En apenas 9 días nos hemos concentrado dos veces para la pérdida de nuevas vidas en el Estrecho, nuevos lazos que se suman a una cuerda que cuenta con más de 130 sólo en lo que va de año, una cuerda que no para de recordarnos la muerte de personas cercanas.
Os ponemos los manifiestos que se leyeron en las dos concentraciones.
Manifiesto de la concentración del 22 de Mayo:
No sabemos tu nombre, pero no importas. Sobras. No importáis, ni tu ni las otras 133 personas que este año ya se han ahogado o han desaparecido en este mar de muerte en que hemos convertido nuestras costas. No importáis, ni tu ni otros niños muertos en cárceles de México o de Estados Unidos también por tratar de llegar a un mundo donde se come todos los días.
Importas para tu madre, que seguirá, Dios sabe por cuánto tiempo, sintiendo tu peso en la espalda y en el corazón; importas para los que hoy estamos aquí, intentando defender nuestra dignidad individual y colectiva a pesar de estos tiempos de egoísmo y alambradas, que es lo mismo. Importáis a unas pocas personas que en vuestras muertes cotidianas vemos cómo nos roban, poco a poco, nuestras propias vidas. Importáis para quienes seremos también apartados poco a poco por gritar, asqueados, que esas políticas no nos representan, que esos intereses económicos, comerciales, terminarán arrinconando también a todos los que protestan, las que luchan, los que no se rinden.
Mujeres supervivientes en un mundo demasiado macho, hombres solidarios, niñas vulnerables de barrios vulnerables, personas que no cuentan ni en el censo electoral, inmigrantes, jubilados, personas excluidas de un sistema tan inhumano que no se duele cuando un hombre cae ahogado, cuando una mujer desaparece en el agua, cuando a un niño de un año y medio no le damos tiempo ni de morir de hambre.Manifiesto de la concentración del 13 de Mayo:
No, esta no es la descripción del muchacho de 16 años que apareció en la playa de Cádiz el viernes pasado. Es la descripción de la foto del primer inmigrante ahogado que fue recogido en una playa española hace ya 30 años, en 1988, cuando intentaba alcanzar el sueño de escapar de la miseria. Fue el primero en esta macabra lista que sumó otro hombre, otra mujer y otro menor la semana pasada. Sin que nadie parezca preocupado por acabar con la vergüenza y el espanto. Los simbolizamos con tres nuevos lazos en esta cuerda de la memoria.
Los gobiernos van cambiando, pero la arbitrariedad y el parcheo se mantienen. Un derecho humano y una necesidad como la emigración siguen manchados de muerte. Es hora de recordar a quienes hemos encargado de la gestión pública, que cada nueva muerte no es sino la demostración de su falta de interés o de su incompetencia. O no son capaces de solucionarlo o no es un elemento central para la gestión política. Mirar hacia el cumplimiento o no de los acuerdos de control de migraciones con Marruecos, hablar de relajación de vigilancia por el Ramadám, es, ciertamente, mirar para otro lado. Achacar las muertes al buen tiempo es aceptarlas como naturales e irremediables. Cualquiera de las dos posturas es una aberración inadmisible que añade aún más indignación, si cabe, a quienes no entendemos de excusas cuando se trata de la vida de personas, de hombres, mujeres, niños, migrantes económicos, refugiados, víctimas de trata… personas que
Mi hijo se llama Antonio, mi hija se llama Maria, mi hijo se llama Enrique… Mi hijo muere todos los días en el mar al intentar alcanzar una vida mejor… en las
Siglos después se concretaron y definieron los derechos humanos en una Europa culta, ilustrada: derecho a la vida, a una vida digna, a un trabajo remunerado y legal. En definitiva, la ley del más fuerte se trocaba en la defensa de los más débiles.
Desde hace varios años denunciamos cada desaparición, cada naufragio, recordamos e intentamos ponerles nombre, incluso rostro, a quienes mueren tratando de alcanzar nuestras costas en busca de un futuro mejor. Pero, en esta ocasión también denunciamos la ausencia de noticias: ¿cuántas semanas hace que los medios de comunicación no reflejan ningún hecho relativo a las migraciones? ¿por cuántos periódicos tenemos que rastrear para encontrar algún dato? El “apagón informativo” hace que los muertos en el Mediterráneo desaparezcan de doble manera: primero físicamente, en la profundidad de las aguas; después, en nuestras conciencias. Pero, sobre todo, que no estén en nuestra vida cotidiana.
El pasado Jueves la Fundación CEPAIM presentó en Almería el SERVICIO DE ASISTENCIA Y ORIENTACIÓN A VÍCTIMAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL O ÉTNICA. A la vez se aprovechó para hablar de la situación de la discriminación en el panoramo actual, Almería Acoge participó presentando la mesa de ponentes en LA OFICINA, donde se desarrolló el acto.
