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CÍRCULO DEL SILENCIO

El miércoles pasado Almería Acoge organizó la reunión del Círculo de Silencio que organiza Almería Contra la Pobreza. En esta concentración destacamos el drama de la personas que tienen que migrar. Con los nudos en las manos sosteníamos todos los muertos en el Mediterráneo más cercano. Se hace difícil sujetar esta cuerda, es un cementerio.

Sobre este drama se propone un nuevo mundo, un nuevo genésis, una nueva forma de ver la realidad donde las personas recuperen su espacio prioritario, donde no veamos números, donde veamos niños, niñas, personas, ilusiones.

Se finalizó con la lectura de Muller del nuevo Génesis, que no va dirigido solo a creyentes, es una oda a todo un mundo nuevo:

EL NUEVO GÉNESIS (ROBERT MULLER)

(Robert Muller es conocido como ciudadano del mundo y padre de la educación global. Durante 40 años trabajó en la ONU)

Y Dios vio que todas las naciones de la Tierra, negras y blancas, pobres y ricas, del Norte y del Sur, del Oriente y del Occidente, de todos los credos, enviaban emisarios a un gran edificio de cristal a orillas del río del Sol Naciente, en la isla de Maniatan, para estudiar juntos, pensar juntos y juntos cuidar del mundo y de todos sus pueblos.

Y Dios dijo: “Eso es bueno”. Y ése fue el primer dia de la Nueva Era de la Tierra

Y Dios vio que los soldados de la paz separaban a los combatientes de las naciones en guerra, que las diferencias se resolvían mediante la negociación y el raciocinio y no por las armas, y que los líderes de las naciones se encontraban, intercambiaban ideas y unían sus corazones, sus mentes, sus almas y sus fuerzas para beneficio de toda la humanidad.

Y Dios dijo: ”Eso es bueno”. Y ése fue el segundo día del Planeta de la Paz.

Y Dios vio que los seres humanos amaban a la totalidad de la Creación, las estrellas y el sol, el día y la noche, el aire y los océanos, la tierra y las aguas, los peces y las aves, las flores y las plantas y a todos sus hermanos y hermanos humanos.

Y Dios dijo: “Eso es bueno””. Y ése fue el tercer día del Planeta de la Felicidad.

Y Dios vio que los seres humanos eliminaban el hambre, la enfermedad, la ignorancia y el sufrimiento en toda la Tierra, proporcionando a cada persona humana una vida decente consciente y feliz, controlando la avidez, la fuerza y la riqueza de unos pocos.

Y Dios dijo: “Eso es bueno”, Y ése fue el cuarto día del Planeta de la Justicia

Y Dios vio que los seres humanos vivían en armonía con su planeta y en paz con los demás, gestionando sus recursos con sabiduría, evitando el despilfarro, frenado los excesos, sustituyendo el odio por el amor, la avaricia por el darse por satisfecho, la arrogancia por la humildad, la diversión por la cooperación y la suspicacia por la comprensión.

Y Dios dijo: “Eso es bueno”, Y ése fue el quinto día del Planeta de Oro.

Y Dios vio que las naciones destruían sus armas, sus bombas, sus misiles, sus barcos y aviones de guerra, desactivando sus bases y desmovilizando sus ejércitos, manteniendo sólo una policía de la paz par proteger a los buenos de los malos y a los normales de los enfermos mentales.

Y Dios dijo: “Eso es bueno”, Y ése fue el sexto día del Planeta de la Razón.

Y Dios vio que los seres humanos recuperaban a Dios y a la persona humana como su Alfa y su Omega, reduciendo a las instituciones, creencias, políticas, gobiernos y demás entidades humanas a su papel de simples servidores de Dios y de los pueblos. Y Dios los vio adoptar como ley suprema aquélla que dice: “Amarás al Dios del Universo con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Amarás a tu bello y maravilloso planeta y lo tratarás con infinito cuidado. Amarás a tus hermanos y hermanas humanos como te amas a ti mismo. No hay mandamientos mayores que éstos”

Y Dios dijo: “Eso es bueno”, Y ése fue el séptimo día del Planeta de Dios.

