Hoy, nueva y trágicamente nos volvemos a reunir para darles voz a esas 15 personas que el pasado 3 de septiembre desaparecieron en el mar Mediterráneo intentando cruzar el estrecho.
Desde que empezó el nuevo año, se cifra en 174 el número de personas que han dejado su vida cerca de nuestras costas, más de 900 en el Mediterráneo. Y quizás sea mayor el número ¡cuántos habrán muerto que ni habrán sido contabilizados!
Estas personas por las que nos reunimos –las 15, las 150, las 1500…, las pobres, las que viajan en patera o cruzan un río- sufren una triple muerte: la muerte física anegadas, desaparecidas en el mar Mediterráneo, la muerte por indiferencia y la última, la muerte por olvido…. Todas ellas crueles y terribles. La primera, por lo obvio, por la no vida; la segunda, la indiferencia que proviene de gobiernos y de civiles -de los que nacieron en el lado bueno del mundo- y, la tercera, fruto de la indiferencia: el olvido, que nos deshumaniza.
¡Ante estas muertes nos rebelamos!
Nosotros nos rebelamos contra la indiferencia y el olvido. Nos reunimos para gritar en silencio ¡Basta ya de tanta muerte!. Para gritar en silencio que no queremos gobiernos indiferentes a la muerte de seres humanos. Gobiernos que en vez de buscar una solución a la tragedia, sólo piensan en cómo frenar lo irrefrenable, el viaje que ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia en busca de un futuro mejor, de unas mejores condiciones de vida ¿o es que uno puede pensar que el que arriesga su vida en el mar lo hace por gusto?; recordemos que la migración ni es nueva, ni podemos verla como una amenaza, sino el instinto de supervivencia. Para gritar que tampoco queremos ser esos civiles, personas como nosotros, que miran para otro lado; esas personas que vemos pasar cerca de nosotros cada vez que nos reunimos, que leen nuestra pancarta, que quitan la mirada y que, en definitiva, pasan de largo para que la vergüenza no les toque.
Hoy nos reunimos para dar voz a todos seres humanos que están silenciados por la muerte en el mar. Hoy nos reunimos para que estas 15 personas no pasen a ser una cifra más en una estadística.
En el silencio, huiste.
En el silencio, desapareciste tú, el pobre, el ilegal, el sin rostro, el sin nombre…
En el silencio, el mar hunde las esperanzas y las ilusiones
En el silencio, el mar se traga nuestra humanidad
(Margarita Asensio)
Una vez más recurrimos a la poesía de Pilar del Río “Mi hijo muere cada tarde en el mar”.
Y juntos proclamamos nuestra denuncia y reivindicación
- Mostramos nuestra más absoluta indignación por la continua repetición de esta injusticia que supone tantas muertes para llegar a Europa.
- Exigimos que se tomen medidas concretas y urgentes para evitar que se vuelva a repetir esta vergüenza, y garantizar la seguridad de las personas que se ven obligadas a migrar.
- Exigimos que los distintos gobiernos abran vías seguras de migración para las personas que se ven forzadas a dejar sus casas y familias por causa de las guerras, el hambre y las injusticias.
- Exigimos que se hagan todos los esfuerzos necesarios para respetar la memoria de las víctimas, para identificarlas y comunicar la desgracia a sus familiares.
- Nuestra sociedad pierde sus valores fundamentales si no reacciona de forma más humana y nuestras administraciones no pueden parecer, ni aparecer, como insensibles a esta dramática situación.
¡No más muertes para llegar a Europa!. ¡Por un Mediterráneo solidario!


Concentración en Almería, 25 de junio de 2019
“La muerte de 22 inmigrantes en el Mar de Alborán sobresalta la redacción de LA VOZ; como otras veces, como otras tragedias, como siempre pasa, como nunca debería ocurrir. Veintidós muertes matizadas intencionadamente bajo el manto más soportable para la conciencia con la calificación oficial de “desaparecidos”. Todos saben, sabemos por experiencia, que en el mar la esperanza de encontrar al desaparecido es un mero ejercicio retórico. Nadie ha regresado nunca del fondo del mar, solo las mareas arrojan algunos cuerpos a la playa para romper la monotonía de quien contempla la permanente llegada de las olas con la misma indiferencia con que asiste al continuo oleaje de la tragedia.
