Otros años hemos celebrado este día con una fiesta, es el DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MIGRANTES, una fecha importante para recordarnos las dificultades que tienen los procesos migratorios y para celebrar lo que aportan estas migraciones. Este año no podemos celebrar, podemos denunciar y, eso es lo que hacemos. Denunciar las muertes en el estrecho, denunciar la esclavitud en Libia, denunciar la pasividad de los gobiernos que se esconden ante estas realidades terribles. Este es año de denuncia.
Por esto hemos puesto un muro donde ir colocando las denuncias o anuncios que queremos transmitir.
El manifiesto entero que se ha leido lo presentamos a continuación:
18 DE DICIEMBRE 2017. DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS
MIGRANTES.
El derecho a migrar es uno de los contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta Declaración Universal no habla de impedir las migraciones, sino de posibilitar las condiciones para que nadie se vea forzado u obligado a salir de su tierra. Por ello, se celebra el Día Internacional del Migrante fijando la mirada en los derechos de todos los trabajadores migrantes y sus familias, sea cual sea su origen.
Pero la actual situación económica, europea y mundial, y las condiciones de guerra y ausencia de derechos en tantas zonas de nuestro planeta, reclaman y hacen urgente la necesidad de la cooperación internacional para hacer frente, de manera integral, a los desafíos de la migración, con pleno respeto a los derechos humanos. Estamos viendo cómo en los últimos años la vulnerabilidad de las personas migrantes, lejos de reducirse, ha ido creciendo y multiplicándose.
Desde hace años, el Mediterráneo está siendo escenario de tragedias por las tentativas para llegar a Europa de personas provenientes de África, Oriente medio y Asia; personas que sólo aspiran a mejorar sus condiciones de vida o que huyen directamente de la muerte. Independientemente de cuáles sean los motivos en estas migraciones, es una tragedia retransmitida diariamente que, más allá de remover conciencias, exige la adopción de medidas que eviten las muertes y las causas que originan las migraciones forzosas. Es cada vez más necesaria la ejecución de políticas racionales de gestión de fronteras y el
rechazo al trato de las personas migrantes como delincuentes; a la concentración de los refugiados en campos en los que escasean condiciones mínimas de respeto a sus derechos; a la proliferación de vallas, alambradas, concertinas; y a las ‘devoluciones en caliente’. Es vergonzoso tener que recordar a los Estados que deben respetar el ordenamiento jurídico y el
derecho internacional.
A este escenario se ha sumado recientemente la escandalosa situación que miles de inmigrantes están sufriendo en Libia. Aunque parezca que la palabra esclavitud no pertenece a este siglo y que su práctica esté prohibida en todos los países del mundo, se destapa la inhumana realidad que hemos podido contemplar en las últimas semanas: la subasta de inmigrantes y refugiados como esclavos. En pleno siglo XXI se pone aún en la picota a seres humanos, convirtiéndoles en mercancía para trabajar sin descanso o en juguetes sexuales de sus amos.
Es justamente en Libia, la última etapa en el continente africano, de quienes han tenido que huir de su tierra y tratan de llegar a Europa, donde los hombres y mujeres, inmigrantes y refugiados, son expuestos, comprados y explotados. Y los que superan ese trance se enfrentan al Mediterráneo, esa fosa en la que este año ya han muerto más de 3.000 personas.
Los migrantes, sobre todo los más jóvenes, son vendidos para trabajar en casas, naves y talleres clandestinos o para exigir un rescate a sus familias y también, en el caso de las mujeres y niñas, como esclavas sexuales o prostitutas. Estas personas son llevadas a plazas públicas o garajes en distintos puntos de Libia, donde se muestran a los posibles compradores. Su
precio oscila entre los 170 y los 430 euros.
¿Qué ha hecho la Unión Europea además de lamentar esta situación? Continuar con su prioridad de poner barreras, su obsesión por impedir que lleguen hasta nuestro territorio más migrantes. Muy poco preocupada de garantizar que se les trata dignamente, la Unión Europea cataloga a otros países como “territorio seguro” y envía dinero para que la Armada Libia impida
la salida de las pateras. Ese mayor control es también el causante de que las personas que huyen intenten hacerlo más que antes a través de Marruecos y Argelia y, de ahí, a España, donde se están alcanzando cifras de hace casi 10 años. Hasta el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha llegado a denunciar como «inhumana» la cooperación de la Unión Europea con la Guardia Costera de Libia.