NO MÁS MUERTES EN EL ESTRECHO

De nuevo nos congrega la muerte, 46 nuevas víctimas de la incompetencia, el egoismo y la sinrazón, suman ya más de 700 a la macabra lista de nuestra deuda acumulada solo en este año. Nos congregan mujeres, hombres, niños y hasta los que aún no han nacido y ya acompañan la muerte de su madre desde sus entrañas.

Cada vez es menos posible esconderse, no podemos volver la cara, porque por todas partes nos envuelve la muerte, el dolor, los desaparecidos. Nos rodea un mar lleno de muerte y no podemos volver la cara.

Nos rodea una tierra llena de oprobio, de latrocinio, de sufrimiento otra vez. Una tierra expoliada, violentada, una tierra en guerra, una tierra en pobreza extrema nos rodea y no podemos ignorarla. Nos rodea una tierra de muerte dela que huyen miles, millones de cuerpos doloridos, con hambre atrasada de pan, de justicia, de libertad; de tranquilidad que permita vivir con la familia, con los hijos, con el amor, con el trabajo y la amistad. Nos rodea una tierra expoliada y hambrienta, y un mar que nuestras leyes, nuestra codicia y nuestro egoismo han convertido en trampa y tumba.

Y no podemos volver la cara porque encontraremos, por todas partes, sus ojos preguntando dónde estábamos, de qué lado estamos, qué guardan nuestras fortificadas fronteras, cuánto nos queda de lo robado, cuánto ganamos con sus muertes y Dios o nuestra conciencia, o el espejo donde nos miramos, o nuestros nietos cuando lean la historia, se evergonzarán de estos días, y nos pasarán la cuenta.

Nos pasaran la cuenta y tu, tendras que pagar y yo
tendre que pagar tambien, habra que pagar,
se enjuiciaran los actos, veras, lo que hiciste y lo que no
las posturas y el color de tu pabellon,
y habra que decir porqué, cómo y cuándo y para qué,
por dónde y por qué razon,y con qué ambición.
Nos pasaran la cuenta y tu, tendras que pagar y yo
tendre que pagar, tambien, habra que pagar
y nos pondran de frente , veras, y tendremos que explicar
cómo pudimos lograr lo que nos subió,
y entonces veremos quién, saca la cara y por quién,
y entonces veremos qué, te aportó la fe.
Nos pasaran la cuenta y tu, tendras que pagar y yo
tendre que pagar, tambien, habra que pagar,
porque sabrás amigo que tu, no naciste de una flor
que eres tanto como yo, penas y dolor,
que somos peldaños, si, y por eso al escalar,
pisamos al otro al fin, que quedo detrás
Nos pasaran la cuenta ….
(Patxi Andión)

Una vez más manifestamos que no queremos ser cómplices de estas nuevas muertes, rescatamos nuestra dignidad con esta protesta, y nos solidarizamos con los muertos y sus familias guardando un minuto de silencio.

Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río.

Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:
– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.
– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MAS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA. POR UN MEDITERRANEO SOLIDARIO

NO MÁS MUERTES EN EL ESTRECHO

Después de dos días en el mar, después de 14, 22 30 años en una tierra que tampoco les aseguraba la supervivencia, otras 18 personas han muerto, otras 20 o 30 o qué más da cuántas, han desaparecido de nuevo en el Mediterráneo en la madrugada del lunes.
A una parte de ellos, esta vez fue un golpe de mar, y un golpe en las piedras de Cádiz lo que les quitó la vida; a todos ellos han sido los golpes de la injusticia, de la pobreza, de la ausencia de futuro quien los ha ido matando. Son los golpes de un sistema económico y social injusto, perverso, que pone los intereses económicos y políticos por encima de las personas quien los mata. Es el mar de la desvergüenza institucionalizada, vestida de patrias y banderas, quien los ahoga en vida en tierra y los ahoga hasta la muerte en el mar.
Son ya durante este año 277 cuerpos rescatados, 277 muertos que pueden ser contados, otros cientos incontables, desaparecidos, tan dados por muertos ahora como lo estaban antes. Desaparecidos para las sociedades que los olvidan en vida y los olvidan ya muertos. Son el fruto de la victoria de nuestro sistema; el hambre, la pobreza, la explotación de los recursos, la ausencia de libertad o la guerra en una parte del mundo, son el requisito indispensable para que la otra parte, la nuestra, Europa, siga jugando a dar lecciones de democracia, de libertad y de civilización a costa de los recursos de los demás, a costa de miles de muertos.
Por eso cantamos esta canción:

