecen. Las calles y las carreteras se llenan de familiares comprando flores, limpiando tumbas, recordando nombres. Es la fiesta del recuerdo, de la presencia amable de todas las ausencias que aún nos duelen o que al menos nos acercan aún sentimientos de cariño, de agradecimiento, hacia personas cercanas que han fallecido.
Ese mismo día, el de la fiesta de los fieles difuntos, “el día de los muertos” en lenguaje popular, fueron recogidas 82 personas en las playas de la provincia, 82 personas buscando una nueva vida, y una encontrando una nueva muerte.
No lo acompañaban sus familiares, no llevarán flores a su tumba. Es posible que aún no tengan claro por qué no los ha llamado para decir si ha llegado; es muy posible que teman lo peor porque otros ya habrán llamado y saben que salieron juntos. Este no, este, es solo “este”, aún no tiene nombre en el lado del mar donde quedó su cuerpo, en el lado del mapa en que le ha tocado su muerte, su vida quedó en el otro. No tiene familia aquí, no tiene flores, aquí no tendrá lágrimas, si acaso esta tarde un minuto de silencio.
Este no es un muerto de los nuestros, es un muerto ajeno, como tantos otros muertos que no murieron en su sitio, tantas personas que no poseen ni el sitio donde han muerto. Pero lo que sí es nuestro es el motivo. Lo que sí es nuestro es el por qué ha muerto. De eso no podemos extrañarnos. Por lo que ha muerto este muerto y esos otros miles que alfombran el fondo del mar o llenar nichos sin nombre, ni flores, ni lágrimas, eso si es nuestro. Porque nuestras son las fronteras que nos separan, los alambres que las coronan y las banderas que las adornan. Son nuestras las leyes que respaldan esas fronteras y los tratados internacionales que las determinan. Es nuestro el mercado que los condena a la pobreza y les compra a bajo coste las materias primas. Son nuestros la mayoría de sus gobiernos, que firman lo que les indicamos, sostienen sociedades injustas y recogen lo que les pagamos.
Así lo recoge esta poesía de Alvaro Muñoz Rodriguez
En manos de la fatalidad, una vida se apaga sin sentido,
un destino que no es propio, una muerte que no es justa.
No es la propia mano, la que aprieta el gatillo,
ni la propia voluntad, la que decide el final.
Es la culpa de otros, la que cierra los ojos,
la que silencia la voz, y apaga la luz.
Un inocente caído, en un campo de batalla,
un daño colateral, en una guerra ajena.
La impunidad reina, y la justicia se esconde,
mientras la víctima, yace en la oscuridad.
Morir por causa ajena, es una tragedia sin nombre,
un dolor que no cesa, una herida que no sana.
Pero la memoria queda, y la verdad se revela,
y aunque la vida se vaya, la justicia se busca.
Como gesto simbólico nos hemos pasado las pulseras que les ponen cuando los encierran en el Puerto durante 72 horas a las personas que si han conseguido llegar.
Desde el Círculo de Silencio de la plataforma Almería Actúa contra la pobreza y desde la convocatoria “No más muertes para llegar a Europa”, decimos no a esta farsa de mundo que acepta como daños colaterales la consecuencia de muerte de los sistemas injustos, las muertes y el sufrimiento que causa el reparto cada vez más desigual de la riqueza. Nosotras miramos de frente a esta persona, a este muerto, y a todos los hombres y mujeres que se ven obligados a buscarse la vida lejos de su tierra y de sus familias. Nosotras si notamos su ausencia. Nosotras si buscamos la justicia, y por eso hacemos un minuto de silencio…………
Y, una vez más, utilizamos la poesía de Pilar del Rio para expresar nuestra solidaridad con todas estas personas. Mi hijo muere cada tarde en el mar….
