Hoy os presentamos un artículo diferente sobre una situación que desgraciadamente se repite con mucha frecuencia. Un artículo desde la cercanía, con una mirada distinta sobre lo que ocurre en los asentamientos y en estas situaciones de desolación.

Ayer se produjo nuevamente un incendio en uno de los asentamientos de la provincia, en concreto del campo de Nijar, es un asentamiento en el que viven alrededor de 800 personas, aunque nadie lo sabe muy bien, y alrededor de 200 se han visto afectadas por el incendio, la desolación es enorme en la zona de chabolas afectadas, algunas viviendas están totalmente arrasadas, solo algunos hierros retorcidos se ven aquí y allá, es un asentamiento en el que no viven solo hombres, que es lo habitual y lo mayoritario en los asentamientos de la zona, en este asentamiento también viven mujeres y familias.

Como es habitual muchas organizaciones se han volcado hoy en ver que necesitan las personas afectadas y se ha empezado a hacer reparto de elementos básicos, mantas, comida…, aun sabiendo que esto es importante, para mi había otras cosas que trabajar hoy con los y las habitantes de este asentamiento, y es la necesidad se sentirse escuchadas, de que puedan contar su historia, que se puedan sentir acompañadas en su duelo, en definitiva cuidar el aspecto emocional de quien una vez más ve fracasar su vida, ve de nuevo que vuelve a quedarse sin nada, con la incertidumbre de dónde dormir esta noche.

Siempre que se va y se interviene en una situación así, nos creemos los importantes, los rescatadores, yo hoy he querido ir con otros ojos, con otra mirada, devolverles el protagonismo a estas personas y descubrir desde ahí lo mucho que me han enseñado ellas: he visto la solidaridad que nace desde los iguales, cómo un grupo de mujeres se han organizado para hacer comida para los que lo han perdido todo, personas que anoche ya acogieron en su chabola a otros vecinos y vecinas más afectados, y me ha impresionado la fortaleza de una de las mujeres con las que he hablado, delante de su chabola totalmente arrasada me decía con convencimiento, “no pasa nada, la hice con mis manos yo sola, vuelvo a no tener nada, pero
volveré a rehacer mi vida, sé que puedo”.
Gracias por lo que me enseñáis desde la pobreza más extrema.
Pilar Castillo






Durante dos dias Almería Acoge y Huelva Acoge se han reunido para conocer y debatir sobre la situación de los asentamientos en las provincias de Huelva y Almería, dentro del proyecto de asentamientos de la Federación Andalucía Acoge.
Siempre, y recalco siempre, relacionarse con otras personas, incluso en tiempos de pandemia, resulta positivo por las experiencias y vivencias que te pueden ofrecer. Puedes hablar de trabajo, de la familia, de cosas que te gustan o no, e incluso de la Covid-19 y ofrecer soluciones plausibles sobre cuándo vamos a estar como antes de toda esta locura.
Han sido días de conocer otras realidades, otras maneras de ver las cosas y por qué no, otras maneras de trabajar con las personas, ni mejor ni peor, solo otra perspectiva de trabajo, aunque más cercana a la nuestra de las que podíamos imaginar.
Así que nos pusimos mano a la obra y tras visitar algunos de la interminable lista de asentamientos que existen en la comarca de Níjar, hemos podido constatar que la realidad en la provincia de Huelva no es muy diferente a la que se vive en la almeriense. Existen pocas diferencias, quizás alguna puede ser la extensión de terreno en la cual los asentamientos, o están muy concentrados o están muy diseminados, allí en Huelva, también hay bastantes, pero más concentrados. También es cierto que les sorprende la cantidad de familias arraigadas en esta especie pequeños pueblos no reconocidos legalmente como tales, en esas cortijadas en las que, alrededor, han ido creciendo (con estructuras de plásticos y madera, o de ladrillo y cemento) convirtiéndose en pequeñas poblaciones que se auto organizan como buenamente pueden.
Pero estos adjetivos que aquí suscribimos, no hacen que desfallezcamos, al contrario, hacen que la experiencia y fuerza de estas compañeras, renueven nuestras ganas de seguir luchando contra un sistema que solo perjudica al que menos tiene. Y como siempre, para que haya una persona rica, tiene que haber muchas personas pobres. Y aquí, por desgracia, se cumple esa regla. Pero existen organizaciones como las nuestras que apuestan por esas personas que intentar salir adelante con lo poco que pueden conseguir o ganarse con su esfuerzo.
En la zona de Nijar durante este verano el equipo no ha podido descansar. La situación de los asentamientos es muy compleja y está siendo necesario hacer un esfuerzo extra.
Algunas de las actividades que se están realizando en los asentamientos son las clases de español, el acompañamiento relacionado con temas sanitarios que está siendo en estos tiempos una de las actividades más complejas y más importantes, realización de talleres de Documentación en el que se ha proporcionado apoyo, información, orientación y asesoramiento jurídico/administrativo para la realización de gestiones administrativas y relacionadas con extranjería.
Dentro de los aspectos sanitarios se han realizado talleres de información y prevención de la COVID19 así como acciones de dinamización comunitaria de limpieza de los alrededores de la vivienda, reparto de comida y lotes higiénicos.
En estos días sombríos, de aislamiento, de encerrarnos en ocasiones no solo en nuestras casas sino en nosotros mismos, alejándonos de la realidad más allá de nuestras cuatro paredes y del COVID-19 que tanto nos estas afectando, en estos días, surgen también luces.
Junto con esas, también surgen luces de personas que siguen apoyando a los más desfavorecidos, personas de ONGs como la nuestra, Almería Acoge; como Cruz Roja, Cáritas, el centro de acogida del ayuntamiento, comedores sociales y tantas otras que están dando cobertura e información a las personas que no están en el sistema y que están tan afectadas como los demás. A todos un homenaje desde aquí.