Ahora vivo a costa de un millón de muertos, un millón de tumbas, un millón de espectros.
¡Cuánta tumba! Ya no hay tierra para cavar en ella, Para dejar sin nombre tanto hombre.
¡Cuántos nombres en la historia son dueños de las glorias? ¿Cuántos hombres cuestan las victorias?
Ahora vivo a costa de un millón de muertos…
¡Cuánta sangre se ha perdido! Cuánto honor herido En estas guerras crueles sin laureles
¡Cuánta hambre se ha pasado! Hambre por cada lado, Hambre de paz, hambre de hombre honrado.
Ahora vivo a costa De un millón de muertos…
¡Cuántas lágrimas lloradas para lavar las llagas! Para olvidar los muertos con el tiempo.
¡Cuántos ojos, cuántas caras! ¡Cuántas vidas cortadas! ¡Cuántas ilusiones enterradas!
Ahora vivo a costa De un millón de muertos…
Una vez más manifestamos que no queremos ser cómplices de estas nuevas muertes, rescatamos nuestra
dignidad con esta protesta, y nos solidarizamos con los muertos y sus familias guardando un minuto de
silencio.
Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río.
Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:
Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.
Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

NO MÁS MUERTES EN EL ESTRECHO

A pesar de la lluvia nos volvemos a concentrar, no hay más remedio, son ya 17 las veces que este año nos hemos concentrado en torno a esta cuerda. 260 nudos en esa cuerda de la vergüenza que tuvimos que completar porque se había quedado corta. La cuerda Corta, la vergüenza y la indignación cada vez mayores. Como escribía hace poco nuestra compañera Marga en la web de la Asociación, “como todos los días en los que nos reunimos, se hace un nudo por cada muerto en el mar… ya son demasiados, solo uno es ya demasiado. Como todos los días que nos reunimos, se lee un manifiesto y un poema y se te encoge el alma. Como todos los días en los que nos vemos en la obligación de reunirnos, gritamos en silencio, en silencio porque cada nudo en la cuerda es un nuevo nudo en la garganta” Ya son 260 nudos en la garganta, todos nos encogen el alma, y algunos de esos nudos, como uno de los que sumamos hoy, nos recuerda que no hay edad para la injusticia, no hay edad ni nacionalidad para la muerte, para este vergonzoso sistema que condena a muerte a tantas personas, también a tantos niños. No importa que sea un bebé. Nuestro mundo le niega el derecho a la vida, como a sus padres y hermanos. Nuestro mundo le niega el derecho a vivir con dignidad y lo condena a muerte, como a todas las personas que buscan escapar de la miseria o de la guerra.

Nuestros gobiernos no encuentran otra solución. No se nos ocurre otra cosa que reforzar las fronteras, elevar la vallas que nos separan, afilar las concertinas que laceran a quienes intentan saltarlas y firmar convenios para devolverlos, para expulsarlos lejos de nosotros. Los expulsamos en caliente o con frialdad, porque no parece que duelan las muertes. Nos preocupa mucho más mantener alejados a quienes se ven obligados a buscar el futuro lejos de su tierra, porque en ella hace tiempo que se lo robaron, que les expoliaron el futuro junto a las materias primas, la riqueza, la paz o la libertad. 21 nuevas muertes. 21 nuevos nudos en la garganta. 21 nuevas razones para reconocernos avergonzados, para mostrar nuestra indignación y nuestro rechazo a un sistema tan injusto como hipócrita, tan depredador como inhumano.