ACCEM, etc). Se trata de un servicio que da apoyo y asistencia a nivel estatal a cualquier persona que haya sido o está siendo discriminada por su origen racial o étnico, ya sea por agentes privados o públicos hacia su persona, o sus derechos de acceso al empleo, vivenda, etc.
El último ponente, José Chamizo, presidente de la Fundación Sevilla Acoge y exDefensor del Pueblo Andaluz, aunque allí se destacó que sigue siendo el defensor del pueblo, andaluz y de fuera, defensor del diferente y del igual. Nos expuso de una forma clara todos los problemas y retos que se nos presentan, destacó que es necesario que todos aquellos que veamos personas en los demás y que no estemos afectados por el egoismo y el «yoismo», debemos de unirnos como única manera de luchar contra los discursos populistas que están calando en una gran parte de la población por un descontento debido a la mala gestión política. Es necesario seguir insistiendo en que somos personas, en que si alguien empeora todos empeoramos y que para mejorar debemos estar todos unidos en el mismo barco.

El sábado pasado conocimos que otras 53 personas murieron en el mar de Alborán. Buscaban un sueño, el mismo sueño que nos ha movido desde siempre, a todos, el sueño, el deseo de vivir, de progresar, comer, amar, ser felices, salvar a sus hijos, alimentar a sus padres. Hoy están muertos, desaparecidos, olvidados, anegados de agua y sal.
políticos que condenan a millones de personas al hambre, la opresión y la injusticia. Vienen del odio, de la injusticia, del egoísmo disfrazado de patrias, de banderas, de un “nosotros” consagrado con la sangre de los otros, con la pobreza de los otros, con el sufrimiento, con el miedo, con la muerte de los otros. Ya hasta nos asusta que se sepa el número de los que huyen, procuramos ocultar el número de los que mueren, procuramos esconder los rostros, los nombres, el recuerdo, la vida de tantas personas que, simplemente, no cuentan.
Mientras la mayoría estabámos terminando de celebrar las fiestas de Navidad, la desgracia se volvía a cebar con los más vulnerables, con los más pobres: un nuevo incendio se produjo ayer en un asentamiento en la comarca de Nijar, en la zona del Cautivo.
De nuevo personas desalojadas, más de 20, que en estos días de frio no tienen donde pernoctar, que posiblemente encuentren más solidaridad y espacio entre los vecinos que tienen tan poco como ellos que en las administraciones. Ciertamente, como en la vez anterior, Almería Acoge y otras organizaciones han estado presentes para colaborar en los posible, paliar las pérdidas y ayudar con los más básico, ropa, agua, etc, pero hace falta algo más de fondo.
De todos modos hay que decir que hoy se ha reunido la mesa de la vivienda de Nijar, pero aunque es triste que no haya ya un plan para estas situaciones que se repiten con cierta frecuencia, al menos hay que reconocer que es un paso el hablar para encontrar soluciones.
En esta ocasión nuestra amiga y compañera Marga Asensio puso letra y voz a los nudos que se nos hacen en la garganta después de un año de trágico record de muertes en el Mediterráneo más cercano. Aquí os dejamos el manifiesto que se leyó:
El día 20 de diciembre nos comunican otro desastre humanitario. Lo cierto es que no es algo excepcional porque esto también pasó hace poco. En realidad, a lo largo de todo el año, lleva pasando que personas no lleguen a un trozo de tierra firme y seguro. Lo excepcional del día es que han pasado casi desapercibidos, puesto que los políticos e independentismos copan los noticieros e incendian las redes sociales… Lógico -para algunos, lo de la llegada de inmigrantes no es nada nuevo y que mueran unos cuantos, por desgracia, tampoco.
Pienso en estos 27 nudos en la garganta. Por ejemplo, pienso en M. que no tenía más de 30 años. Todos sus familiares reunieron el dinero para que pudiera embarcar en esa lancha. En M. estaba el coraje de la juventud y la esperanza de un futuro mejor y este coraje y esperanza eran mayores que el miedo a que pasara algo esa madrugada. M. pensaba en su bebé, soñaba con poder darle una vida que ella no pudo tener. Una vida en paz, poder estudiar, poder pensar en el futuro… M. y su bebé llegaron a la costa de España. Allí murieron.
R. está desorientado. En mitad de la noche lo ha despertado su madre. R. ha aprendido a no llorar, nunca lo hace. Con su medio palmo del suelo es ya casi un hombrecito, pero ahora está desorientado, está parado en mitad de un grupo de personas. No alcanza a ver a su madre. Le asoman unas lágrimas. Por fortuna, una mano fuerte lo coge, “¡por fin! mamá”. Y su madre se lo sube a la espalda y lo anuda bien fuerte. R. se siente ya seguro. A R. es fácil hacerle sonreír. Está sentado al lado de T., otro niño como él… Empieza a hacer frío, mucho frío y R. y T. se abrazan a sus madres. R. muere antes deshidratado e hipotérmico, luego le sigue T. Sus madres los sostienen en sus regazos, impotentes les intentan dar calor… lloran en silencio mientras ven cómo sus cuerpecitos se hunden en esa masa oscura y líquida.