En estos días donde muchos vivimos unas fiestas felices, rodeados de nuestras familias y seres queridos, otros sufren la separación y la pérdida, ya sea de personas, que es la pérdida más grave o de lo poco que tienen. Una expresión muy utilizada es aquella de que la desgracia siempre se ceba con los más pobres, las usamos como si hubiera algo de suerte o azar. No es cierto, los más vulnerables están más expuestos a las desgracias. Pero si además de ser vulnerables, pobres, son inmigrantes y encima no tienen papeles, junto con su desgracia está la apatía y el ocultamiento por parte de las administraciones, en realidad por parte de casi todos. Una semana terrible, por un lado un incendio que ha dejado sin absolutamente nada a 60 personas y por otro lado y por otro al menos 25 muertos más confirmados en estos momentos y dos pateras desaparecidas.
25 muertos que se unen a un año macabro en cuanto a las muertes en el estrecho, donde ninguna administración se pronuncia sobre este tema y los que se pronuncian los tienen claro: «Que no vengan». La sociedad está perdiendo la empatía, ponerse en la piel del otro, pensar en la situación que tiene que estar uno para decidirse a jugarse la vida de esa manera en un viaje terrible.
En estas condiciones la madrugada del martes 18 de diciembre se produce un fuerte incendio sobre las 03:00 horas de la madrugada. El incendio comienza en una chabola, la persona que estaba en el interior está herido muy grave, de forma rápida el fuego se propaga a otras chabolas, afectando alrededor de una veintena. Además del operativo normal en estas situaciones, Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y Equipo sanitario, se suman al lugar algunos miembros del ayuntamiento y diferentes entidades sociales, entre otras Almería Acoge y Fundación Cepaim. El incendio afecta de manera directa a 20 chabolas y a alrededor de 60 personas con un herido grave. Estás 60 personas lo han perdido todo. Con gran esfuerzo por parte de los trabajadores y trabajadoras, así como de voluntariado, se ofrece un un kit de pernocta y mantas y comida que proporciona Fundación Cepaim, Almería Acoge, Médicos del Mundo y las Hermanas Mercedarias. Esto les puede paliar la situación durante unos días, pero nada más, las administraciones no están dando ninguna respuesta, no siquiera hay habilitado un plan de emergencia para estas situaciones, hay mucha improvisación.