Gritamos con el silencio y la poesía de Pilar del Río, nuestro pesar y nuestra indignación.

“Mi hijo muere cada tarde en el mar.
Mi hijo tiene 18 años, y 26 y 32,
tiene todas las edades en las que hay fuerza, pasión y deseos.
Mi hijo sabe que la felicidad no consiste en tener cosas,
pero sabe que hay cosas imprescindibles.
Por eso no pospone su derecho a vivir, a habitar una casa humana,
a compartir con otros que siempre son sus semejantes su historia, su tristeza y sus sueños.
Mi hijo aprendió a aprender.
Mi hijo estudió, mi hijo trabajó en todos los oficios.
Mi hijo se respeta a sí mismo, respeta a su tierra, ama y es amado.
Mi hijo no nació para morir en el mar, ningún Dios lo castigó,
ninguna maldición lo obliga a ser esclavo.
A mi hijo lo mata cada tarde una forma de entender el mundo,
una manera criminal de gobernar
en la que el ser humano no es lo prioritario,
porque el hombre todavía no cotiza en bolsa,
porque los expoliados y olvidados no llenan los bolsillos
de los mil veces malditos que condenan a muerte a mi hijo
y luego besan con reverencia la moneda donde invocan a un Dios.
Con esa moneda que invoca a Dios
y con otras en que aparecen patrias,
los hombres que matan a mi hijo han comprado todas las perversiones y han
cometido todas las ignominias.
Mi hijo es negro, es indio, es blanco, es pobre.
El mundo es suyo, no lo parí en Marte,
no nació con un destino animal porque nació humano.
Mi hijo, cuando muere cada tarde,
seguirá viniendo a esta costa de Europa y del mundo
con su mirada valiente y abierta.
Mi hijo no se rinde,
necesita hacernos comprender que sin él no estamos todos.
Mi hijo, cuando muere, nos deja empequeñecidos,
y él no quiere que su muerte haga desaparecer de la tierra
las palabras más hermosas y los conceptos que nos dignifican.
Mi hijo no puede seguir muriendo
porque con él está muriendo nuestra civilización”.

Y, una vez más, juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación

– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.

– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

-Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

SEMANA CONTRA LA POBREZA

Almería Acoge colabora con la preparación de la Semana Contra la Pobreza que se está celebrando en Almería con motivo del Día Internacional Para la Erradicación de La Pobreza que es el 17 de mayo.

Desde Almería Acoge venimos denunciando que las situaciones de pobreza son las que llevan a las migraciones y, especialmente a las migraciones más arriesgadas. Por desgracia hemos tenido que unir a una de las celebraciones, el Círculo del Silencio, la concentración por las Muertes en el Estrecho ya que de nuevo se han visto segadas las vidas de

20 personas en nuestras costas cercanas. Hemos vuelto a leer nuestras reivindicaciones que seguimos haciendo llegar a todos las personas responsables de las migraciones. Además en esta ocasión también ha habido reivindicaciones en torno a la pobreza, la explotación en el trabajo y la dignidad de las personas.

Dentro de esta semana ayer participamos también en un encuentro interreligioso. Nos parece que las religiones son las causantes de muchas guerras, sin embargo nos encontramos con muchas personas de distintas religiones dispuestas a sentarse juntas, unirse en sus rezos y reivindicaciones. No son las religiones, son los intereses económicos fundamentalmente los que causan las guerras y la pobreza, así se comento ayer en un manifiesto común entre católicos y musulmanes. Hay que trabajar más por dialogar más entre culturas y religiones y por defender a las personas frente a los intereses económicos desmedidos.