Esto es lo que sucede cuando importan más las fronteras que las personas, cuando importan más las patrias y las banderas que los hombres, mujeres y niños que huyen de la muerte, de la miseria y de la injusticia. Esto es lo que sucede cuando el ser humano se degenera, se deshumaniza y llega a convivir con la vergüenza de tratar o dejar que se trate a otros seres humanos como esclavos, con tal de no perder ni un plato de su mesa.
De nada servirá ninguna Declaración Universal de Derechos Humanos si unos perdemos la humanidad y a otros se la negamos cerrándoles las puertas. De nada sirve celebrar un día Internacional de las Migraciones, si olvidamos que quienes emigran son personas a las que debemos justicia, respeto y dignidad.
Históricamente, las migraciones han hecho crecer la humanidad. Desde aquí reivindicamos seguir creciendo como personas y por ello denunciamos las políticas indignas que están matando y esclavizando a estas personas y deshumanizándonos a nosotros.


El viernes y sábado pasado estuvo reunido el patronato de la FUNDACIÓN CEPAIM, como ya hemos contado en alguna ocasión somos patronos fundadores y nos parece muy importante el avance y desarrollo del mismo por lo que colaboramos de forma permanente.
Hace apenas 10 días nos cocentrábamos por las muerte en el estrecho y hoy, por desgracia más muertes, más desaparecidos, más personas jugándose y perdiendo la vida por llegar a una Europa que los recibe como criminales, que busca escusas para no atenderlos, para no recibirlos como se merecen, como personas que han dejado todo para conseguir algo.
De nuevo nos concentramos para manifestar nuestro pesar por estas personas fallecidas, ahogadas, al menos cuatro nuevas personas que suman 89 solo en nuestras costas más cercanas, suman 89 muertos a esta lista macabra, 89 nudos en esta cuerda, que deberían ser 89 nudos en nuestras gargantas. Cuatro nuevos frutos de la injusticia de un Norte rico, obeso, obsesionado por su seguridad y su bienestar, y un Sur despojado, maltratado, masacrado y sin futuro que intenta huir desesperadamente de la muerte cotidiana, de la asfixia diaria de la pobreza, la injusticia y la guerra.
En este día 4 de diciembre, cuando celebramos actos para reivindicar la memoria identitaria de Andalucía, estamos obligados a reivindicar también esta otra memoria, la de quienes pierden la vida en el mar intentando llegar hasta nosotros. Ojalá que la
En la localidad de Pujaire se ha producido un incendio en unas viviendas prefabricadas que estaban alquiladas por inmigrantes fundamentalmente, se está investigando el origen del incendio para saber si es o no intencionado. Por suerte el incendio no ha producido daños personales pero si materiales y, en estos casos, esto significa perder todo.
Esta mañana nos hemos vuelto a acercar a la zona para colaborar con ellos en la búsqueda de una nueva vivienda, para ver cuáles son sus necesidades básicas y a ver cómo pueden recuperarse a nivel personal. Muchos lo han perdido todo: ropa, dinero, pertenencias y no tienen nadie que los pueda ayudar. Creemos que es importante estar con ellos no sólo por lo material sino por lo personal y pedimos a las administraciones que tal y como ocurre en otras ocasiones, colaboren en este tipo de desgracias, entre otras cosas por las dificultades que encuentran especialmente los inmigrantes para localizar vivienda, no hay muchas, son caras y en muchos casos no se las quieren alquilar a inmigrantes.
Maricastaña Almería es uno de esos nuevos locales con encanto que se están abriendo en Almería. Dice su cartel que es Vermuteria-Cafe-Cocina, en un entorno envidiable enfrente de la playa. Si a eso añadimos que participa en las Tapas Solidarias pues mejor que mejor.