“Mi hijo muere cada tarde en el mar. Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32, tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos. Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles. Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana, a compartir con otros que siempre son sus semejantes
su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender. Mi hijo estudió,
mi hijo trabajó en todos los oficios. Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado. Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa, porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios y con otras en que aparecen patrias, los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones
y han cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre. El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo
con su mirada valiente y abierta. Mi hijo no se rinde, necesita hacernos comprender
que sin él no estamos todos. Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos, y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican. Mi hijo no puede seguir muriendo
porque con él está muriendo nuestra civilización”.
Y unimos nuestro silencio respetuoso y nuestra voz para repetir juntos estas reivindicaciones:
Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de la injusticia que supone tantas muertes. Y pedimos que se detenga de forma inmediata el genocidio en Gaza.
Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir la vergüenza de las muertes para llegar a Europa, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
Exigimos que los distintos gobiernos, abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
Desde Almería Acoge ponemos en marcha un programa en colaboración con la Fundación Unicaja, con el objetivo de favorecer la igualdad de oportunidades y la convivencia intercultural, apoyando a colectivos en situación de vulnerabilidad social en nuestra localidad.
El programa combina apoyo educativo a menores del “Taller de Tareas” y empoderamiento de mujeres en riesgo de exclusión, dos líneas de trabajo fundamentales para promover una sociedad más justa, cohesionada e inclusiva y realizadas de forma histórica por la asociación de desde sus inicios.
Con menores: aprender, convivir y crecer
A través de los talleres de apoyo escolar y refuerzo educativo, acompañamos a los niños y niñas en su proceso de aprendizaje, ayudándoles con las tareas escolares y fomentando hábitos de estudio. Además, trabajamos la educación en valores mediante actividades que promueven la convivencia y el respeto en un contexto multicultural.
El trabajo se completa con una comunicación constante con las familias y los centros educativos, creando un entorno de colaboración que favorece el desarrollo integral de los menores.
Con mujeres: Fortalecer, empoderar, acompañar y crear redes
El programa también impulsa la autonomía y el empoderamiento de mujeres a través de talleres y espacios de encuentro diseñados para fortalecer la autoestima, crear redes de apoyo y fomentar la participación social.
Un compromiso compartido
Gracias al apoyo de la Fundación Unicaja, este programa refuerza el compromiso de Almería Acoge con la convivencia intercultural, la inclusión social y la igualdad de oportunidades en nuestra ciudad.
Seguimos trabajando día a día por una Almería más solidaria, diversa y justa, donde todas las personas puedan desarrollarse plenamente.
Nos reuníamos para denunciar dos muertes ocurridas el pasado 11 de Agosto y, desgraciadamente el mismo día aparecen 7 nuevos cadáveres en nuestras costas, con la posibilidad de que sean más. Al menos 9 muertes más a sumar en la macabra lista de las casi 2.000 personas ahogadas en este mar de enero a junio de este año, intentando llegar hasta España.
Como desde hace varios años, terminamos el verano concentrándonos para mostrar nuestra solidaridad, nuestro pesar por estas personas a las que hemos perdido, personas que no consiguieron el sueño de una vida mejor, sino que encontraron la pesadilla del sistema de barreras y fronteras físicas, mentales y legales que nos rodean por todas partes y que terminan matando esperanzas, deseos y también vidas.
Como cada verano, ha sido difícil encontrar noticias sobre estas muertes, porque, por desgracia y para vergüenza de todo el llamado primer mundo, estamos demasiado salpicados por la sangre del genocidio en Gaza y a quienes nos repugna esa terrible realidad nos hemos bombardeado de imágenes y noticias de la masacre y la hambruna, como una especie de vacuna para que no caigamos en el silencio cómplice de nuestra parte del mundo. Desde aquí, una vez más, exigimos frenar de una vez por todas este genocidio, y penalizar a los sionistas sin escrúpulos que están ahogando en sangre a Palestina y ahogando en vergüenza eterna a Israel y a sus cómplices.
Hay otras noticias que han desviado la atención, noticias también terribles, los fuegos que la falta de prevención, la mala gestión pública y el cambio climático, han permitido que conviertan en cenizas gran parte de nuestro suelo.