MUERTES EN EL ESTRECHO

No nos queda ni cuerda, los nudos de esta cuerda de muerte nos estrangulan a nosotros también. Los signos se pierden, nos queda el dolor. El dolor de pensar en todas las personas que están perdiendo la vida en las costas entre Marruecos y Andalucía, entre África y Europa. Unos pocos kilómetros que se están convirtiendo en una de las fosas comunes más grandes del mundo; una fosa común más grande que las de muchas guerras, una fosa de la que nadie se hace cargo. Nos queda el dolor de pensar en las familias, en la certeza de la ausencia, en su impotencia ante una situación que quizás conocían de oídas y viven en carne propia. Nos queda la vergüenza de querer compartir nuestro terreno y nuestra forma de vida, y que no nos dejen. Y nos quedan la palabra y el silencio. Una poesía que con una frecuencia desesperante repetimos, deseando no volver a hacerlo. Un silencio que se llena de los nudos en esa cuerda que ya no puede con más.

34 nuevos muertos, al menos 2 niños, más de 220 en lo que va de año. Esos son los que conocemos. La respuesta de los gobiernos: ninguna, quitarse responsabilidades. Según ellos todos han hecho lo posible por evitar estas muertes, aquí se dice que no se podía hacer nada porque eran aguas de Marruecos, allí que llevaban varios días buscando. Desesperación, siempre tienen buenas palabras que decirnos, grandes justificaciones, pero lo cierto es que tras muchos años de procesos migratorios plagados de muertes no se ha hecho nada. Si, cada vez se hace más difícil venir, con lo que el riesgo que se corre es mayor. Quizás le queramos echar la culpa a La Mar, escuchemos la poesía de Paco Galera Collado.

Invasores

La mar
lo devolvió de madrugada,
harta ya de lamerlo.
Su boca ondulada vomitó en la playa otro hombre muerto.
Despojos y estupor en la alborada.

Antes.
Infinitamente antes,
la mar,
embrujada de esperanzas,
arranca al hombre ferozmente de la barca,
lo acuna y lo adormece entre sus brazos
y, robándole los sueños,
le inunda los pulmones sorbiéndole los vientos.

La mar,
madrastra apesadumbrada,
antes que arrepentida,
desea consumar su designio materno.
Lo mece, lo besa y lo acurruca
queriendo despertarlo,
pero se engaña,
lleva en su regazo sólo polvo del desierto.
La mar,
resignada,
antes de abandonarlo,
lo cubre con su penúltimo sudario,
arena fina de playa civilizada,
mostrando la verdadera identidad del hombre:
muerto, sin papeles y sin rostro,
huido de las cadenas y del hambre,
joven pasajero en la barca de Caronte,
viajero sin retorno.

Paco Galera Collado

Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación
– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.
– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

MUERTES EN EL MEDITERRÁNEO

Una vez más nos reunimos para denunciar 6 nuevas muertes en el estrecho, en nuestras aguas cercanas, ya son más de 190, nuestra cuerda de la verguenza está tan llena de nudos que ya casi es imposible hacer nuevos nudos. En esta ocasión nos han acompañado hombres que vinieron en patera, en francés se les ha explicado porqué nos concentramos, ellos nos dan testimonio de la dificultad para llegar, de lo traúmatico del viaje, desde que salen de sus paises, todo el tiempo que están esperando en Marruecos hasta que por fin consiguen pasar en una patera.

En esta ocasión hemos puesto música para expresar nuestra tristeza por estas nuevas muertes.

A continuaciòn os ponemos el manifiesto:

Una vez más nos concentramos para honrar los cuerpos rescatados, las vidas sesgadas. Una nueva persona ahogada fue recuperada del mar el pasado miércoles. Otros cinco cuerpos fueron arrojados por el mar durante la semana. La primera nos recuerda las 190 personas ahogadas, las otras cinco, a los miles de desaparecidos en la vergonzosa fosa común del Mediterráneo. A la mayoría de esas personas ahogadas y desaparecidas no las conocemos; a otras de ellas podemos ponerle nombre y rostro a través de los intentos de sus familias por saber si están vivos o muertos, o del sufrimiento de una madre que busca el cuerpo de su hijo que esta semana entregó el mar en nuestras cosas; se llamaba Imad, tenía 28 años y su familia lo llora en Alhucemas.