En estos días donde muchos vivimos unas fiestas felices, rodeados de nuestras familias y seres queridos, otros sufren la separación y la pérdida, ya sea de personas, que es la pérdida más grave o de lo poco que tienen. Una expresión muy utilizada es aquella de que la desgracia siempre se ceba con los más pobres, las usamos como si hubiera algo de suerte o azar. No es cierto, los más vulnerables están más expuestos a las desgracias. Pero si además de ser vulnerables, pobres, son inmigrantes y encima no tienen papeles, junto con su desgracia está la apatía y el ocultamiento por parte de las administraciones, en realidad por parte de casi todos. Una semana terrible, por un lado un incendio que ha dejado sin absolutamente nada a 60 personas y por otro lado y por otro al menos 25 muertos más confirmados en estos momentos y dos pateras desaparecidas.
25 muertos que se unen a un año macabro en cuanto a las muertes en el estrecho, donde ninguna administración se pronuncia sobre este tema y los que se pronuncian los tienen claro: «Que no vengan». La sociedad está perdiendo la empatía, ponerse en la piel del otro, pensar en la situación que tiene que estar uno para decidirse a jugarse la vida de esa manera en un viaje terrible.
En estas condiciones la madrugada del martes 18 de diciembre se produce un fuerte incendio sobre las 03:00 horas de la madrugada. El incendio comienza en una chabola, la persona que estaba en el interior está herido muy grave, de forma rápida el fuego se propaga a otras chabolas, afectando alrededor de una veintena. Además del operativo normal en estas situaciones, Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y Equipo sanitario, se suman al lugar algunos miembros del ayuntamiento y diferentes entidades sociales, entre otras Almería Acoge y Fundación Cepaim. El incendio afecta de manera directa a 20 chabolas y a alrededor de 60 personas con un herido grave. Estás 60 personas lo han perdido todo. Con gran esfuerzo por parte de los trabajadores y trabajadoras, así como de voluntariado, se ofrece un un kit de pernocta y mantas y comida que proporciona Fundación Cepaim, Almería Acoge, Médicos del Mundo y las Hermanas Mercedarias. Esto les puede paliar la situación durante unos días, pero nada más, las administraciones no están dando ninguna respuesta, no siquiera hay habilitado un plan de emergencia para estas situaciones, hay mucha improvisación.
El miércoles pasado Almería Acoge organizó la reunión del Círculo de Silencio que organiza Almería Contra la Pobreza. En esta concentración destacamos el drama de la personas que tienen que migrar. Con los nudos en las manos sosteníamos todos los muertos en el Mediterráneo más cercano. Se hace difícil sujetar esta cuerda, es un cementerio.
Sobre este drama se propone un nuevo mundo, un nuevo genésis, una nueva forma de ver la realidad donde las personas recuperen su espacio prioritario, donde no veamos números, donde veamos niños, niñas, personas, ilusiones.
Y Dios vio que los soldados de la paz separaban a los combatientes de las naciones en guerra, que las diferencias se resolvían mediante la negociación y el raciocinio y no por las armas, y que los líderes de las naciones se encontraban, intercambiaban ideas y unían sus corazones, sus mentes, sus almas y sus fuerzas para beneficio de toda la humanidad.
Y Dios vio que los seres humanos vivían en armonía con su planeta y en paz con los demás, gestionando sus recursos con sabiduría, evitando el despilfarro, frenado los excesos, sustituyendo el odio por el amor, la avaricia por el darse por satisfecho, la arrogancia por la humildad, la diversión por la cooperación y la suspicacia por la comprensión.
De nuevo nos congrega la muerte, 46 nuevas víctimas de la incompetencia, el egoismo y la sinrazón, suman ya más de 700 a la macabra lista de nuestra deuda acumulada solo en este año. Nos congregan mujeres, hombres, niños y hasta los que aún no han nacido y ya acompañan la muerte de su madre desde sus entrañas.
Nos rodea una tierra llena de oprobio, de latrocinio, de sufrimiento otra vez. Una tierra expoliada, violentada, una tierra en guerra, una tierra en pobreza extrema nos rodea y no podemos ignorarla. Nos rodea una tierra de muerte dela que huyen miles, millones de cuerpos doloridos, con hambre atrasada de pan, de justicia, de libertad; de tranquilidad que permita vivir con la familia, con los hijos, con el amor, con el trabajo y la amistad. Nos rodea una tierra expoliada y hambrienta, y un mar que nuestras leyes, nuestra codicia y nuestro egoismo han convertido en trampa y tumba.
Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:
Después de dos días en el mar, después de 14, 22 30 años en una tierra que tampoco les aseguraba la supervivencia, otras 18 personas han muerto, otras 20 o 30 o qué más da cuántas, han desaparecido de nuevo en el Mediterráneo en la madrugada del lunes.
Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río.