Nuestro mundo arde, nuestra cultura, nuestra historia se quema. Quizá también por mala gestión pública, también por falta de implicación personal o por sobra de egoísmo y ambición, el suelo que nos sostiene, la tierra en la que deberíamos convivir se quema y nos quema con ella.
Hace unos días escuchábamos que el fuego cruzó la frontera de Portugal, otro fuego, el de la desesperación ha estado cruzando la frontera de Ceuta por el mar; los fuegos, el hambre, la huida… cruzan las fronteras, o lo intentan, o simplemente no ven las fronteras. Allí donde unos vemos fronteras, posesiones, patrias… otros solo ven necesidad de futuro, necesidad de libertad, necesidad de paz, necesidad de justicia, necesidad de solidaridad, necesidad de igualdad, de equidad, necesidad de fraternidad más allá de cualquier tipo de frontera, de lengua, de creencia o de pertenencia.
Una vez más llamamos a no tener miedo a perder nuestro sitio en la playa, llamamos a esforzarnos por no perder nuestro sitio en la historia. Llamamos a no sentirnos propietarios del mar ni de la tierra, llamamos a no creernos mejores que nadie y no queremos ser vigilantes perseguidores de quien quiera entrar, sino atentos acogedores de quien nos necesite, venga de donde venga.
Necesitamos menos miedos y más acogida, por eso nuestra concentración está presidida por una mesa en la que se encuentra la comida, el trabajo, la vivienda, la dignidad, la libertad… una mesa que, o es compartida, o es fratricida, o la compartimos (aquí y allí) o matamos o dejamos que mueran quienes no pueden acercarse. No hay más alternativas: o trabajamos más la humanidad, o seguimos quemando nuestro mundo y a quienes lo habitamos.
Desde la visión de esa mesa por compartir, mostramos nuestra repulsa ante este sistema injusto y nuestra solidaridad con sus víctimas, guardando un minuto de silencio, leemos la poesía de Pilar del Rio.
Y repetimos juntos, una vez más, nuestra reivindicación:
– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación. NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO
Almería Acoge participa en el programa “Gente Maravillosa” para visibilizar el racismo hacia jóvenes migrantes.
El experimento social fue grabado el pasado 12 de agosto en AquaVera (Vera, Almería), con la participación activa de jóvenes del servicio de inserción sociolaboral gestionado por la Junta de Andalucía y cofinanciado por el FSE+.
Desde Almería Acoge queremos compartir una experiencia que ha sido tan intensa como significativa. El pasado martes 12 de agosto participamos en la grabación del programa Gente Maravillosa, de Canal Sur, con una cámara oculta protagonizada por jóvenes migrantes.
La grabación tuvo lugar en el parque acuático AquaVera, en el municipio de Vera, y consistió en una recreación basada en situaciones reales de discriminación que viven muchos jóvenes migrantes a diario. Nuestros chicos, acompañados por una educadora del equipo, se integraron en el experimento social interpretando a jóvenes recién llegados a España, que apenas dominan el idioma y que se encuentran en una visita organizada por su centro con vistas a realizar prácticas laborales en el parque.
A lo largo de la escena, un matrimonio ficticio —interpretado por actores profesionales— protagoniza una situación de acoso verbal, racismo y criminalización, llegando a acusar a los jóvenes de “colarse” en el parque y de haberles robado el móvil, simplemente por su origen y por la molestia que les supone su presencia en un espacio público.
Para nuestros jóvenes, la experiencia fue mucho más que una grabación: fue una oportunidad para denunciar la violencia simbólica que aún persiste en demasiados espacios, pero también una forma de resignificar su lugar en la sociedad. Ellos no solo interpretaron el papel de víctimas de un sistema que muchas veces los margina: se convirtieron en agentes de cambio, en relatores de su propia historia, en protagonistas de una denuncia colectiva.