Nos concentramos una vez más para no ser cómplices ni de la muerte, ni de la ocultación, ni del olvido. Para poner rostro humano a los sistemas económicos y políticos que condenan a muerte a las tres cuartas partes de la humanidad, mientras engañan con falsas seguridades y falso bienestar al resto que se queda en su casa más o menos confortable. Hoy utilizamos la música y la poesía de las palabras de Daniel Viglietti / Mario Benedetti para hacer presentes a estas personas:

Por detrás de mi voz. Desaparecidos

Por detrás de mi voz – escucha, escucha – otra voz canta.
Viene de atrás, de lejos; viene de sepultadas bocas, y canta.
Dicen que no están muertos – escúchalos, escucha –
mientras se alza la voz que los recuerda y canta.
Escucha, escucha; otra voz canta.

Están en algún sitio, concertados
desconcertados, sordos, buscándose, buscándonos,
bloqueados por los signos y las dudas,
contemplando las verjas de las plazas,
los timbres de las puertas, las viejas azoteas,
ordenando sus sueños, sus olvidos,
quizá convalecientes de su muerte privada.
Nadie les ha explicado con certeza
si ya se fueron o si no, si son pancartas o temblores,
sobrevivientes o responsos. Ven pasar árboles y pájaros
e ignoran a qué sombra pertenecen.

Dicen que ahora viven en tu mirada.
Sostenlos con tus ojos, con tus palabras;
sostenlos con tu vida que no se pierdan, que no se caigan.
Escucha, escucha; otra voz canta.

Cuando empezaron a desaparecer,
hace tres cinco siete ceremonias,
a desaparecer como sin sangre, como sin rostro y sin motivo,
vieron por la ventana de su ausencia lo que quedaba atrás,
ese andamiaje de abrazos cielo y humo.

No son sólo memoria, son vida abierta,
continua y ancha; son camino que empieza.
Cantan conmigo, conmigo cantan.
Dicen que no están muertos; escúchalos, escucha,
mientras se alza la voz que los recuerda y canta.
Cantan conmigo, conmigo cantan.

Cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos,
a desaparecer sin últimas palabras,
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían.
Están en algún sitio, nube o tumba
están en algún sitio, estoy seguro
allá en el sur del alma.
Es posible que hayan extraviado la brújula, y hoy
vaguen preguntando, preguntando,
dónde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio.

No son sólo memoria, son vida abierta,
son camino que empieza y que nos llama.
Cantan conmigo, conmigo cantan.
Dicen que no están muertos; escúchalos, escucha,
mientras se alza la voz que los recuerda y canta.
Cantan conmigo, conmigo cantan.
No son sólo memoria, son vida abierta,
son camino que empieza y que nos llama.
Cantan conmigo, conmigo cantan.

Juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación:

– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.

– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestrasadministraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

NO MÁS MUERTES EN EL ESTRECHO

Nos hemos vuelto a concentrar por 5 nuevas muertes aquí os dejamos el manifiesto de repulsa por estas situaciones.

Volvemos a concentrarnos para exigir actitudes, políticas, gestión pública no sólo más inteligente, sino mucho más humana. Volvemos a levantar la voz y a hacer silencio porque sabemos que otras cinco personas han muerto, otras cinco vidas cargadas de angustia y de sueños se han ahogado frente a nuestras costas. Otras no las sabemos. O las ocultamos para no seguir engrosando esta vergonzosa lista de personas sin nombre, en la mayoría de los casos, que alfombra el fondo del Mediterráneo, 189 personas ahogadas, más de 500 si contamos las desaparecidas.

También sabemos que la falta de una respuesta clara por parte de Europa, no sólo está cerrando las puertas a millones de personas que intentan escapar de las tragedias provocadas por la guerra o la injusticia, sino que está colaborando con la muerte de miles de ellas en el Mediterráneo, devolviéndolas a países no seguros donde se encarcela, se maltrata o se abandona a los migrantes, y permitiendo que Estados Miembro criminalicen a los ciudadanos organizados que no quieren ser cómplices de esta vergüenza histórica, llegando a bloquear los barcos que salvan vidas

No es distinta la realidad de España, desde finales de los 90 llegan pateras a nuestras costas y nos concentramos muerto tras muerto; la llegada de personas y la muerte también de miles de ellas son una realidad a la que no se ha sabido dar respuesta. Son miles de vidas perdidas o mal recibidas que nos hablan del empeoramiento de las condiciones de vida en un continente africano que llora su olvido.

