CIRCULO DE SILENCIO Y MUERTES EN EL ESTRECHO

CIRCULO DE SILENCIO Y MUERTES EN EL ESTRECHO

Todas las banderas son rojas; un rojo oscuro, un rojo oscurecido por el tiempo; banderas manchadas de rojo, de rojo oscuro, rojo de sangre. Todas las banderas están manchadas de sangre, de sangre de los otros, siempre de sangre de los otros. La sangre de los nuestros se lava; se blanquea con laureles y medallas, la sangre de los héroes es transparente.

La otra, la sangre oscura que mancha todas las banderas, todas las fronteras, siempre es de los otros, “que la sangre impura empape nuestros surcos” dice el himno del país vecino. Todas las banderas son rojas, “todas las banderas son carnívoras”, las banderas sirven, sobre todo, para hacer la guerra, para señalar lo nuestro frente a los otros, nuestro suelo, nuestras gentes, nuestro credo, nuestra
lengua, nuestra historia, nuestro bolsillo, nuestro dinero, nuestra patria, nuestro todo… todo menos la sangre, que será de los otros.

Ahora vivo a costa de un millón de muertos,
un millón de tumbas, un millón de espectros
Ahora vivo a costa de un millón de cuerpos
un millón de sombras, un millón de sueños.
Cuánta tumba, ya no hay tierra, para cavar en ella,
para dejar sin nombre tanto hombre.
Cuántos nombres quedan fuera, por nuestras banderas
Cuántos hombres cuestan las fronteras
Ahora vivo a costa de un millón de muertos…
Cuánta sangre se ha perdido, cuánto honor herido
en estas guerras crueles sin laureles
Cuánta hambre se ha pasado, hambre por cada lado,
hambre de paz, hambre de hombre honrado.
Ahora vivo a costa de un millón de muertos…
Cuántas lágrimas lloradas para lavar las llagas
para olvidar los muertos con el tiempo.
Cuántos ojos, cuántas caras, cuántas vidas cortadas
cuántas ilusiones enterradas.
Ahora vivo a costa, de un millón de muertos…

Es la misma sangre, porque es la misma hambre. La misma hambre la que volcó la semana pasada aquella barcaza en Canarias y llevó a la muerte a 3 niñas y 4 mujeres; la misma hambre la que ayer y antes de ayer y seguramente hoy hacinará a hombres mujeres y niños de Gaza en corrales para ganado esperando un trozo de pan, una ayuda que mate al hambre… y encontrarán más metralla, más disparos,
más soldados, más odio, más muerte.

Es la misma hambre la que empujaba la pequeña patera que el lunes pasado sembraba la cala de la maroma en Nijar de personas extenuadas y un nuevo muerto. Es la misma hambre que empuja a quienes huyen por todo el mundo, de Ucrania, de Rusia, de Mali, de Burkina Faso, de Sudán, de Somalia, de Yemen, de Myanmar, de Nigeria, y así hasta los 56 conflictos armados activos en el mundo, con
92 países, 92 banderas implicadas.

Son millones quienes huyen, quienes cruzan la tierra y el mar para escapar de banderas que luchan contra banderas, y más millones quienes huyen del hambre, de la injusticia, millones los que huyen y encuentran la cerrazón, la espalda del mundo, la muerte, el mar como frontera, alambres como frontera, muros como frontera, silencio como frontera, mirar hacia otro lado como frontera, intereses económicos como frontera… fronteras que nos mantienen tranquilos, callados, comidos, bebidos,
dormidos.

Que no sea así entre nosotros, que se escuche nuestro silencio que no es cómplice sino altavoz del hartazgo, del asco, del rechazo que producen tantos repugnantes genocidios, causados por el mismo ciego egoísmo de quienes olvidan que, al otro lado de la frontera, al otro lado del mar, al otro lado de nuestras cicateras legislaciones, hay una hermana que muere, un hermano que sufre y que nos
recordará siempre nuestro crimen.

Utilizamos la poesía de Pilar del Rio para expresar nuestra solidaridad con todas estas personas. Mi hijo muere cada tarde en el mar….

Y, una vez más, unimos nuestro silencio respetuoso y nuestra voz para repetir juntos estas reivindicaciones:

– Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de la injusticia que supone tantas muertes. Y pedimos que se detenga de forma inmediata el genocidio en Gaza.

– Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir la vergüenza de las muertes para llegar a Europa, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.

– Exigimos que los distintos gobiernos, abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.

– Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.

– Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana, y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.

NO MÁS MUERTES PARA LLEGAR A EUROPA
POR UN MEDITERRÁNEO SOLIDARIO

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Sobre el autor

Juanjo Castillo administrator

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