Como asociación, valoramos muy positivamente esta colaboración con Gente Maravillosa. El programa no solo se ha consolidado como una herramienta audiovisual de sensibilización, sino que nos ofreció un espacio para mostrar que detrás del término “mena” hay historias de superación, esfuerzo, humanidad y dignidad.
Las conclusiones las dejamos para cuando se difunda el programa en televisión, ya avisaremos de la fecha.
Esta participación forma parte de nuestro compromiso con una inserción social integral, que no se limita a lo laboral o educativo, sino que abarca también la participación activa y protagonista, el empoderamiento y la convivencia intercultural.
Los jóvenes que han participado forman parte del “servicio de 300 plazas de inserción laboral y social para jóvenes inmigrantes que hayan estado bajo las medidas del sistema de protección de menores de la Junta de Andalucía o jóvenes inmigrantes en situación de gran vulnerabilidad” que gestiona nuestra asociación en la provincia de Almería.
En el verano sigue nuestra labor, no se puede parar, la realidad nos obliga a no poder tomarnos vacaciones, a seguir con el trabajo que se desarrolla durante todo el año. No es que estemos de guardia, es que seguimos con la tarea.
Lo cierto es que el responsable de la página web si está de vacaciones y por eso algunas noticias no han salido en su momento, pero nos parece importante comunicarlas, aquí os dejamos algunas:
¡Gran avance para los beneficiarios del programa de protección internacional! *
Los participantes del programa de protección internacional de la asociación Almería Acoge han finalizado con éxito un curso de carpintería metálica. Las formaciones son la mejor manera de asegurar la empleabilidad y el futuro laboral, en concreto esta formación práctica y especializada les brinda nuevas herramientas y habilidades que serán clave para su inserción laboral en el sector.
Nos parece una apuesta muy importante y nos alegra el esfuerzo y la implicación de las personas participantes, celebramos este paso tan importante, que abre puertas a oportunidades de empleo y facilita su integración en la comunidad. No solo mejoran su situación laboral, también les permite ayudar a otras personas e implicarse en su propia vida.
¡Enhorabuena a todos los participantes por su esfuerzo y dedicación! Seguimos trabajando para construir un futuro con más oportunidades para todos.
Taller de Verano con los más pequeños del barrio en Almería Acoge
Este verano, en la asociación Almería Acoge, hemos disfrutado de un Taller de Verano muy especial dedicado a los más pequeños del barrio. Entre juegos, manualidades y muchas risas, hemos puesto un énfasis especial en la importancia de la lectura como herramienta fundamental para su desarrollo y aprendizaje.
Durante el taller, los niños han descubierto el placer de los cuentos y las historias, fomentando su imaginación, vocabulario y amor por la lectura. Crear este espacio seguro y divertido no solo les ha permitido disfrutar del verano, sino también fortalecer habilidades que serán claves en su futuro educativo y personal.
Taller de Deporte con los beneficiarios de protección internacional en Almería Acoge *
En la asociación Almería Acoge seguimos promoviendo la integración y el bienestar de los beneficiarios del programa de protección internacional a través del deporte.
El deporte es una herramienta poderosa para fortalecer la salud física y mental, mejorar las habilidades sociales y crear lazos de amistad en un ambiente positivo y de respeto. Este taller ha ayudado a nuestros beneficiarios a sentirse parte activa de la comunidad, con energía, motivación y ganas de seguir adelante.
Seguimos apostando por actividades que impulsen la inclusión y el desarrollo personal.
Hoy queremos compartir una historia inspiradora, una joven emprendedora ha dado un paso valiente y decidido al abrir su propia clínica de podología, marcando un camino de superación y ejemplo para muchas otras generaciones.
Su esfuerzo, dedicación y pasión por ayudar a los demás son un reflejo de cómo las nuevas generaciones están transformando realidades y rompiendo barreras, mostrando que con trabajo y perseverancia todo es posible.