También sabemos qué es lo que están haciendo bien; están haciendo muy bien la manipulación de los datos y las noticias en un intento de generar miedo, inseguridad, sensación de avalancha, como paso previo para dar libertad a actitudes racistas y xenófobas de las que nuestro país se había mantenido al margen y que últimamente vemos hasta en boca de representantes públicos.

A todos ellos queremos repetir lo que tantas veces hemos dicho: no queremos ser cómplices de esta vergüenza, no queremos ser cómplices de tantas muertes fruto de intereses mezquinos. No nos engañemos, sólo hay dos tipos de personas, las que están dispuestas a pensar en los demás que salen con barcos a rescatar vidas y hacen pública su indignación por el sufrimiento y la muerte, y las que sólo piensan en sí mismas, sus intereses y su bienestar, que levantan vallas, ponen concertinas o no hacen nada por cambiar esta realidad.

Nosotros no nos identificamos con éstos últimos y por eso, una vez más, manifestamos nuestra reivindicación:

– Ante los reiterados naufragios que provocan tantas muertes para llegar a Europa, vecinas y vecinos de Almería mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia.

– Visto que el control de fronteras sirve, fundamentalmente, para que sigan muriendo personas, y ante la inactividad y la falta de sensibilidad que manifiestan mayoritariamente las distintas administraciones, exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

No más muertes para llegar a Europa. Por un Mediterráneo solidario.

DEVOLUCIONES EN CALIENTE

Aquí os presentamos la nota de prensa que hemos enviado, también el enlace al documento que hemos firmado, os recomendamos la lectura, es muy bueno. DOCUMENTO COMPLETO EN PDF

Almería Acoge quiere manifestar su malestar por las devoluciones en caliente de 116 inmigrantes en Ceuta. Aunque desde el gobierno se intente justificar diciendo que se ha dado asistencia letrada, que se ha hecho con todas las garantías, lo cierto es que desde el mismo colegio de abogados de Ceuta se está pidiendo que se interponga un recurso inmediato ya que consideran que “la asistencia letrada que han recibido estos 116 inmigrantes ha sido para cubrir el trámite y para que de cara a la legislación internacional no se pueda acusar a España de vulnerar los derechos de los inmigrantes”

Nosotros no vamos a caer en si es legal o ilegal lo que se ha hecho, ya hay gente trabajando en eso. Nosotros denunciamos que todo esto llevará a un mayor sufrimiento y a un mayor número de personas que intentarán llegar a nuestras fronteras por vias aun más peligrosas.

¿A qué jugamos con la vida y la dignidad de las personas?, ¿de qué hay miedo?. Parece que al final ganan los racistas, los xenófobos, quienes tienen miedo a los distintos, ganan porque probablemente gritan más. Por eso hay que gritar esta injusticia, que todos saben que si bien es probable que haga que disminuyan los asaltos a la valla, es muy probable que aumenten las muertes por cruzar de manera cada vez más inseguras las aguas del estrecho. ¿Quién se hará responsable de esas muertes?

Cuando se produjo el cambio de gobierno hace apenas unos meses hubo señales positivas en el mundo de las migraciones: se habló de quitar las concertinas, de evitar criminalizar a los inmigrantes, de atajar las muertes en el estrecho … Hoy empezamos a temernos que, siendo las señales positivas, haya miedo a que se les acuse de efecto llamada, de favorecer las mafias, de ayudar a los extranjeros.

Es imprescindible sentarse y tratar el tema de las migraciones en profundidad, ver a qué damos prioridad, contar la verdad de que hasta económicamente hacen falta los inmigrantes, contar las situaciones en el origen que hacen que se jueguen la vida en venir, ver cómo hacer para que se puedan dar rutas seguras de migración, en resumen desmontar los discursos fáciles antiinmigración.