Nadie derramará una lágrima, ningún informativo abrirá portada por quienes nunca podrán ya reencontrarse con el abrazo con el que fueron despedidos en una perdida aldea de África. Ninguna campana doblará por ellos, no habrá programas especiales de televisión. Nadie se acuerda de ellos cuando han muerto porque nadie se acordó de ellos cuando estaban vivos. Pasarán meses, quizá años, a lo peor toda la vida, sin que aquellos que los despidieron en un amanecer de esperanza y miedo sean conscientes de que aquel beso fue el último, de que aquella mirada fue la última, de que el espanto por la muerte presentida fue el último sentimiento con que miraron a la vida.
Mi hijo se llama Antonio, mi hija se llama Maria, mi hijo se llama Enrique… Mi hijo muere todos los días en el mar al intentar alcanzar una vida mejor… en las
Siglos después se concretaron y definieron los derechos humanos en una Europa culta, ilustrada: derecho a la vida, a una vida digna, a un trabajo remunerado y legal. En definitiva, la ley del más fuerte se trocaba en la defensa de los más débiles.
Desde hace varios años denunciamos cada desaparición, cada naufragio, recordamos e intentamos ponerles nombre, incluso rostro, a quienes mueren tratando de alcanzar nuestras costas en busca de un futuro mejor. Pero, en esta ocasión también denunciamos la ausencia de noticias: ¿cuántas semanas hace que los medios de comunicación no reflejan ningún hecho relativo a las migraciones? ¿por cuántos periódicos tenemos que rastrear para encontrar algún dato? El “apagón informativo” hace que los muertos en el Mediterráneo desaparezcan de doble manera: primero físicamente, en la profundidad de las aguas; después, en nuestras conciencias. Pero, sobre todo, que no estén en nuestra vida cotidiana.
El pasado Jueves la Fundación CEPAIM presentó en Almería el SERVICIO DE ASISTENCIA Y ORIENTACIÓN A VÍCTIMAS DE DISCRIMINACIÓN RACIAL O ÉTNICA. A la vez se aprovechó para hablar de la situación de la discriminación en el panoramo actual, Almería Acoge participó presentando la mesa de ponentes en LA OFICINA, donde se desarrolló el acto.
ACCEM, etc). Se trata de un servicio que da apoyo y asistencia a nivel estatal a cualquier persona que haya sido o está siendo discriminada por su origen racial o étnico, ya sea por agentes privados o públicos hacia su persona, o sus derechos de acceso al empleo, vivenda, etc.
El último ponente, José Chamizo, presidente de la Fundación Sevilla Acoge y exDefensor del Pueblo Andaluz, aunque allí se destacó que sigue siendo el defensor del pueblo, andaluz y de fuera, defensor del diferente y del igual. Nos expuso de una forma clara todos los problemas y retos que se nos presentan, destacó que es necesario que todos aquellos que veamos personas en los demás y que no estemos afectados por el egoismo y el «yoismo», debemos de unirnos como única manera de luchar contra los discursos populistas que están calando en una gran parte de la población por un descontento debido a la mala gestión política. Es necesario seguir insistiendo en que somos personas, en que si alguien empeora todos empeoramos y que para mejorar debemos estar todos unidos en el mismo barco.

El sábado pasado conocimos que otras 53 personas murieron en el mar de Alborán. Buscaban un sueño, el mismo sueño que nos ha movido desde siempre, a todos, el sueño, el deseo de vivir, de progresar, comer, amar, ser felices, salvar a sus hijos, alimentar a sus padres. Hoy están muertos, desaparecidos, olvidados, anegados de agua y sal.
políticos que condenan a millones de personas al hambre, la opresión y la injusticia. Vienen del odio, de la injusticia, del egoísmo disfrazado de patrias, de banderas, de un “nosotros” consagrado con la sangre de los otros, con la pobreza de los otros, con el sufrimiento, con el miedo, con la muerte de los otros. Ya hasta nos asusta que se sepa el número de los que huyen, procuramos ocultar el número de los que mueren, procuramos esconder los rostros, los nombres, el recuerdo, la vida de tantas personas que, simplemente, no cuentan.