Desde aquí, celebramos su logro y animamos a más jóvenes a seguir sus pasos, abriendo puertas y construyendo un futuro lleno de oportunidades.
para mejorar el acceso a la salud podológica de personas en situación de vulnerabilidad.
Agradecemos a la podóloga Islam Mhanna Mhanna por su compromiso con la salud y la justicia social. Porque el cuidado de los pies también es un derecho.
En los últimos meses, algunos partidos políticos han radicalizado su discurso buscando un enemigo común. La portavoz del grupo de ultraderecha, Rocío de Meer, ha declarado públicamente su intención de deportar a todo inmigrante, independientemente de su situación administrativa en España, a su país de origen si no se adapta a unos cánones que solo su partido establece. Unos cánones para ser un «correcto español», según su ideología.
Por eso quiero compartir una reflexión de una persona de 26 años que encontré en redes sociales. Una reflexión que me hizo pensar:
“Fue a la edad de catorce o quince años cuando tropecé a menudo con la palabra ‘moro’, ‘marroquí’, especialmente en conversaciones de tema político. Por aquel entonces experimentaba un ligero rechazo, no pudiendo desprenderme de ese sentimiento desagradable que siempre me sobrecogía cuando se resolvían conflictos de índole religiosa. La cuestión, por entonces, no tenía para mí otras connotaciones. En la ciudad de Jaén vivían muy pocos moros. Con el curso de los lustros se habían europeizado exteriormente, aparentando ser uno más; personalmente llegué a considerarles españoles. Lo absurdo de esta ilusión me era poco claro, ya que por aquel entonces veía en el aspecto religioso la única diferencia peculiar. Que por eso se persiguiese a los moros y moras, como creía yo, hizo que muchas veces aborreciera los comentarios desfavorables que se hacían de ellos. De la existencia de un odio sistemático contra el marroquí no tenía yo todavía ninguna idea en absoluto.
Así llegué yo a Almería. Ciertamente, ahora ya no se trataba de españoles con una creencia religiosa especial, sino de un pueblo diferente en sí, por lo que yo no podía dudar más; pues desde que me empezó a preocupar la cuestión marroquí, cambió mi primera impresión sobre Almería. Por doquier veía moros, y cuanto más los observaba, más se diferenciaban a mis ojos de las demás gentes. Sobre todo, en el centro de la ciudad y en la parte norte, se notaba la presencia de un verdadero enjambre de individuos que, por su aspecto externo, en nada se parecían a los españoles.
Fuente RTVE
Hasta aquí la cita. ¿no es para tanto, verdad? Salvo que se revele ahora que no esto no lo escribió ningún joven en redes sociales…
Pues esta reflexión no la escribió ningún joven en redes sociales. Fue escrita hace casi un siglo por una persona que cambió la historia del mundo para siempre. Se trata de dos extractos de un famoso libro publicado en 1925 por Adolf Hitler: Mein Kampf, concretamente de las páginas 38 y 41 (Hitler, 2013, pp. 38–41). Lo único que hice fue sustituir las palabras “judío”, “judaísmo” y “sionismo” por otras más actuales como “marroquí” e “islam”, además de cambiar las ciudades originales (Viena y Múnich) por Jaén y Almería.
¿Ahora qué opinas?
¿De verdad no nos damos cuenta de la deriva ideológica a la que nos están arrastrando ciertas personas y partidos? Se han quitado la careta, y están dejando claro que no son tan distintos a los nazis antisemitas que definían quién merecía vivir o ser parte del país.
Fuente RTVE
Ellos ponen los criterios, los principios y las doctrinas. Quien no piense como ellos es automáticamente un enemigo: comunista, woke, feminista, rojo… cualquier apelativo que te convierta en objetivo. Su programa se basa en el odio. En señalar a un “otro”. En fijar una diana. En pintar un punto rojo sobre la nieve, fácil de identificar para quien tiene buena vista, pero poca visión.
Esta estrategia política está de actualidad, pero también es muy antigua Por eso debe compararse con la historia. Porque siento que cada día estamos más cerca de repetirla.