HOSPITALIDAD

Una palabra que quieren que olvidemos. En el diccionario de la RAE podemos ver dos acepciones:
1. Virtud que se ejercita con peregrinos, menesterosos y desvalidos, recogiéndolos y prestándoles la debida asistencia en sus necesidades.
2. f. Buena acogida y recibimiento que se hace a los extranjeros o visitantes.

Nos quieren hacer ver que hemos perdido nuestros valores, nos bombardean con “sálvate tu y no mires al lado”. Uno de los valores que quieren hacernos creer que hemos perdido es la hospitalidad. Sin embargo viendo alrededor lo que hace la gente, no lo que dice, la mayor parte de la sociedad sigue siendo hospitalaria cuando se acercan personas reales. Salvo pequeños grupos de gente sin valores y sin corazón, perdidos en si mismos, tan egoistas que piensan que ellos solos van a salvarse y tener, y ser los mejores. Las personas, incluso con pensamientos racistas “no pueden venir más, que se vayan a su tierra”, son hospitalarias cuando se les acerca una persona con rostro, con nombre.

¿Por qué entonces se extiende el racismo, la xenofobia, el rechazo al otro? Creo que está muy claro, son los medios de comunicación y políticos sin escrúpulos los que promueven el racismo absurdo que está en contra de de nuestra forma de ser. Unos medios y unos político sinvergüenzas que airean los números de inmigrantes como si la cantidad fuera tremenda, como sin en nuestro país no pudiera haber más, como si fueran a quitarnos la sanidad, la enseñanza, las subvenciones, nuestras costumbres … Todo una mentira para pelear a pobres contra pobres, para aprovechar la incultura que ellos mismos han creado, para mentir descaradamente y que una cantidad muy importante de la población lo crea.

Nos pelean con choques de civilizaciones, con la imposibilidad de desarrollar una diversidad cultural. “No podemos convivir” nos dicen; mandan a idiotas a vocear las maldades de los flujos migratorios, de la presencia de extranjeros pobres; pero no hablan de los extranjeros “de los paises desarrollados” que destrozan las ciudades, que nos obligan a cambiar nuestras costumbres, que aprovechan nuestra hospitalidad para hacer en nuestra tierra lo que no harían en la suya.

Sin embargo, para unos y para otros la mayor parte somos hospitalarios. Cuando se acerca alguien los tratamos con amabilidad, les prestamos la debida asistencia. Somos capaces de ponernos en su situación.

Es cierto que cuando no nos miran cara a cara les damos las espaldas, repetimos lo que nos dicen que digamos. Eso es lo que tenemos que romper. No debemos tener vergüenza de ser buenos, de ser hospitalarios, de entender que vienen por necesidad, por lo mismo que lo haríamos nosotros: defender su familia, su vida. A pesar de los medios y de los políticos manipuladores tenemos que empezar a cambiar el discurso.

La inmigración tiene soluciones. El que quiera migrar debería poder hacerlo, el problema está en que la mayoría de gente que migra lo hace por necesidad. Las soluciones pasan por un cambio en las relaciones con los países de origen. Hay que terminar con procesos de colonialismo y el neocolonialismo, promover los movimientos descolonizadores. África especialmente, pero también Sudamérica y otros países tienen que dejar de ser zona de expolio. Tenemos que facilitar las relaciones económicas de igual a igual. También es necesario acabar con las guerras comerciales, guerras que están acabando con países como Irak, o Siria, o en el centro de África, por ejemplo. Tenemos que dar una oportunidad a las personas en sus países, porque si no tienen un futuro donde están es normal intentar buscarlo en otro sitio. No seamos ingenuos, esto es muy difícil, pero no hay otra solución: o se estabilizan y desarrollan los países de origen, o hagamos lo que hagamos la gente va a seguir migrando.

Tenemos que mantener viva nuestra hospitalidad, incluso si pensamos que no deberían venir. Mientras no se termine con los problemas que generan las migraciones obligadas, tenemos que seguir siendo hospitalarios.