En esta ocasión nuestra amiga y compañera Marga Asensio puso letra y voz a los nudos que se nos hacen en la garganta después de un año de trágico record de muertes en el Mediterráneo más cercano. Aquí os dejamos el manifiesto que se leyó:
El día 20 de diciembre nos comunican otro desastre humanitario. Lo cierto es que no es algo excepcional porque esto también pasó hace poco. En realidad, a lo largo de todo el año, lleva pasando que personas no lleguen a un trozo de tierra firme y seguro. Lo excepcional del día es que han pasado casi desapercibidos, puesto que los políticos e independentismos copan los noticieros e incendian las redes sociales… Lógico -para algunos, lo de la llegada de inmigrantes no es nada nuevo y que mueran unos cuantos, por desgracia, tampoco.
Pienso en estos 27 nudos en la garganta. Por ejemplo, pienso en M. que no tenía más de 30 años. Todos sus familiares reunieron el dinero para que pudiera embarcar en esa lancha. En M. estaba el coraje de la juventud y la esperanza de un futuro mejor y este coraje y esperanza eran mayores que el miedo a que pasara algo esa madrugada. M. pensaba en su bebé, soñaba con poder darle una vida que ella no pudo tener. Una vida en paz, poder estudiar, poder pensar en el futuro… M. y su bebé llegaron a la costa de España. Allí murieron.
R. está desorientado. En mitad de la noche lo ha despertado su madre. R. ha aprendido a no llorar, nunca lo hace. Con su medio palmo del suelo es ya casi un hombrecito, pero ahora está desorientado, está parado en mitad de un grupo de personas. No alcanza a ver a su madre. Le asoman unas lágrimas. Por fortuna, una mano fuerte lo coge, “¡por fin! mamá”. Y su madre se lo sube a la espalda y lo anuda bien fuerte. R. se siente ya seguro. A R. es fácil hacerle sonreír. Está sentado al lado de T., otro niño como él… Empieza a hacer frío, mucho frío y R. y T. se abrazan a sus madres. R. muere antes deshidratado e hipotérmico, luego le sigue T. Sus madres los sostienen en sus regazos, impotentes les intentan dar calor… lloran en silencio mientras ven cómo sus cuerpecitos se hunden en esa masa oscura y líquida.
De nuevo nos congrega la muerte, 46 nuevas víctimas de la incompetencia, el egoismo y la sinrazón, suman ya más de 700 a la macabra lista de nuestra deuda acumulada solo en este año. Nos congregan mujeres, hombres, niños y hasta los que aún no han nacido y ya acompañan la muerte de su madre desde sus entrañas.
Nos rodea una tierra llena de oprobio, de latrocinio, de sufrimiento otra vez. Una tierra expoliada, violentada, una tierra en guerra, una tierra en pobreza extrema nos rodea y no podemos ignorarla. Nos rodea una tierra de muerte dela que huyen miles, millones de cuerpos doloridos, con hambre atrasada de pan, de justicia, de libertad; de tranquilidad que permita vivir con la familia, con los hijos, con el amor, con el trabajo y la amistad. Nos rodea una tierra expoliada y hambrienta, y un mar que nuestras leyes, nuestra codicia y nuestro egoismo han convertido en trampa y tumba.
Y reiteramos nuestra reivindicación leyendo juntos:
Después de dos días en el mar, después de 14, 22 30 años en una tierra que tampoco les aseguraba la supervivencia, otras 18 personas han muerto, otras 20 o 30 o qué más da cuántas, han desaparecido de nuevo en el Mediterráneo en la madrugada del lunes.
Y de nuevo gritamos nuestra indignación haciendo nuestras las palabras de Pilar del Río.
Almería Acoge colabora con la preparación de la Semana Contra la Pobreza que se está celebrando en Almería con motivo del Día Internacional Para la Erradicación de La Pobreza que es el 17 de mayo.
20 personas en nuestras costas cercanas. Hemos vuelto a leer nuestras reivindicaciones que seguimos haciendo llegar a todos las personas responsables de las migraciones. Además en esta ocasión también ha habido reivindicaciones en torno a la pobreza, la explotación en el trabajo y la dignidad de las personas.
Dentro de esta semana ayer participamos también en un encuentro interreligioso. Nos parece que las religiones son las causantes de muchas guerras, sin embargo nos encontramos con muchas personas de distintas religiones dispuestas a sentarse juntas, unirse en sus rezos y reivindicaciones. No son las religiones, son los intereses económicos fundamentalmente los que causan las guerras y la pobreza, así se comento ayer en un manifiesto común entre católicos y musulmanes. Hay que trabajar más por dialogar más entre culturas y religiones y por defender a las personas frente a los intereses económicos desmedidos.