Hitler, A. (2013). Mi lucha. Sigfrido Casa Editora. (Obra original publicada en 1925)
Texto original
Fue a la edad de catorce o quince años cuando tropecé a menudo con la palabra «judío», especialmente en conversaciones de tema político. Por aquel entonces, experimentaba un ligero rechazo, no pudiendo desprenderme de este sentimiento desagradable que siempre me sobrecogía cuando se resolvían conflictos de índole religioso.
La cuestión por entonces no tenía pues para mí otras connotaciones.
En la ciudad de Linz vivían muy pocos judíos. Con el curso de los siglos se • habían europeizado exteriormente, aparentando ser uno más; personalmente llegué a considerarles alemanes. Lo absurdo de esta ilusión me era poco claro, ya que por aquel entonces veía en el aspecto religioso la única diferencia peculiar. Que por eso se persiguiese a los judíos, como creía yo, hizo que muchas veces aborreciera los comentarios desfavorables que se hacían de ellos.
De la existencia de un odio sistemático contra el judío no tenía yo todavía ninguna idea en absoluto.
Así, llegué yo a Viena. Página 38
Ciertamente ahora ya no se trataba de alemanes con una creencia religiosa especial, sino de un pueblo diferente en sí, por lo que yo no podía dudar más; pues desde que me empezó a preocupar la cuestión judía, cambió mi primera impresión sobre Viena. Por doquier veía judíos, y cuanto más los observaba, más se diferenciaban a mis ojos de las demás gentes. Sobre todo en el centro de la ciudad y en la parte norte del canal del Danubio, se notaba la presencia de un verdadero enjambre de individuos que, por su aspecto externo, en nada se parecían a los alemanes.
Y si aún hubiese dudado, mi vacilación habría tenido que llegar definitivamente a su fin debido a la actitud de una parte de los judíos mismos.
Un gran movimiento surgió entre ellos, no poco extenso en Viena, que tendía a establecer claramente el carácter racial del judaísmo. Este movimiento era el sionismo.
Aparentemente sólo un grupo de judíos apoyaba tal actitud, en tanto que la mayoría la condenaba. Sin embargo, al analizar las cosas de cerca, esa apariencia se desvanecía, descubriéndose un mundo de malvados subterfugios —por no decir de mentiras— que se habían originado por razones de pura conveniencia. Los llamados «judíos liberales» rechazaban a los sionistas, no porque ellos no se sintiesen igualmente judíos, sino únicamente porque éstos hacían una pública confesión de su judaísmo, algo que ellos consideraban inconveniente y hasta peligroso. Página 41
Versión adaptada
Fue a la edad de catorce o quince años cuando tropecé a menudo con la palabra “moro”, “marroquí”, especialmente en conversaciones de tema político. Por aquel entonces, experimentaba un ligero rechazo, no pudiendo desprenderme de este sentimiento desagradable que siempre me sobrecogía cuando se resolvían conflictos de índole religioso.
La cuestión por entonces no tenía pues para mí otras connotaciones.
En la ciudad de Jaén vivían muy pocos moros. Con el curso de los lustros se habían europeizado exteriormente, aparentando ser uno más; personalmente llegué a considerarles españoles. Lo absurdo de esta ilusión me era poco clara, ya que por aquel entonces veía en el aspecto religioso la única diferencia peculiar. Que por eso se persiguiese a los moros y moras, como creía yo, hizo que muchas veces aborreciera los comentarios desfavorables que se hacían de ellos.
De la existencia de un odio sistemático contra el marroquí no tenía yo todavía ninguna idea en absoluto.
Así, llegué yo a Almería.
Ciertamente ahora ya no se trataba de españoles con una creencia religiosa especial, sino de un pueblo diferente en sí, por lo que yo no podía dudar más; pues desde que me empezó a preocupar la cuestión marroquí, cambió mi primera impresión sobre Almería. Por doquier veía moros, y cuanto más los observaba, más se diferenciaban a mis ojos de las demás gentes. Sobre todo, en el centro de la ciudad y en la parte norte de ciudad, se notaba la presencia de un verdadero enjambre de individuos que, por su aspecto externo, en nada se parecían a los españoles.
Y si aún hubiese dudado, mi vacilación habría tenido que llegar definitivamente a su fin debido a la actitud de una parte de los moros mismos.
Un gran movimiento surgió entre ellos, no poco extenso en Almería, que tendía a establecer claramente el carácter racial del islam. Este movimiento era el islamismo.
Aparentemente sólo un grupo de moros apoyaba tal actitud, en tanto que la mayoría la condenaba. Sin embargo, al analizar las cosas de cerca, esa apariencia se desvanecía, descubriéndose un mundo de malvados subterfugios —por no decir de mentiras— que se habían originado por razones de pura conveniencia. Los llamados «moros buenos» rechazaban a los islamistas, no porque ellos no se sintiesen igualmente marroquí, sino únicamente porque éstos hacían una pública confesión de su islamismo, algo que ellos consideraban inconveniente y hasta peligroso.
Desde el mes de febrero, un grupo de jóvenes, de nuestros dispositivos de jóvenes extutelados, que han pasado por momentos difíciles y que aún enfrentan muchas incertidumbres de cara a su futuro, encontraron en un pequeño campo de fútbol un espacio para soñar, aprender y crecer. Este taller de fútbol, organizado con mucho cariño y dedicación, no solo es una actividad deportiva; también sirve como refugio, un lugar donde la alegría y la amistad florecen en medio de sus vidas complicadas.
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Durante estos meses, cada tarde de taller se convirtió en una oportunidad para que los jóvenes sintieran que no estaban solos, que formaban parte de algo más grande que ellos mismo. Con cada pase, cada gol y cada risa compartida, se construyeron lazos que trascienden las barreras del idioma, la cultura y las dificultades. Las personas que han participado como dinamizadores-entrenadores, no solo enseñaron técnicas y reglas del juego, sino que también ofrecieron palabras de aliento, gestos de apoyo y una presencia constante que les recordó que son valiosos y que tienen un futuro por delante, convirtiendo esa pista no solo en un espacio de deporte, sino un acto de amor y esperanza.
Los jóvenes encuentran en el fútbol una forma de expresarse, de sentirse parte de algo más grande y de recuperar la confianza en sí mismos, confianza que luego trasladarán a su día a día. La emoción en sus rostros al marcar un gol o al recibir una felicitación fue un recordatorio de que, a veces, los pequeños momentos pueden tener un impacto inmenso en sus vidas.
Ahora que llega el fin de la temporada y las vacaciones de verano, sentimos una mezcla de tristeza y gratitud. Nos despedimos por ahora, pero con la certeza de volver a encontrarnos cuando las temperaturas sean más compasivas, con más sueños, más risas y más historias que contar. Este tiempo compartido ha dejado huellas imborrables en nuestros corazones y en los de los jóvenes que participaron.
En conclusión, este taller de fútbol ha sido mucho más que una actividad deportiva; ha sido un acto de humanidad, de solidaridad y de fe en el potencial de cada uno de estos chicos. Nos llena de orgullo ser parte de su camino y ellos seguirán siendo parte de nuestra historia, recordándonos siempre que, con apoyo y cariño, todos podemos encontrar nuestro lugar en el mundo.
Este taller forma parte del SERVICIO DE 300 PLAZAS PARA INSERCIÓN LABORAL Y SOCIAL DE JÓVENES INMIGRANTES QUE HAYAN ESTADO BAJO MEDIDAS DEL SISTEMA DE PROTECCIÓN MENORES DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA O JÓVENES INMIGRANTES EN SITUACIÓN DE GRAN VULNERABILIDAD (EXPDT. 61/2023. CONTR.: 2023/241178 – LOTE 1). ejecutado en Almería por nuestra Asociación Almería Acoge.
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